Beso de Thanatos

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Summary

El sabor de la muerte es dulce, lo comprobé en mis últimos momentos, bese y probé el dulce nectar de la muerte.

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13+

Beso de Thanatos

Esta historia no tiene nacion o algun año espesifico, solo tomare las mitologia griega en base para esto.


Disfruten la lectura.






Érase  una vez, en un reino próspero y tranquilo donde vivían dos reyes amados por el pueblo tan felices por tener una época de total paz y felicidad, pero sentían que les hacía falta algo y eso era un hijo. Ambos ansiaban con todo su corazón uno, aunque realmente les encantaría tener una hija.


La reina durante mucho tiempo había pedido a la diosa luna, a la cual era devota, una hija. Estuvo noches enteras pidiéndole tener una, y la diosa viendo que tan devota era la reina le concedió este deseo.


Una noche, fria y a nada de terminar el invierno, cuando la luna estaba en su punto mas algo y mas grande que nunca. Una blanc afigurs parecio decender, dirigienose hasta los aposentos de los reyes. La reina dormida sonrio y la luna misma parecia feliz.


— Por tu debocionte concedere tu deseo, reina mia, tu hija sera la mas hermosa estrella creada y crecera en tu vientre, una representacion clara de su amor nacida en un paisaje blanco como ella —llevo sus manos hacia el vientre de la reina, sus manos brillaron y sonrio al ver como un destello uan mas fuerte parecia ser creado desde en vientre de la reina— ambas tienen mi bendicion —. Con eso, beso a la reina antes de desaparecer, alcanzando a ver una sonrisa en el rostro durmiente de aquella mujer.


Poco tiempo despues, se dio la noticia que la teina estaba emanto el reino como los reinos vecinos celebraron durante días una gran fiesta al enterarse que la reina estaba embarazada.


Durante una tranquila noche de invierno todo comenzó, el reino esperarba con ansias la llegada de su próximo gobernante, la reina estaba en labor de parto lo cual tenía nerviosos a muchos, su rey estaba emocionado como temeroso, su esposa siempre había sido una mujer débil que sufría en cada enfermedad, le aterraba que le pasase algo durante el parto.


Fue hasta que se escuchó un gran llanto que por fin pudo sentirse tranquilo, dejaron que pasará a la habitación viendo con alivio y gran alegría a su amada reina sosteniendo a su hija.


— Querido…fue una hermosa niña —la sonrisa deslumbrante que dio la reina parecía ser más deslumbrante que mil soles— quiero que se llame Selene, nuestra señora luna me ayudó a tener a esta pequeña, quisiera devolverle ese favor


— ¿Selene?...no suena tan mal, es precioso querida- beso a su mujer a antes de sostener a su hija— Selene se será entonces —.La miró y pensó que su reina era realmente hermosa, aún después de dar a luz, parecía mucho más hermosa.


Pase a los años que tenian casados rl amor jamas falto, cada dia se hacia mas fuerte. Podria juarar que ante aquella vista jamas se habia sentido tan enamorado, a su vista era lo mas precioso del mundo.


— Descansa querida, han sido unas horas difíciles para ambos —sostuvo al bebe, sintiendo un amor inmediato por ella.


Era tan pequeña y hermosa que le fue imposible no amar a esa preciosa bebé. 


Solo días después se dio una gran fiesta por el nacimiento de la princesa, muchos reinos vecinos, amistades de los reyes, fueron a dar algo para la princesita.


Una amiga cercana. Una reina que era denota a Helios, dios del sol, recientemente había quedado viuda, era acompañada por su pequeño hijo, se abrazaron antes de que ella le diera una preciosa joya a la princesa como regalo, su hijo mostró interés inmediato en aquella bebé, quería abrazar a la pequeña como lo hacían los adultos, pero aún era muy pequeño para eso.


Durante la celebración un hechicero, amigo de todos y muy cercano a la familia real se acercó amigable hacia los recientes padres, su sonrisa y presencia era amistosa, su cabello largo y de un tono gris era lo más destacable de él. 


— Amigos míos, debo de felicitarlos por su pequeña —hizo una reverencia antes de abrazar a ambos gobernantes cómo amigos de toda la vida— se cuánto la han estado anhelando un hija, quisiera darles un regalo, entregarle una bendición —.


