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Era una noche del 9 de febrero de 2018 y el clima estaba frío y Félix caminaba hacia la parte trasera del instituto dejando sus manos dentro de las bolsas de su pantalón, iba escuchando la música que salía del salón, pero para ser sinceros no le prestaba atención, solo observaba como sus zapatos se cubrían con la fina nieve que caía lentamente mientras sonreía a sus pensamientos, estaba en un estado de ensoñación pues ese día no era como cualquier otro, ya que este se estaba dirigiendo a la fiesta de graduación de su promoción, había entrado a la universidad de su mejor amigo, con las mejores notas junto a Seung Min y Caleb, los cuales no habían tenido ningún tipo de trato especial para entrar, pues la familia del mayor prefería las cosas igualitarias.
Gracias a ello y que las cosas que recientemente había hecho iban bien, se sentía seguro y estaba relajado. Entró al gran salón, se quitó la poca nieve que se había acumulado en sus hombros, cabello y también de sus zapatos, saludo a los chicos que se cruzaban en su campo de visión y también los que estaban cerca de él y se dirigió a sus amigos para luego también estar acompañado de su actual novio Ford Jacob, con el cual llevaba saliendo casi año y medio.
Estaban tomando champaña y disfrutando de la noche, llevaban bastante tiempo hablando de lo que harían ahora en la universidad, el trío de amigos había elegido estudiar lo mismo, ya que por las empresas familiares debían estudiar administración de empresas y agregando algunas cosas que les ayudarían, aunque ellos desde pequeños sabían todo aquello, en cambio Jacob había elegido algo más técnico y más a su gusto, pero aún no le había dicho nada a su novio.
-¿Lo harás con él?- indagó Caleb al mediano del grupo luego de que el otro chico se marchara a traer más bebida para su novio.
-¿Tiene algo de malo? Somos novios desde hace año y medio- respondió Félix algo a la defensiva.- Tengo planeado ir a la cabaña de las afueras de la ciudad y hacerlo luego de la fiesta.- respondió nuevamente pero algo tajante.
- Es la relación más duradera y rara en la que has estado, me sorprende que no lo hayas terminado desde hace tiempo. - dijo Seung Min viendo curioso al chico.- Deberías de terminar con él, siento que esconde algo.
- No tengo por qué terminar con él, pero algo es extraño ¿No creen?
-Yo siempre lo pensé- dijo Seung Min tomando algo de su bebida. - Digo, antes ni siquiera te miraba y de la nada te empezó a hablar y luego a salir contigo.
- ¿El qué? ¿El qué no hayas terminado con él o que realmente eres un tonto que no se da cuenta de que algo esconde? ¿No te da curiosidad?- lo último lo dijo Caleb junto a Seung Min.
- ¿Curiosidad? Si tengo curiosidad, pero no puedo corroborar nada ahora. - Félix respondió viendo al suelo.
- Yo lo he notado algo extraño desde antes de las finales creí que estaban peleados por eso no pregunté.- respondió Seung Min.
- Sea lo que sea que esconda, lo averiguaré hoy. -dijo girando a ver a los demás chicos bailando en la pista.
- ¿Me extrañabas?- se escuchó la voz de Jacob detrás de Félix, para luego ser rodeado por la cintura por el mismo chico, el chico era un poco más alto que el pecoso, con cabello color marrón oscuro casi negro, ojos color negro y complexión delgada y algo tonificado.
Félix sentía que lo quería, pero había cosas en la actitud de Jacob que hacían que el menor se sintiera extraño creando así inseguridades tanto físicas como emocionales, una parte de él la que sabía que su otro yo o sea Yong Bok, sentía la constante necesidad de terminar con él y alejarse completamente de alguien como el chico, pero otra parte de él tiene algún tipo de apego emocional, por lo que le era difícil separarse aunque siempre sintiese que este se lo dijera a gritos.
Caleb le había hecho saber desde hacía meses que su relación era mala y que gracias a eso había dejado de ser él mismo, pero aunque fuera consciente que su relación no era la mejor y que no era del todo sana sentía que había algo que no encajaba desde el principio y su curiosidad no lo dejaba irse, ya que quería saber aquellas respuestas que desde hacía unos meses tenía.
Luego de unas horas dentro del salón disfrutando la fiesta de graduación, Jacob y Félix se encaminaron a un recorrido no muy lejano, era un poco afuera de la ciudad y solo había tomado 45 minutos en llegar, pues era de noche y no había muchos automóviles, era una de las cabañas de la familia Lee por lo que entraron sin problemas y al estar dentro Félix tenía los nervios a flor de piel.
