Red Velvet (Muestra gratis)

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Summary

En 1954, un exfanático de las historietas con problemas mentales y delirios nostálgicos descubre una nueva forma de terapia al patrullar por las noches vestido como un superhéroe y a la vez desahogar sus deseos homicidas. Esto es una muestra gratis, para leer esta historia completa por favor suscríbete a mi nivel "Velvet"

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

1959...

En un departamento en el estado de Colorado, Estados Unidos, un sujeto se encontraba dando un discurso frente a una cámara sentado en la cama de la habitación, al mirar desde la perspectiva de la cámara parecía notarse que alguien estaba con él, como si lo estuviera vigilando, pero el hombre tomando en cuenta su estado, no despegaba sus ojos de la cámara; sin embargo el sujeto vestía con lo que parecía ser un traje de superhéroe casero de color rojo, al igual que portaba una capa que recaía en su espalda y una máscara que cubría sus ojos.

El hombre se quitó su máscara, descubriendo su rostro y dijo lo siguiente:

-Mi nombre es Richard Wright, que a la vez soy conocido como... Soy un miembro fundador de “Social Network” y mantengo a la vez una labor como su principal socio, se ha estado rumoreando por todos los diferentes medios de comunicación que nuestra fundación ha sido la principal responsable de...-

Y el hombre continuó hablando frente a la cámara en ese extraño ambiente. El hombre concluyó su discurso diciendo “Bien”, dijo el hombre quien se volvió a cubrir su rostro con la máscara, sin embargo, parecía mirar hacia alguien, alguien que no se alcanzaba a notar en la cámara, el hombre acento suavemente su cabeza diciendo “Si” con pequeñas lágrimas que se escurrían por sus ojos que se alcanzaban a notar en el vídeo.

Entonces...

Un sonido muy fuerte se escuchó, el hombre recibió un disparo en la cabeza haciéndolo caer inmediatamente al suelo, desangrándose allí mismo, finalmente, el vídeo se terminó de filmar con esta escena bastante fuerte sin dar más detalle...

Corren los años 50′s en los Ángeles, talvez una de las ciudades más hermosas de los Estados Unidos, aunque, claro, también una de las más influyentes. Los jóvenes disfrutaban de ir a cines y ver películas vestidos con chaquetas de cuero abiertas para enseñar sus camisetas blancas interiores, portando navajas de mano en los zapatos y escuchando y bailando Rock and Roll, sin embargo, habían quienes disfrutaban de leer historietas, y para ser honesto, era un estilo de vida interesante ya que estás las podían conseguir gratis en la basura a diferencia de pagar dos dólares decentemente por una entrada a una función, siendo frecuentemente descritos por todo el mundo como unos bichos raros ya que preferían ver dos tipos en mallas peleando por un motivo irreal y estúpido en lugar de sentarse en sus convertibles acompañados de una dama de cabello castaño vestida con un vestido amarillo de lunares blancos, y un vaso de 500 ML de Coca-Cola con unas palomitas extra mantequilladas para disfrutar de una gran función a las diez de la noche.

Y si te preguntabas por qué a los demás este último grupo de individuos no les parecían “Correctos”, es principalmente por qué se trataban de personas alrededor de 20 a 35 años. No los veían como seres sabios o por lo menos mentalmente maduros, las historietas eran destinadas a gente más joven, a niños por así decirlo, niños muy muy pequeños y ver como hombres se aferraban a esos gustos se miraba muy mal.

Y aquí es cuando por fin entra un muchacho, Glenn Summers, registrado como Glenn Peters al nacer, Glenn era un caballero de la clase alta en América, un empresario exitoso y el hijo de la sexta familia más rica en California, sin embargo, a diferencia de los hombres quienes no se esforzaban en evitar decir un comentario de demás al hablar como él, el tenía un extraño hobbie que los demás como él no, el cuál se trataba de, mientras descansa en el sillón de su casa mirando detrás de una ventana y pensando en su futura boda, leía historietas, principalmente las historietas que se trataban de superhéroes. Y si bien, él no padecía de una cierta obsesión por estas pero si prefería leerlas a conversar con alguien incluso con su propia prometida.

Pero la razón del por qué un hombre tan perfecto no se escaparía en poseer aquella imperfección “patética” se debía a un detalle en su juventud, Glenn se crio en un orfanato en Milwaukee ya que su madre murió cuando él tenía dos años de edad y su padre yacía internado en un manicomio de ese mismo estado, pero ¿Por qué? Solo digamos que Glenn realmente desconocía la razón, simplemente el yacía allí mucho antes de que Glenn naciera. En 1940, cuando Glenn vivía en ese orfanato él tenía alrededor de nueve años, y se puede decir que no había mucho con que divertirse un chico de nueve años a excepción de ver caricaturas, pero Glenn ya sentía una madurez estando muy joven, por esto ver televisión le parecía un acto muy fastidioso, más bien, le gustaba leer, leer los pocos libros que habían disponibles en el orfanato sin importar si se trataban de los clásicos libros de auto ayuda y superación o esos libros de cómo evitar la obesidad. Después de leer toda la “Biblioteca” del orfanato, los directores decidieron darle libros nuevos, les parecía muy positivo el detalle de que Glenn estuviese interesado en la lectura, así que estos mismos le dieron a Glenn un pequeño lote de libros variados. Mientras él revisaba los nuevos libros, noto lo que parecía ser una pequeña revista, le llamo la atención la colorida ilustración de la portada así que decidió ojearla, se trataba de una historieta, superhéroes usando sus superpoderes y artefactos para derrotar villanos, solo se puede decir que esto era algo muy hipnotizante para un niño, y para Glenn quien estaba frente a una historieta por primera vez, simplemente no lo vio al mismo nivel que una caricatura, las historietas en si proyectaban a un o varios individuos luchando por un bien común, se puede decir que el encontró algo de humanidad en esto, o esto era lo que él pensaba, por esto nació de el un cierto interés por estas.

