Barbie and Max Steel •ChanBaek•

Summary

❝Dónde a Baekhyun le encantaba todo lo que fuese rosa y bonito, y quería ver la nueva película de Barbie, y no encontró mejor acompañante que su antipático y gigantesco vecino. O. Dónde Chanyeol empotra a su lindo vecino amante del rosa contra su sillón mientras veían Barbie porque la provocación lo llevó al límite.❞ 𝑨𝑫𝑽𝑬𝑹𝑻𝑬𝑵𝑪𝑰𝑨𝑺 ↬One shot. ↬Boypussy. ↬Contenido adulto y sensible. Si no te gusta este contenido te pido amablemente que te retires, por favor no denuncies. ¡Adaptación autorizada!. Todos los creditos correspondiente a @Kim_Googie en Wattpad.

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n/a
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18+

Único

Si te ponías a describir a Baekhyun de seguro que vomitarias brillos rosas y cachorros recién nacidos. El chico era el verdadero estereotipo de aficionado, su casa era en completo rosa, con adornos en diferentes tonos, peluches de ositos por aquí y cuadros de corazones por allá. Ni hablar de su personalidad, era verdaderamente una buena persona, atento y cariñoso, coqueto como nadie más sabía serlo, sexy y la persona más esperanzadora del mundo, si tenía un desafío delante, sabría cómo superarlo.


«Realmente sabría cómo superarlo»


Se encontraba mirando su celular, ojeando su feet de instagram mientras comía una galleta de fresa, iba a dejar el aparato a un lado cuando miró una publicación reciente.


Era de Barbie, Barbie, una nueva película de Barbie iba a estrenarse en el cine en unos meses y él no estaba enterado, ni remotamente. Chilló mientras se levantaba rápidamente de su sillón de cuero fucsia y daba vueltas sobre su eje.


Barbie era la infancia de Baekhyun, aún conservaba su gran colección de muñecas que año a año iba creciendo más. Pero de pronto cayó en cuenta.


¿Con quién vería la película?


Baekhyun era un chico solitario, su pequeño mundo rosa no era aceptado por muchas personas, a pesar de tener las características adecuadas en su vida, muchas veces estás estaban ocupadas en sus propios asuntos. Ya le había pasado que se encargaba de hacer un plan y varias de estás personas no podían llegar por su indisponibilidad, pero no le molestaba, sabía el motivo y con eso le bastaba.


Se sentó de nuevo, triste y sintiéndose aún más solo, iba a seguir mirando el tema de Barbie cuando recordó algo.


Su gran y lindo vecino de enfrente, él realmente parecía un muñeco, Max Steel, siempre pensó que Barbie no debería tener una relación con Ken, sino con ese muñeco de acción sexy.


Baekhyun apretó las piernas y se mordió el labio.


Eran tan iguales y a la vez polos opuestos.


Chanyeol también era una persona solitaria, nunca hablaba demás y nunca había visto a alguien en su casa, bueno, no es que se la pasara al pendiente de quién o que entra a la casa del azabache, ¿Cierto?. Se carcajeó un poco recordando que si lo hacía.


Su vecino siempre vestía de negro, siempre llevaba collares y anillos puntiagudos que parecían nunca desaparecer de su cuerpo, una cara dura y con pocas expresiones, las cicatrices en ella era lo que más le gustaba a Baekhyun, esas facciones varoniles y descaradamente marcadas hacían que por la noche, cuando nadie veía, se retuerza entre las sabanas buscando aliviarse. Pero lo más importante, su gigantesca anatomía, Baekhyun no quería presumir que su vecino guapo medía más de 1.98 metros, o que estaba tan bien formado que lo único que quería era chupar y restregarse entre esos músculos fuertes.


Por qué sí, de modo contrario al que todos creerían, a Baekhyun no le gustan los chicos buenos, pequeños y suaves, con él era más que suficiente a todo eso. A este chico de cabellos rosas le encantaban los hombres grandes y fuertes, que pudieran levantarlo con una mano y que supieran cómo cuidar de él.


Quería, no, necesitaba de una presencia que lo dominará totalmente en todos los sentidos y creía ciegamente que su vecino, era el indicado, por eso, se propondría a invitarlo a ver la nueva película con él, en su casa. encontraría el modo de hacerse notar, de que su presencia sea requerida y se encargaría de no ser el elefante en la habitación, como todos en algún momento de su vida la habían hecho creer.


(•••)


Más tarde ese mismo día, se encontraba decorando la parte de afuera de la puerta de su departamento, tenía puesto un suave short blanco, tan corto que podía verse el comienzo de su culo, con este acompañaba una blusa rosa suelta de tirantes, que llegaba un poco debajo de sus tetas, tapando lo adecuado.


Cantaba suavemente al ritmo de una nueva canción que había descubierto en tik tok, de una artista reconocida llamada Doja Cat. Estaba tan concentrado que no oyó las aclaraciones de garganta que sonaban detrás suyo, hasta que una mano áspera y fría tocó su cintura.


Se volteó y, Baekhyun olvidó como respirar.


— Perdona, Baekhyun, ¿Cierto?— la voz grave y cansada del hombre delante suyo preguntó, él solo asintió en automático. Chanyeol sabía muy bien que se llamaba Baekhyun, Byun Baekhyun para ser correctos, llevaba meses observadolo— Muy bien, me gustaría saber por qué demonios estás aquí afuera haciendo tanta mierda de ruido— terminó por preguntar, con la voz ligeramente más severa.


— Oh— Baekhyun se relajó un poco— B-bueno, yo estaba haciendo esto, ya sabes, me gusta decorar mi puerta, es lindo cuando vuelvo a casa y está así de linda— habló finalmente con un poco de vergüenza, el otro suavizó sus facciones al mirar adecuadamente al niño que tenía en frente, cuántos años tendría, ¿18? quizás 16 años. que buen culo y que lindas tetas tiene este menor de edad, pensó, negando mentalmente al maquinar una idiotez como esa, pero eventualmente calculó que debía ser mayor de edad, todas las veces que lo veía estaba solo, vivía solo y para un menor eso estaba complicado.