Era su primera vez, pues aún era virgen y antes creía que se tenía que llegar virgen hasta el matrimonio, pero luego de descubrir que era gay a los 15 la incógnita estaba siempre en su cabeza ¿Era necesario casarse para dejar de ser virgen? Pero ahora su incógnita era ¿Está bien hacerlo con él?
No se sentía del todo preparado para dar ese paso con Jacob, pero ya había preparado todo y dejarlo así sentía que hasta cierto punto estaba mal.
La habitación que era de Félix en esa cabaña estaba adornada de velas aromáticas y unos pocos pétalos de rosas rojas regados en el suelo de la habitación. Había pedido que la adornaran así para la ocasión, pero estaba pensando muy seriamente si hacerlo.
Pero mientras lo pensaba Félix sintió como el mayor se apoderaba de sus labios en un beso arrebatado y se dejó llevar, sus manos nerviosamente se fueron a la nuca del otro chico y este lo tomó como una señal para así profundizar el beso y sintió como el contrario hacía un recorrido de sus hombros hasta su trasero una y otra vez.
Y Félix no sentía nada, no le excitaba, tampoco le emocionaba, estaba nervioso porque no estaba seguro de hacerlo con él, pero el chico frente suyo no le causaba nada, al contrario le causaba incomodidad, quería pararlo, pero no sabía cómo hacerlo sin ser un tonto al hacerlo, pero al mismo tiempo sentía la necesidad de que aquello pasara. Era la mezcla de su otra identidad y la que siempre estaba al frente.
Su otro yo iba a inventar alguna excusa tonta para que aquello parase, pero agradeció cuando el teléfono del mayor sonó.
- ¿Me das un minuto? Ahora regreso. - dijo luego de ver quién lo llamaba, actuaba extraño, pero Félix simplemente asintió lentamente y vio como el chico salía de la habitación. Para ese momento su otro yo ya estaba más presente que su identidad normal.
Yong Bok tenía o sentía la necesidad de encontrar la manera de que aquello no fuera y pensó que aquella llamada era algo más importante para que el chico saliera y fue detrás de él.
- Ya te dije, lo hago con él y luego tú me pagas lo de la apuesta, habíamos quedado en eso. - le dijo a la persona al otro lado de la línea, esperó unos segundos más a que volviera a hablar y así lo hizo. - No me interesa de donde consigas el dinero, una apuesta es una apuesta y si lo consigo me debes ese dinero. Es tan tonto y estúpido que no ha sospechado nada... Sus labios no me saben a nada.
- ¿Así que solo fui una apuesta para ti? - dijo Félix bajando los escalones que le faltaban para llegar a la sala, donde se encontraba el mayor, vio como este colgaba rápidamente y guardaba su teléfono en el bolsillo.- ¡Responde! ¿Solo fui una maldita apuesta para ti y tus estúpidos amigos?
- No es lo que crees, es otra cosa...
-¿Me dirás que escuche mal? ¡Eres un cínico! Vete de mi casa. - dijo con voz autoritaria, pero sentía que en cualquier momento se quebraría, pero el mayor aún no se había movido ni un centímetro. - Dije que te fueras ¡Ahora! No me busques más, no me llames más y ni se te ocurra intentar contactarme nunca. Tú y yo hemos terminado.
- Félix... Félix por favor déjame explicarlo... Al principio si fue una apuesta, tenía que lograr dormir contigo, pero luego, con tu sonrisa, los momentos que pasaron hasta ahora, me encariñe contigo a tal punto de que en verdad te quiero. Me enamoré de ti. - dijo intentando acercarse al menor. - Déjame demostrarte que es cierto, me volví distante contigo porque no sabía qué hacer con la apuesta. Entré en pánico cuando ocultarlo más se hacía cada vez más complicado y fui un estúpido y entiendo que no quieras saber nada de mí ahora... Pero no termines conmigo.
- ¿Esperas que crea eso? ¿Luego de lo que escuché? ¿Crees que no escuche lo que dijiste antes? Y no me refiero solo a lo de la llamada... Hablaste igual en la fiesta cuando salí del baño, dijiste que era demasiado feo y diferente a ti, para que tú sintieras algo real por mí. - se quebró su voz, pero sintió como su identidad cambiaba por aquella que odiaba, pero aunque la odiara dejaría que actuara por esta vez. - No me quieras ver la cara de estúpido. No me hagas volver a repetirlo. ¡Vete ahora! Antes que llame a la policía y diga que entraste sin mi autoridad... Sabía que todos tenían razón, eres un maldito egoísta que solo pensó en el dinero que podía ganar por una estúpida apuesta.
