Microrrelato I

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Summary

La despedida entre dos amantes, que el destino ya tenía preparada. Ambos sabían lo que les esperaba si rompían la promesa de estar juntos el resto de sus vidas. . . . . Se trata de un microrrelato que escribí como actividad para una de mis asignaturas de grado, no contaba con mucho tiempo para poder pulirla como me gustaría, sin embargo creo que es un trabajo aceptable. Si alguien la lee, espero que si es posible, la disfrute.

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
18+

I

La reunión que Mai había acordado esa noche, prometía ser memorable. Se habían encontrado como de costumbre en el acogedor comedor de su casa y más allá del ambiente tenso que los envolvía, lo demás era como siempre. Tan similar que sentía que lo que estaba a punto de decir, estaba fuera de lugar. Le costó pronunciar la frase en voz alta, pero aun así se obligó a hacerlo:

—No creo que sea buena idea que nos sigamos viendo.

Una sonrisa inquietante atravesó el rostro de su acompañante y una mirada helada que no había visto antes en él, se dirigió hacia ella. Con sus palabras llegó el arrepentimiento, no debió decirlo, tal vez solo debió huir y alejarse de él todo lo que pudiera, pero por algún motivo era incapaz.

—¿Tú crees? —se burló con inquina, sin permitir que la expresión que tantos escalofríos le provocaba desapareciera.

—No está bien que nos sigamos viendo así —intentó convencerle.

Era una respuesta lógica que debía decir en voz alta y casi de memoria, de otra forma no iba a ser capaz de asumirlo ni siquiera ella misma.

Vió como su amante se ponía de pie y después se acercaba con lentitud, mientras observaba con detalle cada una de sus facciones. Estaba segura de que podía percibir todas las emociones que le estaba causando, pero ni siquiera eso le frenó. Siguió caminando en su dirección sin pensarlo.

—Esto no es lo que habíamos acordado —dijo cuando estuvo lo bastante cerca, después la levantó con facilidad del lugar en el que estaba sentada y la atrajo hacia él.

Cuando sus brazos la rodearon sin previo aviso, las lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas, lo sabía muy bien. Aquella relación nacida de la traición era lo que la mantenía viva, pero también lo que algún día acabaría con ella. Lo supo desde que lo conoció y no podía ser de otra forma. Estaba destinado a ser así.

Un dolor ardiente que comenzó a florecer desde la parte inferior de su espalda, se fue extendiendo por todo su ser. Sabía que su vida le pertenecía a él y de alguna manera a ella no le preocupaba. Sintió una humedad desconocida deslizándose desde el interior de su cuerpo, que se alimentaba poco a poco de su existencia.

Ni siquiera fue consciente del metal afilado y frío que se hundía en su piel cada vez más, hasta el momento en el que él lo retiró. Debería estar gritando. Debería estar llorando. Debería estar aterrorizada sintiendo como todo lo que una vez la hizo estar viva se escapaba de sus manos. Pero ella no sentía nada..., no había dolor, ni miedo, porque él la estaba sujetando.

La mantuvo arropada entre sus brazos todo el tiempo y eso era suficiente para que permaneciera distraída. Tampoco luchó, ni mucho menos se opuso, porque de alguna forma sabía que esto terminaría pasando, era parte de una promesa compartida, que no estaba escrita en ninguna parte y solo existía en sus corazones.

Sí. Ella lo sabía. Podría haber huido, podría haberse alejado de él, pero en realidad eso no es lo que ella quería. Los dos tenían claro cómo terminaría esta historia desde el primer momento en el que sus miradas se encontraron, y ninguno quería que fuese de otra forma.

—Así nos sucede: ni tú sin mi, ni yo sin ti.

Fue lo último que le escuchó decir antes de que la dejara con delicadeza en el frío suelo. Entre unas cortinas negras translúcidas observó como el mismo cuchillo que había usado para atravesar su piel, lo había usado para arrebatar su propia vida.

El amor que ambos sentían la mantenía cálida, así que ella no fue consciente de cómo todo a su alrededor comenzaba a enfriarse, ni de cómo su visión poco a poco se difuminaba. Ni el olor a metal, ni el suelo recién pintado de rojo lograba llevarse su atención, porque no le importaba.

Siempre lo supo, prefería que todo terminase entre sus despiadadas manos, que pasar el resto de su vida alejada de la persona que la hacía vivir..., y con una última sonrisa se alegró de saber que él pensaba lo mismo. Era mejor morir con la persona que amas, que permanecer con vida sin siquiera estarlo.