— Mhm, como sea, bájale un poco a esta mierda niño, hay personas que tenemos cosas importantes que hacer— terminó por decir, dándose la vuelta, no sin antes echarle un vistazo al escote del menor, ventajas de ser alto y que este niño midiera no más de 1.60.


Baekhyun lo paró rápidamente.


— Espere, señor Chanyeol— Chanyeol gruñó.


— ¿Cómo me llamaste, niño?— eso había sido tan caliente, la dulce vocecita del chiquillo llamándolo de aquella forma tan común, pero que para él tenía un trasfondo diferente lo había puesto de alguna manera que no podría describir.


Baekhyun tragó saliva.


— S-señor Chanyeol— pronunció— Perdóneme, no le diré así de nuevo si le molesta— trató de disculparse, pero el mayor negó haciendo puños sus manos a los costados de su pantalón de pijama.


— Está bien niño, no pasa nada— dijo haciendo una seña de que le reste importancia— De todos modos que querías— preguntó, un poco impaciente, debía irse y no es porque le molestaste la compañía del menor, todo lo contrario, por eso necesitaba irse.


Baekhyun de nuevo estaba nervioso, no planeaba decirle ese mismo día, pero oportunidades así no hay muchas y él no era un cobarde para dejarlo pasar, ¿Verdad?


— Bueno, yo...— Chanyeol le hizo el gesto de que siguiera— Yo quería invitarlo a mi casa a ver una película— el mayor frunció el ceño a Baekhyun le flaquearon las piernas, lo iba a rechazar de seguro, ¿Por qué su vecino querría ver una película con él? tuvo que recargarse de la puerta disimuladamente.


— Mhm, no lo sé niño— Chanyeol quería decirle que si, que iría a su casa y que verían una película y que lo sentaría en sus piernas y lo frotaría contra sí, porque eso es lo que un hombre grande como él le hacía a las pequeñas zorras que provocan a todo el mundo con sus pijamas de color rosa y expresiones delicadas e inocentes— ¿Cuál película quieres ver?— preguntó, veía lo afectado que se veía el chico por su duda y quiso reír y después estrecharlo en su pecho porque Baekhyun se lo merecía por ser un jodido revoltijo de azúcar.


— Es que, me gusta mucho Barbie y en unos meses habrá una nueva película y no quería mirarla solito, no tengo a nadie más— el puchero que adornó sus labios debió ser tierno, pero Chanyeol quería arrancarselo con la boca por ser tan lindo.


Claro que debió suponer que la película sería como las mierdas rosas que solo podían lucir bien a ese pequeño, debió suponer tan bien que Baekhyun pensaría que estaba a punto de rechazarlo y mandarlo a la mierda y quizá mudarse de departamento pero en cambio sonrió arrogante.


— Bien pero, ¿Qué gano yo al ver esa película contigo?— su expresión sería y su lengua empujando contra su mejilla, intimidante. se acercó un poco al niño, que no podía retroceder al estar pegado aún de la puerta.


La respiración de Baekhyun se volvió irregular, su pecho bajaba y subía con movimientos rápidos, veía directamente a los ojos negros de Chanyeol y quería tirarsele encima.


— Lo que tú quieras te lo daré, solo hazme compañía— susurró como si de un secreto se tratase, su mano tocó el pecho duro del gigante frente a él, no sabía realmente de dónde había sacado fuerza de voluntad para tal atrevimiento, pero no sé arrepentía. veía las pupilas del mayor expandirse y a su boca crear una sonrisa socarrona mientras tomaba distancia de su cuerpo.


— Quiero que vengas está noche a cenar a casa— Baek lo miró desde su lugar con una expresión interrogante, Chanyeol bufó— Si veré una película contigo, quiero saber más de tí, Baekhyun— se volteó y estaba por entrar cuando giró su cabeza para decir— No quites tu linda pijama, me gusta— finalmente la puerta se cerró detrás suya, dejando a un Byun con problemas cardíacos y un grito atascado en la garganta, no se podía creer lo que acaba de suceder, y eso que no lo había planeado, Baekhyun tenía una jodida suerte de los mil dioses y no se quejaba de ello.


(•••)


Baekhyun trastabilló intentando salir de su hogar, sus manos sudaban y estaba mentalizado en no hacer el ridículo, todo lo que tenía que hacer era comportarse y ser un chico lindo y normal.


«Normal»


Baekhyun no era normal, esa palabra estaba muy alejada de la realidad, pero igualmente sentía la abrumadora necesidad de darle una buena impresión a ese hombre que tanto le atraía. No es como si él hubiese tenido muchas relaciones, no, más bien creía que nunca había tenido un noviazgo estable donde se pudiese sentir seguro y dar lo máximo de él, pues solo tuvo dos novios que en lugar de hacerlo feliz, sacaron lo peor de él.


Un carraspeo lo hizo salir de su ensoñación con un salto, miró rápidamente hacia el frente y ahí estaba Chanyeol, recostado en el marco de la puerta con una pequeña sonrisa de lado, ¿Se estaba burlando de él?


— No creo que quieras cenar en el pasillo, flor, será mejor que entres a casa— habló, la sonrisa burlona escuchandose en su voz gruesa.


— O-oh, si— el más pequeño sonrió apenado, dándose pasó a lo que sería el departamento de Chanyeol, apenas entrar su boca estaba por desprenderse de su mandíbula, las cortinas negras cerradas envolvían los grandes ventanales que se posaban a lo largo de las paredes, la decoración gris que adornaba la sala de estar era bella y elegante, los miles de cuadros en tonos negros y rojos eran lo que más le llamaban la atención, parecían relatar una historia, siguió caminando hasta llegar al centro de la sala de estar, donde podía ver todo mejor, echó un vistazo a la cocina, que estaba unida con esta misma, también todo era negro y las luces eran tenues en toda la casa, estaba deslumbrado, todo era lindo, elegante y negro, un jadeo salió de sus labios cuando divisó una pintura en específico, era él, era el único cuadro que contenía rosa en la casa y era él, este estaba sobre la mesa, también de tono oscuro.


