Enamorando al sensei [GoYuu]

Summary

Satoru intenta una y otra ves ganarse el corazón de Yuuji-sensei ¿Lo logrará? Omegaverse Historia BL o Yaoi.... es lo mismo jajaja Escrito ganado por @chaparritamendez Historia publicada el 07/07/2022

Genre
Humor/Erotica
Author
Erza
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

⚠️⚠️⚠️ Contiene relación BL, un poco de comedia, omegaverse, edades invertidas y tantito limón. Así que si no te gusta este tipo de lectura, por favor te invito a retirarte. ⚠️⚠️⚠️



- Muy bien, voy a hacerlo y está vez funcionará - Satoru estaba nervioso, sus piernas empezaban a temblar.


- Muy bien, Shoko por favor, tomemos nota del intento número 75 de Satoru - El tono burlón en la voz de Suguru no se podía ocultar.


- Muy bien, dejen saco mi diario de "Los intentos de Satoru para conquistar a Yuuji-sensei" - Shoko saco tranquilamente una libreta forrada de negro y con letras doradas.


- ¡¿Tienen un registro?! - El chico albino miro la libreta y en efecto, tenía el título que dijo Shoko en letras doradas.


- Por supuesto. Este material es oro y será una lectura obligada para todas las generaciones que vengan detrás de nosotros - Suguru mantenía un rostro sonriente, de esas muecas que dicen que te van a joderte la existencia.


- El material podría estar más completo si lograramos tomar videos - La seriedad con la que hablaba la chica de cabellos cortos solo añadían más presión en Satoru.


- ¡¡Se supone que son mis amigos!! - Comenzó de dramático el albino - Deberían apoyarme, darme consejos y hablar bien de mi ante Yuuji-sensei para que se enamore de mi -


- Ese barco ya zarpó - El pelinegro se levantó de su asiento y comenzó a caminar por al salón de clases - ¿Tu también recuerdas ese episodio no es así Shoko? - La chica asintió al instante - ¿Cómo paso? ¡Ah sí! Cuando nos pidió que hiciéramos precisamente eso de hablar bien de él ¿No sé enojo con nosotros porque no lo "enaltecimos" lo suficiente? - Suguru parecía un abogado exponiendo su caso.


- Así es y juramos nunca volver a ayudarlo - La chica volteo a ver a su amigo con una ceja levantada - Entonces ¿Que vas a hacer está vez "querido" amigo? - Estaba lista para tomar apuntes de la nueva pato-aventura de Satoru.


- No les voy a decir nada por ser malos conmigo - Muy enojado salió del salón ¿Por qué no lo entendían? ¿Acaso no se daban cuenta de lo mucho que le gustaba Yuuji-sensei? Camino con pasos rápidos a su dormitorio, necesitaba relajarse un poco antes de llevar a cabo su plan. Tenía mucha suerte de tener una misión en solitario con el amor de su joven vida y como buen romántico empedernido, aprovecharía que estarían a solas en un almacén abandonado. Si si si, tenían que eliminar una maldición ¿Pero a quien le importaba eso?




(Inicio de tercer año)


- Tendremos a un nuevo profesor, dicen que es un omega - Informo Suguru.


- ¿Cómo lo sabes? - Pregunto Shoko.


- Lo escuché mientras caminaba detrás de Yaga-san - El pelinegro tomo asiento - Creo que es muy fuerte, asi que será interesante -


- ¿Es enserio? - Satoru había permanecido en completo silencio, desparramado en su asiento en todo su esplendor - Como creen que un débil omega podrá enseñarle a dos alfas -


- Ujummm - Carraspeo Shoko - Ay perdón poderosos alfas, discúlpennos a los betas y omegas por existir - Comento sarcásticamente.


- Yo no pienso igual que este imbécil - Se defendió Suguru - No nos generalices, no todos somos como este "alfa" -


- ¿Se imaginan que Satoru terminara enamorado del sensei? - Shoko se imagino la escena y no pudo evitar emocionarse - Sería cómo el putazo que la vida le debe de dar por ser tan imbécil -


- ¡¡Ohhh sería épico!! - Apoyo el pelinegro.


- ¿Por qué hablan de mi como si no estuviera aquí? - Se quejo el albino - Además, eso jamás sucederá - Se cruzó de brazos molesto.


- ¡Hola chicos! - La puerta del aula se abrió, dando paso a un guapo hombre de cabellos rosas y uniforme negro. Camino hasta colocarse en su escritorio - Me llamo Itadori Yuuji y seré su profesor en su último año - Les regalo una encantadora sonrisa que embobo a los tres, pero especialmente a Satoru - ¿Tienen alguna pregunta? -


- ¿Es soltero? - Pregunto sin pensar el albino, quien, al darse cuenta de que lo soltó sin más se sonrrojo violentamente.


