Capítulo 1.
Para todas aquellas personas que siguen atrapadas en el pasado.
Años atrás.
Elizabeth.
—¿Qué te parece?
La cálida voz de mi madre me hace voltear. Ella sujeta un lindo vestido de novia, su sonrisa me contagia haciendo que de mi labios se escape una también.
Ella se da la vuelta y sale de la habitación que compartimos. <<Ella esta muy feliz.>> la sigo dando pequeños saltos, me detengo cuando llega al final del pequeño pasillo, ella se mira en el gran espejo de cuerpo completo.
Me coloco detrás de ella y la observo por el reflejo.
Ella aprieta el vestido blanco sobre su pecho.
Me hace creer que piensa que no es real.
—Pareces una reina mami.
Parece ser que no se había dado cuenta de mi presencia ya que parpadea varias veces.
Se da la vuelta y se agacha hasta quedar a mi altura. Toma uno de mis mechones negros entre sus dedos dándole vueltas.
—¿Qué sería de una reina sin su princesa? —Me pregunta con esa linda sonrisa en su rostro.
—Yo no soy una princesa.
—Claro que lo eres, siempre lo has sido.
—Pero yo no tengo un lindo vestido cómo tú.
Sus ojos marrones me detallan pero veo en ellos algo diferente ¿alegría? no logro reconocerlo.
—Muy pronto tendrás la vida de una, la vida que te mereces.
—¿Tendré muchos vestidos?
Ella asiente.
—Tendrás miles de ellos.
Presente.
𝕰𝕰.𝖀𝖀. 𝕻𝖊𝖓𝖘𝖎𝖑𝖛𝖆𝖓𝖎𝖆
—¿Que tienes muñeca?
Me sobresalto al escuchar la voz de mi compañero.
El me mira entre confundido y preocupado, miro a nuestro al rededor y me doy cuenta que somos los únicos en el salón.
Después le pediré los apuntes a Odette.
Vuelvo mi atención al pelirrojo, me acerco a él y le regalo una sonrisa antes de tomar sus adorables mejillas y estrujarlas.
—Nada. —Relamo mis labios divertía—. Pensé que estabas con el amor de tu vida.
—Ni siquiera me recuerdes a Hela.
El toma mi bolso como es de costumbre y lo sostiene mientras que su brazo lo entrelaza con el mío y caminos dirección a la salida.
Las personas del lugar se nos quedan mirando por el pasillo. Últimamente se rumorea mucho sobre mi probable relación con Lonut.
Eso ya está muy alejado de la realidad.
Tal vez en algún momento si llegue a sentir algo por el. Algo completamente entendible, era el único chico que tenía permitido acercarse.
Además que físicamente se defiende muy bien. Sospecho que su cabello pelirrojo tiene algo atrayente, sin contar sus ojos negros y su cuerpo que al pasar de los años se volvió más voluptuoso.
La mayoría mojaría sus bragas por el.
—Te tengo un comunicado. —Musita al llegar al estacionamiento—. Odette y Alba te quieren en su departamento, al parecer encontraron algo divertido.
—¿Me llevarás?
El asiente.
—Tengo cierta curiosidad por saber que encontraron.
—Espero que no sea algo patético.
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—Que patético.—Murmuro al ver la página abierta desde la lapto de Alba—. Aquí solo encontrarán sadicos.
Lonut asiente dándome la razón mientras disgusta su dona.
—Tal vez no explique muy bien de que trata la página —Suspira Odette—. Watt-Only es para conocer personas desconocidas, lo mejor de todo es que no saben quien eres, ya que todo es anónimo.
—Y solo tienes una cierta cantidad de tiempo para hablar con las personas —La sigue Alba.
—En palabras resumidas es una copia barata de Omegle.
Alba y Odette miran mal al pelirrojo, el se encoge en su sitio y mira hacia otro lado.
—¿Y eso que tiene de divertido? —Arqueo la ceja llamando la atención de mis amigas—. Llegue a imaginar que me enseñarían algo más entretenido.
Albania se encoge de hombros.
—Ahora mismo es tendencia, y te aseguro que es divertido.
—¿Hablar con viejos verdes?
Melany suelta una carcajada, no se en que momento llegó pero deja comida China en la comedor antes de acercarse a nosotros moviendo sus caderas de un lado a otro, ella es prácticamente el estereotipo de la mujer perfecta. Rubia de ojos azules con una figura envidiable, con el peso perfecto, aunque se acompleja mucho de eso, no le gusta ser "término medio" como ella le dice.
—Yo me apunto a hablar con viejitos.
Suelta divertida mientras se acerca a nuestro círculo.
Ruedo los ojos negando y vuelvo a la pantalla.
—¿Que tengo que hacer? —Le preguntó a Alba, ella deja de mirar su celular para posar su atención a la laptop, con un solo toque le da al botón grande que dice "Conectarse"—. Ah.
—¿En que año naciste? —Se burla y vuelve a lo suyo.
—¡Tráiganle las pastillas! —Grita el pelirrojo.
Todos comparten una carcajada haciendo que los mire mal.
Un sonido hace que salte en mi puesto.
Se vuelve a escuchar el mismo sonido, ladeo la cabeza al ver que se trata de la laptop, me remuevo en mi silla y la acercó hacia mi.
—¿Hola?
—¿Quieres café?
Mensajes de la página me siguen llegando, pensé que había apagado la laptop.
— Creó que quede como un idiota.
Suelto una pequeña risa y empiezo a escribir.
—Si lo dices es por algo.
Enviar.
Tres puntitos aparecen y desaparecen de la pantalla, espero impaciente hasta que por fin envía otro mensaje.
—Llegue a pensar que estaba hablando solo, pero no. No me considero un idiota, pero si de otra manera.
Alzó una ceja y le respondo.
—¿Cómo te consideras?
—Considerablemente guapo.
Ruedo los ojos ante tal respuesta.
—El comentario típico que utilizan los hombres para llamar la atención.
Tan rápido como envió el mensaje me lo responde.
—¿Y lo hice?
Releo el mensaje sin entender.
—¿Hiciste que?
—Llamar tu atención.
Hago una mueca, pero le respondo.
—No.
—¿Entonces porque me sigues respondiendo los mensajes?
Me encojo de hombros, después recuerdo que no me puede ver y empiezo a textear.
—Estoy aburrida.
—¿Quieres que te cuente algo?
Inquiero curiosa.
—¿Qué cosa?
—Primero tendras que pasarme tu número.
—Apenas y te conozco.
—Solo nos quedan 3 minutos.
Mis labios se fruncen, hasta que elevo la mirada y mis ojos chocan con el temporizador que va a retrocediendo.
—¿Ya encontraste con quien conversar? —Inquiera Odette desde atrás—. Ou, porque no solo le pasas tu número?
—No lo conozco.
—Así se conocen las personas normalmente .—Antes de poder contestarle me arrebata el aparato y empieza a textear algo—. Listo, aquí tienes.
Me la devuelve con una sonrisa traviesa en su rostro.
—Después me lo agradecerás, o al menos eso creo.
¿Qué?
Miro de nuevo la pantalla, el temporizador ya estaba en cero. Creí que hasta eso había llegado hasta que notó que el último menaje fue mío, en el salía mi número.