- Lixie... Déjame obtener tu perdón... Quiero que te des cuenta de que en verdad te amo y que quiero estar contigo- dijo arrodillándose frente al menor. - Por favor.- Félix estaba firme en lo que decía y apuntaba a la salida con su brazo izquierdo y un semblante serio.
- No lo volveré a repetir o te vas de mi casa o llamo a la policía. - dijo cuando el chico intentó acercarse a él, lo tomó del brazo e hizo que caminara al pasillo de la puerta. - Vete.
- Bien... Me voy, pero por favor no termines conmigo.- dijo caminando lentamente a la puerta.
- Ya no somos nada y no me vuelvas a hablar en tu vida Jacob Ford.
Y sin más sacó al chico de la cabaña, sentía que algo en su pecho dolía más de lo que aceptaría a alguien más de momento, cuando escucho que el automóvil se marchó, se dejó caer en el suelo, sus ojos se llenaron de lágrimas y su respiración se volvió entrecortada. Había vuelto su identidad normal, la que era débil, la que amaba a Jacob, la que le dolía que todos tuvieran razón y se odió por sentir pena por el chico que se acababa de marchar.
Como pudo subió a su habitación apagó las velas y se tiró en la cama llorando sin saber por qué. ¿Era porque él realmente lo quería o era porque había dejado de ser una carga física y mental para su otra identidad? No sabía con exactitud la respuesta, pero lloraba desconsoladamente abrazando la almohada.
Habían pasado tres días desde lo acontecido y no había regresado a su casa ni hablado con sus amigos, solo lloraba y veía lo que estaba en la cabaña sin querer salir de ahí, era una manera para no enfrentar su triste realidad, quería a Jacob más de lo que aceptaría a las personas y sabía que él seguir adentro solo demostraba lo débil y tonto que era.
Era la tercera noche que pasaba ahí y con la ropa que siempre tenía de repuesto se cambió para dormir y como en las últimas noches, se había quedado dormido llorando luego de un rato hasta que escucho ruido en la parte baja de la cabaña, como pudo bajo a ver que sucedía y vio a dos sombras paradas al centro de la sala.
-¿Quiénes son ustedes? - dijo agarrando lo primero que encontró, que era una figura de metal de un caballo que estaba en un mesón a su costado. - ¡Respondan!
-Tranquilo Félix, somos nosotros- dijo Caleb y Seung Min encendió la luz, Félix vio como ambos se sacaban la capucha de la cabeza y suspiro aliviado.
- Casi hacen que me dé un infarto. -dijo dejando el objeto en su lugar.
- Vinimos a ver como iban las cosas, pero nos pareció extraño que todo esté apagado y no hayas llamado, todos te están buscando, el automóvil de Jacob no está en el garaje y nadie puede comunicarse con ninguno.
- Jacob y yo hemos terminado. - dijo por primera vez Félix en lo que había pasado de tiempo desde lo acontecido y se derrumbó frente a sus amigos, camino lentamente al centro de la sala.- Lo quería. - dijo entre sollozos. - Intenté no hacerlo, pero fue inútil... Lo quiero tanto que siento que no puedo más. - dijo cayendo de rodillas al suelo. Caleb fue rápidamente a abrazar al chico y apoyarlo lo más que podía. Entre llantos y lamentos Félix contó lo que había pasado tres días antes.
- Tranquilo, está bien estamos aquí para ti. - dijo Seung Min acercándose a ambos chicos que ahora se encontraban de rodillas en medio de la sala.
Luego de media hora o un poco más de que Félix estuviera llorando sin cesar se quedó dormido nuevamente aferrándose a sus dos amigos con toda su fuerza, como pudieron lo recostaron en el sofá y Caleb puso la cabeza del chico sobre sus piernas mientras acariciaba lentamente su cabello, observaba con culpa su rostro, sus ojos estaban hinchados y los rodeaba un ligero color rojizo por tanto llorar, sus mejillas aún estaban algo mojadas por las últimas lágrimas que había derramado, sus labios parecían estar secos por haber llorado tanto y su cuerpo parecía estar agotado por todo.
-No lo veía llorar así desde que tenía 9 años y nos contó lo de Guzzo. - dijo Seung Min viendo la escena de ambos chicos.
- Alec Guzzo le creo varias noches de insomnio a Félix y no puedo creer que no hayan hecho nada en su contra.- respondió el mayor con un tono de desprecio en su voz.- Pero lo que le hizo Jacob... Ese bastardo se las verá conmigo- dijo con aún más desprecio e irá.
- No podemos hacer algo contra él, Félix lo quiere y puede que no sea de la mejor manera, pero no le hagamos nada de momento.
