Howell: un mundo oscuro© [Libro #1]

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Summary

Alina Holston, una chica de cuya insania se manifiesta un frío presagio, se ve obligada a buscar respuestas luego de que es vinculada con uno de los asesinatos que acechan a Howell. No hay pistas. No hay respuestas. El sonido del tic tac poco a poco se agota y la identidad de la persona se mantiene incógnita mientras se acerca cada vez más a su nueva presa. Todos los derechos reservados a: Magda Ruiz ©

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

Un mundo oscuro

La silueta verdosa apareció en el indicador de paso de peatones. Los conductores tuvieron que detenerse y, la mayoría impacientes por llegar a su destino no hacían más que ver para todos lados o jugar con sus dedos en el volante.

En la radio sonó una melodía tranquila que, al mostrar una secuencia sin tanta instrumentación, hizo que la chica en el asiento del conductor suspirara con cansancio evidente, señalando que el entorno sonoro había afectado sus pensamientos.

Sus ojos, ahora un poco cristalinos, visualizaron el pequeño objeto con funda negra, aquel que apenas fijó su mirada en él, comenzó a sonar.

Forzó una sonrisa, la cual dio paso a que dos lágrimas se deslizaran por su mejilla derecha. Apartó la vista para notar cómo las últimas personas cruzaban la calle y arrancó segundos antes de que se encendiera la señal para los viajeros.

Se detuvo algunos kilómetros después, cerca de un edificio que se encontraba al lado de una pequeña construcción que llevaba meses detenida.

El lugar estaba vacío, se podía escuchar con claridad cómo el viento soplaba a la par de que algunos insectos silbaban.

Subió a una de las estructuras, posó sus manos en la baranda del último piso y resopló. Había tantas cosas que abrumaban su interior, la mayoría de ellas producto de la repentina lejanía de su madre.

Estuvo algunos minutos en el silencio casi absoluto. Su cuerpo se tensó al sentir una mirada atravesando su ser. Al principio creyó que era solo una sensación normal, que era el resultado del viento frío golpeando su cuerpo.

Después de sentirse un poco mejor consigo misma, decidió regresar.

Giró sobre su eje, utilizando el talón de sus zapatos para movilizarse. Levantó la vista y sus ojos quedaron perplejos al encontrarse con una presencia frente a ella. Por instinto se alejó unos pasos, hasta chocar con el trozo de metal a su espalda. Algo inquieta, miró a sus costados y buscó de manera tonta, su bolso.

Lo había dejado en el coche.

La persona frente a ella alzó sus manos para tomar de una manera delicada y lenta, la prenda que cubría su rostro. Quitó por completo la capucha. Tenía los ojos puestos en algún punto del suelo y poco a poco subió la mirada para sonreírle.

—¿Tú?, ¿qué haces aquí? —inquirió titubeante.

Acomodó una y otra vez su cabellera castaña esperando tranquilizarse un poco. Delante de ella, la figura no se inmutó en lo absoluto. Su porte seguía siendo frío, pero burlón, sus ojos seguían brillando y su voz no había salido hasta que dio algunos pasos más adelante, obligando a la chica a tragar grueso debido a la sensación terrorífica que pasaba por sus venas.

Sintió cómo su respiración se volvió más acelerada debido al pánico, y cuando por fin había salido del shock en el que se encontraba, puso sus manos como barrera para que quien estaba en frente no se acercara más. Su voz, presa del miedo, se apagó. Tomó todas sus fuerzas e inhábil logró escapar. Corrió torpe hasta la puerta; sin embargo, cuando llegó a esta, ya estaba cerrada. Temblorosa, escuchó pasos acercarse. El crujir de algunos materiales tirados la alertaron y se maldijo el no haber estado alerta desde el principio.

Silencio. Las pisadas se detuvieron.

Buscando toda la valentía que pudiera tener, dio media vuelta para encarar a aquella presencia. Furiosa y asustada, clavó los ojos al frente. La figura, con la capucha puesta nuevamente, delineaba con su dedo índice un cuchillo que yacía en sus manos, echó una pequeña carcajada al saber que la chica estaba otra vez inmóvil y después con voz neutra soltó:

—Bienvenida a Howell.