Extraño mi Cordura

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Summary

En el abrazo enmarañado del destino, dos almas errantes se entrelazan en un vaivén de incertidumbres y anhelos. El hilo inquebrantable del tiempo teje sus vidas en el lienzo de la existencia, fusionando sus caminos en un intricado entramado de emociones y decisiones.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

La última vez que vi el mundo exterior, creí que no volvería a quedarme sorprendido ante la falta de sentido del mismo, pero me equivoqué, fue igual de sorprendente como la primera vez que lo vi.


Mi vida desde mi nacimiento estaba plagada de duras rutinas que estaba obligado a cumplir, así como todo habitante dentro del RCUM.

Todo el tiempo dentro de mí surgía una insípida sensación a la vida que llevaba, y pasado más días, la sensación se hacía aún más insípida.


Bajo una densa capa de supuesta perfección se ocultaba algo que no quería creer sobre mí mismo. Pensando con sensatez, se podría decir que no había nada más que súbitos ataques de cólera por mi parte, y todo ante una sociedad carente de muchos valores y derechos, y aun así, sigo tropezando cuando empiezo a argumentar que no era estable; era una sociedad estable en muchos sentidos.


Un día en mi poco tiempo libre salí a caminar después de una terapia de dolor. Me decidí a tomar el transporte por vía a la última estación, ya que había oído por parte de los médicos que al final de la última estación, caminando algunos metros se podía llegar a ver una amplia pared que separaba a la mitad todo el RCUM; al filó del abismo le decían. Tenia entendido que se podía ver la realidad de la situación si observaba con detenimiento cada parte del extenso muro. Al llegar al lugar deseado, bajé del transporte apenas manteniéndome en pie por el dolor.

Justo ese día tuve la voluntad de huir solo, sin la necesidad de ser arrastrado por Emma.


Aveces, más bien siempre era el dolor que me detenía en cada momento fugaz mío de valentía, y aquel día a pesar del dolor, pasé cruzando a través del lúgubre pasillo de más ocho metros, para finalmente llegar a la escalera y bajar escalón uno por uno; planta por planta, finalmente dejando el hospital, destrozado y encaminado a la estación de transporte por vía.


Me cubría una gruesa capa de vendas en ambos brazos, no dejando escapar ni una gota de sangre mía.


No pares me dije sintiendo que no podía dar ni un paso más sin antes escuchar llanto proveniente mío. Callé los pensamientos mios, pero cuando más lo piensas más sucede, y al ser así me propuse no dejar de mover las piernas. Así continúe caminando entre las casas en completo silencio, mirando siempre de frente en un intento de no desplomarme en el piso, aunque en todo ese proceso caí al menos un par o el doble de veces, sintiendo lo duro de la cerámica blanca golpear contra mi carne.


En esa vez yo rondaba por los siete años de edad, por lo cual aún no podía dejar por completo la expresión o emisión de quejas de dolor, situación que me acongojaba de noche y de día por largos lapsos de tiempo  en un proceso continuo y riesgoso. Un vistazo a mi rostro bastaba para darse cuenta de que estaba apunto de ceder y dejar todo en manos de un momento de debilidad incesante mía. Tenia los labios temblorosos y mis ojos cristalinos eran claras señales de mi debilidad, una debilidad expuesta en un mundo intolerante a los gritos o lágrimas provenientes de una débil alma.


Una alma negando su naturaleza e interfiriendo su proceso de crecimiento, para seguir el estándar del ser incapaz de mostrarse débil frente a otro. Mi meta era dejar a mi alma muerta, y ese pensamiento con el paso del tiempo me dejaba carcomida las pocas horas libres, secuencia que se repetía cada tiempo libre mío. Se sentía como fiebre subiendo en los momentos que supuestamente debían ser reparadores, y la sufría todos los días por voluntad propia.


Recuerdo que bajé ansioso esperando ver una imponente pared de un color diferente al blanco y negro que componía toda estructura dentro del RCUM, todo predispuesto a aceptar cualquier sensación por más pequeña que pudiera llegar a ser.


Cuando por fin llegué a la última parada, mi inmenso deseo de sentir algo nuevo hacía mi corazón latir a cada paso que daba, con toda la intención de no frenar, una intención que tenía su base en la idea mía que si frenaba no volvería a poder tomar nuevo impulso; por lo tanto no podría ponerme en pie.

Mi deseo de ver más color dentro del RCUM ya solo quedaba sostenido por la idea de ver la pared, y dentro de mí sabia que sucediera lo que sucediera algo dentro de mí cambiaría para bien o para mal.


Podía observar color en la sangre, boca y ojos de los habitantes, pero esa era la única fuente de color, además de las vez que los ví solo una vez cuando tenía seis años de edad, al igual que todo habitante. Una sola vez para una sensación incapaz de ser suficiente aún cuando la viera más de mil o un millón de veces.