- Eso es privado y no lo discutire con ustedes - El tono de Yuuji era juguetón, pero al mismo tiempo sus facciones daban a entender que hablaba muy enserio.


Se llevaron a cabo las respectivas presentaciones de los más jóvenes, se explicó el objetivo del último año de instituto. La conclusión de los tres jóvenes respecto a su nuevo profesor, fue que era sumamente encantador y rudo al mismo tiempo. Una combinación exquisita.


Satoru no podía dejar de pensar en el aroma del sensei, era embriagante, un dulce olor a frambuesas frescas difícil de ignorar. Su joven lobo interior le exigía aparearse con el de inmediato.


- ¿Se entendió todo? - Es lo único que Satoru alcanzo a escuchar, estaba bastante distraído en la silueta de Yuuji-sensei cómo para prestarle atención al bobo tema que se discutía - Satoru-kun ¿Me podrías decir el principal objetivo de este año? -


- Amm... yo... yo... creo que es ¿No morir? - Termino por preguntar en lugar de responder.


- ¿En serio? ¿Después de tu asombrosa presentación en donde te jactabas de ser el más fuerte? - El tono juguetón de Yuuji desapareció - No estabas prestando atención Satoru-kun. Espero que está no sea una faceta muy común en ti o tendremos problemas -


Satoru quedó en shock, esa no era su intención, él no deseaba dejar esa impresión en el lindo omega. Ese omega de grandes piernas y caderas anchas listas para cachorros.


- Nos vemos mañana en la entrada del instituto, tenemos una misión - Yuuji se dirigió a la salida del aula - Descansen - Cerro la puerta tras de él.


- No lo puedo creer - Comenzó Shoko - ¿Yo predije el futuro? - Una enorme sonrisa burlona comenzó a aparecer en su rostro - Podré añadir una habilidad más a mi historial jajaja jajaja jajaja -


- Jajaja jajaja - Suguru se quebró antes de decir nada - Jajaja... es... es... jajaja jajaja ¡¡Es el putazo!! - Suguru termino por levantar sus brazos con lágrimas en los ojos por la risa.


- Jajaja jajaja - Shoko termino por explotar en risas también.


- ¡¡Déjenme en paz!! -



(Regresando al presente)


El ciclo escolar estaba por llegar a su fin y Satoru tenía menos tiempo para poder ganarse el corazón de Yuuji-sensei. Los numerosos intentos fallidos estaban acabando con su autoestima, ya no sabía que más hacer. Intento darle flores, pero ¡¡¿Cómo iba a saber que era alergico a las rosas?!! Ese día Yuuji termino en la enfermería por las 500 rosas que le cayeron encima.


Intento darle tarjetas de amor, pero con su falta de experiencia en la escritura, termino por redactar diversas escenas porno y prácticamente le decía que terminaría siendo la madre de sus cachorros. Por supuesto que Yuuji termino por quemar las cartas, antes de que alguien más las viera y se metieran en problemas por un mal entendido.


Satoru lloro amargamente cuando vio las cartas quemarse... se había esforzado tanto que le dolió en el alma. Otro intento fallido fue cuando decidió entrar al cuarto de su sensei y marco todo con sus feromonas ¡¡Era perfecto!! Así Yuuji se enamoraría de su olor y ardería en deseos por él.... Tampoco funcionó y no solo eso, recibió un castigo de una semana limpiando los jardines vigilado de cerca por Nanamin.


Ahora se presentaba una nueva oportunidad, muy rara vez podía tener una misión a solas con Yuuji ¿El motivo? Ya todos lo sabían, era de conocimiento público la obsesión de Satoru por Yuuji-sensei, así que preferían mantenerlos separados.


Tenía tan solo una hora para poder prepararse, debía ser estratégico, certero y letal, solo así tendría a su lindo profesor de hechicería a sus pies. Podría hacerle todo lo que su joven mente pervertida deseara, cuando quisiera, como quisiera y en donde quisiera.


Gojo entro a su habitación, debía arreglarse y verse simplemente espectacular. Termino de arreglar cada mínimo detalle en su persona, se miró al espejo y le gustó el resultado. Camino a la entrada lleno de orgullo era todo un macho alfa pecho peludo, lomo plateado, huevos de acero y pito de hierro. Estaba desesperado por la atención de Yuuji, ya no podía soportar las terribles erecciones de las que era víctima ¡¡No bajaban tan fácil!! Su lobo interior estaba peor cada día, no tenía control con sus instintos y estos estaban ganando terreno.


Las repentinas erecciones que sufría le ocasionaban problemas de actitud con el omega de sus sueños, pues en mas de una ocasión se tuvo que retirar de manera subita y nada sutil del aula o de algúna misión de grupo ¿Y todo para que? Pues para que no se notara el enorme bulto en sus pantalones. Yuuji lo reprendió e incluso lo castigo con deberes extra por su falta de respeto ¿Pero como le explicas al objeto de tus deseos, que la razón por la cual huyes de esa manera es para esconder la excitación que te provoca? Claro que no podía decirle eso y no era justo.


