Clases particulares [GoYuu]

Summary

Los maestros particulares siempre son un dolor en el trasero, la mayoría eran vejetes aburridos, pero cuando ve a su segundo profesor, queda cautivado por su tremenda belleza. Historia publicada el 28/11/2021

Genre
Romance/Erotica
Author
Erza
Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Esta historia es la que gano @Rottengirl96 en un sorteo. Espero que te guste y que cumpla con tus expectativas. Me encanto escribirla y espero que sea lo que imaginaste.




- Oye Yuuji ¿Aún sigues buscando ingresos extra? - Le pregunto Nanamin a su amigo.


- Si, me surgieron los gastos para poder pagar el doctorado y la beca no alcanza a cubrir todas mis necesidades -


- ¿No te interesaría dar clases particulares? - Le pregunto mientras dejaba su taza de café sobre la mesa.


- ¡Claro! ¿De qué nivel estamos hablando? - Pregunto emocionado.


- De preparatoria, la familia Gojo decidió sacar a su hijo de las clases presenciales, después de que casi incendia la escuela - Comentó seriamente.


- ¿Enserio? ¿Es un chico problema? - Se espanto Yuuji, la verdad, odiaba a los matones.


- No, solo muy estúpido - Soltó fríamente. - Pero es buen chico y también muy brillante académicamente. Como tú - Tomo un mordisco de su emparedado y noto como Yuuji lo veía atentamente. - ¿Quieres un poco? De haberme dicho que estabas faltó de dinero hubiéramos pedido otro, sabes que no me pesa invitarte -


- Si quiero jajaja jajaja, pero no me regañes, me da pena pedirte - Dijo nervioso mientras rascaba su nuca. - Y ¿A dónde tengo que ir? ¿Cómo llegó con ese chico? ¿O es con sus padres? - Empezó a cuestionar.


- Yo me encargo de eso, déjame recomendarte, con tu nivel, el trabajo es tuyo - Le dijo mientras le entregaba la mitad del emparedado.


Yuuji comió gustoso y esperaba conseguir ese empleo. Él era brillante académicamente, curso una carrera físico - matemático, realizó una maestría con notas de excelencia y actualmente estaba cursando su doctorado. Pero los gastos eran cada vez mayores y la beca que recibía ya no le era suficiente.


Si conseguía ese trabajo sería estupendo. Había considerado empezar a laborar en su área, pero las vacantes disponibles exigían todo su tiempo y no tendría la oportunidad de terminar su doctorado. Ya solo le faltaban 6 meses para finalizar, así que ese empleo caía como anillo al dedo.




- ¡¡Por favor!! Solo falta un semestre para la graduación. Yo quiero ir a la escuela con mis amigos - Satoru estaba muy frustrado ¿Que adolescente no comete errores?


- ¿Para qué termines de incendiar la escuela? Claro que no, esto fue lo último que te pasamos Satoru Gojo, ya casi cumples 18 años, deberías empezar a ser más responsable y consciente de tus actos - Lo regañaba su padre.


- Pero los maestros particulares apestan, no puedo fingir que les pongo atención, porque sus clases son tremendamente aburridas -


- DEBES poner atención ¿Por qué finges? - Lo reprendió.


- Saco las mejores notas ¿Qué importancia tiene que les ponga o no les ponga atención? - Contesto como si fuera lo más obvio.


- Pues no más Satoru, mañana llegan tus profesores, tendrás a uno de sociales y uno de ciencias exactas - El padre de Satoru sabía que su hijo era brillante, pero también sabía que en sus tiempos de ocio podía ser muy propenso a la destrucción y el desmadre.


- Seguramente contrataste a unos vejetes que se quedarán dormidos con un moco inflado en la nariz - Se quejo y ya se podía ver muerto de aburrimiento.


- Así es, contraté a los más viejitos para joderte la existencia y a ver si así aprendes tu lección. Más te vale aprenderla si no quieres cursar la universidad en casa también Satoru - Lo sentenció su progenitor.


- ¡¡¿Por qué a mí?!! - Pregunto de manera dramática.


- ¡¡Porque casi quemas la preparatoria!! - Le respondió su padre imitándolo - Y lo más estúpido de todo, fue por intentar hacer mermelada para tu maldito pan blanco ¿A quién se le ocurre Satoru? - Esa pregunta se la había hecho una y otra vez y aún no encontraba lógica en su hijo.