— ¿Qué?— atinó a preguntar.


— Oh, si, eres tú— dijo Chanyeol como si Baekhyun no supiera.


— Lo sé, soy todo rosa y tú— lo miró de arriba a abajo, sus mejillas tiñéndose de carmín— Tú eres todo lo contrario— Chanyeol rió un poco, la acción haciendo a Baekhyun estremecerse.


— Puede ser, me pareces lindo, e interesante, por eso te pinté, angel— Baekhyun quería llorar, pero no quería dar una mala impresión, así que solo corrió a abrazar a su gran vecino, la diferencia de altura y cuerpo eran abismales, mientras que Baekhyun era pequeño y bajito, Chanyeol era grande y alto. El mayor sonrió, pasando sus brazos debajo de las axilas de Baekhyun para alzarlo, sosteniéndolo del culo para que no se caiga, Baekhyun suspiró entrecortado.


— Así puedo tener un mejor abrazo de agradecimiento por pasar díaz pintadote— explicó cómo si Baek le hubiese preguntado algo.


—Mhm, muchas gracias Channie— se separó para sonreírle, Chanyeol quiso morir por el apodo y por sus expresiones, hasta sus ojos sonreían con él, su cara era tan aniñada y delicada, quería ver si podía destruirla, pero no de mala manera, claro está.


— No es nada Baekhyun, después de todo es lo que me gusta hacer, y quería probar técnicas diferentes— mintió, a Chanyeol realmente le gustaba ese chico, su forma de sonreír y caminar, su vestimenta corta y rosa, la forma en la que se expresaba y el timbre de su voz, lo volvía loco cada que lo miraba andar por los pasillos con su auténtica sonrisita de amabilidad en la boca.


Baekhyun asintió efusivo— Bien, ahora, ¿Que cenaremos?— preguntó riendo un poco, Chanyeol negó, un carcajeo salió de sus labios.


— Comeremos pasta, te gusta, ¿Cierto?— Baekhyun solo asintió, Chanyeol moviéndose con él todavía en brazos, sus piernas enroscadas a la cintura del más grande, aferrándose a su cuello como un koala.


(•••)


Después de la cena Baekhyun había invitado a Chanyeol a su casa a comer un postre y a mirar una película, decía que quería ver qué tal era prestando atención a los films, Chanyeol había reaccionado casi cómo él a la decoración de su hogar, lo halagó y le dijo que después pintaría un cuadro de color negro, tomándose el atrevimiento para tener su toque también.


— Entonces rodé por las escaleras con mi batido de fresas, terminó todo en el suelo, pero no sé lo iba a dar a a otra persona— un puchero y un ceño fruncido fue lo que Park miró cuando levantó la cabeza de los muslos del niño, río a carcajadas. Baekhyun le contaba la vez que le querían quitar su batido de fresas y él se calló por las escaleras intentando escapar.


— Quién diría que el tierno y lindo Baekhyun era tan mezquino con un batido— se recompuso en el sofá, mirándolo desde la otra esquina, deseando tanto poder besar esas mejillas rojas que adornaban la cara del pelirosa, y lo haría— Ven aquí, Baekhyun— su voz se volvió más ronca y sería, iba a hacer lo que quisiera con su pequeño vecino, hacía meses que lo tenía en la mira, y ahora que tenía la oportunidad de conocerlo muy a fondo no la desaprovecharia.


Baekhyun se acercó a él, temblando un poco, ¿Cómo había pasado de estar contando una anécdota a estar recibiendo una orden del caliente hombre que tenía enfrente?, simplemente no lo sabía, pero quería averiguarlo, frente a Chanyeol sus defensas estaban bajas, cuando lo miraba mucho temblaba y quería más, quería mucho más de algo que aún no se le había sido dado y que cuando lo tenga lo aprovecharía de por vida, porque así es Baekhyun y él no se daba por vencido. Se acercó al pelinegro, gateando sobre el mullido sofá de cuero rosa, el ambiente era tenso, pero a la vez cómodo, como si siempre se hubiesen conocido, como si estuvieran lo suficientemente confiados de su compañía.


Chanyeol lo tuvo en frente, lo divisó a detalle, su cabello rosa claro desordenado, cayendo como una cortina de seda sobre sus ojos azules, esos ojos grandes y tiernos que parecían tener una galaxia dentro, luego sus labios gordos y rojos, que fueron lamidos casi con miedo al percatarse de la mirada atenta que caía sobre ellos, sus clavículas marcadas y el cuello blanco, Chanyeol vió en él un lienzo, que lloraba por ser pintando, vió su pecho, como sus tetas erguidas se presionaban contra la camisa de tirantes que caía en -v- y dejaba relucir un escote que no dejaba casi nada para la imaginación del pobre Chanyeol, su estómago blanco y plano, el pelinegro podía decir que estaba casi seguro que se sentiría como terciopelo tocar esa parte del cuerpo del niño nervioso frente a él, y finalmente sus muslos, Baekhyun estaba sentado sobre estos, con sus manos hacia atrás, totalmente expuestos, piel color leche y enrojecido en las partes correctas, Chanyeol creía que incluso seguía siendo virgen, nadie podía haber follado a ese tesoro que tenía en frente, si así fuese, lo buscaría debajo de las rocas y lo asesinaría, joder que si lo haría.


— ¿C-Chan?— el tartamudeo del niño lo sacó de su ensoñación, lo había estado mirando por mucho tiempo, escaneandolo como un depredador a punto de atacar al miembro más débil de la manada.


— Ven, ángel, aquí— palmeó su regazo, Baekhyun abrió en grande los ojos, bloqueando una pregunta.


— ¿A-ahí?— apuntó a su miembro.


