El Sentido del Querer - Kookmin Omegaverse

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Jimin es un Omega que nunca ha sabido lo que quiere. Nunca lo ha tenido permitido. Jungkook es su oportunidad de descubrirlo.

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Parte 1

Jungkook llega agotado del trabajo.

Como cada día, va al bosque y tala troncos para proveer de leña a todo el pueblo ahora que la estación fría se acerca. Es un leñador, como su padre lo fue, y también su abuelo. Siempre trabajando para la manada. Siempre aprovechando su fuerza como hombre y su clase como Alfa para mirar por los demás.

Abre la puerta de su pequeña cabaña y al entrar un dulce aroma a galletas de mantequilla y azúcar lo envuelve. Inhala hondo y, algo frustrado por lo que sabe que viene a continuación, cuenta en su mente hasta tres.

Al llegar a tres, Jimin aparece frente a él. No puede evitar bufar divertido en su interior, a pesar de todo, a pesar de si mismo.

-Hola- musita el Omega. Va enfundado en un delantal de manzanitas que se adhiere a su cuerpo, así que es imposible no ver su vientre hinchado. También tiene una sonrisa tímida y ojos expectantes y enamorados. Jimin es tan transparente que Jungkook puede verse a sí mismo a través de sus írises cuando lo mira directo a los ojos.

-Hola, cariño- el Alfa se saca las botas de trabajo y pretende hacer lo mismo con el abrigo manchado de nieve.

-No, espera, lo hago yo- Jimin corre a su lado, sus pequeñas manos tiran del abrigo y no se detienen hasta que consiguen sacarlo. Comienza a espolsarlo de todos los copitos de nieve.

-Deberías estar descansando- Jungkook anda hasta él, acaricia de soslayo su vientre y besa su cabeza. Pasa por su lado para atravesar el pasillo, entonces llega al comedor y ve la mesa perfectamente preparada, sólo para una persona. El vino, la copa todavía sin usar, y su plato favorito.

Jungkook cuenta mentalmente, esta vez para no estallar y decirle de forma brusca lo que piensa.

Tiene que amarlo. Al fin y al cabo, Jimin lo hace todo por él.

-T-te he hecho la cena... -llega a su lado torpemente.

-Ya lo veo- suspira- ¿Pero yo que te dije?

-¿Q-que no querías pollo...? -sus ojos se abren asustados- Puedo tirarlo y hacer otra cosa. Lo que quieras. Enserio, y-yo puedo...

Bien, eso es todo, Jungkook se harta. Pasa una mano por su rostro tratando de calmarse, y después busca las del Omega para enlazarlas con las propias.

-Te dije que no hace falta que me hagas la cena, ni que me esperes despierto. Maldita sea, son las doce.

-Y-ya pero...

-No hay peros. Estás embarazado de nuestro cachorro- susurra. El Omega siente sus mejillas calentarse.

-Lo hago por ti. Para ser un buen Omega.

Y es que Jimin tiene los conceptos tan equivocados en la cabeza. Pero Jungkook no puede culparlo, antes de él, hubo otro. Un Alfa hijo de puta con el que Jimin se vió obligado a casarse a los dieciocho. Un Alfa que se pasó los valores de la protección y el cuidado por los huevos y lo usó a su antojo, lo golpeó cuando quiso y lo rompió, en todos los aspectos.

Pasaron años desde eso. Han pasado años desde que aquel Alfa fue condenado por el Consejo de la Manada y encontraran otro Alfa para Jimin, tal y como se estipula en las leyes que ningún Omega mayor de edad puede estar soltero.

Esta vez, había sido Jungkook. Y aunque las cosas se habían arreglado de nuevo en un matrimonio de conveniencia, aunque no había habido amor, Jungkook jamás iba a ser como aquel cabrón que lo dañó.

El problema era que Jimin tenía miedo de que sí, y se pasaba los días tratando de cumplir expectativas demasiado altas, mientras se torturaba mentalmente con que debía estar más que agradecido con Jungkook por haberlo aceptado a pesar de que no era más que un Omega divorciado que ya había perdido la virginidad.

Tenía la sensación de que en cualquier momento el Alfa lo repudiaría.

Jungkook decidió cambiar de tema, llevándolo a su terreno.

-Quiero que cenes conmigo.

-Ya he cenado...

-¿Hace cuanto? ¿Cuatro horas? Cena conmigo y hablemos- propone con suavidad. No es una orden. Quiere que Jimin sepa que si quiere negarse puede hacerlo.

Sabe que no lo hará.

-Vale.