Al caminar unos metros, me encontré a un grupo de ninos observando el mismo muro que yo deseaba observar con tanta ansia que había salido sin dar aviso previo. Me detuve a su lado sin dirigir palabra alguna a ninguno de ellos; entonces miré la pared, y sentí que toda la esperanza que tenía al cambio se esfumaba frente a mis ojos azul cielo con toques de rojo en el centro, un azul y rojo que me hacía amarme un poco más cada día al verme, incluso  solapando mi cuerpo casi esquelético. Solía pensar que amaba mis ojos más que todo y que prefería perder la vida y la lucha que me tenía ataviado desde mi nacimiento si su color se hacía menos, todo lo contrario de mi cabello y piel extremadamente blanco.


Observé a los niños que de la misma manera que yo observaban la pared, y su mirada para nada lucia sorprendida, más bien era justo como la mía. No podría decir cuánto tiempo me quedé observando la enorme pared blanca, pero fue demasiado, tanto que exacerbado gritaba en mi mente cada cierto tiempo sin temor a ser oído por cualquier presente. Mientras aún me encontraba absorto mirando la pared con cólera, una mano se posó sobre mi vendaje; era él doctor que se encargaba de todas mis necesidades y mi cuidado desde mi nacimiento. Me vio y me llevó a rastras por la venda hacia el transporte, en dirección a casa sin prisa o pregunta alguna. En todo el trayecto no me dirigió palabra alguna, y eso no era nada raro, ya que nunca lo hacía a menos que se tratara de algo realmente importante, como por ejemplo una nueva regla.


Cuando llegué a casa, el encargado me llevo a bañarme. En medio del baño, se me ocurrió preguntarle porque decían que al mirar la pared se podía ver la realidad del RCUM, y él me respondió que para cada uno era diferente, y que en algún momento llegaría a comprender, sin más calló, y no hablamos por una semana


No era un secreto que se ocultaba algo detrás de la pared, y lo gracioso es que no haya cruzado la puerta a pesar de haber una puerta al final de la pared sin ningún cerrojo. Después de terminar el baño, me acosté en la cama esperando dormir algo que concluyó con la pastillas que ingerí; cansado o no, debía dormir, una obligación que cada ciudadano tenía, aunque tontamente lo digo, ya que siempre estaba cansado. Así que justo a la hora indicada de dormir, tomaba la pastillas y me quedaba dormido hasta las cuatro de la mañana.


Mi vida en esos momentos estaba repleta de rutina y soledad acompañada de un interminable silencio blanco. En el RCUM no se podia hallar por más que se intentara algo sucio. Todo el tiempo que estaba despierto podía ver a robots blancos y encargados de la limpieza haciendo su obligación. Limpiaban todo el blanco en su mayoría y escaso negro del RCUM Tampoco se podía observar a los habitantes sucios debido a que nos bañaban cuatro veces al día.


Mis padres rara vez me dirigían la palabra, y con los vecinos u otras persona era aún peor, todos te veían con desagrado si intentabas relacionarte con los demás más de lo necesario, y lo necesario era nada.  Quizá estoy exagerando, ya que el preguntar la posición de tu descendencia se había hecho con los años popular, y era el único orgullo para todos al hablar. La única con la que podía dirigir palabra libremente era con mi prometida Emma Smith.


¿Quién es ella para mí?


En algún momento llegué fuertemente a creer que Emma era la unica para mí, y que habíamos nacido para acompañarnos en el silencio blanco de todos los días; aunque nuestros encuentros siempre caían en la monotonía. En nuestro tiempo libre Emma y yo contábamos nuestras heridas visibles sentados frente a frente con la espalda pegada a nuestras respectivas residencias, a pocos metros de la otra.


Ella vivía a unos dos metros de mi casa, y todas las casas se encontraban separadas a exactamente dos metros. Solo debía sacar la cabeza por la ventana para verla, y lo hacía sin falta todas las mañanas a las cuatro y media de la mañana; aferrándome a ese encuentro, algo que la distancia no ayudó a continuar.


Sé que te quiero, mi todo y mi primero, solía pensar cuando la veía cada mañana posando en la ventana, deslumbrándome con su hermoso y apasionado cabello rojo. Necesitaba el latido de su corazón para sentir el mío latir, y su olor para dejar de sentir mi repugnancia arder. ¡Qué loco! ¡Ella también olía a sangre y drogas! Partiendo del sentido de aquel pensamiento todo tenía sentido. Nuestra historia tiene bases y fases llenas de estupidez y locura, pero sin excederse y dejar la Cordura, o al menos hasta esos momentos.


Fuera del RCUM era un mundo totalmente diferente y lleno de diversidad de opiniones y diferentes visiones de lo correcto. Lo correcto siempre variaba según el caso, por lo cual una sola regla se veía afectada dependiendo de la persona a la cual se aplicaba.


Me decían que era lo mejor adaptarse y lo decían sin mirar mi cara ¿Quien esta equivocado? Ya no puedo seguir así, solo así, caminando por las calles intentando aparentar un tono de cabello falso, ese siendo solo la cubierta de todas mis mentiras y la menos creíble por mi descuido en las raíces blancas de mi cabello; y aún así, pasado cierto tiempo empecé a negar el color natural de mi cabello, incluso cuando estaba sobrio hablando en las reuniones.


