Dos extraños - |KookMin O.S.|

Summary

–Te amo… a pesar de todo, a pesar de que ahora siento que te desconozco, a pesar que para el mundo siempre lo fuimos, pero ahora lo somos; dos extraños… Y es que a veces el amor no alcanza. Jimin lo entiende tras múltiples intentos por rescatar una relación que parece ser ficticia. Fue su culpa el haberse enamorado de un cantante, de ayudarlo a cumplir su sueño, dejando atrás los suyos. Aun cuando frente al mundo simplemente fueran dos extraños. Un miedo que después de un tiempo nace como una realidad. Dos extraños que buscan conocerse por segunda vez. ¿Podrán realmente? 🥀 ❯Historia 100% mía. ❯No copias, no adaptaciones. ❯Angst / Drama / +18 / Romance ❯Contenido Homosexual. ❯JK Top/ JM Bottom. ❯Inspirada en la canción “Dos extraños” de Danna Paola. ❮⇁13/02/2022↼❯

Genre
Fantasy/Romance
Author
Hope
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

1

›1‹

“El amor no necesita ser entendido, simplemente necesita ser demostrado.”

Paulo Coelho.

🥀

Jimin no sabía muy bien cómo sentirse.

Su novio, el que para él había significado su luz por tantos años, ni siquiera estaba consciente de su presencia. Y si lo estaba, joder ¿por qué no simplemente lo demostraba?

Estaba tan exhausto de la misma situación.

Porque mientras él tan solo lo miraba en la lejanía como si fuera un completo desconocido, Jungkook era abrazado por muchas personas, toqueteado por todos lados y sonreía para las fotos mientras sus manos probablemente firmaban algo. Lo hacía feliz y lo entendía, ser famoso, usar su voz para dar un mensaje, bailar como un Dios y ser lo suficientemente atractivo lo llevaron a la cima como siempre había soñado.

Pero… ¿y Jimin?

Bueno, él se graduó como licenciado en traducción e interpretación, sabía un total de cuatro idiomas y era un experto para relacionarse con otros; pero siendo honestos, aquello no le servía de nada si no se permitía ejercerlo.

Jungkook prometió que él lo ayudaría cuando tuviera entrevistas, le vendió la idea de que podrían trabajar juntos cuando viajarán alrededor del mundo y que nunca se separarían. Jamás.

Gracioso.

Pasaron dos malditos años sin un cambio. Jungkook solo se excusaba con que la manera en la que su manager manejaba las cosas era un tanto distinta a lo que él quería. Al principio creyó en él y en su palabra, pero después de ver cómo sonreían juntos por haber alcanzado una nueva meta gracias a su arduo trabajo, Jimin no creyó que realmente Jungkook quisiera cambiar algo. Y no, definitivamente no era lo que pensó, porque en vez de sentirse feliz en cada gira, en cada viaje; se sentía como una carga, como si ese no fuera su lugar.

Así que intentó trabajar por su cuenta.

Y esa fue la primera discusión que, en todo el tiempo que llevaban juntos, tuvieron.

Jimin no quería que se convirtiera en algo tóxico, de verdad que no; pero si él apoyaba a su pareja en sus sueños ¿por qué él no hacía lo mismo?

Sentía que lo desconocía.

Que nada de lo que una vez prometió era cierto, que ese Jungkook había desaparecido y había sido reemplazado por alguien al que parecía no importarle.

Y le dolía, le dolía muchísimo porque a pesar de todo, lo amaba.

Pero el vacío dentro de su pecho le recordaba diariamente que no podía seguir de esa manera. Jodidamente no podía.

¿Era egoísta acaso?

Sí, su sueño era estar junto a él, ayudarlo a relacionarse en otros países, con sus fans, con quién quisiera; pero ni siquiera tenía la oportunidad.

Él no le daba la oportunidad.

–No puedes seguir así. –Hoseok, su mejor amigo, le recordó mientras trataba de retener sus lágrimas en uno de esos tantos días en los que Jungkook simplemente no aparecía porque seguramente estaría con su manager celebrando cualquier cosa. –Te estás dañando, Mimi.