Jimin prepara un plato para si mismo y coloca todo lo necesario al lado del Alfa. Espera por su primer bocado para comer él.

-¿Qué has hecho hoy? -pregunta Jungkook interesado. Alza su copa de vino y bebe.

-Hoy... - Jimin abulta sus labios mientras piensa. Es adorable. Siempre lo ha sido- Hoy hice la colada. También lavé el suelo porque llevaba dos días sin hacerlo- suelta una pequeña risita- Y fui a casa de Seokjin para aprender a hacer bufandas para bebés. He oído que es muy entretenido para...

-Me refería a algo que te guste, Jimin- exhala el Alfa.

Jimin tiene que pensar más esta vez.

-Todo lo que te dije me gusta... -le mira como un cachorro.

-Pero no te emociona. Lo haces porque tienes que hacerlo- Jungkook inhala tratando de calmarse. Está embarazado. Se recuerda.

-Me gusta la playa- dice de pronto.

-¿Hum? - Jungkook le mira interesado.

-Fui una vez hace mucho tiempo- confiesa con una sonrisa tímida mientras sus ojos se pierden en sus dedos nerviosos- Me gusta el mar. Pero aquí en casa no hay, obviamente- ríe- así que hago otras cosas que me gusten.

-¿Te gusta el mar? ¿Por qué nunca me lo dijiste?

Jimin le mira confundido.

-Vivimos en las montañas.

-Vale, eso está claro- musita y corta otro pedazo de pollo- Pero podemos coger el coche un día, hacer un pequeño viaje. A mí también me gusta el mar.

Los ojos del Omega se abren exponencialmente.

-¿L-lo dices enserio?

-Claro que lo digo en serio.

En la cabeza de Jimin no entra que un Alfa pueda hacer algo así por su Omega. No cuando siempre ha sido al contrario. Dar, dar y dar, y nunca recibir a cambio.

-¿Te gustaría? -pregunta Jungkook tiempo después en un tono bajo y amable.

-Sí- musita tímido.

Una sonrisa decora el rostro del Alfa.

-¿Qué te parece el fin de semana que viene?

-Oh... ¿Ahora? Pero estamos en invierno.

-La playa en invierno es lo mejor- Jungkook sonríe ladeado- No hay nadie. Será toda para nosotros.

-Me gustaría eso- Jimin le sonríe de vuelta.

La cena termina en una agradable conversación. El Alfa le cuenta su día, el frío que ha hecho y todas las casas que hubo de visitar. Jimin promete conseguirle un abrigo más cálido y el Alfa le dice que no tiene importancia. Jungkook siempre ha amado la preocupación de Jimin, pero tiene miedo de acostumbrarse a ella y comenzar a exigirle más. Tiene miedo de convertirse en un monstruo, como sabe que muchos otros Alfas lo han hecho. Nada está a su favor. Ni las leyes desiguales, ni las expectativas sociales ni la manada. Todo le pide a gritos que se convierta en un Alfa dominante y ruin, sin embargo, Jungkook mantiene los pies en la tierra.

Lo hace siempre que ve a Jimin sonriendo. Sonriendo de verdad. Cuando sus ojos se alinean y mejillas se hinchan de más. Porque esas sonrisas sólo se consiguen desde el amor, el respeto y la paciencia.

-¿Te ha gustado? -pregunta el Omega cuando ve que Jungkook termina su plato.

-Estaba delicioso.

Jimin sonríe de verdad y hace el ademán de levantarse.

-Puedes ir a descansar, yo recogeré todo e...-

-Uh oh- niega el Alfa- Tú puedes irte a descansar,yorecogeré todo esto.

-Pero... Pero eres un Alfa. Los Alfas no hacen eso- musita tratando de hacer a Jungkook comprender.

-Me paso por los huevos lo que hagan los Alfas o lo que no- responde irritado alzando levemente el tono- Yo voy a recoger la mesa, y tú, vas a descansar.

-¿E-es una orden? -porque quizás si es una orden a Jimin no le cueste tanto comprenderlo. Jungkook es muy extraño.

En los ojos del Alfa se asoma tristeza.

-No, no es una orden- musita suave y suspira bajando el tono de nuevo- Puedes hacer lo que quieras, cariño. Sólo pensé que te apetecería descansar y olvidarte de la casa hasta mañana.

Las manos del Omega viajan a su vientre por inercia y lo acarician.

-Me apetecería eso- termina respondiendo con la voz pequeña.

El pecho de Jungkook se deshincha.

-Entonces haremos eso.