— Claro que puedes, querida… —con una seña la reina se acercó hasta el hechicero, quien tomó con delicadeza al bebe.



En el momento que vio el rostro dormido y sereno de la princesa llegó a él, una visión de una hermosa princesa…tan deslumbrante y preciosa, que se quedó hipnotizado por la imagen, otras imágenes más invadiendo su mente, algunas borrosas pero en todas se veía una preciosa joven de cabellos tan blancos y preciosos como un rayo de luna, ojos tan azules como un zafiro, quedando tan fasinado y enamorado de esa imagen algo despertana en el.


Cuando volvió a la realidad la vio maravillado antes de sonreír.


Por el exterior se veia una sonrisa feliz y brillante mientras que dentro de su cabeza oensaba que no queria dejar a esa preciosa niña, la queria para el y asi seria.



....De eso se encargaria.



— Sin duda será una hermosa joven, dotada de una dulce y preciosa apariencia, mi regalo para ti hermosa niña será una buena fortuna…una vida llena de maravillas y una buena salud —acercó su mano brillante, aunque muy en el fondo recitaba otro conjuro, un conjuro que años después desataría la desgracia, pero quería ser egoísta y tener a esa pequeña solo para él— madre luna está contenta contigo y ella te envía su mayor favor —.


Para los reyes solo fue ver un preciso destello azul y verde, su pequeña solo se removió entre sueños, pero no despertó.


— Gracias por tu regalo Gin —la reina parecía bastante contenta.


— Todo por ustedes —se quedó cargando un rato más a la bebé, realmente no quería soltarla— esta pequeña tiene bastante suerte, nacer el santo de nuestra señora y tener su bendición, sin duda será una niña adorada —.


— De eso no lo dudes —contestó felizmente el rey.


Unos pequeño de ojos violetas miraban con sospecha y cierto recelo como ese hombre si podía sostener a la cosa bonita…no quería que la sostuviera, era molesto, no quería que la tocará.



=Años después…=




Pasaron los años en un solo parpadeo para todos sentían que fue apenas ayer la celebración de su nacimiento, aquella bebé ahora era una preciosa niña, de precioso cabello blanco y ojos tan azules como el cielo…incluso más azules, simples zafiros parecían ser opacados por aquellos ojos.


La princesa no estaba interesada en ensuciarse o de hacer un alboroto prefería más estar sentada leyendo algún libro interesante que hacer una travesura…aunque claro eso no quitaba el hecho de que las hiciera debes en cuando.


Sobre todo cuando Gin la cubría, el hechicero amigo de la familia real adoraba pasar tiempo con su princesita y ella parecía también agradable pasar mucho tiempo con él.


Ya sea leyendo o teniendo un pequeño show de magia que Gin le hacía para entretenerla.


Llegaba a esconderla o cubrir algunas de sus travesuras, aunque eso no quitaba la suave reprimenda que tenía de su querido Gin.


— ¡Gin! —el suave, pero alegre grito llamó la atención de Gin, quién caminaba por los pasillos del castillo.


Se giró y vio con alegría a su pequeña Selene correr hacia él, quién se abrazó de su cintura cuando llegó a él. La recibió gustoso,  acariciando su cabello.


— ¿Cómo estás linda? —la alzó y ella se abrazó a él gustosa, empezando a caminar a su estudio de trabajo.


— Bastante alegre de verte —.sus diminutos brazos lo apretaron, no le hacía daño alguno— Tenía bastante sin verte —.


El río ante el reproche que había en su voz— Fueron solo tres días, tenía encargos que necesitaba atender querida —.


— Fue mucho tiempo —.


— Qué te parece si como compensación te doy de esas galletas y golosinas para que me perdones —.


— Soborno aceptado —.


El simplemente sonrió, caminando hasta sus habitaciones. Mientras selene hablaba alegre y creía tener la atención de Gin, no veía la risa malévola y retorcida que mostraba al ver qué su hechizo realmente estaba funcionando.


Algunas criadas vieron como su dulce princesa estaba bastante alegre por la visita del hechicero Gin, estaba bastante decaída al no verlo.



Era tan dulce y alegre…claro que días después se vio un comportamiento diferente. Todo fue evidente cuando se veía un joven príncipe involucrado.