"Satoru-kun, ese comportamiento me decepciona, pensé que eras alguien mejor"


Cuando Yuuji sensei le dijo esas duras palabras en uno de sus escapes, sintió que su pequeño y frágil corazón se rompía en mil pedazos. Pero no hoy, hoy sería fuerte y decidído con cada acción que tomaría.


Espero por varios minutos en la entrada sin señales del profesor. Su corazón comenzaba a latir fuertemente ¿Y si Yuuji-sensei no lo quería cerca? ¿Qué debería hacer el?


- Gojo-san - La voz de Ijichi a su espalda llamo su atención.


- ¿Qué sucede? - Pregunto metiendo las manos a los bolsillos de sus pantalones.


- La misión se suspende, Yuuji-san no está disponible y tus dos compañeros se harán cargo de la misión en compañía de Nanamin -


- ¿Por qué? -


- Porque les queda de paso, así que tiene la tarde libre joven Gojo - Ijichi prácticamente huyó del lugar, la cara de Satoru era terrorífica y él valoraba su existencia.


¡¡DIABLOS!! !¿Por qué pasaba esto?! Satoru tenía todo preparado, irían al almacén, él sería el héroe que salva al omega en peligro y después lo invitaría a una lujosa cena en donde se servirían todos los platillos preferidos del lindo pelirrosa. No, esto no podía terminar así. Si lo dejaba pasar, el pago que le dio Mei Mei por investigar todo acerca de Yuuji se iría al diablo ¿Estaba molesto? Si... ¿Quería venganza? También... ¿La conseguiría? Eso estaría por verse.


Camino con pasos largos a la sección en donde estaban los dormitorios de los profesores. Ya había entrado una vez, podía hacerlo de nuevo. Tenía mucha suerte, el cuarto de Yuuji-sensei estaba más aislado que los demás, era para mantenerlo a salvo por su segundo género y así evitar algún incidente. Ahora debía entrar a buscar cualquier pista del paradero de su sensei.


Lo logro... logro meterse por la ventana, nada del otro mundo, todo cedía a su fuerza, el truco era romper en donde nadie miraría... ¿Una bisagra tal vez? Una vez adentro comprendió su enorme error.


Inmediatamente un olor a frambuesas multiplicado por mil, invadieron sus fosas nasales, era dulce, era intenso... era delicioso. Sus colmillos picaron en su boca y su alfa interior le exigía que buscará la fuente de ese olor.


- Satoru-kun - Una voz débil lo llamaba y por supuesto que reconocía a su dueño - Satoru-kun - Los pies del albino se movían solos, guiado por sus instintos y por orden de su alfa interior.


- Yuuji-sensei - Entro a la habitación principal, pero no sé veía rastro de él, sin embargo el aroma de sus feromonas era aún más potente en esa habitación. Era lógico que el celo de Yuuji fue el causante de su indisponibilidad.


- Ven aquí - La voz venía del armario, se acercó lo más rápido que sus pies se lo permitieron y abrió las puertas de par en par. Ahí estaba su apuesto sensei, hecho bolita en medio de algunas de sus prendas. Ahora todo tenía sentido... ahora entendía porque le faltaba ropa ¿Pero como? ¿Quién se las dio? ¿Acaso él las había tomado?


- Yuuji-sensei - Susurro más grueso de lo que tenía planeado, la excitación que sentía era evidente y no se sentía capaz de controlarse por mucho tiempo... debía salir de ahí. Se dio la vuelta usando toda su fuerza de voluntad, pero antes de dar un solo paso, la voz de su sensei lo detuvo de golpe.


- No te vayas... alfa... por favor... cuídame - La voz de Yuuji era lastimera, se removió un poco de su pequeño nido improvisado - Ayudame a sentirme bien... alfa - ¿Todo era real? Pero Yuuji-sensei siempre se la pasaba rechazandolo ¿Entonces porque tenía sus ropas en el armario?


Yuuji se levantó, su rostro estaba sonrrojado, sus ojos un poco llorosos y sus pantalones estaban bastante húmedos de la entrepierna ¿Y como no estarlo? Frente a él estaba en alfa más guapo que conocía, aquel que logro llamar su atención, pero con el cuál no podía estar. Él era su sensei y era mayor que ese chico bobo. No podía decir que todos sus intentos fallidos por conquistarlo no habían surtido efecto en él. Era bastante tierno cuando sus planes fallaban y él tenía que fingir que le molestaba... Pero no era así, salvo por la vez de las rosas... ese día se hincho como pelota por la alergia y estaba seguro que en cualquier momento llegaría a las puertas de San Pedro.


