• El chico de ojos bonitos •
Era un día importante para los Park, pues su único hijo y heredero esta cumpliendo años.
El amplio salón estaba decorado elegantemente. Lleno solo de personas importantes y posibles futuros negocios.
El señor Park presentaba orgullosamente a su hijo Park Jimin, quien sería el futuro sucesor de la empresa.
Jimin una vez más se sentía atrapado sin poder disfrutar de su cumpleaños, esperando que la fiesta llegue a su apogeo para que su padre anuncie su compromiso con Lee Taemin al cual no estaba de acuerdo pero ya era un negocio cerrado.
Los padres de Jimin aceptaron muy bien su sexualidad. Fue hace un año que Park Jimin se declaró bisexual abiertamente y sus padres no le vieron ningún problema, es más eso amplio aún más las propuestas de negocios a base de un matrimonio, y fue la familia Lee quien presentó la mejor propuesta, acordando así el matrimonio de Jimin.
El rubio aún podía recordar el día que su padre le dijo durante una cena que su matrimonio ya estaba arreglado con la familia Lee. Aún recuerda lo mucho que lloro en el regazo de Kim Seokjin, su mejor amigo. Lloro toda la noche lamentando su matrimonio y no porque fuera Taemin el prometido. No, Jimin sabía que el era un gran partido y una gran persona.
Seokjin, Taemin y Jimin, eran compañeros de colegio más prestigioso de corea. El colegio Yonsey, colegio en el cual solo los hijos de los más influyentes podían asistir, en ese lugar el mayor objetivo era preparar a los herederos para asumir el cargo de CEO en las empresas de sus familias.
Los tres, habían crecido juntos siendo el mejor trío en cuestión de negocios, pero eran aún mejor cuando solo cumplian el rol de amigos, siempre estaban para el otro cuando lo necesitaban.
Y muchos podrían pensar: ¿que más podrían pedir unos niños mimados como ellos? Y pues la respuesta era simple, la riqueza no lo da todo.
Pues, cada uno de ellos luchaban contra sí mismos con diferentes trastornos mentales desde fobias sociales, ataques de pánico, ansiedad y depresión hasta problemas alimenticios. Y entre los tres siempre se apoyaron, nunca se dejaron caer, eran un fuerte trípode al cual si le faltaba una de sus patas las otras dos no funcionaban bien solas.
Pero esto comenzó a cambiar cuando en Taemin nacieron sentimientos verdaderos por Jimin, pero este solo lo veía como un amigo, no podía verlo de otra forma.
Taemin se desvivia tratando de conquistar al rubio y Jimin comería el enorme error de no rechazarlo, porque no tenía corazón para ello, pero siempre le dijo claro que sus sentimientos no eran correspondidos y aún así Taemin solo sonreía para Jimin y respondía: se que algún día lograré conquistar a tu corazón. Jimin solo sonreía y se dejaba abrazar por su amigo y es que aunque quisiera ser duro no podía serlo, jamás tuvo corazón para lastimar a las personas.
Y aun sabiendo que Taemin era un gran partido y que lo amaba sinceramente no pudo evitar llorar a mares cuando le anunciaron su compromiso, pues no quería casarse sin sentir amor y mucho menos lastimar a su amigo en el proceso, porque sabía muy bien que el sería quien sufriría más si algún día se llegaba a contemplar una separación.
- sabes muy bien que Taemin te ama - decía Seokjin tratando de consolar a su amigo
- pero yo no lo amo, Jin - respondió entre sollozos
Eses día aún estaba muy presente en Jimin y saber que poco a poco se está arruinando la grandiosa amistad que tenían ellos tres le destrozaba aún más el alma, porque no tenían nada más que a ellos tres en ese mundo tan materialista, Juzgador y superficial.
- Joven Park, es mucho más encantador en persona - dijo la madre de Taemin - es un placer conocerte al fin - dijo encantada
- el placer es mío Señora Lee - respondió con una gran sonrisa, pero por dentro muriendo de ira, pues no era la primera vez que se veían, pero para esa Señora como para todos los presentes no había nada más importante que los negocios y fue hasta que su nombre apareció en un negocio se digno a prestarle atención, pues cada de visitaba la casa de los Lee era cruelmente ignorado por los señores Lee
El sonido de una bandeja estampados en el suelo, acompañados de los cristales rompiéndose fue lo que interrumpió la forzada conversación.
