1-La firma
*Eliana*
Nos miramos con recelo, él estudia todos mis movimientos y yo los de él: Está nervioso, pero muy furioso y podía ver en su mirada como se debatía entre terminar con esto de una vez por todas o seguir con el proceso. Sin embargo, conociéndolo tengo muy claro que su ego no le permitirá “perdonarme”.
—¿Tiene alguna duda señora Anderson? —me saca del trance el abogado, lo miro sin entender, hace rato le había dejado de prestar atención. Podría estar quedándome en la calle sin darme cuenta.
-Ella ya no es más la señora Anderson, ella vuelve a tener su apellido de soltera —menciona Jeff con desprecio.
La oficina del buffet de abogados con su color gris y ocre, no se comparaba en nada a la hostilidad que se estaba desarrollando entre nosotros. Como si alguna vez no nos hubiéramos amado, la mesa en la que estábamos negociando los términos de nuestro divorcio es tan grande, parece que el mundo entero puede caber en ella y esa es precisamente la distancia que hay entre Jeff y yo.
Ninguno de los dos se imaginó que algún día los caminos para llegar al otro son extensos e inciertos. Sin embargo, lo evidente es que busca desafiarme, colmarme la paciencia, restregarme una y otra vez “mi error”.
—Aún no hemos firmado, así que, aunque te pese sigo siendo tu esposa —le aclaro.
—¡No hagas finjas que quieres seguir casada conmigo! —aquí va otra vez.
Cada vez que lo veía siempre buscaba la forma de sacármelo en cara, es fastidioso y me hace sentir más miserable, sobre todo porque después de hoy no volveríamos a vernos o por lo menos no como marido y mujer.
—Adelante, haz tu patético show —lo desafío, haciéndole creer lo poco que me importan sus sentimientos.
—¿Cuándo vas a pedir perdón? ¿Cuándo te arrepentirás de haberme engañado en mis propias narices?
Se me sale un bufido—Ridículo, con lo infeliz que me hiciste no tienes derecho a reclamarme nada —me levanto de mi silla y mi rabia lo atraviesa.
Él se levanta poniéndose a mí mismo nivel —¿Infeliz? —cuestiona muy ofendido- ¡dedique mi vida a ti! -deja salir su desespero- los últimos tres años he estado a tu lado, ¿acaso que tenía que hacer para que fueras feliz?
Ruedo los ojos y dejo de contestarle.
Estoy cansada de estas discusiones interminables, ya siento que no puedo más con esta farsa. Lo único que deseo es romper los papeles que estoy a punto de firmar.
Y ni siquiera se trata de devolver el tiempo y querer reparar este desastre, se trata de que sin importar cuantas veces lo hubiera evitado, el final seria exactamente el mismo. Esta situación era inevitable.
—Quédate callada, ambos sabemos que tengo la razón
Mi yo del pasado seguiría insistiendo, seguiría peleando, pero esta vez no tengo más paciencia capaz de soportar sus insultos. La tristeza me llena el alma y mis energías se disipan.
Mi abogado, Juan, con su traje azul oscuro impecable y la corbata con el azul rey más hermoso que he visto, trata de intervenir.
—Por favor, señor Anderson —pone un tono de voz demandante— cálmese, y no alargue más esto, ambos quieren separarse lo más pronto posible, continuemos para que esta reunión termine por el bien de todos
Creo que este caso los tiene sumamente cansados a ambos, algo que pudo haberse firmado hace meses, lo dilatamos tanto entre Jeff y yo que se volvió eterno y desgastante.
Jeff con la mandíbula tensa suelta un profundo respiro.
—Por favor, siéntese ambos, ya prácticamente no falta nada -Nos ruega Andrés, el otro abogado.
Al mismo tiempo volvemos a nuestros asientos, manteniendo nuestra mirada fija.
—No te daré nada, y a partir de ahora todo lo que obtuviste con mi dinero, es mío -enfatiza en lo último.
Hace que me hierva la sangre, entonces la sala parece ahora hervir en llamas.
Es muy injusto, los dos habíamos construido tanto…
—¡No quiero nada tuyo!, volveré a construir un imperio yo sola. Arrasaré contigo y tu egoísmo.
Se ríe cínicamente—te ves muy segura, ¿acaso ya tienes, por lo menos, a donde irte a vivir? Escuché que tus padres no te quieren en su casa —menciona con desprecio.
—Eso a ti no te importa, no te daré el gusto de verme suplicarte para que me dejes tus migajas –lo miro directamente a los ojos- porque yo no necesito ni de tu dinero, ni de tu poder, ni de ti –ahora me dirijo a ambos abogados— ¿Qué más hace falta?, ¿podemos firmar ya? —muestro mi impaciencia en la voz.
—Es importante que negociemos algo para que no te quedes sin nada, Eliana –Juan intenta hacerme razonar.
—¿No me escuchaste?, no quiero nada de él —ahora soy yo la que ya quiere acabar con esto.
—Siendo así –Andrés gira los papeles y los pone frente a mí con un esfero- no queda más que: firmar
Juan me mira— Ely por favor, piénsalo bien —me insiste, pero estoy tan ofendida que siento que si me quedo así sea con un solo peso de Jeff nunca podré olvidarme de él.
—No tengo nada que pensar
Agarro el esfero.
Sin detenerme siquiera a revisar dejo mi firma en la raya donde debajo se encuentra mi nombre.
Vuelvo a poner el lapicero en la mesa junto con la hoja y la volteo poniéndola frente a Jeff
—Tu turno
Observo sus delirantes ojos con la última esperanza, con la última ilusión de que aún no todo está perdido.
No dice nada, solo me mira de reojo mientras agarra el esfero, acerca las hojas, entonces sus cejas se juntan y con la mandíbula mucho más tensa que antes, comienza a dejar las letras poniendo toda su fuerza en ello.
Cuando va a la mitad, acelera el pulso y termina de firmar.
El esfero cae y el ruido que provoca su choque contra la mesa llena el lugar, luego rueda por toda la mesa. Cuando se detiene tanto él como yo nos quedamos sin palabras.
En ese momento siento unas inmensas ganas de acabar con todo, pero contengo las lágrimas, me levanto con dificultad, todos me siguen con la mirada, me dirijo hacia Jeff, quien se pone de pie frente a mí.
—A pesar de todo, deseo que seas feliz, adiós para siempre.
—Eliana yo…
No quiero oírlo, así que salgo de la sala a paso apresurado, me introduzco en el ascensor y apenas estoy en el primer piso saliendo del majestuoso edificio, lágrimas empiezan a caer por todo mi rostro.
Inevitables gotas de agua que me rasguñan lo más profundo de mi ser.
Todo llego a su fin.