Ondas del Corazón | Free! Soumako

Summary

Título: *Ondas del Corazón* Sinopsis: Makoto y Sousuke, dos nadadores apasionados, forjan un vínculo especial mientras entrenan juntos y compiten en la natación. Su relación se profundiza a medida que enfrentan desafíos deportivos y personales. "Ondas del Corazón" es una historia de amor que explora la pasión por el deporte y el desafío de seguir el corazón en busca de un futuro compartido. Advertencia: Esta historia contiene contenido BL (Boys' Love) que implica relaciones románticas y/o sexuales entre personajes masculinos. Si este tipo de contenido no es de tu interés te recomendamos no continuar con la lectura. Respetamos las preferencias individuales y agradecemos tu comprensión. Los personajes que aparecen en esta historia son propiedad del anime 'Free! - Iwatobi Swim Club' y de sus respectivos creadores. Sin embargo, la trama y la idea general de esta historia son completamente originales y de mi autoría. Cualquier forma de adaptación, copia o reproducción no autorizada de esta historia está prohibida. Por favor, respeta el trabajo que he desarrollado. ¡Gracias!

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

1. MIRADAS

El sol de la tarde iluminaba la piscina de la Escuela Iwatobi con destellos dorados que bailaban sobre la superficie del agua. Los sonidos familiares de risas y salpicaduras llenaban el aire, mientras el equipo de natación se preparaba para su rutina diaria de entrenamiento. Makoto Tachibana ajustó las gafas de natación en su lugar mientras se unía al grupo, sus ojos escaneando a sus compañeros con una sonrisa familiar.


Había pasado algún tiempo desde que Sousuke Yamazaki se había unido al equipo. Makoto recordaba cómo habían superado sus diferencias iniciales y habían forjado una amistad genuina. Cada vez que Sousuke sonreía o se sumergía en una conversación apasionada sobre natación, no podía evitar sentir una atracción sutil hacia él. Era algo en la forma en que sus ojos se iluminaban con entusiasmo y cómo su presencia imponente llenaba la habitación.


Lanzó un vistazo disimulado hacia Sousuke, quien estaba parado cerca del borde de la piscina, sumido en una conversación animada con Rin Matsuoka. Sousuke parecía a gusto, sus expresiones y gestos apuntaban a una amistad sólida con Rin. Aunque Makoto disfrutaba de cada momento que pasaba con el de ojos turquesa, no podía evitar sentir un dejo de celos por la conexión cercana que compartían.


Sus ojos se posaron en Sousuke, observando cómo gesticulaba con entusiasmo mientras hablaba. La luz del sol acentuaba los matices en su cabello oscuro y resaltaba sus ojos intensos. Se sintió momentáneamente atrapado en esos ojos, perdido en la profundidad de su mirada. No era la primera vez que se daba cuenta de lo hipnotizante que era Sousuke, y se obligó a apartar la vista antes de que su mirada se volviera demasiado evidente.


Con un suspiro suave, volvió su atención a su propio entrenamiento, zambulléndose en el agua y dejando que el calor del sol se mezclara con la frescura del cloro. Nadar se convirtió en su enfoque, el ritmo constante y repetitivo ayudando a calmar su mente. Aunque sus pensamientos a menudo se desviaban hacia Sousuke, sabía que tenía un entrenamiento que completar.


Después de unos largos minutos en el agua, el castaño emergió con una sensación de satisfacción. A medida que nadaba hacia el borde de la piscina, notó que Sousuke y Rin habían concluido su conversación y estaban comenzando a prepararse para entrar al agua. Sousuke le lanzó una mirada casual, y Makoto le devolvió una sonrisa amistosa antes de centrarse en su propio entrenamiento.


Más tarde Makoto emergió del agua con respiración agitada, sintiendo la sensación refrescante del aire en su piel mojada. Se dirigió hacia el borde de la piscina y se sentó, sus piernas balanceándose sobre el agua, mientras se tomaba un breve descanso. Observó a sus compañeros de equipo concentrarse en sus entrenamientos, sintiéndose momentáneamente fuera de lugar.


Pensó que nadie le prestaba atención mientras se tomaba un respiro, y su mirada se deslizó hacia Sousuke, quien continuaba con su entrenamiento en una de las líneas adyacentes. No pudo evitar que su mirada se posara en los músculos tensos del azabache, que se movían con gracia y poder mientras realizaba sus brazadas.


