LAGUNA

All Rights Reserved ©

Summary

Aurora Neves, hija del empresario más importante de Sacramento, conocé a Nirvana Martínez una estudiante de leyes y una de las chicas más problemáticas de la ciudad. Al tener sexo en la fiesta de fraternidad de la Universidad Grove, después de tanto ocultarlo... Un gran romance nunca visto en la ciudad, empieza a ser un gran escándalo para la familia Neves y para toda la población de Sacramento. ¿Cómo era posible que la perfecta Aurora estuviera con la problemática de Nirvana? ¿Acaso el noviazgo con uno de los hermanos Gazul fue mentira todo este tiempo?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Aurora Neves R



Mi mirada se clavo en ella al instante, su cabello negro amarrado hacia atrás, sus ojos gris brillando como estrellas, su vestido ajustado y elegante; le llegaba hasta a sus talones. Es tan delicada como una nube, su sonrisa que formaba cada vez que reía, era perfecta; y como movía su cadera al compás de la música. Me hizo acercarme a la multitud cada vez más rápido, en dirección a ella.


Me hipnotizó, nuevamente.


Empecé a morder con suavidad mi labio inferior por la ansiedad que me causaba Nirvana, pero un agarré hacia atrás me hizo detenerme. Me voltee y ví a Zaid Gazul tan cerca como nunca, mi mejor amigo. Un chico muy atractivo y alto que a cualquier chica le gustaría. El azulado de sus ojos me ponían los pelos de punta cada vez que lo miraba.


—¿A dónde vas linda?— preguntó curioso, soltando mi brazo y acercándome un vaso de plástico lleno de cerveza.


—Quería hablar con un chica, idiota— dije, soltando una pequeña carcajada y agarrando el vaso con cuidado, tomé un sorbo y ví hacia atrás discretamente pero la chica había desaparecido.


—Entiendo, ve a buscarla—apoyó, guiñando su ojo y volviendo al sofá grande donde se encontraba antes sentado.


Le sonríe una última vez antes de irme con prisa hacia las escaleras empezando a subir cada escalón con paso firme pero los nervios que empecé a sentir eran inexplicable, sabía que estaba aquí arriba, de alguna forma mis pensamientos me guiaron a la habitación de Julián Collins. Puse mi mano derecha en la puerta de madera blanca, empujándola con lentitud hacía adentro y la ví de nuevo. Sus brazos delgados posados de espalda, en el barandal de metal del balcón.


Me tomé de un sorbo la cerveza para poder tirar el vaso al suelo y poder acomodar mi outfit, en este momento andaba infomal. Con un pantalón de mezclilla estilo campana, con una simple blusa blanca corta haciendo ver mi abdomen y resaltando mis pechos por lo apretada que era. Al ver que todo estaba correcto, empecé a caminar hacia a ella con todo el miedo del mundo.


—¿Acaso me estás siguiendo?—dijo, aún posando sus brazos en el barandal pero el cigarrillo ya no estaba ni en su boca o en sus dedos.


Y su cabeza volteó para verme.


Un escalofrío recorrió toda mi espalda al ver su mirada en mí, me acerqué un poco más, colocandome a su lado. Pude recargar mis manos al barandal con firmeza.


En ese momento sentí como una ola de emociones me golpeaba una y otra vez.


—Siempre te seguiré.— infromé, fijando mi mirada directamente a sus ojos. Una pequeña sonrisa se empezó a mostrar en mi rostro.


Vi como ella empezó a enderezar su espalda poniendose tan recta que en ese momento me di cuenta de lo alta que era.


Se acercó más a mí, agarrando mis manos y poniéndonos de frente a frente, aunque yo tenía que elevar un poco mi cabeza para poder ver su rostro, tan delicado. Empecé a notar sus pecas por sus mejillas enrojecidas. Creo que eso fue lo que me impulso a ponerme de puntillas y intentar besar sus labios finos. Y de pronto sus manos se posaron en mis mejillas, deteniendome en ese instante.


—Que atrevida, señorita Neves.— comentó, mientras pasaba sus delgados dedos por mis mejilla, estaba siendo tan delicada conmigo que mis piernas empezaron a apretarse contra mi intimidad. Algo que hace mucho no sentía estaba ocurriendo en este momento y con una chica.