Para todos no fue una sorpresa amarla, era hermosa…no solo de apariencia si no que era realmente hermosa de sentimientos, el reino entero la amaba aún que había solo un pequeño inconveniente que aún después de años todos se preguntaban el por qué.


Incluso sus padres le preguntaron por qué, ella solo se encogió de hombros. Pensando que solo era una especie de faseta lo dejaron pasar.


Esa encantadora princesa, dulce y tierna parecía cambiar a un hostil y fría cuando se trataba del príncipe Keith, hijo de la reina viuda, mejor conocida como Athie. Por más que trataban de buscar un por qué jamás consiguieron una respuesta de ella.


Con la reina Athie llegaba a ser tan dulce como todos, incluso era mucho más cariñosa con él, pero con el príncipe era otro cantar, llegaba a ser bastante cruel con él y el pobre solo trataba de ser amable con ella.


Aunque había algo…


Algo que lo confundía aún más y jamás llegó a cuestionarlo.


Y era que por las noches la princesa Selene dejaba ese comportamiento gildo hacia él, llegando a ser tan dulce como siempre, hablaban durante horas, casi hasta la madrugada antes de regresar a sus habitaciones, incluso llegó a demostrar cierto afecto hacia él, dándole abrazos inesperados.


Era encantadora claro…pero cuando llegaba la mañana cambiaba completamente. Era algo que lo confundía de sobremanera, su pequeña he inocente mente no podía tener una explicación para esto, así que solo trato de disfrutar la noche.


Cada verano o vacaciones, fueron al reino del otro, ya sean por unos días o quedarse todo un mes. Algunos podrían decir que la relación de ambos era bastante común en niños, no podían tolerarse mucho pues ambos eran bastante distintos.


Mientras que Keith era un alborotador y le gustaba usar su magia para hacer travesuras.


Selene era más tranquila y calmada, disfrutando del silencio y el orden.


Eran tan opuestos entre sí.


Kaito trataba que durante el día, de muchas maneras acercarse o invitarla alguna de sus actividades, pero siempre recibía alguna negativa o le lanzaba algo.


Gin estaba realmente complacido por estar confiado de que el hechizo no se rompería fue descuidado.


Solo al pasar los años keith ignoró esta actitud, empezando amar las noches con el pasar del tiempo,  y cada que iba de visita ambos tenían pequeñas escapadas durante la noche, siendo la luna y las estrellas las únicas testigos como un amor inmenso creció dentro de ambos, dejando ese amor o cariño infantil. Y ellos sin saber y quererlo se dieron enamorando perdidamente de ambos, 


Para ambos era un nuevo mundo que estaban descubriendo ahora en su adolescencia, pequeños roces con las manos, besos en las mejillas o abrazos, todo eso les creaba una nueva sensación que los hacían sonrojar o sentir mariposas en el estómago.


Cuando tenían 16 y 19, se atrevieron a dar su primer beso, fue uno torpe he inocente, pero significativo para ambos.


Pero había algo que no sabían que estaba vigilando los todo el tiempo he incluso estando ahí durante su beso.



Había alguien más de testigo en esa pequeña y perfecta relación, hirviendo de celos al ver a su preciosa luna  junto a esa peste.


Su magia rescciono en base a sjs emociones, casi rompiendo la ventana y pared desde donde loes estaba viendo, la pared se agrietó y algunos vidrios ya estaban en el piso, incluso llego a cortarse con algunos pero realmente no le importaba.


Ella era demasiado para él, solo él podía estar con ella…ambos eran perfectos el uno del otro.


Ella era suya al igual que él era suyo.


Y en otra noche que los vio juntos fue cuando toda la catástrofe comenzó.


Sus celos incrementaron, su idea creció tanto que no podía pensar en otra cosa que no fuera alejar a su pequeña de ese hombre.


Pero no podía enfadarse con ella, cada día iba con él y le contaba entusiasmada sobre cómo habían sido sus noches con keith.


Se sentía enojado con él, pues su princesa se sentía bastante triste por no poder amarlo en el transcurso del día, no sabía cómo explicarlo pero en el día lo odiaba como nunca y no tenía control de sí cuando se trataba de él.