Se encontró absorto en la vista, su atención fijada en los movimientos precisos de los brazos y las piernas de Sousuke. Analizó la forma en que cada músculo se contraía y se relajaba con cada movimiento, la fuerza y la fluidez combinadas en un ballet acuático. Fue como si estuviera viendo una coreografía perfectamente ejecutada, una danza en la que el agua era su escenario.


Su mirada se deslizó por el pecho amplio de Sousuke, siguiendo las gotas de agua que resbalaban por su piel. Se dio cuenta de que estaba observando con detenimiento, analizando cada detalle con una intensidad que ni siquiera él mismo entendía del todo. Era como si estuviera capturando cada momento, cada destello de la fuerza y la determinación de Sousuke en el agua.


De repente, una tos suave lo sacó de su ensimismamiento. Giró la cabeza y se encontró con los ojos divertidos de Nagisa Hazuki, quien se había acercado sin que Makoto se diera cuenta.


—¿Disfrutando del espectáculo, Mako-Chan? —dijo Nagisa con una risa juguetona.


Makoto sintió que sus mejillas se calentaban mientras se aclaraba la garganta, tratando de disimular su sorpresa. —Ah, sí, solo estaba... observando los movimientos de entrenamiento de Sousuke.


El rubio le guiñó un ojo con complicidad. —Ya veo, ya veo. ¿Quién iba a pensar que te convertirías en un entrenador de natación secreto?


Makoto rió, aliviado de que Nagisa no hubiera captado la intensidad de su observación. Aunque su atención había sido inesperadamente dirigida hacia Sousuke, no había perdido de vista sus propios sentimientos. Se permitió un momento más para admirar la destreza de Sousuke en el agua antes de volver su enfoque a su propio entrenamiento.


Al final del entrenamiento dejó que el agua lo abrazara por unos minutos más después de que los demás nadadores hubieran dejado la piscina. La sensación de flotar, de estar envuelto en el líquido fresco, era reconfortante después de un entrenamiento agotador. Sin embargo, sabía que no podía quedarse allí para siempre. Finalmente, con un suspiro suave, decidió que era hora de salir.


A medida que emergía del agua y se dirigía hacia el borde de la piscina, notó que los vestuarios estaban relativamente tranquilos. Haru, Rin, Nagisa y Rei ya habían comenzado a cambiarse y prepararse para irse a casa. Makoto se unió a ellos, compartiendo una charla de despedida y risas mientras se quitaban las gafas de natación y se secaban.


Nagisa, como siempre, no pudo evitar hacer un comentario juguetón antes de partir. —¡Oye, Mako-chan, estabas tan concentrado en el agua que parecía que estabas viendo el próximo campeonato mundial en vez de a Sou-chan!


Makoto se rió, sintiendo cómo sus mejillas se coloreaban ligeramente. —Nagisa, no exageres.


Después de algunos intercambios finales, los chicos se separaron, cada uno dirigiéndose hacia su respectivo casillero. Makoto entró en el vestidor y cerró la puerta detrás de él. Se permitió un momento para relajarse mientras comenzaba a desvestirse, disfrutando de la tranquilidad y la privacidad del lugar.


Finalmente, decidió que sería una buena idea tomar una ducha antes de irse a casa. Se dirigió hacia las regaderas y dejó que el agua caliente le recorriera el cuerpo, relajando sus músculos cansados. Mientras disfrutaba de la sensación reconfortante del agua, su mente volvió a vagar hacia el entrenamiento y a Sousuke.


Después de unos minutos, se dio cuenta de que había pasado más tiempo del que pensaba en la ducha. Apagó el agua y se envolvió en una toalla antes de dirigirse hacia su taquilla para cambiarse. Al salir del vestuario, notó que la mayoría de los chicos ya se habían ido.


Sousuke todavía estaba allí, terminando de recoger sus cosas. Se acercó con una sonrisa amistosa. —¿Listo, Sousuke?


Sousuke asintió y le devolvió la sonrisa. —Sí, solo necesitaba un momento extra para relajarme.


Asintió en comprensión. —Lo entiendo, a veces es necesario.


Después de un intercambio final, se despidió de él y salió del vestuario. A medida que caminaba hacia casa, una sensación cálida y emocionante se apoderó de él. Ese encuentro inesperado con Sousuke en las duchas lo había hecho sentirse emocionado y con el corazón ligeramente acelerado.


Durante la noche, se encontró atrapado en un mundo de sueños donde la línea entre la realidad y la fantasía se difuminaba. Su mente, aún llena de las imágenes del entrenamiento y de sus acercamientos con Sousuke, comenzó a tejer un lienzo de posibilidades emocionantes.