El comenzó a leer y coleccionar historietas, disfrutando de leerlas al lado de la ventana de su habitación mirando hacia afuera de ella. Su habitación estaba en el tercer piso y por eso la vista que se proyectaba a través de su ventana era muy bonita. Una vez mientras leía sentado a lado de la ventana vio hacia fuera un grupo de chicos que molestaban a otro, al ver esto salió inmediatamente a ayudar a la pequeña víctima, y si, al tratar de detener a ese revoltoso grupo de niños, ellos solo lo tomaron, lo empujaron hacia el suelo y comenzaron a golpearlo y patearlo hasta que todos se cansaron y se fueron. La primera víctima huyó sin decirle nada a Glenn dejándolo solo, él había sido influenciado por los cómics que leía, por esto, mientras se retorcía de dolor en el suave césped no le pareció haber hecho algo incorrecto y nunca se sentio emocionalmente mal, pero, uno de los momentos que más le marcaron cuando vivía en dicho orfanato mientras leía al lado de la ventana de su habitación, fue presenciar lo que parecía el secuestro de una persona, un hombre cargaba sobre su espalda el cuerpo boca abajo inconsciente de una mujer, Glenn veía como el hombre se alejaba, sin embargo, no le dio importancia, simplemente le pareció algo fuera de lo común pero a medida que pasaba el tiempo y pensaba más en ello entendió que lo que había visto era un secuestro, el secuestro de una mujer, por esto paso por su cabeza pensar que vivía en un mundo dónde la piedad era un sueño inexistente y talvez nadie que estuviese a su alrededor se escaparía de ser “una mala persona”, pero en fin, solo eran pensamientos de él. A esta edad Glenn se comportaba como si fuese una persona solitaria, no tenía interés en hablarle a un chico o una chica y es posible que esto le haya provocado un fuerte dolor, aunque él nunca se hubiese enterado de esto.

Finalmente, en 1947, Glenn fue adoptado a los 16 años de edad por una pareja adinerada originaria de Los Ángeles. Mientras viajaba en avión de Milwaukee hasta Los Ángeles parecía indicar que le esperaba una gran vida por delante pero el fuerte interés que tenía hacia sus padres biológicos aun le causaba una muy fuerte ansiedad. Por esto, algunos años después de haber cumplido los veintiuno, la mayoría de edad, decidió realizar una visita a su padre en el manicomio donde estaba internado, pensando que realizar la visita sólo sería lo mejor para él. Recorrió la mitad del país, del sur al norte manejando en el auto de sus padres adoptivos pensando en que no se trataba de la clásica historia del chico que va a visitar a sus familiares, dónde su único propósito es recordar en aquello que más nostalgia le da, no, ya que el conducía hacia un manicomio y solo pensaba que se trataba de un chico que va a visitar a un loco ya que él realmente no conocía a su padre como tal.

Al llegar, se bajó del auto y camino hacia la puerta de aquel edificio sin vida, sintiéndose un poco extraño por alguna razón. Al entrar fue atendido por un grupo de enfermeros quienes lo acompañarían a la habitación donde estaba su padre, él vería a su padre por primera vez después de muchos años así que pasaban muchas cosas por su cabeza, él pensaba en un jardín con olor a vainilla al igual que la paz y tranquilidad que anhelaba, aunque también paso por su cabeza dudas si realmente él debería ver a su padre. El primer obstáculo sería en pasar por un aterrador pabellón blanco, al pasar, extrañas siluetas comenzaron a arañar las ventanas de las habitaciones y comenzaron a escucharse gritos.

-No te preocupes, solo son algunos de nuestros pacientes. -Dijo un enfermero con el propósito de tranquilizar a Glenn, sin embargo él estaba tranquilo, demasiado por así decirlo.

-No hay problema. -Dijo Glenn con el propósito de terminar el pasillo y llegar al supuesto jardín donde yacía su padre.