— Tranquila princesa…todo puedo mejorar — acarició su frente y le sonrió.


— Gracias Gin, tu si sabes cómo animarme —lo abrazó, estaba bastante alegre de que Gin la consolara.


En esa ocasión fue con ellos a las vacaciones, serían por unos pocos días pero ella estaba feliz por tener a su mejor amigo (según ella). Se daría un gran baile por el cumpleaños de edad de kaito, y ella estaba emocionada por la fiesta.


Tenía preparado ya el vestido que usaría para la ocasión, quería lucir bonita para keith, sería casi al anochecer así que podría convivir felizmente con él.





…..





Gran error.


Solo una hora después de que empezará la fiesta ya habían varias jovencitas alrededor de Keith, realmente no estaba celosa puesto que el mismo keith le había dicho innumerables ocasiones que la amaba a ella. Pero se sentía algo sola.


Quería presumirle el bonito vestido.


Pero tampoco quería interrumpir, debía saludar o agradecer a varias personas por asistir a su fiesta, así que tampoco se podría quejar. Ya sabía cómo eran ese tipo de fiestas.


Para keith era otro escenario, realmente estaba evitando a Selene, quería ver cuál era la paciencia de ella, durante años no había provocado alguna emoción en ella, así que pensó usar la fiesta para poder darle algo de celos con las señoritas que su madre había invitado. Ya estaba comprometido pero no podía descartar a las señoritas solo por qué si, debía de invitarlas por protocolo.


— Es realmente increíble su alteza —dijo una señorita, no se había tomado la amabilidad de recordar su nombre, no le interesaba.


— Gracias linda —le sonrió coqueto y vio de reojo que tenía la atención de Selene, quien estaba cerca de Gin en ese momento.


Eso lo enojo, ese idiota aprecia tener algunos sentimientos por Selene, pero ella realmnete no estaba interesada en el que no fuera en un amigo de la familia. Pero eso no evitó que lo pusiera celoso.


No midió las consecuencias de sus actos en ese momento.


Dirigió a la señorita a un balcón cercano y ambos se quedaron a tomar una copa fuera, hablaron durante un rato, y cuando vio que Selene se acercaba se puso en acción, se acercó con poco más a la joven y la abrazo por la cintura, ella gustosa acepto el abrazo y se recargo en el.


— Es una noche espléndida —.


— Ciertamente hermosa, aunque no tanto como ustedes si me lo permite decir —Por la música alta y las voces dificultan escuchar algo con claridad, pero escucho como Selene se acordó antes de detenerse abruptamente, sonriendo divertido y al pensar que Selene haría un escándalo por los celos, vio de reojo… arrepintiéndose al instante de todo ante l avista tan debastadora que presenció.


Selene parecía realmente sorprendida, lágrimas advertían que lloraría en cualquier momento, su expresión de dolor y tristeza caló fuertemente en su alma.


Estaba realmente sorprendido por esa reacción...


Sin quererlo empezó a ver directamente, llamando así la atención de su acompañante, Selene quitó las pequeñas lágrimas que aún no derramaba y puso una cara calmada antes de que aquella joven volteara.


— Siento tener que molestarlo, pero su majestad Athie me mandó a llamar a su alteza Keith, su madre desea verlo —dio una reverencia y se retiró rápidamente.


En ese momento keith se maldecía mil veces.


Selene se sentía devastada, pero aún así no dejo de lado su porte digno, sabiendo que nadie le estaba prestando total atención salió del salón dirigiéndose a los jardines…y estando lejos de la vista de todos, corrió hacia la laguna, durante esa carrera sus lágrimas empezaron a caer sin permiso, dificultando la vista pero no tardó en llegar a la orilla de la laguna.



Era una vista preciosa, pero ahora no estaba interesada en él. Se acercó más a la orilla y se recargo en un árbol, solo así pudo llorar amargamente.


Se sentía bastante tonta y usada al pensar que Keith estaba jugando con ella, pero ella pensó que realmente estaba interesado en ella…Que tonta fue.


Sollozo más fuerte, no podía odiarlo y tampoco tenía corazón para eso.