En su sueño, se encontró nuevamente en la piscina, el agua fresca acariciando su piel mientras nadaba con una gracia sin igual. Pero esta vez, no estaba solo. Sousuke nadaba a su lado, sus movimientos en perfecta sincronización con los suyos. Cada brazada y patada parecían estar conectadas por algún tipo de energía invisible, creando un ballet acuático que parecía desafiar las leyes de la física.


Podía sentir la presencia de Sousuke a su lado, su mirada intensa y sus ojos turquesa brillando con emoción mientras competían en una carrera imaginaria. Cada vez que sus miradas se encontraban, un destello de conexión pasaba entre ellos, como si sus almas estuvieran en sintonía.


A medida que el sueño avanzaba, la escena cambió, y se encontraron en una playa bañada por la luz de la luna. La arena suave se hundía bajo sus pies mientras caminaban juntos, el susurro de las olas acompañando su conversación. Hablaban de sueños y deseos, compartían risas y secretos, y Makoto sentía cómo su corazón latía más rápido con cada palabra que intercambiaban.


La atmósfera se cargaba de una electricidad suave y palpable, y sin previo aviso, sus miradas se encontraron en un instante de conexión intensa. Sousuke se acercó lentamente, su aliento cálido rozando la piel de Makoto. La proximidad entre ellos parecía magnificar cada latido de su corazón, y no pudo evitar sentir una oleada de emociones que le recorrían el cuerpo. Podía sentir la calidez de la mano de Sousuke en la suya, la suavidad de sus labios en un roce fugaz.


Sin embargo, a medida que la noche daba paso al amanecer, el sueño comenzó a desvanecerse lentamente. Makoto se encontró despertando en su cama, la realidad regresando con fuerza. Aunque los detalles del sueño se desvanecían, la sensación de conexión y emoción seguía latente en su mente y en su corazón.


Se quedó recostado por un momento, perdido en sus pensamientos y emociones. La experiencia onírica lo dejó con una mezcla de asombro y anhelo, una sensación de que tal vez, en algún lugar entre la vigilia y el sueño, había descubierto algo especial y profundo sobre su conexión con Sousuke. Con una sonrisa suave en los labios, se dejó llevar por el recuerdo de ese mundo de fantasía, esperando que algún día pudiera encontrar un reflejo de esas emociones en la realidad que compartía con su compañero de natación.


Después de unos minutos, el chico de ojos verdes se preparó para ir a la escuela y, como todas las mañanas, llegó a la casa de Haruka Nanase para dirigirse juntos a clases. La rutina de prepararse y emprender el camino se había vuelto tan familiar que se había convertido en una parte esencial de su día a día. Después de un largo día lleno de actividades escolares, finalmente llegaron al club de natación. Sus compañeros de equipo ya estaban en el lugar, vestidos con sus trajes de entrenamiento y realizando estiramientos antes de comenzar la práctica.


Mientras miraba a su alrededor, su mirada se posó rápidamente en la espalda ancha de Sousuke. Inevitablemente, sus mejillas comenzaron a ruborizarse sutilmente ante la visión. La sola presencia de ese hombre parecía ejercer un efecto magnético sobre él, y no podía evitar sentir una combinación de admiración y nerviosismo cada vez que lo veía.


Haru, siempre observador y reservado, notó de inmediato el rubor en las mejillas de su amigo. Con su típico tono sereno, comentó: —Parece que el entrenamiento te tiene emocionado, Makoto.


Makoto sintió cómo su rubor aumentaba y le dio un pequeño codazo a Haru, tratando de disimular su vergüenza. —No digas tonterías, Haru. Solo... solo estaba pensando en el entrenamiento, eso es todo.


Haru asintió en comprensión, sin cambiar su expresión tranquila. —Entiendo.


Sabía que Haru estaba interpretando la situación con su habitual calma y objetividad. Juntos, se unieron al resto del equipo, listos para sumergirse en otra sesión de entrenamiento en la piscina.


Haru corrió rápidamente hacia el agua mientras se desnudaba de camino siendo seguido por Makoto, pero antes de que comenzara su entrenamiento, Sousuke se aproximó a él con un gesto de camaradería. Colocó una mano sobre su hombro y le ofreció una sonrisa sincera mientras decía: —¿Preparado para el entrenamiento?


Se sintió reconfortado por la cercanía de Sousuke, pero al mismo tiempo, una oleada de nerviosismo lo invadió. Nagisa, siempre pendiente de sus amigos, notó el sutil cambio en la expresión de su amigo y se acercó con una sonrisa juguetona: —¡Vaya, vaya, Mako-chan! Parece que Sou-chan te está dando un trato especial hoy.