–¿Y qué hago? –Sollozó lamentable. –Dime, porque últimamente no sé, ya no sé.

–Piensa en ti, piensa por una vez que es lo que quieres. Esto… –Lo señaló de arriba a abajo. –Esto es lo que no quieres. Empieza por ahí.

–No quiero pensarlo porque al hacerlo solo puedo llegar a una conclusión y no… no estoy seguro si quiero.

–¿Cuál?

–No quiero dejarlo. –Negó contundente sin observarlo a los ojos.

–Jimin… –Hobi lo observó triste.

–Lo amo… –Limpió sus lágrimas con su suéter. –Aún lo amo. No dejas a alguien que amas, debe haber solución.

Y sólo Dios sabía la cantidad de veces que lo había intentado, en la mayoría de todas, Jungkook le pedía tiempo… ¿tiempo para que? ¿Para “despedir” a su manager? ¿Para tener más fama? ¿Para encontrar a alguien más? ¿Tiempo para qué? Jimin sentía que con cada pelea, solo era más hundido en su mar de dudas, sí, ese mismo que se había vuelto infinito.

Hobi levantó su mentón con suavidad regresándolo al ahora.

–Sí, Jimin. Pero es que a veces el amor no alcanza. ¿Qué es peor que imponer distancia encontrándose tan cerca?

–No estoy listo. –El pelinegro se rompió y Hobi lo sostuvo en un abrazo desastroso. –No veo mi vida sin él… pero tampoco sé si sigue en ella. Y-yo...

–Esto tiene que cambiar, Minnie. Si de verdad es para ti, entonces él no sabrá que hacer sin ti. Te buscará, lo arreglaran, porque se dará cuenta que nada es lo mismo. Pero no puedes ponerlo por encima de ti. Por mucho que lo ames, tú vas primero. YoonGi y yo estaremos para ti, te cuidaremos y guiaremos para que te encuentres a ti mismo, para que seas tú otra vez, te lo prometo, te lo prometo...

Hobi le había dado el mismo consejo en tantas ocasiones, que quizá fue por eso que no espero que Jimin en realidad lo escuchara esa vez, no espero que sí actuará, pero lo apoyo en cada momento.

Porque él sí cumplía sus promesas.

🥀

🎙 Hey, amm… no sé en qué momento logres escuchar esto. Se supone que había decidido escribirlo, pero… –Inhaló tembloroso a través del audio. –No soy capaz de solo dejarla e irme, quiero… quiero ser escuchado y supongo que por eso estoy grabando esto. S-sabes… yo siempre confié en las señales del tiempo, siempre creí en los 11:11 perfectos. En que en algún momento todos encontramos a nuestra alma gemela, la que nos complementa y nos ayuda a avanzar, y tiempo después yo te encontré, me enamoré perdidamente de ti, aún cuando en el vuelo… caí. Han pasado muchas cosas y sé que lo sabes… Sé que sabes que no me siento bien, que casi no nos vemos, que prácticamente te comparto con el mundo y el mundo ni siquiera lo sabe… para el mundo tú no eres mío, tú eres el alma libre que está cumpliendo sus sueños y yo… yo solo soy del viento. Vivo de él, de alguien que no existe. A pesar de las dificultades por un momento yo quise… yo quise creer en ti, tomar el riesgo y vivirnos, pero…

Aún a la lejanía, se pudo escuchar con claridad la manera en la que Jimin se rompía, él sabía para entonces que no habría fuerza en el mundo para parar en ese momento, así que se forzó a continuar.