Mientras selene corría lejos de la vista de todos, keith tubo que dar un discurso a petición de su madre y después tubo que usar algunos trucos para poder liberarse para poder ir con Selene, no quería que llorará o se enojara con el…o peor aún, que lo odiara por ser un idiota celoso.


Busco por todos lados, en sus lugares favoritos, en los que acostumbraba estar cuando quería paz, los jardines y pasillos, pero nada. Estaba comenzando a asustarse cuando vio algo a lo lejos en la laguna, forzó un poco su vista pero fue bastante evidente lo que era, o quienes era.


A pasos apresurados se dirigió al lago, queriendo evitar que selene se hiciera daño o algo parecido, el bosque podría ser peligroso a esas horas.


Cuando llegó trató de regular su respiración, cuando escuchó unos sollozos, algo fuertes pero tristes. De solo escucharlos sentía que él se le rompía el corazón, solo lo hizo sentir más miserable.


Cuando estaba por acercarse vio una luz aparecer, llamando la atención de Selene y de él una pequeña luz bailó a su alrededor, haciéndole cosquillas en la mejillas o tratando de rebotar , pero había conseguido su cometido: hacer reír a Selene.


— Realmente no te queda llorar, te ves más hermosa sonriendo —salió de entre la maleza y se acercó hasta Selene.


— Gracias Gin —no se sorprendió de verlo, siempre sabía dónde estaba— Siempre sabes cómo hacerme sentir bien —. 


— Te quiero Selene, verte llorar es de por sí doloroso, no me gustaría ser el causante de tus lágrimas —.


Y eso fue una puñalada para Keith.


Gin se sentó junto a ella, pasó su brazo sobre sus hombros y la atrajo hacia él, ella encontró reconfortante ese abrazo, así que se dejó hacer.



No dijeron nada, estaban en un cómodo silencio disfrutando de su compañía, Selene estaba contenta de que Gin la encontrará y le diera apoyo, mientras que Gin estaba disfrutando de tener a Selene para él, sabiendo que Keith los observaba.


Se estaba divirtiendo a costa de saber eso.


Sabiendo que el príncipe keith estaba burbujendo en celos, ira y miseria....


Era realmente divertida y satisfactoria la situación.



En la mañana siguiente algunos notaron que los príncipes habían peleado de una manera bastante seria está vez. Pues la princesa se comportaba más fría y distante de lo normal, por más que el príncipe tratara de acercarse ella lo apartaba o simplemente pasaba de largo.


Su pose altanera y fria era evidencia de que estaba molesta.



Sea lo que haya pasado entre ambos, era realmente serio y tenso.



En los días siguientes, Selene ignoró a Keith durante los días que estuvo Gin, no le habló o le dirigió la palabra alguna si cruzaban caminos, si pasaba a su lado y le hablaba ella simplemente lo ignoraba.



Keith ya se estaba hartando de la situación, podía entender el por qué selene estaba molesta con él pero no debía de ser tan extrema o rencorosa como para que tomara la ley de hielo tan literal. Así que espero hasta el día que Gin se iría, solo así podría hablar con selene sin que él llegará de improvisto o lonusara de excusa para no hablar.



Selene acababa de despedir a Gin, sabía que tendría que encontrar otra excusa para evitar a Keith pero podía arreglárselas.


O eso pensó antes de que Keith prácticamente la secuestrara, estaba llendo a su habitación cuando el muy idiota la había tomado en brazos y de repente habían aparecido en la laguna, sin darle tiempo a gritar o protestar.


— Bien, con esto no podrás huir —Keith la bajó y ella sin pensarlo dos veces le dio una sonora cachetada.


El golpe se escuchó por todo el bosque, Keith estaba bastante sorprendido, tanto fue así que no sentía el dolor inicioa del golpe, vio impactado como selene dejaba caer lágrimas y lo veía con odio.


Si no fuera por qué su mano estaba alzada y podia ver como su mnao adquieria un tono rojizo podria jurar que no lo habia golpeado justamente en el rostro.


— Eres el peor idiota que haya conocido antes, ¿Piensas que traerme aquí y acorralerme podría arreglar esto?, Keith…no soy tu juguete, estoy realmente dolida y el solo verte hace que sea más difícil —su voz estaba quebrada, pero no por eso dejaba de ser menos clara, se escuchaba el enojo y tristeza.