Al llegar al final del pasillo, los enfermeros abrieron la puerta que conducía al otro lado, donde estaba el padre del muchacho y lo que él vio detrás de ella, no se parecía a ese hermoso jardín que el esperaba, no, más bien se trataba de una habitación pálida dónde en su mayoría se hallaban personas casi ancianas, sentadas en mecedoras, y las que si eran ancianas casi no tenían vida. Todos ellos parecía no importarles nada en lo absoluto, por esto no parecía que hubiese algún tipo de peligro para alguien que entrase a la habitación sin compañía, así que los enfermeros le pidieron a Glenn entrar solo a la habitación por que estos se encargarían de revisar el pabellón ya que los ruidos y los gritos se escuchaban demasiado fuerte, sin embargo un enfermero se quedó vigilando la habitación, se trataba de un joven rubio de aproximadamente veinticinco años aunque Glenn ni siquiera volteo a verlo, Glenn al ingresar a la habitación se dirigió hacia a su padre, sin embargo al caminar entre los internos vio a un pequeño grupo de estos mirando una caricatura con el mismo efecto hipnotizante de las caricaturas de gatos persiguiendo ratones que daban como resultado risas estúpidas en voz alta, en la única televisión del lugar siendo una televisión muy pequeña en realidad, Glenn recordó aquellos momentos cuando vivía en ese orfanato, y aquí es cuando las dudas y el dolor tuvieron relevancia en él, el camino hacia su padre parecía un risco que poco a poco estaba por corromperse, un camino difícil para alguien con mareos, pero Glenn no podía dar vuelta atrás, el caminaba como si estuviese siguiendo una voz o alguien y esto era algo muy notorio. El enfermero quien también escuchaba las molestas risas provenientes de ese pequeño grupo de personas mirando caricaturas, ya lejos de Glenn se recargo en la pared y comenzó a fumar un cigarrillo blanco, cabe destacar que el portaba un garrote con el que hacía pequeños ruidos golpeando ligeramente la pared mientras vigilaba a Glenn desde lejos.

El padre del muchacho no pertenecía a nadie por así decirse, él estaba sentado en una mecedora, pero a diferencia de los demás como él, él no estaba dormido o por lo menos no parecía estarlo, además de que el se miraba joven, el solo miraba hacia enfrente sin una revista en la mano, como si estuviese esperando a alguien. Glenn al llegar con su padre, se presentó ante él diciendo:

-Papá, soy yo, Glenn, tu hijo.

Sin embargo el papá de Glenn no le respondió, solo miraba hacia enfrente sin ninguna expresión, aún así, Glenn, con lágrimas, abrazo a su padre. Pero el padre de Glenn extrañamente le coloco su mano en la espalda de su hijo y dijo sin mirarlo:

-Dijeron que mi hijo vendría a visitarme ¿Dónde está?

-Lo sé papá, aquí estoy.

El padre de Glenn no volvió a responder pero mientras parecía cerrar los ojos, extrañamente grito:

-¡¿Dónde está mi hijo?!

y fue aquí donde Glenn sintió que estaba pasando algo con su padre, algo muy malo, pero no sabía exactamente que, así que con una desmotivación decidió alejarse de el y salir de ese lugar para talvez volver después. Pero, mientras Glenn aún estaba cerca, su padre lo golpeó muy fuerte en el rostro, haciéndolo sangrar un poco de los labios.

Glenn mientras trataba de entender lo que estaba pasando, su padre se lanzó encima de el y lo comenzó a golpear muy fuerte en toda su cara, mientras el trataba de cubrirse el rostro con sus manos, su padre coloco sus manos en su cuello y comenzó a asfixiarlo mientras gritaba:

-¡¿DONDE ESTA MI HIJO?!

Glenn no podía quitar las manos de su cuello, su padre era más fuerte que él, además de que cada vez más perdía la noción. El incidente había provocado que los internos entrarán en pánico. Había quienes corrían y gritaban dando vueltas por todo el cuarto, pero aún se escuchaban risas provenientes de aquella televisión hipnotizante.

Mientras Glenn miraba desde abajo como era estrangulado, vio con los ojos llorosos a un hombre rubio detrás de su padre, se trataba del enfermero quien cruzó sobre todos esos gritos de los internos hasta donde yacía Glenn con el propósito de ayudarlo, pero, usando su garrote, golpeó muy fuerte la cabeza del padre de Glenn, ocasionándole una abertura en la cabeza y brotándole mucha sangre de allí y haciéndolo caer a un lado de Glenn, mirando a su hijo con sus inflamados ojos en el poco tiempo que él podía respirar. Finalmente murió al lado de su hijo.

Los enfermeros entraron rápidamente a la habitación portando medicamentos para calmar a todos los internos.

Glenn permanecía en el suelo, a un lado de su difunto padre, con unas marcas rojas de manos en su cuello y apenas podía respirar. El enfermero que golpeó a su padre, sin decir una solo palabra, abrió la puerta de la habitación cargando el garrote que chorreaba mucha sangre, saliendo de allí. Los enfermeros llegaron con Glenn para ayudarlo, aunque, desde la perspectiva de arriba, solo se podía observar a un chico desecho con ojos rojizos y sin una cuerda vocal disponible, un chico que había presenciado la muerte de su padre mientras aún tenía noción, cerrando lentamente sus ojos, viviendo una tranquilidad, viviendo un dolor.