Jimin busco con la mirada la procedencia del escándalo y pudo notar aún pequeño siendo insultado cruelmente por una chica a la que le salpicó un par de gotas de vino a su vestido.
El rubio no pudo evitar rodar sus ojos al escuchar el escandaloso berrinche de la chica y su molestia aumento cuando los comentarios de su padre no se hicieron esperar.
- Jamás volveré a contratar a esta empresa - soltó con molestia - solo tienen meseros inútiles
- ni me lo digas, el otro día en la fiesta de Taemin me causaron problemas también, dejé de trabajar con la empresa desde entonces te recomiendo lo mismo Park, estas pequeñas empresas solo contrata gente mediocre
- te garantizo que no tendré más negocios con ellos Lee - dijo con desdén
Hartó de toda esa situación Jimin resoplo haciendo que su cabello se moviera un poco por la acción, se dio la vuelta y se dirigió hasta donde estaba el chico, ignorando los llamados de su padre.
No le importaba si luego recibia un sermón por ello, pero no podía dejar al chico ser humillado por tanta gente ignorante.
Llego hasta donde estaba el pequeño y vio como luchaba por recoger los restos de las copar, sus manos temblaban tanto que comenzaba a sangrar por las heridas provocadas por los vidrios.
Jimin trago sonoramente disgustado por la imagen que veían sus ojos, se agacho para ayudar al chico y este se asusto aún más.
- Joven, por favor deje eso así- dijo horrorizado al ver a Jimin tomar los vidrios - puede cortarse... se lastimara por mi culpa - dijo el chico
- no te preocupes, tengo mucha experiencia en esto - dijo tranquilo - todo el tiempo rompo cosas en casa - completo con una sonrisa
- me meteré en problemas si me lastima
- no te preocupes, ya tengo el último
- Jimin deja eso, el personal vendrá a limpiarlo - dijo el señor Park muy molesto - lo siento - se disculpo con los Lee - Jimin, siempre ha sido muy altruista, es muy empatico sobre todo con la servidumbre - soltó con sarcasmo.
Sarcasmo, que Jimin percibió como un regaño primado pues siempre se metía en problemas por ser bueno con el personal de casa, constantemente era regañado cuando pasaba el tiempo con la señora Kim la cocinera de la casa, hasta que un día la señora Kim nunca apareció nuevamente para hornear galletas junto a Jimin, la señora Kim era la única compañía que tenía en ese enorme lugar.
- Señora Lee ¿le molestaría aplazar nuestra conversación? - pregunto Jimin poniendo su mejor cara - quisiera ayudar a este chico
- ¡oh, no querido! No te preocupes - respondió con una sonrisa - organizare una cena para conocernos mejor, lejos diré a Taemin que pase por ti ¿te parece bien?
¡Mierda! Pensó, pero aún así no quito su hermosa sonrisa, se puso de pie y se inclino agradeciendo a los padres de Taemin por la comprensión.
- ese es mi Jimin, siempre preocupándose por los que tienen menos - dijo con orgullo su padre
Pero Jimin sabía que realmente ese orgullo era falso ya que a su padre siempre le molesto que tuviera contacto con las personas "inferiores" como los llamaba el.
Jimin ayudo al chico a ponerse de pie y lo tomo de la mano, para sacarlo del lugar, camino frente a el guiándolo hasta su amado Ferrari y lo sentó en el asiento del copiloto, cuando entró al auto vio la cara del chico y lo noto incómodo.
- ¿estas bien? - pregunto viéndolo fijamente
- s-si - dijo viendo sus manos
- oye, puedes confiar en mi - le hablo bajo
- es solo que no quiero ensuciar también su auto - dijo con lagrimas en sus ojos - no quiero que me regañen de nuevo - habló bajo
- nadie va a regañarte - aseguro entre risas - mejor dime donde vives, te llevare a casa
Jimin vio como lentamente quito su vista de sus manos para cruzar mirada por primera vez y pudo jurar que era la mirada más hermosa que había visto alguna vez, sus ojos eran tiernos, llenos de un hermoso brillo soñador, eran los ojos más tiernos que vio alguna vez y no pudo evitar sonreír al contemplarlos.
- vivo a las afueras de la ciudad
- perfecto, vamos entonces
Jimin tenía su vista clavada en la carretera, pero de vez en cuando veía al pequeño mirar por la ventana, era un viaje silencioso pero no era algo incómodo, cuando se detuvo en un semáforo estudio un poco más al chico y si se veía muy humilde cosa que lo hizo cuestionarse la razón por la que alguien estaba trabajando a tan corta edad. Sus pensamientos fueron interrumpiendos por un pequeño gruñido de estomago.