Te debo una disculpa porque a p-pesar de que sé que dirías algo cómo: “Bebé… podemos solucionarlo” no, Kook, no pasaría y… y no puedo seguir así, no puedo arriesgarme por tu felicidad, ¿dónde diablos quedaría la mía? Perdón que no pueda seguir, perdón que me rinda de ti, de nosotros… –Sollozó. –Pero no me veo capaz de tener un amor incompleto, uno que solo veo por las noches, que me obliga a quererlo a escondidas y sobre todo no puedo pedirle que cambie porque sé que eso es difícil. Por eso me voy… Este es mi último adiós, el real, porque después de tantas despedidas que nos han desgastado, ya no podemos seguir haciéndonos esto. Eres consciente de que… ¿De que hay muchas personas a tu alrededor pidiendo una oportunidad? No quiero retenerte, no quiero ser una cárcel, no quiero estar en una. Te veo llegar para dormir, pero no estás al despertar y solo… no puedo con eso. No pares de iluminar a las personas con tu mirada, me siento profundamente orgulloso de ti y de todo lo que has logrado. Te amo… a pesar de todo, a pesar de que ahora siento que te desconozco, a pesar que para el mundo siempre lo fuimos, pero ahora lo somos; solo dos extraños…

🥀

Jungkook entró al apartamento cauteloso y cerró la puerta tras él.

Sabía que lo había arruinado, joder, lo sabía de sobra.

Sobre todo porque aquella mañana, mientras conocía a sus fans y platicaba con ellos, había visto en su precioso novio, esa expresión rota y carente de emoción que últimamente había mantenido.

Y aquello no pudo hacer más que borrar la sonrisa real que mantenía y colocar una falsa que había utilizado por los últimos meses y a la que ya estaba acostumbrado.

Ese día habían pasado demasiadas cosas para comprenderlas. Tuvo una infinidad de papeles por firmar, que no fueron autógrafos ni nada parecido; batalló, como todos los días, contra la multitud de personas que buscaban tomarle una fotografía; y horas antes soportó miradas de decepción y una discusión bastante fuerte con su ahora ex-manager.

Lo único que quería era llegar a los brazos de su lugar seguro y acurrucarse en ellos por el resto de la noche.

Aunque fuera egoísta.

Al menos tenía una buena noticia.

Antes de poder avanzar por el pasillo alguien tocó la puerta, por lo que tuvo que regresar tras sus escasos pasos para abrir, encontrándose a un muy feliz SeokJin.

–Hay que celebrar que al fin nos deshicimos de Kim maldito Namjoon… –Habló eufórico con una botella de champagne en la mano.

–Muy gracioso. –Jungkook lo dejó pasar sin evitar su sonrisa.

–Aceptemoslo. Ya era hora de dejar de pretender que nos alegrabamos por sus logros forzados. Al fin eres libre. Llama a tu Jimin, hay que contarle todo. –SeokJin avanzó hasta la cocina. –¡Que vayas! –Repitió.

Hasta entonces Jungkook no podía dejar de sonreír.

Tan ingenuo.

Pero entonces se adentró al apartamento…

–Bebé… –Lo llamó en un tono meloso. –¿Dónde estás?

Jungkook ingresó a la habitación y de inmediato un frío se extendió por todo su cuerpo. ¿Y las cosas de Jimin?

¿Dónde estaban sus plantas?

¿Dónde estaban sus libros?

¿Sus cuadros?

¿Dónde estaba todo lo que le daba vida y calidez al apartamento?

¿Dónde estaba Jimin?

–¡J-Jimin! –Llamó esta vez más fuerte de manera inestable.

Corrió hacia el clóset tratando de mentalizarse que no, que eso no estaba pasando, que bajo ninguna posibilidad Jimin le había quitado la oportunidad de explicarse.

–Joder, no, por favor no. –Musitó desesperado mientras creaba un desorden en un intento por negar lo obvio.

No quedaba nada de Jimin ahí.

Jungkook sabía que había hecho tantas cosas mal, pero con un buen objetivo.

–Hey… –SeokJin llegó a su lado acariciando su espalda. Tenía la cara pálida y lucía agobiado. –Hay un mensaje en la contestadora. Algo me dice que deberías escucharlo.

Desde entonces todo fue cuesta abajo.

Porque sus sueños, logros, fama, premios, talento; no valían nada, no lo hacían sin Jimin.

