La luz
Es gracioso como un acontecimiento puede mandar a la mierda tu vida, más curioso es darte cuenta en el momento exacto qué pasó.
Aquel 18 de Mayo a las 09:20 de una mañana nublada desperté para encontrarme con dicho acontecimiento: mi mejor amiga se había suicidado.
A los catorce años amarró una cuerda del techó y se quitó la vida siendo encontrada por su madre... catorce años y su vida había acabado.
Las razones de su suicidio no lo sé, no hubo cartas, no hubo señales, no hubo despedidas un día estaba y al otro ya no.
Por lo que mi conclusión es una: NO FUE UN SUICIDIO y es que la conocía demasiado bien para creer que lo fue, pero claro haces dicha aclaración y terminas como yo: en un grupo de apoyo.
—Listo Jay —dijo mamá después de ganar una batalla mortal por traerme aquí, quien diría que una mamá te puede meter al coche por sus medios.
—No necesito terapia —repetí molesto desde la parte trasera del coche evitando hacer contacto visual con ella.
—Claro que si estás todo traumadito —atacó mi hermana mayor inmersa en su teléfono.
Ella me atacó con palabras pero siempre puedo responder agarrandomela a putazos como cualquier hermano menor.
—Ya los dos —ordenó mamá de un grito— Janina es un tema serio así que deja en paz a tu hermano y Jason ir a un grupo de apoyo con chicos que pasaron por lo mismo que tú no te hará mal cariño, tienes que aceptar lo qué pasó.
—Ella no sé suicido —afirme entre dientes, lo mismo de hace dos meses.
—Y es por eso que necesitas terapia —me empujó mi hermana.
Otra vez nos agarramos a putazos hasta que mamá nos detuvo, y es que no tengo problema con ir al psicólogo, después del divorcio de mis padres me habían llevado y había estado bien pero un grupo de apoyo... era una pendejada.
—Se bueno —ordenó mamá acompañándome a la puerta.
—Siempre soy bueno —bufé ante su incredulidad.
—Bueno bien, no bueno sarcástico como acostumbras —arqueó las ceja.
—Pides mucho —me quejé.
Mamá suspiró para abrazarme.
—No es un castigo Jay, solo quiero que estes más tranquilo y hablar con personas que están pasando por lo mismo te ayudará —insistió mamá.
Suspiré agotado para asentir, ya estaba aquí así que podía fingir por un rato.
Entramos al recinto donde ya había varios adolescentes, mamá se puso hablar con la cordinadora para mandarme a sentar, todos en un círculo como si fuera una sesión de alcolicos anónimos
No tardaron en empezar, éramos cerca de unas quince personas.
—Duelo es la palabra que se la da a la pérdida de un ser querido, hablando de este como un proceso en fases...
Bla, Bla, Bla nada que no me hubieran dicho ya, personas compartiendo sus pérdidas entre abuelos, padres, hermanos... ningún amigo.
La muerte siempre es algo inesperado, pero ciertamente duele más cuando es de una persona tan joven.
—Hoy tenemos un compañero nuevo —dijo la pelirroja mirándome— Jason quieres compartirnos porque estás aquí.
—Estoy aquí en contra de mi voluntad gracias —asenti
Un par de risitas por las únicas dos personas que parecía que estaban en las mismas.
—Entiendo, porque no te permites contarnos por lo que estás pasando —insistió.
Suspiré con las miradas sobre mi.
—Mi mejor amiga falleció —conté.
—Lamentamos tu pérdida —dijeron al unísono.
Bufé rodando lo ojos
—Quieres contarnos un poco de ella —pidió más como una orden.
—Mm no la verdad es que no —dije sentándome en mi lugar.
—Jay estas en un lugar seguro, puedes abrirte con nosotros —sonrió ella.
—Disculpa pero porque querría abrirme con un montón de personas que ni conozco y ni me importa la muerte de sus familiares —ataque— sin ofender lamento su pérdida.
—Jason...
—¿Jason qué? Es la verdad, y la verdad es que estoy escuchando como las personas de aquí murieron por causa naturales, enfermedades o accidentes cuando a mi amiga la mataron y nadie hace nada al respecto —me altere elevando la voz.
Estaba poniendo la situación incómoda, probablemente, pero llevaba tres meses viendo como todos hacían ver a mi amiga como una mártir.