Su omega le gritaba que se apareara con ese alfa frente a él, el chico estaba estático, seguramente peleando con sus instintos como el también lo hacía. Rodeo el cuello del chico con sus brazos, sus cuerpos se juntaron y la temperatura de ambos era elevada, pero deliciosa en donde sus pieles se tocaban.


- Sensei - Fue lo único que Satoru logro decir antes de que sus labios fueran sellados por los del mayor. Era exquisito, era alucinante... era excitante. Súbitamente Yuuji aventó a Satoru sobre el colchón y rápidamente se colocó a horcajadas sobre el. Movió las caderas de manera circular para estimular aún más a su querido alumno.


- Está tan duro alfa - Yuuji siguió con sus movimientos dejando a un shockeado Satoru tendido a su merced - Tendrás que ayudame ¿Quieres ayudarme verdad? -


- Si... yo quiero ayudarte - Pese a qué el albino había fantaseado muchas veces con ese momento, no sabía cómo actuar ¡¡Era tan solo un mocoso faltó de experiencia!! Y Yuuji era todo un adulto que necesitaba que lo complacieran ¿Podría él con eso? Su mente se llenó de dudas.


- Tranquilo - Yuuji pudo interpretar el rostro de Satoru - Yo te ayudaré - Con desesperación deslizó los pantalones de ambos fuera de sus cuerpos - Tan solo déjame hacerlo - Tomo el miembro del albino alineandolo en su entrada.


- Pero... pero... podría lastimarte - El alfa de Satoru se sentía un poco intimidado ¿Enserio? ¿Por un omega? Pero que omega tan sabroso, está bien, se sometería a él con mucho gusto... las veces que fueran necesarias.


- No sucederá - Restregó su falo por sus nalgas, demostrándole que estaba muy húmedo - No dolerá, estoy muy mojado aquí abajo - El tono sensual en la voz de Yuuji relajaron un poco al joven alfa. Poco a poco dejo que ese pedazo de carne se enterrara en su interior - Ahhh Satoru-kun... mmmg... es muy grande - Sé detuvo por un momento y con un fuerte senton dejo que lo penetrara por completo.


Satoru abrió la boca, pero ningún sonido salió de ella, se sentía en el paraíso y su alfa aullaba de gozo. Yuuji comenzó a saltar sobre su pene autocomplaciendose, disfrutando de la sensación de sentirse completamente lleno. La fricción de sus partes íntimas era deliciosa, más allá de sus fantasías.


Cómo buen macho alfa, Satoru no podía quedarse de brazos cruzados, asi que ayudo a su sensei a deshacerse del resto de sus prendas. Quedaron completamente desnudos, el sudor comenzó a recorrer sus cuerpos y los sonidos acuosos hicieron su aparición.


- Más.... quiero más - Pedía entre gemidos el mayor. Satoru tomo de las caderas a Yuuji, comenzó a ayudarle con sus obsenos movimientos, más rápidos, más profundos y más certeros.


- Yuuji-sensei.... yo lo amo... lo amo... lo amo - Las feromonas de Yuuji eran droga, quería preñarlo, quería que ese omega maduro cargará con sus cachorros y si tenía que darle sexo a Yuuji-sensei toda la noche.... lo haría aún si moría en el intento.


- Satoru-kun... hueles tan bien... chocolate.... amo el chocolate - Recorrío el pecho del menor con sus manos, su piel era tan suave y suculenta al tacto que no debería ser legal.... de hecho así era. Pero nada de eso importaba en esos momentos, en donde sus aromas se combinaban en perfecta armonía - Quiero cachorros.... dámelos Satoru-kun -


- Si... - Jadeaba el albino una y otra vez.


Los jadeos, juramentos de amor y palabras obscenas acompañaban los sonidos repetitivos de la piel chocando con piel. Pronto el nudo de Satoru apareció ¡Demonios! El quería durar más, no estaba seguro de que alcanzo a complacer a Yuuji-sensei. Sintió un líquido tibio en su abdomen, bajo su vista y pudo respirar tranquilo al darse cuenta de que su sensei había tenido su tan anhelado orgasmo.


- Quedemos quietos un ratito - Yuuji dejo caer el torso sobre el pecho del menor completamente satisfecho... por el momento - Recupera energías Satoru-kun, no saldremos de aquí hasta que me dejes preñado - ¿Cuántas veces había soñado Satoru con esas palabras? Muchas veces y que ahora las estuviera escuchando en vivo ya todo color era alucinante.


- ¿Se va a casar conmigo Yuuji-sensei? -


- Cuando seas legal... te lo prometo - Ya no servía negar su atracción al menor y por supuesto que cumpliría con lo anterior dicho, por el momento se conformaba con otra ronda.





No olviden demostrarme su apoyo con una estrellita y un comentario. Nos leemos en mis otros escritos... bye.