Chanyeol río divertido y negó— Aquí— volvió a palmear sus muslos, Baekhyun asintió un poco cohibido por el pedido, pero lo hizo, pasó una pierna a cada lado de Chanyeol, terminando en su regazo, casi encima de su polla, solo se miraron un rato, hasta que Chanyeol lo atrajo en un abrazo apretado, Baekhyun se relajó en sus brazos, sintiéndose familiar y a salvo, sensación que pocas veces había en su vida dadas las circunstancias, la cara de Chanyeol fue a parar al cuello de Baek, su respiración un poco alterada erizaba los vellos del pelirosa, derritiéndose y queriendo disimular lo que un simple roce le causaba. se permitió pasar sus manos encima de sus hombros, apretando al más grande contra su cuerpo, para sentirlo más y más y más.


A Chanyeol se le ocurrió besar un poco el lugar donde estaba metido y esa fue la perdición del pequeño entre sus brazos, un jadeo lastimero salió de sus labios, más bien pareció un maullido y a Chanyeol, hombre débil e indefenso le causó estragos.


¿Quién mierda hacía tales cosas tan íntimas con sus vecinos?, más si se habían conocido hace unas horas. Baekhyun y Chanyeol eran diferentes, tal vez habían hablado formalmente hace unas horas, pero siempre estaban ahí, al pendiente del otro, sin saberlo.


Comenzó a besar y lamer la zona erógena de su chico, oyendo los pequeños gemidos que soltaba, como su nombre salía de sus labios y la forma en que jalaba su cabello en una forma de disipar las sensaciones que estaba sintiendo.


Baekhyun nunca se había sentido tan caliente en su vida, su piel picaba por ser tocada y sus ojos borrosos buscaban consuelo en Chanyeol, que estaba ocupado ahora besando su pecho, tan cerca de sus tetas aterciopeladas que sintió el aire peligroso y el chorro de realidad abarcarlo como un misil, se hundió en sus mismas sensaciones, dejando escapar exclamaciones y jadeos necesitados de más.


Este era su hombre, Baekhyun lo haría así, si tendría que volverse una perra caprichosa lo haría porque no iba a perder a su vecino, no iba a soltarlo ahora que lo tenía.


Chanyeol se separó para mirarlo ahora, labios pomposos y brillantes llamándolo, gritándole que eran suyos y que los reclamase en ese momento, tal vez tendría que hacerlo, tal vez tendría que volverlo su perra entonces follárselo cuántas veces le dé la gana.


— Mírate Baekhyun, ¿Qué es lo que pretendes, eh? moliendote sobre mi polla como una maldita puta— habló riendo un poco, Baekhyun lo vió desde arriba, sus ojos cristalizados por las sensaciones y la humillación que estaba sintiendo— Ahora me siento bendecido aunque seas un jodido pecado, un puto pecado dicho entre dientes— lo sujetó fuerte de las caderas, viéndolo con ojos pesados, deseándolo, Baekhyun lo notaba— Te paseas frente a mi puerta con faldas rosas que no cubren este culo— amasó sus nalgas fuertemente, sacando un gemido de Baekhyun, que removió encima de él con calor— ¿Pretendes que no te mire?, ¿Pretendes que no meta mi mano en mis pantalones y acaricie mi polla, eh, príncipe del rosa?, no quieres que haga todo eso, ¿Cierto?— preguntó, Baekhyun respondió.


— Lo quiero, quiero ver cómo te masturbas mirándome porque sé cuánto me deseas y joder que mi coñito está muy mojado, por ti— Baekhyun mordió su labio, suspirando entrecortado y moliendose más contra la tela ahora mojada de los vaqueros de Park— ¿Lo sientes?, ¿Esta caliente verdad, Channie?— terminó por decir con una media sonrisa en su cara.


Si a Park Chanyeol le hubiesen dicho que el algodón de azúcar que tenía montando su polla aún vestida se atrevería a decir tales cosas, se estaría riendo y diciendo que posiblemente lo habían drogado o clonado.


¿Qué mierda Baekhyun?


La pequeña Barbie encima de él parecía estar llegando y Chanyeol se sentía cerca también, nadie dijo nada después de las palabras del menor, solo fueron acciones las que atraparon el cuerpo caliente del niño caprichoso. Chanyeol lo había volteado y metido la mano dentro de su ropa interior mientras besaba su cuello, los dedo haciendo estragos sobre la pequeña bolita de nervios que temblaba cada que era presionada y maltratada, las mentes nubladas, solo pensando en liberación y en la otra persona a la que estaban dando placer.


Los suaves y repetitivos -ah- que salían de la boca del pelirosa eran música para los oídos de Park, el morbo puro saliendo por cada poro de su piel al ver la mantequilla en la que había vuelto ese niño bonito.


— Tal vez deba dejarte así amor, así aprenderás a hablarle bien a tus mayores— susurró cuando Baek le había gritado y exigido que parara, que sentía ganas de orinar y que estaba siendo muy fuerte.


— N-no, no por favor papi— su voz dulce y suave hizo retumbar el corazón y el cerebro de Chanyeol.


¿Baekhyun lo había llamado papi? no dijo nada.


Masajeó sus tetas con la mano suelta mientras le susurraba al oído palabras sucias, hasta que llegó.


Baekhyun se había venido tanto encima de él, había mojado sus piernas y parte de su lindo sillón rosado, se retorcía encima de sus fluidos como si hubiese sido tan bueno, como si nunca hubiese experimentado placer.


Chanyeol sonrió, Baekhyun se vino tan lindamente y fué tan caliente mirarlo que él también se vino en sus pantalones, pasando esto desapercibido por el pequeño que yacía recostado sobre el pecho del mayor.


— Mírate, un genuino desastre, estás sobre tu propia corrida, deberías limpiarla de mí, deberías limpiarla con tu lengua— una sonrisa maliciosa se posó en sus labios pomposos cuando Baekhyun hizo una exclamación— Tal vez debería dejarte aquí por ser un maleducado, ¿Es esa la manera de tratar a tus invitados?, dime pequeño Baekhyun.


