Margo y El Sol

All Rights Reserved ©

Summary

Después de perder su hogar, Margo y su madre se ven obligadas a comenzar una nueva vida en una ciudad diferente, alojándose en la casa de un viejo amigo de su madre, Thomas. Sin embargo, el cambio resulta difícil para Margo, cuya piel sensible al sol la ha mantenido protegida durante años. A medida que se enfrenta al intenso calor de su nuevo entorno, Margo conoce a Ethan, el encantador hijo de Thomas, y a Tyrion, su atractivo vecino.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Cuando despierto, mamá se ve más cansada que ayer. Llevamos tres días conduciendo y, aunque me he ofrecido a seguir yo, es imposible convencer a mamá de rendirse.


—Falta muy poco —me sorprende, ya casi me había acostumbrado a vivir en el auto.


Miro por la ventana y siento envidia de las chicas bronceadas que pasan, bajo la vista a mis piernas pálidas y quiero esconderlas. Jamás estuve expuesta al sol por más de una hora sin gorra, lentes y un kilo y medio de protector solar. Mamá me mataría y el sol también.


Ella me sonríe un poco preocupada cuando me ve reaplicando el protector. Sé que está enojada consigo misma por tener que traerme a esta ciudad, pero no quiero que sienta que tiene un problema más. Sé que esta es su última opción. Así que le sonrío y digo: "Es mucho más lindo que casa".


Asiente y espero que se despreocupe un poco.


Las siguientes horas las pasamos cantando el soundtrack de Mamma Mia y comiendo papas fritas de limón.


Cuando mamá frena el auto, ya no siento nada de mi cintura para abajo. Me pongo una gorra azul y bajo. Mis ojos y mi mandíbula se abren, no sé si por el calor infernal o porque la casa donde nos quedaremos es la más hermosa que he visto.


Es tan grande que me hace sentir mal por la casa que teníamos. El techo parece tocar el cielo y veo tantas ventanas que me late el corazón al pensar cuántas habitaciones puede haber. Hay dos palmeras enormes a cada lado del jardín y frente a nosotras se abre un camino de baldosas grises que termina en los enormes escalones de la puerta.


En ella hay tres personas mirándonos. Mientras nos acercamos, reconozco a Thomas. Siempre que mamá me tenía que llevar a su trabajo, yo dibujaba y él me contaba que a su hijo también le encantaba dibujar. De hecho, le mandé muchos de mis dibujos para él. A su lado está Julia, su esposa. Mamá dice que es la mujer más hermosa que ha visto en su vida y concuerdo. Su cabello es un rubio al que nadie podría llegar con tintes y tiene una postura perfecta. Por último, está Ethan. Sé que es él porque su padre me enseñó muchas fotos. Es una mezcla de ambos. Su cabello es rubio ceniza y tiene varios mechones casi tan rubios como su madre. Sus ojos son miel, tan cálidos como los de Thomas, y sonríe. Todos sonríen tan felices.


Yo también me vería así de feliz si tuviera esa casa.


Thomas baja las escaleras rápidamente y abraza a mamá. Julia lo sigue y me abraza a mí. La rodeo con mis brazos y puedo sentir su suave pelo con mis dedos. Quiero preguntarle qué champú usa o decirle gracias, pero solo puedo sonreír.


—Estoy muy feliz de que estés aquí, cariño —me dice cuando nos separamos. Acaricia mi cabello y mis mejillas, solo espero que no se dé cuenta de que uso el champú más barato del mercado y que no hayan quedado rastros de protector en sus dedos.


Thomas también me estrecha en sus brazos y se siente casi como el abrazo de un padre. Aunque en realidad no sé cómo se siente eso.


Mamá abraza a Ethan y ríen juntos. Me gustaría saber de qué. Por último, me mira y me sonríe. De repente, estoy en sus brazos también y hace mucho que no abrazo a un chico de mi edad. Se siente raro, pero se siente bien.


—Un gusto, Margo. Mi papá me habló mucho de ti.


Río—A mí también me habló mucho de ti.


—Entremos, hace mucho calor aquí —agradezco internamente a Julia por decir eso.


Me doy la vuelta para agarrar mi maleta, pero ya está en manos de Ethan. Hago un amague para quitársela, pero él la tira hacia atrás y niega. —Tranquila, entra.


Intento sonreír o asentir, pero creo que solo termino haciendo una mueca rara de la que me acordaré todo el día con vergüenza. Si socializara más, no me pasaría esto.


Adentro, la casa es incluso más hermosa que afuera. Lo primero que veo son las escaleras a mi derecha, el barandal es de cristal y desde aquí se puede ver el segundo piso. Nos acercamos a la sala de estar, las ventanas son enormes y frente a una de ellas hay un piano. Me gustaría tocar la única canción que sé. Es todo tan abierto que la cocina, el comedor y la sala parecen uno solo. Jamás estuve en un lugar así. Ethan y Thomas fueron a dejar nuestras maletas arriba y Julia nos enseña la cocina. Sus ojos brillan y sonríen como si hubiera estado esperando hacer esto hace mucho.


Se para frente a una puerta con pequeños ventanales en la cocina y dice: —Mi lugar favorito en toda la casa es este. —Cuando la abre, entiendo por qué.


Es un pequeño (gran) patio interno que conecta la cocina con el garaje. Está lleno de flores que nunca había visto. Todas las paredes son de cristal y puedo ver el mar desde aquí.


—Es hermoso, Julia —exclama mamá y yo asiento.


—Ella hizo todo —nos volteamos para ver a Ethan sonriéndole a su madre. Junto a él, Thomas también parece contento y eso me hace despreocuparme un poco.


Me hace sentirme en casa.