— Lo se, se que te hice sentir decepción, tristeza y enojo al hacer esa estupidez pero no quería que esto sucediera así, quería probar tu limite y te termine dañando por mis celos —Selene parecía más dolida, sus sollozos eran claros y fuertes, Keith se acercó hasta ella y tomo sus manos— Pero esto te lo diré las veces que necesites escucharlas, te amo solo a ti y solo a ti, no tengo ojos para nadie más y se que tú me amas con la misma intensidad que yo —.


El llanto de Selene se detuvo y lo miró, sus ojos brillantes parecían zafiros brillando por las lágrimas acumuladas.


— Eres un estupido…no puedo estar enojada si me dices cosas tan dulce idiota —Keith sonrió y abrazo a Selene quien lo sostuvo fuerte— ¿Prometes jamás volver hacer eso? —


— Lo romero, no puedo verte llorar otra vez —


Selene le creyó y perdonó, realmente estaba demasiado enamorada como para perdonar estás cosas.


Sin ser consciente, ambos se estaban jurando amor y cariño en plena Luz del día, nadie noto que la actitud extraña y agresiva de Selene no estaba presente en ese momento. Solo querían disfrutar de ese momento y olvidarse del más rato que pasaron ambos.


Ppdria llegar a considerarse un muy buen augurio....





......




.....O....





Solo el indicio de algo muy malo.




......



Y Keith cumplió su promesa, jamás volvió a hacerla sentir así, sus sentimientos se habían intensificado a tal grado que sabía que eso podría llevarlos al matrimonio en pocos años. Su relación había mejorado considerablemente  después de eso.


Selene jamás había estado interesada en nadie, al tener solo ojos para Keith, no había caso a los pretendientes que se presentaban, así que Keith jamás se preocupo por qué selene mirase a otro chico. Realmente quien le preocupaba era Gin,  quien no dudaba que haría cualquier cosa por selene, eso implica atarla a él sin que ella lo amara o condenandola a un destino peor.


En lo cual estaba seguro.


Y una vez más, Gin fue descuidado y se confió de que ellos no volverían a siquiera mirarse, claro que esto solo lo hizo caer y no lo sabía.


Selene olvidó el tema, no hablaron del tema y tampoco preguntó, no le interesaba nada que tuviera que ver con el. Sabía que no se alejaría por mucho pues los reyes disfrutaban de las vacaciones y seguirán yendo entre reinos para esto, pero saber que su niña odiaba a ese mocoso le dio una tranquilidad inmensa.


Esto sin saber que dentro de un muy pronto futuro, su plan perfecto se derrumbaría de la peor manera posible.


Pasaron varios años…


Sus padres habían concertado un matrimonio para ellos, desde hace años que querían unir fuerzas y ahora que habían mejorado su relación fue algo significativo para ellos y fue una señal para poder unir todo.



La princesa, estaba por ser coronada como futura gobernante, se casaría con el actual emperador Keith. Y fue algo de celebrar para todos, así que habían invitado a una fiesta a varios nobles, donde vieron que ambos tenían una mejor relación.


Quería amar y demostrar el amor que sentía por Keith, así que tratando de deshacerse de eso trato de pensar en una solución.


Solo algunos días desapareció eso, de cuando besaba o abrazaba a keith…tal vez, con un contacto más directo podría liberarse y amarlo incondicionalmente.


Fue así que se le ocurrió una idea.


De inmediato salió de la habitación donde siempre se quedaba en el castillo de la reciente emperatriz Athie. Era algo tarde así que fue directamente al cierto de kaito, abriendo la puerta abruptamente, asustando a Keith quien estaba leyendo tranquilamente en su cama.


Veía sorprendido y algo alarmado a Selene, debía ser bastante importante que la muchacha viniera a su habitación estando en pijama.


— ¿Sucede algo? ¿Qué tienes?— preguntó preocupado.


Selene solo fue consciente de que parecía algo alterada…y olvidó su bata. Pero trataba de ignoraba eso.


— Nada, quería comprobar algo —se acercó hasta él, keith parecía más calmado y dejó que Selene se acercara.


Tenía curiosidad y quería saber que estaba por hacer su querida.


— ¿Qué tienes que comprobar? —Selene se acercó, ella se sentó junto a él.