- No Seung... No podemos quedarnos con los brazos cruzados viendo como él sufre por todo, lo conozco y estará peor mañana que despierte y esté realmente consciente de todo lo que realmente siente, se nota que no había hablado de esto antes. - dijo fastidiado.- Suficiente tiene con los tratos de su familia para que llegue ese tonto.
- ¿Y qué piensas hacer? ¿Ir a darle una paliza? No podemos hacer eso Caleb.
-Pensaremos en algo más cuando amanezca... Ayúdame a llevarlo a su habitación.
Caleb al ser el mayor y más fuerte de los dos llevo al chico en sus brazos, mientras Seung Min acomodaba lo que podía en la habitación.
Cuando Félix se despertó con la luz del sol y al sentarse en la cama este escucho sonar su teléfono secundario y al responderlo escucho lo que no le gustaba desde hacía años.
- Yong Bok, el jefe Alec necesita que vengas, tienes una misión de infiltración en Jeju.
-¿No puede hacer alguien más esa misión?- dijo fastidiado y tirándose a la cama.
- ¿Te pregunté si querías hacer o no la misión?- dijo aquella voz que odiaba con su vida.
- No señor.- dijo sentándose nuevamente.
- Te quiero donde siempre a las 10 de la mañana para darte toda la información y artefactos. No quiero que llegues tarde.- dijo y sin más colgó.
- Esto es una mierda. - dijo guardando el teléfono nuevamente. Se levantó ahora de mal humor y bajo a la sala a ver si aún estaban sus amigos y se sorprendió cuando no escucho ni un ruido y solo sintió el olor a hot cake proveniente de la cocina. - ¿Caleb? ¿Seung Min? ¿Aún están aquí? - no escucho respuesta y agarró la pistola que estaba guardada debajo de un banquillo y se aseguró que estuviera cargada.
Escuchó voces, pero no había logrado distinguirlas.
- Esto lo animará un poco. - escucho la voz de Seung Min cuando abrió un poco la puerta y se relajó, guardo la pistola descargada en la parte de su espalda baja y entró a la cocina.
- Que bien que ya despertaste, ten, hicimos unos cuantos hot cake para ti- el chico asintió y agradeció que no hicieran preguntas.
Comieron los tres mientras hablaban de lo tranquilo que se sentía estar ahí y toda la tensión que se sentía antes se dispersó.
Cuando llegó el medio día los tres se dirigieron de nuevo a sus casas, Félix preparó sus cosas para la visita de mañana.
No le explicó a nadie de su casa en donde había estado, que había hecho o con quien, solo se limitó a decir que se encontraba bien y que saldría al otro día.
Al llegar a donde Alec lo citaba siempre se sintió nervioso.
- Estoy aquí señor. - dijo parándose firme detrás del hombre y esperando a que este dijera algo.
-Cómo siempre, eres puntual. - dijo sin ver al chico. - Toma asiento, te explicaré tu misión.
- Soy todo oídos.
- Como sabes... En Jeju se detectó el movimiento de Jonh, el quien nos vendió a los federales y él sabe más de lo que imaginas... Él si te conoce así que encuentra una manera para intentar seducirlo y acabar con él.
- ¿A Jonh? ¿El que era su segunda mano derecha? ¿El que iba a reemplazar a Ricky?
- Lo era hasta su traición, él es una basura, no merece una muerte que lo merezca... Pero aquí se sabe que sus gustos son de chicas rubias con pecas y tú eres lindo, pecoso solo ponte algo para parecer una chica y así no tendrás problemas. Pero ya sabes lo que tienes que hacer, finges que es un servicio que le pago su jefe en la policía o algo que te inventes.
- Bien, ¿En dónde están las armas? - dijo viendo al hombre seriamente.
Solo bastó con un chasquido para que varias armas se le fueran enseñadas para que él las eligiera.
Había una pistola que se podría esconder muy bien con lo que planeaba hacer para llevar a cabo su misión.
La agarró y también una pequeña navaja.
- Me marchó, ahora para llegar antes de que se mueva.
Se fue de nuevo a su automóvil y se dirigió al aeropuerto. Odiaba a Alec, pero había fingido durante años serle fiel, tienen un trato, donde al cumplir los 19 años él puede estar libre de las misiones y solo estaba esperando para que aquel día llegara y dejar de hacer todo eso que desde un principio había detestado, pero el destino o las circunstancias lo habían hecho estar ahí y solo había soportado por su libertad.
- Necesito un boleto para el próximo vuelo a Jeju. - dijo a la recepcionista con una pequeña sonrisa, pero odiaba tener que hacer misiones en ese momento.
- El vuelo saldrá a las 12. - dijo ofreciéndole el boleto, el chico asintió y se fue a sentar, solo esperaría media hora y esperó para abordar el avión.