Decían que no había camino a la paz, y que la paz no estaba definida. Cada uno tenía su forma de sentirse en paz.


Estaba rogando entender toda la complejidad de las personas, un recuerdo que regresa con el volver de mis sueños, mientras aún me encuentro acurrucado entre las sábanas empapadas de sangre, con la mejilla en la almohada y la baba escurriéndose de mi boca sin cesar por el hambre, hambre que no tenía intención de saciar, pero lo maravilloso siempre es difícil de entender; simplemente no se puede aplicar la misma fórmula a todas las personas. Fuera del RCUM, si hubiera una regla la cual prohibiera salir de las casas desde las 8:00pm hasta las 8:00am los trescientos sesenta y cinco dias del año muchos saldrían aún conociendo que hay una regla la cual lo prohíbe. Y si se aplicara algún castigo, esa fórmula no funcionaría con todos; la corrupción se haría presente y simplemente sería clandestino.


Se necesita más que solo ordenar.


Lo correcto no siempre es fácil de percibir, y aún cuando se piensa que se lo percibe de la mejor manera en la que es posible percibirlo, no siempre es muy correcto. Cada humano percibe lo correcto de diferentes formas, y apesar de intentar ser arbitrario, la visión de lo correcto y supuestamente correcto siempre se ve afectada por los factores y el caso.


Un vez mientras me miraba en un espejo pegado a la una de las esquinas de la habitación estilo victoriano, miré mí silueta en él, y oí fuertemente que me decía: Tu solo pretendes justificar tus acciones.

Tu solo pretendes dar razones, no hay manera de justificarte, no te tomes ni siquiera la molestia de tratar; admite que estás cansado de seguir adelante.


Yo solo pretendo hacer algo bueno, y es una digna justificación. Yo no doy razones, solo hago lo correcto, y no es una molestia.


Te estás ahogando en tus escasas lágrimas que derramas por las noches, te estas quedando sin tiempo. Tu cuerpo ya no está dispuesto a cooperar, y yo tampoco.


No he estado llorado; no me estoy ahogándo, tengo el tiempo suficiente para lograrlo. Mi cuerpo sólo está desmotivado, y me importa muy poco tu cooperación.


Estas tan obsesionado por probar tu valía, tan desesperado por probar que tus acciones no estan mal. ¿Piensas seguir jugando un juego imposible de ganar?


Te equivocas; solo estoy solo y soy solo yo. Y ya estoy apunto de ganar.


Lo sé, y es porque crees que es lo único que te queda por hacer.


Un ser fuera de su ambiente no es más que un ser desorientado. ¿Te amo, me amas? Te gusta que no encuentre un digno final para ambos ¿sabes que ni siquiera encajamos? No puedo perdonarte.


Desearía estar en medio de ambos lados.


MI DEBER DESDE QUE NACÍ.

Mi nacimiento no fue nada especial para mi madre, pero si para mi padre y para el RCUM Como todo niño pequeño, tenía esperanza en el proyecto del RCUM para crear seres capaces de soportar el gran dolor fuera del RCUM, seres para estar en la cima de el mundo; mi deber desde mi nacimiento fue estar en la cima del mundo y no era el único con ese deber, ya que todo ciudadano dentro de él RCUM tenía esa obligación.


La realidad es fría y las personas siempre deseamos seguir nuestros deseos aún a costa de perder algo importante ¡Me quiero rendir! El amor es una pérdida. Me mató hasta que terminé, y entonces tuve apetito de algo aburrido, que sostuve entre las manos aunque era peligroso y simplemente fui.


No soy el único y tampoco el primero.


Ambos decidimos no encajar con el otro; no somos piezas perfectas para encajar en un rompecabezas. ¿Me amas, me amo? Desearía que respondieras todo lo contrario a lo que siempre dices. ¿Donde quieres llegar si sigues a mi lado?


¡Todo lo que quería me fue arrebatado!, ni una vez, ni una vez pude ser del todo honesto. Y ante el accionar ajeno a mí no hice nada más que interferir con lo correcto, envilecido por mi poder y éxito, arrastrado a costa por las drogas diseñadas por mí para mi debilidad creciente con el paso de los lúgubres días míos.


"Debido a muchas razones hacia lucimiento de algo que no portaba, tal cual mentiroso"


Una libertad incompleta era mi diario vivir. Ignorante y joven, recaía en querer tomar mi vida aún cuando no era necesario, y sin precaucion caminé hacía lo desconocido creyendo encontrar una solución al gran problema que no era solo mío.


Cuando me perdía a mí mismo en el proceso de los ocho años, recordaba que aún tenía un papel que cumplir antes de mi fin como parte de la humanidad, y cuando veía el cielo de noche podía ver el final de toda mi historia, de todo mi paso a través del mundo.


Toda persona tiene una historia que contar, y esta es la mía "Extraño mi Cordura".