Y sin ninguna palabra, lo besó, besó a Keith quien aún sorprendido aceptó el beso. Acarició sus mejillas y la abrazó para sentir más cerca su cuerpo.


Fue cuando se dio cuenta de algo, Selene estaba casi sentada encima de él, un poco asustado se separó del beso.

— Selene…querida —no pudo terminar de hablar pues Selene lo callo poniendo suavemente sus dedos sobre sus labios.


— Yo…creo que tengo una maldición, o algo así, me impide amarte como quiero —keith la miró expectante -pero cada vez que tenemos un avance, puedo sentir esa presión deshacerse —parecía realmente avergonzada al tener que explicar esto, su rostro sonrojado era muestra de ello— tengo la teoría de que si tenemos un contacto más directo he íntimo…podemos romper está maldición —.


Keith se quedó callado, sabía desde hace tiempo que algo pasaba con su querida Selene, estaba bastante preocupada y a pesar de que trataba de ignorarlo, siempre trato de ayudar a Selene investigando sobre esto.


Y ahora que sabía que había una posible cura, estaba emocionado de poder ayudar.


La tomó suavemente de la mejilla y levantó su rostro sonrojado, sonriendo ante tan linda imagen.


— Te amo Selene —


Selene suavizó su mirada, pensaba que había cometido algún error al pensar que Keith se negaría…pero él jamás haría algo como eso.


Sus brazos se dirigieron al cuello de Keith, donde lo abrazó y acortaron la distancia que había entre ellos. Perdiéndose en la mirada intensa de amor del otro, ambos desbordan amor por el otro.


— Te amo Keith —y ambos se besaron.


Una vez más, la luna fue testigo de ese amor tan intenso y hermoso, fue testigo de un acto tan apasionado he inocente, vio como una maldición se levantaba y ambos serían libres de amar.


O tal vez sería la perdición de ambos…



Unos meses después, la actitud de la princesa había cambiado significativamente, la futura emperatriz sabía que había algo dentro de ella que la hacía ser así con Keith, así que a lo largo de los años y recientemente, se había retirado de esa horrible manera de ser.



Y dónde fue peor cuando se enteró por la propia princesa que habían pasado una noche juntos…


Con eso su hechizo estaba roto…



El hechizo podría romperse solo si ambos portadores se amaban y lo demostraban con un acto de amor puro…



Se encargó durante años darle una poción para que ella no pudiera sentir nada por él, fueron años de prepararle lo que fuera a Selene para que tomara la poción…cualquier cosa, parecía que había funcionado.


¿En qué había fallado?


¿Por un descuido perdería a su princesa?


…..


No… ese maldito había seducido a su princesa y la había tocado.



Su irá llevó a la locura.


Y ambas explotaron. Formando así una furia cegadora.



Su princesa debía de ser pura para siempre.



¡Y ESE MALDITO SE HABÍA ATREVIDO A TOCARLA! ¡HABÍA CORROMPIDO A SU PRINCESA!



Cegado por los celos y la irá. Lanzó un hechizo más, uno tan irrompible que ni el poder más grande del universo lo revertiría. Sus labios se convertirián en veneno que los mataría ambos y solo él podría llegar a besarla o tocarla solo así el hechizo no haría efecto alguno.


— Si no es conmigo, entonces mo seras de nadie —sin pensar y cegado por la locura que no midio las conesuencias que traiteia después.



Se lo hizo saber a la princesa la noche antes de la coronación y la boda— No decidiste amarme a mi princesa…soy el único para ti —su voz tan triste enfermo a la princesa —Ese sucio hombre te mancho…me traicionaste y ambos morirán— 


— Te odio —su voz cargada de veneno y odio hirió más al hechicero. Quién la trató de tocarla, pero ella ya se había ido.


Llego a sus aposentos, ni siquera tenia fuerzas, simplemnete se recargo en la pierta y se dejo caer, lloro amargamnete. Quien creia que era su amigo...su fiel compañero, la habia lastimado tan profundamnete, habia confiado ciegamente en ese hombre.


Se sentia tan herida y traucionada.


Le mando un mensaje oculto a Keith, pidiéndole verla en la laguna, cercana al castillo.