El Alfa tarda un cuarto de hora en recogerlo todo y lavar los platos. No está muy acostumbrado a hacerlo así que tarda bastante, pero se las ingenia para que quede al menos la mitad de bien de cómo lo hace Jimin. Cuando llega al dormitorio, encuentra al Omega desvistiéndose. Jimin brinca del susto y se tapa mirando hacia Jungkook con un sonrojo.

-Perdón- musita el Alfa con una pequeña sonrisa, pero no se va.

Expectante, el Omega observa lo que hace. Jungkook entra al cuarto cerrando la puerta, camina hacia él y se detiene.

Los nervios recorren el cuerpo de Jimin. No es miedo, es ansia. Está ansioso y siempre se siente así cuando Jungkook lo observa desnudo. El Alfa retira las manos de Jimin de su torso, con las que ha estado cubriéndose mientras sostenía su delantal. En un cómodo silencio, Jungkook se deshace de la prenda de ropa y abarca con sus manos la barriga del Omega.

-No lo recordaba tan grande ayer- frunce el ceño.

-Crece muy rápido- musita Jimin y se derrite en las caricias de las manos grandes y fuertes de Jungkook.

-¿En un día?- Jungkook alza la ceja divertido.

-También como mucho- se enrojece.

-Uh... Ahora todo tiene sentido- contesta en una sonrisa el Alfa.

Pasan unos agradables segundos en silencio hasta que Jimin siente el frío en su piel desnuda, la piel que no es tocada por el calor de Jungkook.

-M-me iba a poner el pijama.

Jungkook lo mira a los ojos. Sabe que su presencia intimida a Jimin y no quiere abusar de eso. Con un pequeño suspiro se aleja y comienza a desvestirse él mismo.

-Claro.

-Pero podría no hacerlo- responde con rapidez.

Jungkook se detiene. Su torso ya está desnudo, lo sabe por cómo el Omega se lo come con los ojos.

Los ojos del Alfa se entrecierran y estudian al más pequeño.

Tiene las pupilas dilatadas, sus labios están entreabiertos y suelta pequeñas exhalaciones entrecortadas. Las feromonas calientes y dulzonas lo golpean.

Jungkook vuelve a acercarse a él. Jimin retrocede lentamente mientras Jungkook se aproxima. Es un pequeño juego. El Alfa sabe que no hay miedo en él, solo excitación.

-Mejor. No lo vas a necesitar- ladea su cabeza.

Jimin choca la parte trasera de sus piernas con el borde de la cama y cae en ella.

Después, todo se vuelve borroso.

Siempre pasa cuando Jungkook lo besa. Es una sensación extraña. Empieza como un simple roce de labios, suave y sin sentir absolutamente nada. Entonces el Alfa empieza a mover su boca sobre él y se prende una llamita, que comienza a expandirse por todo su cuerpo. Con Jungkook todo es progresivo. Empieza desde cero y no sabe cuando llega a la cúspide, pero siempre lo hace. Jimin se deja besar y besa de vuelta, pone su propio ritmo cuando está tan caliente y necesitado que apenas puede pensar en que es un Omega, y él no debería estar poniendo las reglas.

Con Jungkook no existen las clases ni los géneros, y es maravilloso.

Jungkook consigue desnudarse a sí mismo mientras abarca con sus manos la piel del cuerpo bajo suya. Intenta acariciar cada centímetro porque es un codicioso nato, y lo quiere todo para él. Ama verlo retorcerse, verlo jadear con ojos nerviosos y agitados.

-¿Qué vamos a hacer? -pregunta el Omega.

-¿Tú qué crees? -el Alfa ríe por lo bajo.

-Yo...

-Tú... -Jungkook le presiona para que hable.

-N-no sé.

El Alfa suspira.

-¿Tú qué quieres hacer? - Jungkook comienza a besar su cuello y siente las manos del Omega afianzarse en su espalda. Su cuello es demasiado sensible. Después de una marca fallida y de un vínculo roto que a punto estuvo de matarlo, su cuello es la zona más preciada de su cuerpo. El Alfa lo besa con esmero.

-Lo que tú quieras- musita entre suspiros.

-Por todas las lunas, Jimin, ¿qué quieres hacer?

-Yo... -Jimin piensa, y le cuesta más de lo que esperaba. No muchas veces se para a pensar qué es lo que quiere hacer él- Quiero que me beses...

-Lo estoy haciendo- el Alfa murmura ronco en su cuello, después sube por su mandíbula y ataca su barbilla y labios. El Omega intenta hablar pero se ve asaltado, así que no puede evitar reír en medio del beso- ¿Algo más?

