Prologo
Las copas de los árboles se movían a la voluntad del viento iluminados por dos lunas y alto en el cielo el número cincuenta junto a un contador hacia atrás con treinta minutos antes de acabar, dos chicas corrían entre los árboles disparando hacia atrás cada que pueden.
-Ya no puedo seguir corriendo, solo te estoy retrasando - la chica se sienta en el piso contra una roca gigante.
- Danny ya estamos cerca ya no falta mucho - dice Carla tratando de animarla - ¡Mira! - apunto al contador - ¡Solo faltan cincuenta personas!
Su dialogo es interrumpido cuando un hacha se incrusta en la parte de atrás de su cabeza salpicando a Danny y cayendo muerta sobre ella, Danny grita asustadas el dueño del hacha la saca de la cabeza.
Ahí estaba justo frente a ella el asesino de su amiga; un chico de casi su misma edad manchado con sangre seca, ella intento sacar su arma, pero el cuerpo de su amiga no la dejaba moverse. El chico la miro con tristezas antes de alzar el hacha, el ultimo grito de Danny hizo eco en el bosque antes de detenerse abruptamente.
- "Perdóname, pero mis hermanos me esperan, soy todo lo que tienen" - piensa el chico mientras corría cuando una bala atravesó su cabeza.
El grito de Danny había llamado la atención de una francotiradora que estaba sobre un barranco, esta al escuchar pasos hacia ella se levanta y empieza a correr en cuanto escucho los disparos su traje negro se volvió invisible desapareciendo.
Un chico manchado con sangre seca estaba de pie en otra parte de barranco empinado, mirando fijamente al contador holográfico con el número cuarenta y siete y el contador en veinticinco minutos que estaba en el cielo el eco de los disparos y gritos se alzaban por sobre los árboles, él comenzó a llorar y a maldecir.
- "No llegaremos número necesario... ¡¿si no lo logramos entonces para que hicimos todo esto?!" - lloro con impotencia el chico antes de tirarse por el barranco y morir, el numero del contador paso a cuarenta y seis.
La desesperación de estas personas obligados a matar o morir junto con todos sus seres queridos había llegado a tal punto que casi un tercio de ellos se había suicidado pensando que su muerte podría servir para que el contador bajara, "Si el numero de personas vivas no llega diez para cuando el contador llegue a cero los mataremos a todos y a todos los humanos de su planeta" dijeron aquellos seres con complejo de diose con la autoridad autoimpuesta para "juzgarnos como especie".
Los gritos mentales de quienes sentían que todas las cosas horribles que hicieron serian en vano si no quedan diez vivos pero los que quedan se niegan a morir esperando a que el otro lo haga, pero quienes se escondían eran rápidamente encontrados por otros y asesinados, la zona cada vez era mas pequeña haciendo que estuvieran cada vez mas cerca unos de otros.
Un chico de cabello crespo y cejas gruesas se encontraba en el centro de dicha zona con una mirada vacía, pronto fueron apareciendo otros de diferentes direcciones con las armas listas para despedazarse, todos miraron el contador, once personas y diez segundos.
Todos saltaron sobre el chico que estaba en medio y apuntaron a su cuello, otro chico que estaba en el borde de la zona estaba en la mira de la francotiradora quien estaba a punto de apretar el gatillo, la hoja de una espada estaba apunto de llegar al cuello del chico, los segundos pasaron.
Cinco...cuatro...tres...dos...uno...