Baekhyun lloriqueó un poco— N-no, papi, lo siento, lo limpiaré— medio despierto medio dormido se arrodilló frente a las piernas abiertas de lo que sería ahora su papi, no lo habían hablado, apenas tuvieron tiempo, pero se entendía a leguas lo que los dos querían. Baekhyun tomó la mano llena de sus fluidos perteneciente a Park y la metió a su boca, lamió los dedos, pasando su cálida lengua por cada uno, Chanyeol jadeó un poco, tomando la garganta de Baek con su mano libre y afianzando tres dedos dentro de la boca, comenzando a meterlos y sacarlos con rapidez, follandose la boca del pelirosa, este tenía lágrimas a punto de correr por sus rojizas mejillas mientras también chupaba los tres dedos y la saliva corría por su cuello, era un desastre caliente para Chanyeol.


Sacó por fin sus falanges de la cavidad bucal del más pequeño, derramando un chorro de saliva de ahí— Mhm, ángel, incluso mi polla está un poco celosa, a puesto que no has mamado una verga antes— lo miró a los ojos, Baekhyun negó, limpiándose un poco con su blusa— Jo-der, pero claro que no amor, incluso sé, por cómo te viniste encima de mí, que nadie ha entrado en tu coñito, una puta completamente nueva solo para mí, tus peluches rosas encima de tu cama estarán celosos porque lo único que verán de ahora en adelante será como ruegas por mi polla dentro de ti, porque eres una perra— Baekhyun gimió agudo, mirando con esos ojos grandes y expresivos a su mayor.


— Si papi, seré tu perra— Chanyeol lo levantó y lo acurrucó en su pecho, besando su cabello y enviándolo a la ducha por un baño, él, mientras yendo a limpiarse a su casa. estos días, sin duda, serían interesantes.


(•••)


Las semanas habían pasado volando, los dos chicos habían estado juntos todo el tiempo, Baekhyun había encontrado el consuelo a toda su vida solitaria en ese hombre que lo había hecho vivir todas las mejores experiencias hasta ahora, tenía un compañero y un guardián que lo cuidaba si estaba en peligro o si se sentía inquieto, Chanyeol no se comportaba indiferente como con otras personas, sus sentimientos floreaban en sus pieles como las margaritas en primavera, Baekhyun finalmente se sentía pleno con su mayor, y eso se veía en la forma en la que actuaban.


— Chan, ven por favor— el puchero adorable se escuchaba en su voz, un murmuró en la lejanía lo hizo saber que Chanyeol lo había escuchado.


— ¿Qué pasa, ángel?— preguntó, apareciendo en el campo de visión del ahora rubio, que lo miraba con ojos brillantes, como si de un dios se tratase.


— Hoy será el estreno de Barbie y sabes que no me gustan los lugares donde hay muchas personas— bajó su mirada a sus manos, pasándolas por sus muslos gorditos una y otra vez. Chanyeol se acercó a él, mirándolo expectante mientras se sentaba a su lado— Me preguntaba si te molestaba que lo viéramos en mi casa, tengo muchos dulces y bebidas y puedo hacerte de comer y...— Chanyeol rió un poco, atrayendo al más pequeño a su cuerpo, besando sus mejillas con dulzura.


— Sabes que haría lo que fuese porque estés bien, cariño, no me interesa estar con otras personas en una sala, solo quiero estar contigo mirando esa película porque es algo que te emociona, no te preocupes por mí— explicó despacio con esa voz varonil que ponía a Baekhyun a temblar y es que lo que sea de cada quién, pero Baekhyun había empezado a ver a Chanyeol como el único ser humano en el mundo, todo giraba en torno a ese hombre y su cara dura. el comportamiento posesivo y celoso de Chanyeol era lo que más le gustaba a Baekhyun, se mojaba con solo escuchar el primer gruñido arrastrarse por su garganta, si le preguntaban, dejaría que el azabache desolle su cuerpo a su antojo, pues no habría dios al que idolatrar si se permitía perder a aquel tosco varón.


Baekhyun sonrió saliendo de su ensoñación, besando los labios rojos del azabache con pasión, porque si, había estado jugueteando y besándose desde su primer encuentro, no habían pasado de besos y caricias, pero la desesperación del uno por el otro iba a matarlos en cualquier segundo.


Chanyeol lo sentó en su regazo, abrazándolo profundamente, queriendo fundirse en su cuerpo.


— Podría asfixiarte si quisiera, eres tan frágil y pequeño que un solo esfuerzo haría que caigas sin vida entre mis brazos— murmuró el más grande, como un secreto en su oído. Respiró con detenimiento el aroma en sus cabellos rubios mientras sentía la respiración contraria acelerarse a medida que las palabras salían de su boca— Pero no me atrevería a dañar a mi ángel, la única persona que se ha preocupado por mí y a la única persona a quién he querido con cada poro de mi cuerpo— lo quería.


Chanyeol quería a Baekhyun.


Baekhyun sollozó, se separó del cuerpo caliente que lo apresaba— Te quiero papi— su dulce voz saliendo en un hilo. Tomó la cara dura y áspera de su mayor, analizando cada facción y cada raspadura, acariciando la cicatriz en su mejilla con su dedo pulgar. mirándolo con todo el cariño que estaba dispuesto a dar, Baekhyun no tenía miedo de amar con todas sus fuerzas, no tenía miedo de dar todo de si, no tenía miedo de ser querido con la misma intensidad con la que él lo hacía, el pequeño y rosa Baekhyun tenía miedo de ser roto, de sentir su corazón ser pateado doscientas yardas más abajo, no sabría si podía soportarlo, pero sí tenía claro algo...


«Dejaría que sucediera si era Chanyeol el que quería romperlo»


— ¿Me quieres?— Chanyeol por fin habló después del silencio en que Baekhyun se perdió.


— Te quiero, eres el que me ha hecho sentir vivo estos meses— Baek sonrió con cariño, besando toda su cara con dulzura, Chanyeol río dejándose hacer.