- Quería algo dulce -


- Esa no es una respuesta lógica, pudiste haber comprado mermelada -


- ¿Y en donde queda la satisfacción de haberla preparado con mis propias manos? -


- ¡¡Ni siquiera la terminaste de preparar!! ¡¡Quemaste una bodega!! Y el fuego casi se propaga. No sabes la cantidad de dinero que tuve que poner para reparar el daño -


- Ashhh le quitas lo divertido a la vida -


- Ya cállate y mejor asimila que serás educado en casa... espero que no la quemes también -


- No me des ideas - Y salió sonriendo del despacho de su padre.




La primera parte de la mañana fue aburridaaaaa, su padre había cumplido su palabra, ese maldito vejete de ciencias sociales era un dolor en el trasero. Aprendería más leyendo un libro de las materias en total soledad.


Pero no podía hacer eso, debía cumplir o despedirse de los fines de semana con sus amigos. Después, el vejete se retiró y en aproximadamente una hora llegaría su profesor de ciencias exactas (matemáticas, física, química etc.) y su tortura seguiría.


Comió su merienda y se dirigió a la habitación que se había adecuado para que el pudiera tomar sus clases. Entro y su profesor aún no había llegado.


- Seguramente viene apresurado "corriendo" con su bastón - Dijo a la nada mientras tomaba su libreta, justo termino de decir aquello cuando la puerta tras él fue abierta.


- Lamento decepcionarte, pero aún no uso bastón - Escucho tras él, una voz encantadora y para nada perteneciente a un vejete. Giro su cuerpo y enfrente, se encontraba un hombre de aproximadamente 26 o 28 años, con la sonrisa más hermosa que hubiera visto en la vida, ojos miel, cabellos rosados y piel ligeramente bronceada.


- Mucho gusto, yo soy Yuuji Itadori y seré tu profesor de ciencias exactas - Se presentó el pelirrosa - ¿Cómo debería llamarte a ti? - Le pregunto casual mientras se dirigida a su asiento.


- Soy Satoru Gojo - Respondió mientras tomaba su lugar "pero tú podrías decirme mi amor" pensó el albino embobado.


- Mucho gusto Satoru-kun - Yuuji le sonrió cerrando esos hermosos ojos color miel.


- Lo mismo digo Yuuji-sensei -




Las semanas trascurrieron y Satoru cada vez estaba más enamorado de su profesor pelirrosa. Amaba cada gesto, cada muletilla al hablar, cada palabra que salía de esos carnosos labios, cada risa. Nunca se imaginó ser un adolescente hormonal cacheteando las banquetas por alguien mayor ¡NUNCA!


Pero ahora, en lo único en lo que pensaba, era lo mucho que deseaba que Yuuji-sensei ¡¡LO TOMARA, LO GOLPEARA, LO EMBARAZARA Y LO ABANDONARA!! Y no se quejaría en lo absoluto.


Solo había un pequeño detalle, pequeñísimo, bueno ¿A quién engañaba? Había muchos detalles a considerar.


1. La edad

2. Que le hiciera caso

3. En caso de que sí. La relación tabú que tendrían.

4. Sus padres.

5. Y la más importante ¡¡¿Por qué demonios Yuuji-sensei era tan cercano al contador?!!


Ese maldito Nanamin, era una espina en su trasero. Si, sabía que era la mano derecha de su padre ¡Pero hombre! Debía soltar un maldito segundo a Yuuji-sensei. Él no podía acercarse como le gustaría a su profesor. Si, lo tenía bastante tiempo a solas en sus clases, pero cuando el intentaba hacerle plática, Yuuji-sensei lo reprendía y le exigía que se concentrará en la materia que estuvieran viendo.


Tampoco era como si Yuuji-sensei fuera cruelmente estricto, bromeaba con él y hacia la clase amena, pero no soltaba nada de información personal. Solo sabía a qué escuelas fue y que grado tenía hasta el momento. Yuuji-sensei era un genio.


Pero eso de nada le servía si quería conquistarlo, entonces trato de comer con él y crear un ambiente fuera del aula, pero ese demonio rubio no se lo permitía ¿Cómo se atrevía a acaparar a su lindo pelirrosa? ¿Porque Yuuji-sensei le sonreía? ¿Porque comía con Nanamin y no con él? ¿Porque no le daba entrada a seguir una conversación personal? ¿Qué tenía que ocultar? ¿Acaso estaba saliendo con Nanamin?


Esas y muchas preguntas más robaban su cabeza y no lo dejaban dormir en algunas noches, justo como ahora. Daba vueltas en su cama y no lograba conciliar el sueño.