🥀

SeokJin no sabía qué más hacer.

Este era el tercer concierto consecutivo que se cancelaba y pronto, también lo haría la gira.

Habían pasado tres meses. Meses que tan sólo consistieron en una caída por el abismo de manera rápida y grave para Jungkook.

¿Para qué iba a cantar? ¿Para que todos sus fanáticos se dieran cuenta de cuán deplorable lucía? ¿Para romperse frente a todos los que esperaban una sonrisa?

No. La respuesta era no, y le importaba una mierda, para ser exactos, lo que la gente y los medios llegaran a pensar. Eso no valía nada, ya no.

Sin Jimin no.

No se sentía motivado. No si todas y cada una de sus canciones hablarán únicamente de Jimin, no si lo escuchaba en todas ellas y parecía una ilusión lejana que él aún, desde donde estuviera, lo escuchará. Aun cuando lo más probable era que no, que ya no lo hacía.

Eran dos extraños.

El primer mes, Jungkook no se rindió. Llamó a su teléfono una infinidad de veces, lo buscó en cada lugar que pensó que podría estar, trató de contactar a su familia, pero nadie sabía dónde estaba o simplemente no pensaban decirle.

Trató de no rendirse, de llamar cada noche. De al menos escuchar su voz diciendo “llama luego”, era su única ancla, su única esperanza.

No podía, simplemente no podía hacerlo sin él.

Quería otra oportunidad.

Cuando apenas incursó en el mundo de la música, Kim Namjoon lo había encontrado, le había ofrecido estrellas, pero nunca se detuvo a llevarlo al cielo para alcanzarlas. Porque el plan que él tenía no incluía a Jimin y en cierta forma, estaba amarrado a escucharlo hasta que se finalizará el contrato y tuvieran que actualizarlo. Mientras, mantuvo un perfil bajo y fingió en cierta manera alegrarse de todo lo que hacía por él, consiguió por medio de sus contactos a su futuro manager que se convirtió en su amigo e ideó un plan.

Nunca le dijo a Jimin porque quería que fuera una sorpresa.

Pero no dejaría de arrepentirse ni un maldito segundo de su vida el jamás haberlo hecho.

Tonto, tonto, tonto.

¿Podría serlo más?

Claro que podría, lo había perdido y nada para entonces valió la pena.

–Jungkook… –SeokJin musitó hacia él o lo que quedaba bajó los ojos inflamados por el llanto y las inminentes ojeras por no dormir esperando una llamada de vuelta.

Una que probablemente nunca llegaría.

–Suspenderemos la gira hasta nuevo aviso. No podemos seguir así. Los fans se están preocupando.

–Están en su derecho. Pueden odiarme si quieren. Ya no me importa.

–Jungkook…

–Cancela la gira Jin, cancela todo. No volveré a pisar un escenario en mi maldita vida.

–No puedes decir eso.

–Es justo lo que estoy haciendo.

–Es lo que amas…

–A quien amo es a Jimin y adivina… –Jungkook lo observó desde sus ojos rojos y resignados, esos que al pronunciar su nombre volvieron a llenarse de lágrimas. –Él ya no está. Así que todo lo demás puede irse a la mierda.

–No puedes rendirte tan fácil.

–No, no es fácil. Claro que no.

SeokJin parpadeó con un nudo en la garganta y comprendió. Necesitaba tiempo.

Necesitaba una solución.

–Mandaré la noticia a todos los medios. Tu reputación se verá afectada, pero la mayoría lo entenderá, espero que lo haga.

Jungkook ni siquiera contestó.

Solo volvió a cubrirse con las sábanas sobre su cama. Para ver si, aunque fuera en sus sueños, podría volver a ver la mágica sonrisa de su Jimin.

Aunque al despertar la realidad lo golpeara cual bala recién disparada.

🥀

Jimin no podía dejar de temblar.

