Chapter 1
Estábamos en la cancha donde el entrenador nos estaba mirando fijamente buscando un nuevo objetivo para su juego.
- Tu y tu - señala a unos chicos detrás de mi - Serán capitanes, vamos a jugar bolley bol, quiero dos equipos así que apresurense hacer los grupos
Empezaron a crear los grupos, debo admitir que no me gusta para nada este juego, más que todo por mi súper buena suerte que siempre termino lastimada por la pelota.
Me llaman en un equipo y empezamos a jugar tiempo después, íbamos bien, teníamos tres puntos a favor mientras el equipo contrario tenía solo uno, justamente cuando uno quería hacer un remate siento como algo cae en mi cara fuertemente haciéndome caer en el suelo y sintiendo una gran punzada en mi cabeza
- Oh, por dios, ¿Emma estás bien? - siento que me hablan, pero antes de que pueda responder lo veo todo negro.
Despierto con un dolor horrible de cabeza y maldiciendo a la persona que me tiró la pelota, ¿que tanta fuerza pudo implicar para que un golpe me deje inconsciente?
- Despertastes - me dice una voz cerca de mi - ¿como te sientes?
Abro los ojos para ver de dónde venía la voz, cuando lo hago veo que estoy en la enfermería y que al frente mío está la enfermera viendome con cara de preocupación.
- Estoy bien, solo me duele la cabeza - le digo a la chica al frente mío, pero al pararme me doy cuenta de que no estamos solas sino que también hay alguien más en la habitación.
Un chico alto, ojos verdes claros me estaba mirando como si estuviera exagerando todo lo que decía, y claro, cuando recupero la conciencia me doy cuenta de quién es, nada más que Axel Harrison, popular, un ego por las nubes, fama de mujeriego y sigue la lista.
Lo veo y ruedo los ojos, claro, mi suerte no podía ser mejor sino que un idiota me tenía que lanzar una pelota y dejarme inconsciente mientras me ve como si exagero.
- Tranquila Emma - me dice sacándome de mi trance la enfermera - solo tomas estás pastillas de dolor de cabeza, parece que no fue nada grave, con la fuerza que lanzaron la pelota te dejo inconsciente pero nada de que preocuparse, talvez sientas mareos pero con la pastilla se te pasará - explica ella.
- Gracias -digo con simpleza y salgo de la enfermería dejando al tremendo idiota que tenía atrás
- Hey - escucho unos pasos detrás de mi pero lo ignoro - Disculpa dramática, no pensé que por un golpesito de cabeza te ibas a desmayar- ironiza el chico
- Ajá
- ¿Te vas a molestar? - rueda los ojos y me mira - ya te pedí perdón Dramática.
- Deja de decirme así.
El dolor de cabeza se estaba poniendo peor.
- ¿Cómo?¿No te gusta que te diga dramática?
Rodeo los ojos hacia lo que me dice, adelanto mi paso dejandolo atrás, yendo a la cafetería.
Al llegar me di cuenta que el ya no estaba detrás de mi, pase mi vista por toda la cafetería buscando a unas personas hasta que las encontré y me senté en una de las mesas.
- Emma ¿Que fue lo que pasó? - me dice una de mis mejores amigas frunciendo el seño.
- ¿A qué te refieres?.
- ¿Cómo a qué se refiere? - me dice Diana - Tienes un mal humor que se siente de aquí hasta la cancha, y además tienes la cara roja.
- Pues nada que un imbécil decidió molestar mi mañana, lanzandome una pelota con tanta fuerza dejándome inconsciente.
- Si ya nos dimos cuenta en la clase de educación física - me dice Olivia - Pero lo que queremos saber es que paso después cuando Alex Harrison te llevo en sus brazos a la enfermería.
¿Me llevo en brazos?
Pues ni modo idiota ¿como piensas que te iban a trasladar de la cancha hasta la enfermería?
Oh claro, que estúpida soy.
- Nada, simplemente me desperté y me dieron unas pastillas - digo viendo mi comida - intento disculparse conmigo - enfatizó en eso último poniendo las comillas.
- ¿Por qué las comillas? - Dice Olivia
- Porque no hizo nada, simplemente me dijo que era una dramática - okey talvez eso no fue lo que exactamente paso, pero entiéndame estaba molesta por lo que había pasado y más en la forma en que lo dijo.