-Quiero que tú... - Jimin baja sus pequeñas manos por el cuerpo esculpido sobre él. Con algo de timidez, pero gracias a la confianza que Jungkook ha construido en él en el año que llevan casados, se ve capaz de acariciar su miembro y tironear de él demandante. El Alfa gruñe de placer- No quiero decirlo en voz alta- gimotea.

-Bueno, si no quieres decirlo entonces no lo digas- Jungkook besa su frente y sonríe levemente para apartarse.

-Pero hazlo- refunfuña en voz bajita tirando de él de vuelta a la cama.

Con una escueta carcajada, el Alfa cumple con la orden no pronunciada y lo hace suyo, después de haber derrochado el tiempo preparándolo y perdiéndose en sus jadeos bajos. Jimin nunca gime demasiado alto. Cuando tuvieron relaciones por primera vez, apenas abrió la boca. Jungkook había estado más que confundido, agobiado por si lo había hecho mal o no le había gustado, por si lo había dañado. Con el paso del tiempo, Jungkook descubrió que a su anterior Alfa no le gustaba oirlo, así que se lo metió a la fuerza en su cabeza. Jungkook hubo de explicarle con caricias y besos que estaba bien expresar el placer. Que reprimirse no era bueno.

Siente como una pequeña victoria aquellos diminutos quejidos, y no puede pedir nada más. Sabe que lo está haciendo lo suficientemente bien, porque aunque Jimin trate de retenerlos, se le escapan de los labios con cada expiración.

Después embiste en él y las cosas cambian, masajea su erección y al Omega no le queda más alternativa que gemir derrotado.

Qué buena forma de perder.

Sólo que por cada batalla que Jimin pierde en el fondo es una victoria. Cada vez que pide, cada vez que ríe o gime, cada vez que hace lo que se le da la regalada gana, es un punto para ambos.

-Y-yo... -gimotea mientras Jungkook arremete en él a un ritmo lento.

-Tú... -le da pie a hablar.

-Ya lo sabes- se queja.

-Quierooírlo.

-Quieromás. Más rápido. M-más... ¡Ah!

¿Quién le había dicho a todos esos Alfas que obedecer los hacía de menos? No hay más satisfacción que satisfacer a tu Omega, no hay nada mejor que eso.

Decídselo a Jungkook cuando Jimin llega al orgasmo bajo él y lo único que inunda sus sentidos y su vínculo es placer. Placer recíproco que él mismo está provocándole. ¿Quién puede amar sentir dolor de vuelta?

El Alfa explota en su interior poco tiempo después, con la mirada nublada y el cuerpo tensionado como una cuerda. Jimin lo mira desde abajo con los ojos desenfocados, y observa mientras embiste en él unas últimas veces antes de caer encima suya, sujetando su peso con sus brazos para no aplastar al cachorro en el proceso. Tan gentil como siempre. La respiración de Jungkook es agitada cuando cuela su rostro en el cuello del Omega y trata de calmarse. Las manos de Jimin suben a su cuero cabelludo y eso ayuda a tranquilizarlo. Entonces Jungkook escucha un murmullo bajo.

-Te quiero.

Jungkook reúne las fuerzas para incorporarse de nuevo y mirarlo atónito.

-¿Qué?

Jimin se muerde los labios, mira a todos los rincones de la habitación y después choca sus ojos con los del Alfa.

-Ya he descubierto lo que quiero. Te quiero a ti- murmura tímido.

El Alfa inhala tembloroso y se mantiene en silencio un tiempo.

-Eso... Eso me hace muy feliz porque... Bueno, porque yo...

-Tú... -Jimin tiene diversión grabada en los ojos. Está haciendo lo que el Alfa siempre le hace a él. Obligarle a continuar.

-Eso no vale- Jungkook entrecierra los ojos.

Jimin tapa su boca para no reir.

Jungkook suspira y acaricia su mejilla con parsimonia. No tiene que pensar mucho para contestar pero lo hace por egoísmo propio. Piensa y recuerda cuando lo conoció, unos días antes de la boda, su boda. Recuerda lo hermoso que era, y es, pero lo poco que brillaba, como una flor mustia. Recuerda haberlo visto florecer con el tiempo, con sonrisas, con secretos contados y confesiones en momentos de miedo. Recuerda cómo han cambiado las cosas. El hecho de que lo primero que llamó su atención aquel día fueron sus bonitas facciones y ahora eso sólo es un adorno del Omega fuerte y decidido en el que se ha convertido.

Jungkook no le quiere.

-Te amo, pero tú puedes decirlo cuando quieras, cariño.

•••