Había intentado mantenerse al margen, no ver la televisión, abstenerse de las redes sociales y cualquier cosa que le recordara a Jungkook; compró un teléfono nuevo y guardó en su caja fuerte el anterior.

Pero todo había cambiado aquella tarde.

Cuando mientras pedía su café las noticias en la televisión del restaurante, dieron la lamentable noticia de, no solo la cancelación de la gira del artista, sino también su retiro momentáneo de la música.

Crudo y sin más explicaciones.

Jimin apenas había logrado sostener su café antes de pensar en bucle.

¿Su gira… cancelada?

Jungkook se había esforzado hasta el cansancio con la preparación de ella. Desde coreografías; escribir las canciones, mostrándole cada una con una sonrisa llena de orgullo; hasta preparar el setlist, los lugares en los que tocaría y el diseño del escenario en cada uno.

¿Por qué había cancelado algo en lo que se había esmerado tanto?

Bueno, por supuesto que Jimin no sabía todo lo que había detrás.

Porque Jungkook había escrito cada canción para él, diseñó el álbum en base a sus colores favoritos, y el escenario era una representación de cómo él percibía a Jimin; porque en el último concierto, tenía planeado no solo confirmar su inclinación sexual y su relación con el amor de su vida, sino también había ingeniado un plan para pedirle matrimonio frente a todo el mundo y cantarle una canción escrita específicamente para ese momento, que posteriormente sería lanzada con una versión deluxe del mismo álbum.

Todo era por y para él.

Jungkook no vio la manera de continuar si no lo tenía. En ningún aspecto.

Jimin llegó a su apartamento al punto del colapso.

Que no sea por mí. Que no sea por mi culpa.

Inhaló aturdido.

¿Había hecho mal?

Ya no sabía. Porque aunque quiso ignorarlo Jungkook siguió presente en cada momento de su vida. Intentó ser fuerte e ignorar esa dolorosa presión en su pecho cada noche hasta finalmente dormirse entre sollozos mal contenidos, pero no pudo. Nunca paró. Porque no tenía noticias de él, no lo veía, no le daba las buenas noches y no sentía el beso que el castaño se esmeraba en dejar sobre su frente antes de irse.

La añoranza tiraba de su pecho día con día.

Y ahora… ¿Qué estaba pasando con Jungkook?

Tembloroso sacó de su escondite el teléfono que resguardaba su contacto como un tesoro y lo encendió.

Tuvo que detenerse un momento al ver los cientos de llamadas perdidas. Habían pasado tres meses, pero eran casi mil.

Mientras intentaba calmarse, ingresó una llamada entrante. Era él, pero no se vio capaz de contestar.

Minutos después un mensaje de voz entró a su buzón.

Lo abrió con miedo de lo que podría estar ahí, sin importar cuán doloroso fuera.

¿Estás ahí, bebé? –Jungkook preguntó con voz nasal, sorbiendo mocos. –¿Cómo estás? ¿Has comido bien? Espero que sí, espero que estés tranquilo y que duermas las horas que necesitas. SeokJin dice que piensa quitarme el teléfono para que deje de llamarte ¿sabes? Es tonto porque memorice tu número, extraño mucho tu voz y al menos la contestadora la tiene, así que escucharla me mantiene cuerdo. –Rio amargamente. –¿Vas a volver? P-porque no paro de escuchar los audios donde me decías que era fuerte y que me amabas. D-debo confesar que no lo soy. No quiero sonar lamentable. Te amo tanto que mi corazón duele. ¿Algún día contestarás? –Sollozó sin evitarlo y el mensaje fue cortado después de escuchar los pasos de alguien al otro lado de la línea, un regaño y un movimiento brusco para arrebatar el teléfono.

Aunque Jimin no prestó atención a eso.

Jimin no pudo porque cuando dejó de escuchar su voz se rompió. Ni siquiera podía respirar bien o sostenerse sobre sus piernas, así que simplemente se desplomó sobre el piso y descargó todo el dolor mediante sus lágrimas. Una tras otra.

¿Qué había hecho?

