Al otro lado de la línea ©

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Summary

«La Navidad es una de las festividades más hermosas y conmovedoras», solía pensar Aylin Deyer cuando era niña. ¿Quién diría que su primera Navidad tras independizarse le traería tantos problemas? Un alquiler sin pagar, su abuela sin contestarle el teléfono... Y lo que es aún peor: un intrigante desconocido respondiendo en su lugar. Una larga cadena de hechos consecutivos impulsará a Aylin a embarcarse en la gran búsqueda de un tesoro llamado «sueño», que un ladrón conocido como «adultez» le arrebató. ¿Podrá seguir usando las alas que tenía en la infancia, o será demasiado tarde para volver a volar? © Obra registrada en Safe Creative. © Obra registrada en la oficina de derechos de autor de La Habana. Se prohíbe cualquier tipo de copia o adaptación. Evitémonos problemas legales.

Genre
Drama/Romance
Author
Linday
Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1



“El mejor de todos los regalos alrededor del árbol de Navidad es la presencia de una familia feliz.”


—Burton Hillis.


25 de diciembre...


¡Luces! ¡Fiestas! ¡El viejo Santa Claus! Oh, la Navidad... Sin lugar a dudas, mi época favorita del año.


«Y también la más triste».


Con pasos impulsados por la emoción voy en busca de mi teléfono móvil, después regreso a la sala mientras rebusco entre mis contactos hasta dar con el de mi abuela.


¡Cuánto tiempo ha transcurrido desde la última vez que interactuamos personalmente! La echo mucho de menos. Quisiera estar a su lado en este día especial...


Suspiro, inconforme.


Estoy ansiosa por charlar con ella. Necesito volver a escuchar su dulce voz, esa que siempre ha tenido el poder de transportarme a un universo mágico, un mundo en el que no soy una adulta con miles de preocupaciones ni responsabilidades, sino una pequeña soñadora.


«Nunca dejes de luchar, mi cielo. Sé que lograrás todo lo que te propongas».


La ilusión germina en mi interior hasta convertirse en una resistente planta.


«Mi abuela es mi mayor motivación».


Esbozo una sonrisa nostálgica mientras una lágrima solitaria resbala por mi mejilla. Me la limpio con un dedo y sacudo la cabeza.


¡Ya basta de sentimentalismo! ¡Llegó el momento de actuar!


Tomo asiento en el sofá, descuelgo el teléfono y marco el número de mi Abu.


¡Se llevará una gran sorpresa!


Luego de varios timbrazos, descuelga.


—¡Feliz Navidad, abuelita! —exclamo con vehemencia—. ¿Quién es la mejor abuela del mundo? ¡Exacto, eres tú!


Pero no obtengo respuesta alguna.


Frunzo el ceño, extrañada ante su silencio.


—¿Abu? ¿Te dejé sin palabras?


—Ejem... Perdone, señorita, pero creo que se equivocó de número.