¡¡Maldito pelirrosa sexy!! ¿Y cómo no estar locamente enamorado de Yuuji-sensei? Si cada vez que se ponía a escribir en el pizarrón, podía apreciar su espléndido trasero redondo oculto por esos pantalones ajustados, esos que hacían ver incluso sus bien formadas piernas. Usaba camisas ajustadas que encajaban con su abdomen bien trabajado. De solo recordarlo, se le hacía agua la boca.




¡¡Maldita sea!! ¿Porque Nanamin tenía abrazado a Yuuji? No estaba poniendo la más mínima atención a la clase, su cabeza estaba sumamente confusa, sabía que no tenía derecho a enfadarse, ellos dos no eran nada, pero aun así estaba muriendo de celos.


Tanto fue su enojo que rompió su lápiz entre sus dedos, su cuaderno se manchó de gotitas de sangre y un dolor punzante hizo su aparición.


- ¡¡Satoru-kun!! - Yuuji se apresuró a tomar la mano de su alumno e inspeccionarla - ¿Cómo rompiste el lápiz? - Yuuji aprecio que tenía varios pedazos de madera incrustados. - ¿Hay algún botiquín aquí? - Pregunto lleno de angustia.


- S... si, hay uno en el estante - Satoru señaló el lugar, mantenía su mirada baja. Yuuji tomo el botiquín y empezó a sacar lo necesario para curar las heridas de su mano.


- Esto te va a doler, pero necesito limpiar tus heridas ¿De acuerdo? - El albino asintió - ¿Qué sucede Satoru-kun? Has estado actuando raro - Yuuji empezó a limpiar con alcohol.


- ¿Por qué? - Pregunto aún con la mirada baja.


- ¿Porque qué? - Le respondió como si nada.


- ¿Porque se empeña en alejarme Yuuji-sensei? - Susurro.


- ¿De qué hablas Satoru-kun? - Con unas pequeñas pinzas empezó a retirar las astillas.


- Yo lo intento... juro que lo intento, he estado intentado acercarme, pero tú me alejas, no quieres decirme tus gustos, desvías el tema y solo vas con Nanamin. Yuuji-sensei ¿Acaso no soy interesante? - Pregunto lleno de angustia y levantando su mirada a los ojos caramelo de su sensei.


- Satoru-kun ¿Te estás escuchando? -


- Está mañana Nanamin te tenía abrazado - Le reclamo.


- ¿Me estás reclamando? Satoru-kun, soy tu sensei - Le recordó Yuuji mirándolo a los ojos. Esos hermosos ojos azules que lo hacían olvidar la edad del menor. Era por eso que se alejaba, era por qué se portaba cortante con Satoru. Ese chico lo había cautivado, se sintió atraído desde el momento en que lo vio.


- ¿Porque te tenía abrazado? ¿Acaso son pareja? - Siguió insistiendo el menor.


- Satoru-kun, basta por favor - Yuuji termino por colocar un curita en la herida. - No es de tu incumbencia - Se levantó y coloco en su lugar el botiquín. Cuando regresaba a su lugar fue aprisionado por los brazos de Satoru


- Yo soy mejor que el, te lo puedo demostrar - Sin perder tiempo junto sus labios, si iba morir en el intento, quería que valiera la pena.


- Mmmm Sato-ru-kun... detente - Yuuji intento alejar al menor, pero este a pesar de su edad, era más fuerte y alto que él.


- No, golpéame si quieres, solo así lograrás que me aleje - Satoru volvió a atacar sus labios, deleitándose con su sabor.


Yuuji se sintió desfallecer, ese chico besaba increíble, estaba acabando con su cordura y buen juicio. No se percató en qué momento, pero cuando reaccionó ya estaba correspondiendo el demandante beso.


- No... detente - Insistió.


- Borraré cualquier indicio de ese rubio molestó - Satoru tomo de la cintura a su profesor y lo guío al sillón que se encontraba al fondo del aula.


- ¿Porque te estaba abrazando? - Insistió mientras lo empujaba para dejarlo recostado.


- No me estaba abrazando Satoru-kun -


- ¿Entonces que estaba haciendo? - El albino desvío su atención al cuello de su sensei, paseo su lengua por todo lo largo, arrancando suspiros de la boca del pelirrosa, mientras sus manos paseaban debajo de su camisa.


- Iba... iba a tropezar.... en las... escaleras... solo.... me sujeto... antes de caer - Le explicó entre suspiros y entregándose por completo a las sensaciones que estaba sintiendo.