Lo peor es que se encargó de lastimarse una y otra vez con cada mensaje de voz. Todos eran de él. En todas rogaba que volviera, que lo escuchará.

Tonto, tonto, tonto.

No supo muy bien la hora. Pero cuando sus sollozos se volvieron hipidos suaves él también marcó el número de Jungkook.

Tan solo un par de veces.

Hasta que alguien contestó.

Jimin… –Sí, ese era Jungkook, con la misma voz que hace unas horas, pero la emoción no podía evitar denotarse en su voz al hablar. –¿Bebé? P-por favor… ¿Estás ahí?

Jimin inhaló inestable antes de contestar.

–Sí, estoy aquí…

🥀-🌹

Jungkook nunca había corrido tanto en su vida.

Nunca tan necesitado como en ese momento.

Se sentía como emerger del agua, desde el fondo del océano en oscuridad pura; hasta la superficie donde el cálido sol alumbraba y al fin podía respirar.

Cuando Jimin le dijo donde se encontraban, no le importó nada ni nadie. Simplemente tomó el primer taxi que encontró en la calle y dio la dirección previamente obtenida.

Su corazón latía frenético dentro de su pecho.

Tan irreal que parecía ser un sueño.

Llegó al apartamento de Jimin en plena madrugada sin premeditación. Respiraba agitado cuando tocó la puerta. Necesitaba comprobar que lo dicho era parte de su realidad y no causada por las alucinaciones que provocaba la falta de sueño.

Jimin, luciendo precioso como siempre, abrió la puerta segundos después. Y sus ojos se sumergieron en su propio lenguaje.

En una melodía indescifrable que terminaba pero volvía a comenzar como una nueva oportunidad de admirar el verdadero trabajo.

Los labios de Jimin temblaron intentado formar una frase, pero Jungkook no se lo permitió cuando se inclinó lo suficiente para atraparlos en un beso completamente necesitado.

Le había hecho falta.

Siempre había sido algo egoísta, así que se propulsó hacia adentro, cerrando la puerta; y degustó los labios de su Jimin, besándolo más profundo, lento y suave.

El pelinegro se sostuvo de sus hombros correspondiendo y sus manitas subieron desde ahí, hasta su cabello, donde tironeó de él demandante.

Jimin también lo había necesitado.

Mucho de hecho..

Quizá por eso, antes de hablar, se ocuparon de acariciarse y tocarse por todas partes asegurándose de que estuvieran bien, de no haber sufrido ningún daño, más allá de un corazón roto.

No hubieron palabras en ese momento.

Con sus presencias bastó.

Pronto, el pelinegro amó la sensación de ser desnudado, tocado por todas partes mientras sus ojos se veían como amor recíproco; de mantenerse perdido en las sensaciones de un dulce vaivén hasta terminar en la cama sin una sola barrera de ropa que los separara. Acurrucados al lado del otro, creando un ambiente íntimo y único.

Eran tontos, eran un desastre; pero se pertenecían.

–Cancelaste la gira… –Jimin rompió el silencio con pesar. Simplemente no podía no preguntar.

Jungkook dejó de recrearse en el tacto rellenito de su mejilla y lo encaró.

–Lo hice. No me sentía completo en un escenario sin saber dónde estabas tú. No tenía motivación alguna para continuar.

Jimin suspiró.

No iba a ser fácil.

Ambos estaban dañados de maneras distintas. Necesitaban mejorar y con el tiempo, lo hicieron. Asistiendo a terapia de pareja, dejando de privarse de su libertad sin importar los comentarios de los medios, mostrándose cual eran tomando en cuenta sólo los comentarios positivos y dejando de lado el pasado.

La sociedad era una mierda y ellos no se veían en la capacidad de intentar cambiarla. Así que simplemente fueron ellos y dejaron que hablaran.

Pasó un año entero para que Jungkook retomará el mundo de la música y su gira se reanudará. La música era parte de su vida, su sueño al fin y al cabo. No merecía perder eso.

Jimin lo acompañó en todas ellas sin perder detalle de nada.