Keith llegó, viendo como Selene estaba bastante alterada, por su rostro caían gruesas lágrimas que solo se intensificaron al ver a keith. Apresuradamente se acercó, queriendo abrazarla y decirle que todo esta bien, nada debia de preocuparla, pero el simple roce entre sus cuerpos creo una reaccion.


Como si una potente corriente electrica pasara por sus cuerpos, cramoles un sebero dolor, selene tenia una mirada aterra mientras keith trataba de comorender que estaba pasando.


— Sele... —llamo de manera dulce, acercandose a ella pero sin llegar a tocarla, queria a toda costa causarle dolor. Finalmneye eso la rompio, lloro anhelando el toque de keith.


Estaba desesperada y ella aterrada decidió contárselo a su amado, esa tarde fue tan triste para ambos.


Trataron de usar el poder de keith, era un gran mago, el más poderoso del imperio…pero no sirvió de nada, cualquier hechizo que tratara de usar era inservible, nada funcionaba. El roce de poder desncadeni todo tipos de reacciones, desde marcas hasta un sebero dolor que hacia que ambos gritaran o se retorcieran del dolor, selene era la que mayor faño recibia. Keith se sentía impotente y frustrado, sin evitarlo soltó lágrimas al ver otro hechizo fracasar.


Selene triste lo abrazó y él, aferrándose a ella, la abrazó con fuerza mientras ellos lloraban amargamente, no inportaba que ese abrazo doliera, que les quemara hasta los huesos por ese simole toque entre ellos, querian sentirse cerca el uno del otro. Aún en el anochecer ambos se miraban tristes, con sus manos unidas, tratando de no soltarse, sus manos quemadas o llenas de cortes no importaban.


No debían de estar juntos, al día siguiente sería la coronación y boda, pero eso no les importaba. Querían estar juntos en estos momentos tan tristes, se miraron intensamente a los ojos decididos.


— Aun después de la muerte…te seguiré amando querida mía, recuérdalo siempre —.


— Aun después de eso nos volveremos a encontrar, ni la muerte nos separara —y así ambos se besaron por última vez.


El hechizo surtió efecto, lo notaron al instante, en cuanto sus labios se tocaron sintieron un inmenso dolor recorrer su cuerpo pero aún así no se separaron sería su último beso así que lo disfrutarian hasta el final, haciendo mas intenso el cobtacto entre ambos. Se besaron con tanta ternura y amor que incluso un pequeño resplandor salió. Sus besos jamás habían tenido ese sabor tan dulce como aquel. 


Entre la tristeza y emoción del momento, él la abrazó por la cintura, querido jamás soltarla y tenerla hasta que recordara esa sanación tan cálida que solo ella provocaba, sientiendo unico ese ultimo toque.


Cuando separaron sus labios sonrieron, sintiendo el veneno recorrer como fuego candente quemar su sangre y garganta, se recostaron en la hierba. Entrelazaron sus manos y aún sostendose fuertemente, suspitaron el último aliento.


La luna fue testigo de ese triste final de esos amantes.


Ella se sentía demasiado triste, vio como ambos se amaron y ella fue la quien bendijo a esa pequeña con su protección, pero no fue suficiente.


Esa noche su brillo de opaco  y desde entonces no fue igual.

Cuando los encontraron cerca de aquel lago, ambos cuerpos estaban juntos…


Fallecieron unidos y demostrando su amor.




Aquel hechicero cayó en la locura por perder a su amada, lo perdió todo en una noche y entre esa locura no le importo morir a manos de los gobernantes al enterarse que él fue el culpable de la muerte, si su princesa no estaba no valía la pena vivir.

Se dice que durante las noches en aquella laguna, donde dos amantes murieron, flores preciosas que solo se abrían durante la noche brillaban.


Algunos aseguran que ven a dos jóvenes caminar en la orilla tomados de las manos, algunas parejas parecen escuchar risas y si una pareja está cerca de aquellas flores durante la noche, podrían oler su aroma dulce.


Pero si pasaban en las noches tan oscuras y frías, escucharías la risas y gritos de un hombre que pedía algo. Realmente no sabían qué era lo que deseaba pero no querían averiguarlo pues quien veía a esa alma en pena…


No viven  para contarlo.




Fin…