—Nadie hace nada porque tu amiga se suicido Jason, Nora se suicidio y entiendo que no es una razón aceptable para ti pero eso fue lo qué pasó —me recriminó como todos.
—Oh púdrase —me levanté pasando de ella para salir de ahí con molestia.
Mamá estaba ahí en el auto esperando con el vidrio abajo, fumando lejos de mí como siempre.
Me metí en el coche enojado cerrando de un portazo.
—Vámonos—gruñi
—Jason...
—¡Dije que nos fuéramos! —le grité ahogado en frustración.
Mamá suspiró para prender el coche y dar marcha, me limpié la lágrima traicionera pero esa lágrima no era de tristeza, era de ira pura.
Mi hermana trató de abrazarme pero solo la aparté, ellas no lo entendían... no querían entenderlo.
El día que Nora murió... no lo recuerdo bien, solo estaba seguro de que las cosas no podían ser así, ¿Por qué haría algo así?
No lo se pero las respuesta la tenía que encontrar.
Al llegar a casa me tire en mi cama agotado de todo pero no tenía ni un minuto de paz en esta casa.
—Mamá dice que bajes a cenar —dijo mi odiosa hermana entrando
—No tengo hambre —contesté monótono.
—Y a mi que me importa solo baja —gruño la castaña.
—No quiero —dije dándole la espalda.
Mi hermana suspiró para sentarse en el filo de la cama
—Si vienes hablarme del tema te voy a patear —ataqué
—No, solo me quedare aquí molestándote con mi mera presencia hasta que tu única opción sea bajar a cenar la pizza que trajo papá —asintió sacando su teléfono
Me quedé observándola, no iba a ceder la mujer y sabía ser molesta cuando quería poniéndose a cantar desafinada.
—Bien —cedí solo porque tenía hambre.
Jian sonrió victorioso para pararse de la cama y lanzarme mi prótesis de pierna.
—Jay —me llamó desde la puerta— todo va a estar bien —me dijo como si eso resolviera algo.
Me puse la prótesis para bajar, mamá y papá estaban poniendo la mesa, habían tenido un buen divorcio por lo que casi siempre estaba aquí.
—Emocionado por mañana campeón —me dijo papá sirviéndome algo de leche para acompañar mi pizza— entrarás a la escuela de grandes este año.
—¿Qué tiene de bueno? me toca estar con Janin —me queje mirándola.
—Ni te me acerques ya soy una junior —afirmó orgullosa.
—Quien te quiera cerca —gruñi
—Les irá bien a los dos —insistió papá— les parece si mañana después de la escuela los llevo a comer y nos vamos a casa.
—No gracias —dijimos al unísono.
Papá solo se tocó el pecho ofendido.
—Pero acepto quedarme en la noche, dejé mis audífonos en casa —aceptó mi hermana
—¿Qué hay de ti Jay? Patroclo te extraña —se refirió papá a nuestro erizo.
—Tal vez después, sigo con la alergia —mentí
Papá asintió, desde lo qué pasó no había vuelto a su casa, antes me la pasaba ahí por que Nora era mi vecina en esa casa, sin embargo no había vuelto desde ese día.
Las cosas estaban así, iniciaba mi noveno grado lo que implicaba un cambio de escuela, convivir con gente más grande incluyendo mi hermana... lo único bueno es que entraba al equipo de lacrosse con los chicos grandes, algo más profesional.
También sería mi prímer año de escuela sin ella.
Desperté algo agobiado pues no había podido dormir por los nervios, se me notaba de camino a la escuela.
—¿Llevas todo? —insistió mamá— no te voy a traer la pierna si la olvidas.
—Si lo harás —señale jugando en el teléfono
—Lo haré pero por favor no me hagas dar dos vueltas —pidio riendo.
—Tranquila ya la llevó —la calmé.
Se te olvida una vez ,o bueno cinco, la pierna para deportes y te lo recuerdan para siempre.
Llegamos para bajarnos del coche viendo la imponente escuela.
—Te recuerdo que estás en mi escuela enano así que ni te me acerques —ordenó mi hermana.
—Soy más popular que tú —le recordé arqueando la ceja.
La chica me miró con molestia de arriba abajo para irse, era una diva.
Entré a la escuela con miles de caras nuevas, fui directo a buscar mi casillero, mi orientación era terrible pero lo encontré por fin.
—Hola amigo —saludó una voz conocida.
Me giré para ver a Ethan, algo así como mi mejor amigo después de Nora, el latino había embarneciendo en verano.
