Inyección
⚠️⚠️⚠️ Limón... Limon para todos ⚠️⚠️⚠️
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Desde niño había detestado las inyecciones, es que no lo podía comprender ¿Por qué? ¿Por qué lo odiaban los doctores? Pareciera como si cada vez que entrara por la puerta de algún consultorio tuviera un letrero en la frente con letras en neón que dijera "Recetenme inyecciones"
Siempre se las recetaban, Yuuji no sabía si era el estado en el que llegaba o simplemente no hacía click con los médicos. No importaba que fueran del sexo masculino o femenino, si tenía infecciones le recetaban inyecciones.
Yuuji intento zafarse por todos los medios de asistir a consulta médica, pero ese resfriado ya había evolucionado a una auténtica infección en la garganta, estaba jodido.
- Bueno Yuuji, tienes una fuerte infección en la garganta. No queda otro remedio más que mandarte antibiótico - El médico comenzó a escribir la receta y Yuuji empezó a orarle a los dioses - ¿Que prefieres, inyectadas o tomadas? La dos pueden ser opción -
Los ojos de Yuuji brillaron llenos de esperanza, era la primera vez que le daban a elegir ¿Así se sentía la felicidad? ¿Era así como las personas privilegiadas podían elegir su destino?
- Solo toma en cuenta que las pastillas tardarán más en hacer efecto y las inyecciones son un poco más rápidas -
Y ahí estaba el pero, Kami era cruel con él, ahora sabía que los doctores no tenían nada que ver, ellos solo eran marionetas de un ser superior que lo detestaba. Yuuji necesitaba entrenar, no podía perder más tiempo.
- Creo que no me queda de otra más que aceptar las inyecciones - Su tono demostraba que estaba a punto de llorar.
- ¿Si no te gustan las inyecciones para que las pides? - El doctor comenzó a escribir en la receta sin dejar de reír por las expresiones de su paciente.
- Porque necesito estar bien cuánto antes así que creo podré soportarlas - Yuuji se seco algunas lágrimas imaginarias.
- Pues ya que - El doctor no dejo de sonreír al imaginarse las escenas en donde estuvieran inyectando al chico... habría llanto, eso era seguro.
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- ¿Entonces te volvieron a mandar inyecciones? - Satoru se preparaba un café en la cocina.
Si, ambos vivían en el departamento del albino, su relación era pública y no tenía caso intentar mantenerlos separados.
- Yo las escogí -
- Jajajaja tu voz - Yuuji estaba completamente mormado y no parecía que estuviera hablando él.
- No es gracioso, me siento mal - Yuuji se molestó un poco.
- Y a todo esto ¿Quién te va a inyectar? -
Un largo silencio se instaló entre ambos, Yuuji no había pensado en eso.
- No lo sé ¿Crees que Shoko lo pueda hacer? -
- A está hora lo dudo, ya debe estar perdida en el alcohol y no quieres ser presa de su puntería en ese estado - Satoru conocía a su amiga y sabía que esa noche se iba a descontrolar un poco.
- Diablos, debí pedirle al médico que me pusiera la primera - Yuuji se lamento no haber tomado esa decisión, pero estaba medio aturdido, así que se le podía perdonar ese descuido.
- Para tu fortuna yo sé hacerlo - Un aire de presunción se instaló en el albino y hasta quién sabe de dónde llegó una brisa de viento a mover sus cabellos.
- ¿De verdad? - Yuuji lo miro desconfiado.
- Claro, Shoko me enseñó y ya tuve oportunidad de practicar - Yuuji seguía desconfiado y Satoru cedió a la presión - Una vez -
- Eso no es practicar - Protesto.
- Pero no me grites - Se burló el mayor - Pero creo que no te queda otra opción. Te aseguro que lo hare bien y si te dejo manco. ¡¡Yo me haré cargo de ti DE POR VI- DA!! -
- Claro, se que te alcanza el presupuesto para mantener a un batallón. Así no tiene chiste - Comento desganado - Pero está bien, como bien dices... no tengo opción -
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La medicina fue preparada, las burbujas de aire en la jeringa fueron desalojadas y un muy nervioso Yuuji se acomodo en la cama.
Satoru miraba divertido como Yuuji no paraba de temblar, tenía la jeringa lista en una mano y el mundialmente conocido alcohol en algodón para desinfectar el área.
- Bajate el pantalón junto con la ropa interior Yuuji, sobre la ropa no puedo hacer nada - Con una mano Yuuji bajo un poco sus ropas, solo un tercio - Yo no soy tan experto, yo si necesito ver tus lindas pompis por completo para poder medir el área corazón -
Yuuji se sonrojo, claro que ya había tenido sus encuentros eróticos con su novio, pero aún tenía vergüenza de exponerse tan fácilmente.
- ¿Así está bien? - Bajo sus ropas a la mitad.
- Nouu, bajatelos bien - De mala gana Yuuji bajo su ropa y la vergüenza se apodero de él - Ohhh ¡¡Pero que buenos atributos te cargas Yuuji!! Me encanta tu trasero - La pervertida mente de Satoru voló y decidió en ese instante que cumpliría con eso si o si.
- Deja de ponerme más nervioso -
- Ya ya ya, está bien - Con ojo de buen cubero midió el área, divido la pompi en cuatro y en la parte superior derecha era en donde debía colocarse la aguja - Bien, voy a limpiar la zo... -
- No no no no no espérate tantito - Yuuji se volteo pidiendo piedad.
-Yuuji, no te muevas, ya se me perdio el área que medi -
- Ok ok, solo déjame darme valor - Nuevamente Yuuji se colocó en posición. Satoru midió nuevamente y está vez alcanzo a limpiar la zona antes de que Yuuji volviera a darse la vuelta - Espérate espérate espérate - Yuuji comenzó a reír de los nervios, de por si las inyecciones no le gustaban y ahora sería inyectado por un novato.