El plan del castaño a pesar de todo seguía en pie.

Lo sabía cuándo cada mañana despertaba y su corazón se sentía cálido al ver a Jimin dormitar en sus brazos. Luego él también despertaba y sus ojos miel iluminaban hasta el espacio más oscuro.

Luz, Jimin era luz.

🌹

Sucedió en el último concierto de su gira. Después de eso, podrían finalmente descansar unos cuantos meses.

Y justo era el día de su quinto aniversario.

El público gritaba eufórico y nostálgico con la penúltima canción llena de energía. Era un estadio lleno repleto de tonos azules y verdes. Una combinación rara, pero hermosa.

Jungkook se acercó al micrófono cuando terminó, con una sonrisa tras tomar agua y regular su respiración.

–Hace dos años, pensé que lo había perdido todo. Caí en un abismo del que jamás pensé encontrar la salida. Fue como una pesadilla, la más larga de mi vida. Quien me dijo que había perdido la fe en todo lo que creía, en cada 11:11, en cada señal del tiempo y destino; fue el mismo que me dio una lección de vida, el que me despertó de mi pesadilla. Dos extraños que necesitaban volver a conocerse para retomar el rumbo de su camino.

Una melodía preciosa inundó la estancia, Jungkook la acompañó con su guitarra. Con sus ojos y un movimiento de cabeza le pidió a Jimin, quien se encontraba en el espacio VIP del público, que por favor subiera al escenario. Y así lo hizo.

Confundido y sorprendentemente tímido.

Sus ojos no se separaron desde entonces.

–¿Sabes lo feliz que soy desde que me diste otra oportunidad, cielo? –Jungkook se acercó después de acomodar el micrófono ahora en su rostro. Jimin sonrió avergonzado.

La gente en el público lucía emocionada y sorprendida.

–¿Qué haces? –Sus labios gesticularon a través de los gritos imparables.

–Nos diste otra oportunidad y mira dónde estamos. Todo gracias a ti, bebé. A tu perseverancia, tu amor y fe en mí. Nunca en mi corta vida, dejaré de agradecerte, amarte y admirar tu fuerza; sé y estoy consciente de que mi lugar en el mundo, además del escenario, es a tu lado, sobre todo porque cuando veo todo lo que he logrado y luego te veo a ti, sé que no habrá logro mayor que el haberte encontrado.

Jimin sollozó en felicidad incontenible y tuvo que cubrir su boca para no delatarse.

–Te amo tanto que no sé cómo manejarlo. Quiero que el mundo lo sepa, quiero que tú lo sepas y que al despertar cada mañana sientas que estás en el lugar correcto; yo siento eso, por eso hoy… –El aún castaño se arrodilló, sacando una pequeña cajita con un anillo de oro blanco en ella. Los gritos se volvieron difusos a partir de entonces y Jimin solo se vio capaz de escuchar la voz de Jungkook. –Hoy te pido que aceptes dar un paso más conmigo. ¿Te gustaría, bebé… casarte conmigo?

Nadie pudo escucharlo, pero Jimin asintió y entre los gritos emocionado de los fans, Jungkook fue capaz de escuchar el “sí” que representaba un paso más en sus vidas, una nueva etapa, un nuevo nivel al que se enfrentarían juntos.

El primer “sí” que marcaría sus vidas.

Formando una vida completamente nueva, viajando a cada lugar escondido y precioso en el mundo, rodeándose de la naturaleza, melodías preciosas y creativas, pinturas, libros, conocimiento; mascotas y más pronto de lo que pensaron, pequeños niños a los que no les faltaría una pizca de amor.

El para siempre era curioso, nunca se sabe cuándo es siempre, la palabra no encaja un final concreto, pero la muerte parecía ser un límite que estaban dispuestos a enfrentar.

E incluso después, estaban seguros que se buscarían.

Lucharon y tuvieron otra oportunidad.

Otra oportunidad para no ser ante el mundo y para ellos, tan solo…

Dos extraños.

Fin.