— Lo mismo digo, Baekhyun— habló jugando con el cabello del mencionado— Te has vuelto mi musa y no pienso en algo que no seas tú, mi pincel traza solo, no puedo parar— los dos rieron. Palabras entre líneas que Baekhyun sabía leer muy bien. Chanyeol no hablaba mucho, no expresaba mucho, excepto en los momentos perfectos en que estaban solos y se permitían ponerse susceptibles.


El concepto de amor de Chanyeol era un tanto oscuro, relataba lo que podría hacer pero que no haría por amarlo y Baekhyun se sentía especial.


— Tengo hambre— Baekhyun se permitió romper la burbuja, haciendo que la risa ronca de Chanyeol llenara la estancia.


— Comamos y después miremos esa película que quieres— bufó él mayor poniéndose de pié.


Baekhyun en sus brazos mirándolo como solo él podía hacerlo.


(•••)


Pov Chanyeol

:


Mi mirada estaba puesta en Baekhyun, sus ojos grandes puestos en la pantalla de la computadora frente a nosotros, mis manos picaban por traerlo a mi pecho y amasarlo contra mí, pero estaba mirando su preciado filme. A mí en lo personal me jodía tener que ver dibujitos rosas resolviendo problemas y mierdas que estaban totalmente fuera de mis gustos, pero por mi pequeño haría lo que fuese.


Mis dedos juntándose nerviosos sobre mis muslos, inquieto, lo sentía lejos de mí, demasiado ido en la trama que no notaba cómo lo veía, así era mi Baekhyun.


Baekhyun, no pensé llegar a este punto con él, ni con ninguna persona, nunca. Me da miedo tocarlo demasiado, me da miedo hacerle daño, nunca creí que podria llegar a quererme a mí, un hombre solitario y raro en todos los sentidos, mi pequeño ángel había sabido cómo sacarme de la oscuridad en la que vivía mi mente, hundido en pinturas e historias de terror, ropas negras y prendas plateadas, Baekhyun me llenó de color en estos meses, quería tenerlo para mí toda la vida.


Me acerqué a su lado del sillón, dónde se encontraba desparramado, me parecía no verlo parpadear ni respirar, ¿Se podía ser más aficionado a algo?, no.


Aclaré mi garganta, queriendo llamar su atención un segundo, me miró.


— ¿Qué sucede, papi?— y ahí estaba, desde que empezó a llamarme de esa forma mi mente lo asociaba con escenarios fuera de lo común, dónde yo era su papi y la única autoridad que conocía. Baekhyun me contó su vida y lo solo que había estado a lo largo de esta, algo tendría que ver su comportamiento con los sucesos que ocurrieron mientras crecía, era mucho más mimado cuando estábamos solos.


«Siempre estábamos solos»


Sonreí— ¿Quieres recostarte en papi?— me miró, con esos ojos que él solo podía poner, lograba que mi corazón se sintiera pulposo.

Solo se acercó a mi cara besándome suavemente y subiéndose en mí, justo como quería que hiciera, quedando su espalda en mi pecho. Lo tomé de las caderas, posicionándolo bien, dónde debería estar siempre, encima de mi verga, que era apresada por un short ancho de color negro, lo oí suspirar entrecortado y relajarse. No haría nada hasta que su película termine y yo no sabría qué decir cuando me pregunté por mi parte favorita, como siempre pasaba.


Me dediqué a olisquear su cuello, sintiéndolo erizarse en mis brazos, realmente disfrutaba sus reacciones, como se retorcía y la manera linda en que me dejaba escuchar pequeños jadeos vergonzosos.


La faldita que estaba usando me volvía loco, un rosa chillón que contrastaba con el blanco de su piel suave, era tan corta como un cinturón, podía sentir el encaje de sus bragas, mi pequeño niño era un guarro provocador, le encantaba que lo mirase andar por casa solo en shorts pequeños y ombligueras sueltas, justo como ahora con su minifalda y su blusa blanca con el logo de barbie que solo le tapaba esas tetas que me volvían loco y hacía que corriera detrás de él como un desquiciado.


Palmee sus muslos con inquietud, queriendo tocar más allá de su piel expuesta, quería que me enseñara lo que tenía para darme y quizá, con suerte no me volvería tan loco como para tomarlo en el suelo como un maldito. Subí mis manos, levantando en el proceso la pequeña tela, mi niño dió sobresalto, oía su corazón latir más rápido a medida que mis manos iban explorando el lugar, reí un poco.


— ¿Me dejas tocar, cariño?, tu solo sigue mirando— pregunté y asintió lentamente, fijó su vista en la pequeña pantalla nuevamente y yo procedí a levantar aún más la falda, la coloqué en su vientre, de forma que no tapaba más allá que su ombligo y gemí en alto cuando tuve en frente la vista de unas pequeñas bragas fucsias tapar el coño de Baek. retiré mis manos de ahí, un temblor traicionero sacudiendo mi cuerpo, pase mis manos por mi cara, refrescando mis ojos.


— Señor Jesús— exclamé, mi lado devoto saliendo a flote, preocupado por mi, exigiendo que salga de ahí pronto porque podría quemarme, no hice caso. El mirándome rápidamente, queriendo bajar de nuevo su falda, no lo dejé— Baekhyun, quédate quieto, no he dicho que te muevas— reprendí con voz dura, sabía que lo ponía, sabía le encantaba mi voz aún así lo tratara de esconder, había analizado cada reacción de su cuerpo y podría escribir un libro sobre cada una de sus mañas. Baek se quedó inmóvil, no sé si volvió a ver la película, pero yo bajé nuevamente mis manos.


Jugueteaba con la tela texturizada, deslizaba mis manos entre sus pliegues, escuchando los sonidos que salían de su boca por encima del pitido nebuloso de mis propios oídos.

bajé la pantaleta mojada por los muslos de mi chico y la dejé en las rodillas, más tarde me encargaría de olerla sin pudor.