—Hey qué hay —choque puños con él
—¿Cómo estás? estuviste algo desconectado en las vacaciones— reclamo sutil recargándose en el casillero para verme con sus ojos de perrito que se cargaba.
Era su forma de decir que fui un idiota en las vacaciones y no contesté ningún mensaje.
—Ah si, estuve con mis abuelos y ya sabes no tienen wifi —mentí.
—Claro —asintió sin creerme— bueno qué grupo tienes...
Nos pusimos hablar normal como siempre, sin embargo sentía cierta distancia e incomodidad entre nosotros dos... y es que lo había alejado.
Me rencontré con amigos, algunos se cambiaron de escuela, otros nuevos que se integraron, el día transcurrió como si fuera un día cualquiera... hasta la asamblea de bienvenida.
—Ah ya quiero irme a la práctica —me quejé.
—Al menos a ti no te harán prueba para entrar —bufó con molestia Ethan.
—Es porque soy el mejor —dejé en claro lo que ya sabían.
—Es porque das lastima —murmuró Kyle, otro amigo del lacrosse.
—Te has visto jugar a caso —ataqué.
Empezamos a pelear cuando el director entró.
—Buenos días alumnos nuevos del McKenna Hills es un placer inaugurar este nuevo año —saludó entre el bullicio— les recuerdo que los grupos extracurriculares estarán por abrirse pronto así que no olviden inscribirse...
Una sarta de anuncios que no me pudieron importar menos.
—También les recuerdo que la salud mental es importante por lo que tenemos una nueva psicóloga dispuesta a escucharlos, como saben el fallecimiento de Nora Perkins fue un acontecimiento inesperado...
Sus palabras me cayeron como un balde de agua helada.
—Que mierda —dije molesto para salir.
Fui a comprar un par de patatas fritas para calmarme, me senté a comerla en una de las mesas de la cafetería
—¿Eres Jason King no? —preguntó una chica de la que no me había dado cuenta que ya estaba aquí.
Aquella latina me miró analizandome, tenía unos grandes ojos castaños jusgones.
—Aja, ¿te conozco? —pregunté confundido.
La chica negó para mirarme cruzándose de brazos.
—Dudo mucho que me pusieras atención ayer —mencionó sutil.
Me quedé observándola por unos instantes para recordarla.
—Eres a la que se le murió un tío no —intente adivinar
—Si, esa era yo —afirmó— acabó de mudarme, no pensé que nos veríamos después de lo de ayer pero ya sabes es un pueblo chico.
Y es verdad solo había tres escuelas así que no había de donde escoger.
—Si bueno no tengo planes de volver —asenti— ¿no deberías estar en la asamblea?
—¿Tu no deberías estar? —reiteró riendo— a Henry se le bajó el azúcar.
—¿Es diabético? —cuestione pues a mi primo le pasaba
—No solo hipocondriaco —asintió ella burlona.
—La hipoglucemia es algo serio Tori —regañó el rubio sentándose a lado de la chica.
Observe bien al chico que se me hacía conocido.
—Tu también estabas en la reunión de ayer —recordé al ojiverde— eres al que se le murió el abuelo no, el del inhalador.
El chico asintió algo apenado.
—Entonces, ¿tú porque estás aquí? —retomó el tema, me distraía fácil.
—El director decidió hablar del supuesto suicidio de mi amiga —bufé irritado.
Los dos se miraron entre ellos.
—No tienen porque creerme, ni siquiera la conocían —los deslinde.
—No tranquilo si te creemos —me dijo él
—¿Lo hacen? —pregunté confundido
—Lo hacemos —asintió ella— entonces... ¿Ahora que?
—Ahora que de que —continúe más confundió
—Dijiste que tu amiga fue asesinada no —me cuestionó el rubio— quiere decir que quien la mató sigue libre.
—Te quejaste de que nadie hacía nada al respecto, entonces hay que hacer algo no —aseguró ella con una sonrisa un tanto aterradora.
—¿Ustedes quieren ayudarme? —comprendí.
Los chicos asintieron, empecé a cuestionármelo todo en ese momento, estaba seguro de que no se había suicidado... lo sabía perfectamente.
—Entonces hagámoslo —les extendí la mano a los dos decidido.
Iba a descubrir a su asesino... porque el día que la luz se murió... parte de mi se fue con ella.
Una luz que tenía que hacer brillar otra vez a cualquier costo.