Sus labios empezaron a besar los míos con tal intensidad que mis manos rodearon su cadera como instinto para no caerme hacia atrás. Toda la ansiedad y estrés que sentía antes, se había esfumado con tan solo besarla a ella.


De mi boca salio un pequeño quejido haciendo que ella se detuviera y empezaramos a caminar hacia la habitación con lentitud. Sentir su respiración, sus manos en mi cintura y saber que ahora era toda suya, por lo menos una noche; me ponía cada vez más eufórica o tal vez era la cerveza que nos hacía actuar así. Pero la verdad esque yo solo quería seguir besando sus labios húmedos y finos, apegar mi cuerpo contra el suyo, sin importar que pasará después.


[...]


La luz del sol contra mi cara que entraba por el dicho balcón, me despertó. Mi instinto fue tirarme al suelo sentandome y agarrando con fuerza la sábana contra mi pecho, empecé a cambiar tan rápido como pude. Un pequeño ronquido me hizo verla, Nirvana estaba acostada boca abajo exponiendo su desnudes.


Entonces fue ahí cuando lo entendí. Me acosté con ella.


—Carajo— murmuré, hundiendome en vergüenza.


Cómo era posible que haya visto a una chica casual en una fiesta y me haya acostado con ella, así como si nada. ¿Que mierda pasa conmigo? ¿Acaso quiero arruinar mi reputación y la de mi familia?


Tengo que irme ahora mismo.


[...]


Después de una larga ducha y de mucho maquillaje ya estaba llendo a la universidad. En el taxi no podía dejar de pensar en lo que pasó la noche anterior, ¿fue real? o simplemente nos besamos y no pasó nada. Solo espero no volverla a ver. Me daría mucha pena y que la gente se de cuenta sobre que... Me acosté con una chica o por el echó que no dormí en mi casa porque andaba en una fiesta de fraternidad, era algo que nadie podía saber, lo único bueno de todo esto esque mis padres están en Manhattan y hasta mañana regresan.


Al bajar del taxi con mi bolso y la cartulina enrollado para el proyecto de hoy, solo pude sentir una presión inmensa, como cada día al entrar a esta universidad, tenía que ser perfecta siempre. Mi reputación era muy importante para mí. Defraudar a mi padre, no era una buena idea. Entonces sonríe, cerra la puerta a mis espaldas y empecé a caminar hacia el edificio 3, que era solamente para carreras artísticas o de mayor importancia.


Crucé la entrada y ahí estaba, Zaid Gazul, tan elegante como siempre, con su traje negro de funeral pero con sus casuales tenis Converse rojas. Al momento me acerqué con furia hacia él pegándole en la cabeza con la cartulina.


—¿Porque me dejaste sola ayer?—replique, estaba muy indignada la verdad. Me habían dejado en una casa de hombres drogados y ebrios.


—Para mi defensa... No iba a entrar a una habitación donde estabas gimiendo— murmuró en mi odio la última parte, soltando una risa malvada, arrebatando de mi mano la cartulina.


—Cierra la boca Zaid, seguro escuchaste mal—respondí con firmeza, sonriéndole de lado algo avergonzada y sintiendo un poco de nervios al recordar una parte de anoche.


"De verdad me acosté con ella", pensé de inmediato.


Le mostré el dedo del medio como una seña de burla y me rei un poco, al rato él empezó a contarme sobre su aventura de anoche, pero mi mirada se fijó en una de las aulas del pasillo izquierdo y fue cuando Nirvana salió de ahí, traía ropa casual pero su cabello pelinegro estaba suelto y desordenado, aunque me percate de un detalle, ella iba agarrada de la mano de Laura Viquez. Aunque su sonrisa era diferente a la de ayer cuando estaba conmigo y el brillo de sus ojos, se había desvanecido.


Ellas empezaron a caminar hacia donde estabamos Zaul y yo, y fue cuando nuestras miradas se conectaron y todo mi cuerpo se paralizó, mi calor corporal empezó a aumentar exageradamente, sentía como mi cara al poco tiempo se ponía cada vez más roja y gotas de sudor bajaban por mi frente.


Era de nuevo ella y su tensa presencia, que me ponía los pelos de punta. ¿Cómo era posible que estuviera con ella aún y que ayer haya estado conmigo? De verdad todo esto era una pesadilla.