Sentí cuando su piel se puso de gallina, se esponjo encima de mí cuál conejo en madriguera y yo solo reí, dejé de jugar cuando mi nombre salió de sus labios en un jadeo suplicante.


Abrí sus piernas, cada talón en un lugar del sillón, acaricié su vientre con mis dedos hasta que topé con su coñito, escuché cómo dejó de respirar y echó su cabeza en mi cuello, adorable.


— Ni siquiera he comenzado y ya estás jadeando amor, que lindo— aplausos en palabras para venerar a mi ángel salieron de mi boca. dos de mis dedos masajearon el lugar, abriéndome paso entre los dos labios para subir y bajar mi mano con un ritmo constante. Antes, hace unos meses en nuestro primer encuentro, no me paré de mirar las expresiones de mi niño, la forma en que los dedos de sus pies se curvan al sentir placer o como aprieta mi brazo con fuerza cuando es demasiado para él, como ahora.


Sus jadeos se oían por todo el lugar, la película había pasado a segundo plano y mi mano seguía frotando como un desquiciado el coñito gordo del niño encima de mí.


— O-oh, dios, oh dios, ahí, ¡papi!— sus chillidos eran música para mis oídos. Se removía y saltaba un poco encima de mí, dándole un poco de atención a mi verga.


Los ruidos que hacía me ponían a tope, quería follarme esa boca y ese agujero que era totalmente virgen y de seguro, apretado.


Yo besaba su cuello mientras seguía apretando su pequeña cereza entre mis dedos, metiendo el dedo meñique en su interior, oyendo los gritos más altos.


Baek tuvo espasmo, su cuerpo temblando encima del mío y él solo; — P-por favor Chan, follame— mi lívido se disparó y a los segundos estaba jadeando yo también, él sabía que decir para hacer mis sentidos mierda, para dejarme indefenso y atacarme sin piedad, ese chico sería mi perdición.


— Ruégame, ruégame que te folle ese coño sucio que tienes— hablé metiendo ahora mi dedo medio y anular en su interior, tomando su cara desde atrás para que me viera, y oh, lo hizo.


Me miró con esos ojos suyos, cristalizados y entrecerrados, su boca en una perfecta -O- y su carita sonrojada, soltaba gemidos cortos sin poder contenerse mientras intentaba formular palabras.


— Uh, papi— habló alargando la última -i- — Por favor, te lo suplico, follame papi, te lo daré todo— un puchero caliente se formó en sus labios, que besé— Te daré mi coñito, nadie ha entrado en el, por favor papi— volteó sus ojos cuando hundí mis falanges más profundo— Cogem-, ¡mgh!— terminó por decir mientras se corría en mi mano, manchando mis muslos y el suelo.


Me levanté, dejándolo tirado en el sofá mientras tenía más espasmos causados por la sobre estimulación que recibió, sonreí con suficiencia.


— Claro que te voy a cojer amor, voy a correrme en todos tus agujeros de puta, quizá te rompa el culo también, apuesto a que te gustará que te folle como una perra por detrás, apuesto a que quieres más que mi polla, porque eres puta de polla— me bajé el short y el boxer de un tirón, quedando completamente desnudo, mi niño me miraba desde el sillón mientras yo me meneaba la verga frente a él, desde esta vista su coño se veía tan rojo y maltratado, simplemente hermoso y caliente.


»— Ven amor, chupa un poco la polla de papi para poder meterla dentro— ordené, mirando como Baek caía de rodillas, aún temblando y mirándome desde abajo. Tomó mi verga, subiendo sus dos manos de arriba a abajo, un siseo salió de mi boca cuando sus labios pomposos envolvieron la cabeza de mi pene, mamandolo cuál biberón, sacó su lengua para lamer desde mis bolas hasta el glande, metiéndolo todo a la boca de una vez. Gemí.


»— Oh, fuck, vamos bebé, puedes hacerlo más rápido— tomé sus cabellos entre mis dedos para ayudarlo, bajaba y subía su cabeza a un ritmo constante, mis gemidos empezaron a salir solos y yo estaba tan cerca, tanto que cuando bajó y metió mis bolas en su boca, mamandolas tan rico, me corrí, lo hice en su cara, en su cabello, mi corrida estaba en todo él y ni siquiera había sido tan fuerte la manera en que lo hizo, y aún así tenía mi leche escurriendo por su anatomía como una fuente. Sonrió, aparentemente inocente, sacando su lengua para limpiar mi verga y tragarlo. reí, maldito provocador.


Lo levanté, lo tomé bruscamente y rasgue su blusa de Barbie, un reproche salió de sus labios.


— Te compraré todas las que quieras— me disculpé, pero sus tetas rebotando al aire me pudieron más, las tomé en mis manos, amasandolas cuál masa fermentada, metiendo mi cabeza entre ellas y dejando chupones gigantes por toda la extensión de su pecho. No podía aguantarlo más, tener esa criatura desnudo frente a mí me ponía mal, olvidaba como respirar por ratos y mi mente de iba a lugares donde no quieren saber, terminando la tortura, lo tiré al sillón, su pecho pegado al espaldar, dejándome una deliciosa vista de lo que era un lindo coño y un agujero rosa fruncido, todo en este niño era rosa y me encantaba.


— ¡Papi, hazlo!— se quejó en un lloriqueo.


Respiré entrecortado mientras me acercaba, masajee de nuevo su coñito hasta que sus fluidos escurrieron por sus piernas como una pequeña cascada, el olor a su almizcle y a fresas llegaba a mi nariz y me tenía drogado, casi ido. Masturbe mi verga y restregue la cabeza bulbosa en su agujerito, gimió en alto, temblando un poco.