- ¿De verdad? - El menor se colocó en medio de las piernas de su sensei, empezando con un suave vaivén para provocar al mayor. - No me mientes ¿Verdad? - Empujó con más fuerza sintiendo como sus erecciones se frotaban a través de la tela de sus pantalones.


- No te miento, Satoru-kun debemos ser conscientes, debemos parar - Yuuji tomo con ambas manos el rostro del menor conectando sus ojos.


- Haré lo que quieras.... menos eso - Y con esfuerzo volvió a juntar sus labios. Al final Yuuji perdió todo rastro de racionalidad y dejo que sus deseos tomarán el control.


Se besaron por un largo rato, tratando de memorizar sus sabores y el sabor de sus salivas mezcladas. Las manos de ambos recorrían el cuerpo ajeno y retiraban el obstáculo de tela. Terminaron desnudos y con el menor chupando el miembro del mayor.


- Ahhh.... Satoru-kun... más - Gemía el pelirrosa, un cosquilleo se instaló en su vientre y pronto soltó todo su semen en la boca del albino.


¿Porque nadie le dijo que el sexo se sentía tan jodidamente bien? Estuvo tan concentrado en sus estudios que nunca se había entregado en los placeres de la carne. Por todos los dioses, era increíble y que mejor que experimentarlo con su guapo estudiante. Satoru lamió los restos del líquido blanquecino y tomo entre sus dedos el pre-semen de su propio miembro para dilatar a su sensei.


- Ahhh~ Satoru-kun... ¿Quién te... enseño todo esto? - Yuuji estaba sorprendido, ni él sabía todos esos rituales y su alumno parecía un experto en la materia.


- ¿Te gusta? - Pregunto mientras abría sus dedos en forma de tijeras - Todo lo aprendí de libros eróticos y videos sexuales sensei ¿Aprendo rápido verdad? - Empujó sus dedos más profundo y tocó cerca de la próstata de su sensei, haciendo que gimiera más fuerte y un hilo de saliva escapara de sus labios. - Algo me dice que si - Beso nuevamente sus labios, lamiendo la saliva que su sensei dejo escapar.


- Eres un... promiscuo... Satoru-kun - Intento reprenderlo.


- ¿Y tú sensei? ¿Con cuantas personas has estado? - El albino bajo el ritmo para presionarlo a responder. El pelirrosa soltó un gemido de desaprobación.


- Tu eres el primero - Admito poniéndose más rojo de lo que ya estaba.


- ¿Eso es verdad? No lo creo - Detuvo sus movimientos.


- Es la verdad, estuve muy concentrado en mis estudios y no tenía tiempo para el romance - Yuuji movió sus caderas para incentivar a su alumno. Satoru se acomodó entre las piernas de su sensei y levanto una de ellas para colocarla en su hombro.


- No sabes cuánto me alegra oír eso sensei - Tomo su pene, lo alineó en la entrada del pelirrosa y lentamente empezó a entrar en su sensei. La sensación era increíble, sentía sus paredes abrirse para recibirlo.


- Ohhh por kami.... eres enorme Satoru-kun... ahhh ~ -


- Que estrecho.... Yuuji-sensei - Se mantuvo quieto unos minutos repartiendo besos por el rostro lloroso de su profesor. Después de unos minutos más, empezó a mover su cadera para iniciar un rítmico vaivén.


Los gemidos de ambos se escuchaban por toda la habitación y los sonidos obscenos de piel con piel les hicieron compañía. Más movimientos y cada vez más erráticos los mantenían en su nube de placer, nada importaba en esos momentos, solo ellos dos existían.


- Mío.... eres mío... mío Yuuji-sensei - Satoru tomo el pene de Yuuji y empezó a masajearlo al ritmo de sus embestidas.


- Solo... tuyo... Satoru-kun tuyo tuyo tuyo - Sin poder evitarlo Yuuji mordió el hombro de su estudiante, provocando que se corriera dentro de él.


- Mío... solo mío... - Y dejo caer el peso de su cuerpo sobre su sensei.


Más adelante verían la manera de salir de ese embrollo, porque de algo estaban seguros, todo esto les traería seríos problemas a ambos. Pero en ese instante nada importaba... se sentían completos... libres y amados.




¿Qué les pareció? Espero que lo disfrutaran, ya saben, síganme y estén al pendiente, por que de vez en cuando seguiré sorteando escritos y ya ven lo que sale de ellos. 🙃🙃🙃🙃. Recuerden seguirme en FB para participar


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