- ¿En serio? - me dice sorprendida por mi respuesta
- Bueno no, si me dijo que era dramática - frunso el ceño al recordar eso - hizo un intento de perdón pero ya da igual, cuéntenme ustedes que les pasó de interesante hoy.
Olivia y Diana son mis mejores amigas desde que tenemos pañales, siempre hemos estado juntas, primero en el kinder, después en la primaria, y ahora en el instituto, somos ese típico grupo de tres que cualquiera ve de lejos y dice que no va a funcionar pero no, nos contamos siempre todo, intentamos no excluir a ninguna en nuestros planes. Si hemos tenido nuestras altas y bajas pero siempre a las horas se nos pasa, no podemos estar mucho tiempo distanciadas, y según yo eso es lo más bonito de nuestra amistad.
- Bueno no mucho - me dice Olivia - estamos muy agitadas por los entrenamientos y- no dice más porque se queda viendo embobada un punto fijo detrás de mi, yo sin entender que le pasaba mire hacia atrás para ver su embobamiento, y claro, como siempre se trataba de el.
Marcos Miller, un moja bragas, apenas entraron el con el otro idiota, más de una soltó un suspiro, pero yo nada más sabía que Olivia no estaba así por el idiota a su lado sino por Marcos, Olivia le a encantado Marcos desde que entramos al instituto, siempre se queda boba viéndolo, bueno no solo ella, casi todas suspiran cuando ven a Marcos o a Alex, algo que simplemente no entendía, no era que fueran una gran cosa, o bueno, talvez si, no voy a negar que están en buena forma, y que están buenísimos pero nada del otro mundo.
Me doy cuenta que los estoy viendo mucho cuando Marcos me ve y me guiña un ojo algo que me desconcierta ya que nunca hemos hablado en nuestra vida, frunso el ceño hacia aquella acción así que simplemente le volteo los ojos y me doy vuelta para seguir hablando con mis amigas y ver a una Olivia un poco confundida y talvez ¿Dolida? No lo sé, intento desifrar lo que dice, pero al final me rendí.
- ¿Que fue eso? - me dice ella
- No lo sé - le resto importancia- nunca he hablado con el para que haga eso y sabes más de sobra que su existencia no me importa y menos si a ti te gusta.
Ella asiente mientras que seguía confundida en su mente, mientras que yo sigo comiendo como si nada, y es verdad lo que le dije no me agradan ninguno de ellos, creo que soy la única chica de todo el instituto que no cae rendida a sus pies, algo de lo que estoy orgullosa, todo su grupito tienen fama de mujeriego, y se ve que solo agarran una chica para una noche y se van.
Se que no debería influenciarme por lo que dicen las demás personas, pero con solo el poco diálogo que tuve hoy con Harrison ya me sobra para pensar mal por lo menos de el.
El día pasa tranquilo por lo que queda, voy al estacionamiento a buscar el coche, he irme a casa. Cuando llegó me resive Amanda, la señora de llaves, y mi segunda mamá, mis padres casi nunca están, ya que mi papá tiene una agencia de ropa y modelaje y se la pasan en el trabajo todo el día, pero hoy había algo especial ya que cuando entre a la cochera estaba el carro de papá estacionado, algo muy raro de ver en mi casa a esta hora. Decidí entrar y escucho voces por parte de la sala así que decido ir a ver qué pasaba.
- Oh ya llegaste - me dice papá - Emma ella es Margaret Harrison, una socia de la agencia
- Mucho gusto - le estrecho la mano amablemente, y ella corresponde.
- Igualmente Emma, siéntate - me dice la mujer - Queremos hacerte una propuesta, estamos haciendo un nuevo catálogo de ropa y queremos que tú seas una de las modelos, ¿Que dices?
No sabía que responder, pero sabía que no podía, estaba muy atareada con los entrenamientos de animación mas la escuela no estaba segura de poder hacerlo
- Lo siento pero no puedo - le digo con toda la pena del mundo - Estoy muy atareada con las clases más que fuera de eso estoy en entrenamientos de animación, pronto voy a estar en las nacionales y no se si podría tener tiempo para lo del modelaje.
- Oh - me dice la señora al frente mío - Entiendo, tu padre me comentó que entrenas animación siendo unas de las mejores, entiendo que no tengas tiempo, pero igual piénsalo ¿Si?- me dice conn un tomo de esperanza y yo sin poder saber que decir simplemente asentí y me despedí.
Subí a mi habitación confundida pensando todo lo que me acababan de decir.