Puso en marcha el auto cuando la luz del semáforo cambió y de soslayo vio al pequeño cerrar los ojos y decir algo en voz baja, Jimin sonrió genuinamente y vio al pequeño cerrar sus ojos fuertemente.
- ¿tienes hambre? - pregunto con la vista al frente
- si, pero no se preocupe - dijo hablando rápido - seguramente mamá ya tiene la cena lista - jugó con sus manos mientras ponía su vista en ellas
- ¿aceptarías que yo te compre algo? - pregunto y vio como rápidamente el chico poso su mirada en el y la mirada que antes era brillante ahora parecía brillar más, era tierna, como la mirada de un pequeño gatito.
- no sería correcto - se encogió en el asiento - mamá, dice que no tengo que aceptar cosas de desconocidos
- tu mamá tiene razón - dijo Jimin riendo ante la inocencia del pequeño - pero debes tomar en cuenta que el subir a autos de desconocidos también es incorrecto - dijo maniobrando con el volante - ¿entonces? ¿Que quieres comer? - insistió
- estaré bien con lo que usted quiera darme - comento tímido
- ¿quieres pizza, hamburguesa, pollo frito o comida más tradicional? - dijo elecciones de los restaurantes que veía por la ventana
- ¿que es lo que le gusta más a usted? - pregunto tímido
- ¿sinceramente? - respondió con otra pregunta y vio al chico mover la cabeza de forma positiva - yo jamas he probado nada de estos lugares
- ¡oh! Pensé que los ricos vivían comiendo estas cosas - soltó sin pensar haciendo reír a Jimin
- toda esa gente de la fiesta, no comen nada que no sea preparado por un excelente chef o alguien profesional - explicó
- ¿que hay de usted? - pregunto curioso - ¿no le gustan esta comida?
- yo... rechazo todo lo que tiene grasa - comento poniéndose serio - ¿esta bien si te compro una hamburguesa? - cambio el tema
- si, me gustan las hamburguesas - comento feliz
Jimin condujo hasta el restaurante de pizza más cercano y a través de la ventanilla del autoservicio de McDonalds ordeno la hamburguesa del chico, luego condujo hasta el Starbucks y repito la acción, comprándo el caramel macchiato que tanto ama.
Con el auto estacionado pudo degustar el café feliz, como siempre lo hacia cada que tenía oportunidad de comprar uno, enserió los amaba. Mientras el degustaba su café el chico comía la hamburguesa.
Jimin tenía tantas cosas que preguntarle, pero no quería involucrarlo así que se limito a verlo comer ya que por alguna extraña razón sentía satisfacción al verlo sonreír luego de cada bocado que daba.
Cuando el chico terminó, puso en marcha su Ferrari hasta las afueras de la ciudad, donde vivía el chico.
No pudo evitar sentirse un poco temeroso al ver la zona en la que vivía, sentía que en cualquier momento alguien saltaría a su auto para apuntarlo con un arma y quitarle todo. Si, ese era Park Jimin un extremista.
- es en aquella casa blanca - dijo el pequeño
El rubio condujo hasta estacionarse frente a la casa y no pudo evitar estudiar un poco el lugar. Era una casita muy pequeña con la fachada blanca, la pintura ya desgastada y un par de cosas cayéndose.
Quito el seguro a la puerta del auto y espero impaciente a que el chico bajara del auto.
- Muchas gracias por traerme - agradeció inclinando su cuerpo
- fue un placer conocerte - sonrió - ¿como te llamas?
- Jeon J...
- ¡¿donde habías estado?! - lo interrumpió un chico con apariencia intimidante - entra a la casa ¡ahora! - le grito al chico sin dejar de ver el auto
Jimin vio como el pequeño corrió hasta la entrada de la casa, el mayor tomó al pequeño de la camisa y lo lanzó adentro de la casa para cerrar de un portazo, por alguna razón la acción del intimidante sujeto le molesto mucho.
Encendió el auto y rápidamente condujo hasta la fiesta, su padre lo mataria si se demoraba un poco más, odiaba esas fiestas llenas de gente tan hipócritas que solo se reunía para presumir lo que tenía o criticar al que tenía menos, odiaba toda esa presión social que tenía esa gente sobre el, pero aún así no podía quejarse pues tenía todo lo que quería para vivir cómodamente.
Vivir cómodamente, pero no feliz...