- Yuuji... - Satoru comenzó a perder la paciencia - Se va a tapar la aguja y te tocará doble si eso sucede - Le advirtió.
- Está bien, ya me dejó - Yuuji se volvió a acomodar y antes que nada el albino le soltó una fuerte nalgada.
- ¡¡AUCH!! - Yuuji se volteo sobándose la zona afectada por el golpe - ¿Por qué me pegas? -
- Para ayudarte, ahora te va a doler más el golpe que la inyección - Pese a sus palabras Satoru no podía contener la risa - Y es tu castigo por moverte tanto -
- Ya, está bien, me voy a dejar por la inyección -
- ¿Estás seguro? - Pregunto en doble sentido.
- Si -
- ¿Completamente seguro? - Yuuji seguía distraído por el dolor en su pompa como para notar el tono lascivo de Satoru. Se acomodo nuevamente y está vez se prometió no moverse.
El ritual volvió a ser realizado, Satoru suspiro fuertemente y enterró la aguja en la carne del pelirrosa.
- Ay ay ay ay - Comenzó Yuuji al sentir el líquido recorrer su interior - Sácalaa.... sacalaaaaaa yaaaa - Comenzó a gritar.
- Ya casi Yuuji, espera un poco - La realidad era que ya había terminado e incluso ya había retirado la aguja, pero como Yuuji mantenía los ojos cerrados y aprovechando que el líquido se expandia lentamente pudo mentir tan libremente que lo gozo.
Satoru no supo ėl porque, pero estaba sumamente excitado, bajo rápidamente su pantalón, libero su duro miembro y rápidamente se subió en Yuuji.
- ¿Pero que diablos? - Yuuji giro un poco su rostro intentando analizar la situación, pero era más que obvia, podía sentir claramente como su sensei frotaba lentamente su pene en su entrada buscando entrar en su culo - Sensei, no es el momento, me duele mucho el piquete -
- Y yo haré que te duela mas - Satoru comenzó e enterarse en las carnes de su alumno favorito, justo como aquella aguja... era delicioso.
- Ahhhh.... mmmm no - Sintió como su carne comenzaba a abrirse para dar paso al palpitante miembro de su sensei.
- Ohhh Yuuji, estás tan cálido y tan apretado. Con solo mantenerme dentro podría correrme - La voz sensual de Satoru comenzó a estimular al menor.
- Satoru, me está doliendo la pompi -
- ¿Cuál? ¿Esta? - Una nalgada más se estrelló en el adolorido glúteo.
- ¡¡¡Ahhh!!! ¡Basta! - Yuuji apretó inconcientemente su interior provocando un alarido de placer en Satoru.
- Mierda Yuuji - Sin perder más tiempo comenzó con el exquisito vaivén de caderas, enterrándose una y otra vez en el agujero de su lindo novio.
- Ahhh Sato... más... dame más - Gemía sensualmente el pelirrosa.
- ¿Pero acaso no querías que la sacará? - Pregunto burlónamente y disminuyendo el ritmo.
- No juegues conmigo Gojo, sabes a qué me refiero -
- No, no lo sé Itadori - Satoru tomo las caderas del menor elevandolas un poco para tener acceso a su palpitante miembro. Lo tomo y comenzó a bombearlo al ritmo de sus embestidas.
- Quiero... que... me la entierres más rápido - Suplico.
- ¿La medicina o mi jeringa? -
- Tu jeringa... entierramela toda... ahhhh - Solo eso basto para que las estocadas se volvieran salvajes y que la mano del albino lo masturbara al mismo ritmo.
Yuuji sentía que estaba a punto de desmayarse, su calor corporal estaba incrementando aún más, de por si tenía fiebre y ahora con el acto sexual estaba a punto de ebullición.
- Yuuji... que rico te sientes, estás tan cálido - Definitivamente hacer el amor con Yuuji cuando estuviera con temperatura sería una de sus cosas favoritas.
- Ya no puedo.... ya no - Lloriqueo el menor.
- Yo tampoco -
Ambos alcanzaron el tan esperado orgasmo, Yuuji se dejó caer por completo y sintió su cuerpo más pegajoso de lo normal debido al sudor. Permanecieron en esa posición por algunos minutos hasta que Satoru se recuperó lo suficiente como para incorporarse y limpiar a Yuuji de los rastros sexuales.
Yuuji no tenía fuerzas, así que no protestó cuando Satoru lo tomo en brazos para ayudar a bañarlo y tal vez después confesar que la única vez que había practicado el como inyectar... fue en un cadáver.
Mientras tanto Yuuji no dejaba de pensar que definitivamente su sensei había encontrado la manera de que le empezarán a agradar las inyecciones, tal vez no eran tan malas.
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Esta historia se metió en mi cabeza el día de hoy y tuve que escribirla ¿Y saben porqué? Porque mi doctora me mandó unas inyecciones que duelen hasta en el alma, no es antibiótico, es anti inflamatorio y ella misma me advirtió que me doleria mucho.
Casi llore 😭😭😭 de verdad y soy bien dramática para que me las pongan y cuando estaba en el clímax del dolor se me ocurrió 🤣🤣🤣🤣.
Bueno espero que lo disfrutaran y que por favor compartan mi trabajo y dejen un pequeño comentario aunque sea pequeño, eso me motiva.
No saben cómo nos duele a los escritores ver cómo leen nuestro trabajo y ni votan ni comentan.
Eso baja nuestra motivación al mil. Se los dejo de tarea.