— Esta bien amor, está bien, te tengo— adentre una pequeña parte y mi niño soltó un lloriqueo, realmente no quería que le doliera, le estaba quitando la virginidad a mi ángel, tenía que ser cuidadoso o podría terminar mal, entré más y él gritó de dolor no se hizo esperar, besé su espalda y acaricié sus tetas para intentar que se fije en otra cosa que no sea el dolor de ser empalador por un monstruo por primera vez. Me estaba sofocando estaba demasiado apretado y lo único que podía hacer era entrar de una vez, y lo hizo, una sola estocada, un solo empujón y ya me sentía al límite, Baekhyun estaba llorando y yo solo lo abracé desde atrás para calmarlo.


— Todo estará bien mi ángel— susurré en su oído, sin aliento, era un precoz, iba a correrme en un empuje, así que opté por esperar un rato dentro hasta que Baekhyun se acostumbrarse, y lo hizo.


Sus caderas se movieron, invitándome a joderlo, me estaba recibiendo como un campeón en su pequeño agujero.


Abrí más sus piernas, puse una rodilla en el sillón y un pié en el suelo para impulsarme, comencé a cogermelo.

Los gemidos más bonitos y adorables que había escuchado en mi vida salían de la boca de ese chico entre mis brazos, apretaba sus caderas tan fuerte que dejaría la marca de mis manos, empujaba rápidamente dentro de él, apoyando mi cabeza en su espalda sudada porque necesitaba fuerza para no volverme loco.


— Mgh, que rico papi, más fuerte— pedía entre jadeos, entrelazó su mano con la mía, dándole un toque eléctrico a mi corazón y un tirón a mi polla.


— Tendrás lo que quieras bebé, solo sigue moviéndote así para papi— jugueteé con él, él movió sus caderas más sensualmente, a la par de mis estocadas fuertes.


— ¿Eso está bien para papi?, ¿Soy un buen niño?— su voz más pequeña de lo usual, estaba jugando conmigo y lo haría ganar.


— Si amor, eres un lindo y pequeño niño, haces lo que papi quiere, estás haciendo lo que yo quiero, pequeña perra, estás tomando mi verga muy bien, haciendo un buen trabajo— exclamé orgulloso de mi ángel, arremetiendo más duro contra él, escuchando sus súplicas, tendría lo que quería.


Llegó un punto en donde no distinguía si estaba llorando, gritando o balbuceando, estaba completamente fuera de sí, disfrutaba el ambiente tosco y caliente que nos envolvía, un movimiento brusco por parte de mi niño me hizo entender que estaba por llegar, el grito y la expresión en su cara que pude ver por el espejo en frente de él me dejó saber lo mal que lo había puesto, unos embates más y tenía la crema translúcida del pequeño Baekhyun bajando por mis muslos, el chapoteo de nuestras pieles era un sonido adictivo que me acostumbraría a oír de ahora en adelante y yo no estaba tan lejos, me vine dentro de él, de ese increíblemente pequeño coño como un desquiciado.


Salí de él y la lucidez se atrevió a atravesar mi cabeza, lo había roto.

Había sangre corriendo por sus piernas desnudas, todavía estaba de espaldas a mí y entonces lo recosté en el mueble, boca arriba, piernas flexionadas.


Sus ojos gigantes viendo a todas partes, soltando pequeños sonidos y suspiros, sin moverse y sin hablar.


— Amor mirame— dirigió su atención a mí — ¿Te duele algo?— le pregunté pero él no respondió. Me tomé la libertad de tantear su coño para mirar si seguía saliendo sangre, él ni se inmutó y al parecer ya no salía sangre, así que respiré tranquilo.


No sabía bien lo que le ocurría a mi ángel, pero después se lo preguntaría, por ahora me dedicaría a limpiarle y recostarme con él para mimarlo, como se lo merece. Esta había sido la mejor noche de mi vida, hacer el amor de esa manera con la persona a la que quiero se sintió especial, realmente bueno.


Ojalá Baekhyun haya sentido lo mismo.


«Y vaya que sí lo sentía »


(•••)


Cinco años después…


Un Baekhyun sonriente posaba entre los brazos de su ahora esposo, la fiesta de celebración en pleno apogeo, familiares y amigos felicitandolos y yendo de aquí para allá mientras tomaban.


Baekhyun miró a Chanyeol con amor, su vecino se había convertido en su esposo, ese hombre fuerte que siempre deseo estaba ahora ahí con él, y era mejor de lo que alguna vez pensó.


Como nadie esperaba, la relación fue viento en popa, el contraste de aquella pareja poco común los hacía únicos e inseparables, la lujuria y morbo a la hora de follar mantenía la relación a flote Baekhyun amaba la forma en que su papi lo jodía y Chanyeol amaba la manera de su bebé de hacerlo venir con unos cuantos toques.


Chanyeol charlaba con sus amigos mientras tenía a Baekhyun agarrado de la cintura con fuerza, los celos del azabache ponían en demasía al pequeño rubio, que ya se estaba sintiendo caliente, por ello, susurros unas palabras al oído de su marido.


— Papi, mi coñito está mojado por ti— Chanyeol volteó rápidamente, disculpándose y alejándose del lugar, tomando con fuerza el codo de Baekhyun, arrastrándolo con él a un lugar oscuro.


— Vas a desear nunca haberme provocado cielo, tu sucio agujero de puta implorará que pare, y no lo haré hasta hacerte sangrar, como la primera vez que te cogí, rico y duro, como te lo mereces, jodida perra— Chanyeol lo tiró contra una pared, Baekhyun levantando su gran vestido rosa palo, a juego con su decoración de color rosado y negro.


— Es todo tuyo papi Chan, rompelo otra vez.


(•••)


Los invitados buscaban a los novios, ya se hacía hora de otras actividades y aún no aparecían, un grito de sorpresa se escuchó en todo el gigantesco salón.


¿Baekhyun siendo follado por Chanyeol encima de una mesa?


Nadie estaba realmente sorprendido, las risas no tardaron en aparecer y el desmayo de la abuela de Chanyeol tampoco.


Después de todo, ¿Quién los jugaría?, si era su boda, y ellos eran Barbie y Max Steel.


FIN.


TODOS LOS CRÉDITOS CORRESPONDIENTES A SU AUTOR/A ORIGINAL.