Las mejillas de Makoto se calentaron aún más ante el comentario de Nagisa, quien se rió entre dientes, disfrutando claramente del rubor en su rostro. —Hmm, un saludo amistoso, ¿eh? Bueno, bueno, no digo nada más. Pero oye, si necesitas algún consejo sobre cómo manejar esas situaciones, aquí estoy.


Makoto rodó los ojos con diversión, agradecido por la actitud ligera de Nagisa. —Gracias, Nagisa.


Sousuke, parado junto a ellos, observaba la interacción con su típica seriedad. Las palabras insinuantes del rubio le hicieron fruncir ligeramente el ceño, una expresión de confusión cruzando por su rostro. —¿Consejo sobre qué?


El pequeño nadador solo se rió con más intensidad, disfrutando de la reacción de Sousuke y de la ligera confusión que había causado. —Oh, nada importante, Sou-chan. Solo bromeaba.


Mientras se dirigían hacia la piscina para comenzar el entrenamiento, Makoto sintió la presencia reconfortante de Sousuke y la energía contagiosa de Nagisa. Esa pequeña interacción le recordaba la diversidad de amistades que había formado gracias a la natación.


Después de la intensa sesión de entrenamiento, el equipo comenzó a dispersarse para cambiarse y prepararse para irse. El sonido del agua goteando llenaba el vestuario mientras los chicos se cambiaban, Nagisa irrumpió en la conversación con su característica energía y entusiasmo. —¡Oigan, oigan, chicos! —exclamó Nagisa, agitando los brazos para captar la atención de todos. —¿Han pensado en lo aburrido que es este fin de semana? Creo que deberíamos hacer algo divertido juntos. ¡Un pequeño plan para alegrar nuestros días!


Haruka, con su usual expresión tranquila, levantó una ceja. A la par Makoto comentó —¿Tienes algo específico en mente, Nagisa?


Nagisa sonrió de manera juguetona. —¡Claro que sí! ¡Deberíamos salir todos juntos este fin de semana! ¿Qué tal si vamos a la playa o a algún parque de diversiones?


Rin, que estaba revisando su teléfono, alzó la vista. —Hm, no suena mal. Un poco de tiempo para relajarnos no nos vendría mal.


Sousuke, que estaba recogiendo sus cosas, asintió de acuerdo. —Podría ser divertido. Además, es una buena oportunidad para desconectar un poco.


Makoto, por su parte, estaba escuchando atentamente mientras su corazón latía un poco más rápido. La idea de pasar un fin de semana con Sousuke y los demás le emocionaba.


Nagisa aplaudió emocionado. —¡Perfecto! Entonces está decidido. ¡Este fin de semana todos saldremos juntos! Pero, ¿a dónde deberíamos ir? ¡Chicos, denme sus ideas!


Rei, que siempre pensaba con lógica, alzó un dedo. —Podríamos ir a un museo de historia o visitar un acuario. Sería educativo y divertido.


Makoto estaba a punto de lanzar su propia sugerencia cuando Sousuke habló. —En realidad, creo que sería genial si fuéramos al parque de diversiones. Sería una buena oportunidad para escapar un poco de la rutina.


Nagisa asintió emocionado. —¡Suena genial! ¡He oído que han abierto un nuevo parque de atracciones en la ciudad! ¡Debemos ir allí este fin de semana!


Pronto Rei y Rin se unieron al alboroto con sonrisas emocionadas. Rei agregó con entusiasmo: —¡Sí, he escuchado lo mismo! ¡Sería una excelente manera de relajarnos después de tantos entrenamientos intensos!


Rin asintió, su mirada centelleante con la perspectiva de diversión. —No suena mal. Un día en el parque de atracciones podría ser justo lo que necesitamos.


Makoto, y los demás también expresaron su interés en la idea, y pronto la conversación se llenó de planes y posibilidades. Se encontró sonriendo mientras escuchaba las voces animadas de sus amigos, sintiendo la emoción del momento.


Mientras todos hablaban y se emocionaban, intercambió una mirada rápida con Sousuke. Aunque este seguía siendo su serio y reservado yo, Makoto podía ver una pequeña chispa de interés en sus ojos. Parecía que la idea del parque de atracciones estaba resonando en él de alguna manera.


Después de una animada discusión sobre detalles y fechas, el plan quedó firmemente establecido: el equipo iría al parque de atracciones el próximo fin de semana. Mientras el grupo se despedía y se dispersaba, Makoto se sintió lleno de anticipación. Estaba emocionado por compartir momentos especiales con sus amigos.