Un dulce despertar

Summary

One shot escrito para el reto “Relatos Salvajes” de la página “Es de Fanfics” Con el prompt: Personaje A y B aprovechan la mañana para dejarse llevar por la pasión mientras sus hijos duermen.

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13+

_Parte Única

Las manos de Harry viajaron hacia el torso de su esposo, lo rodeó en forma sigilosa y apoyo su pecho en la espalda de él. Amaba despertarse primero, porque podía tener un asiento privilegiado para admirarlo mientras dormía; las pestañas de Draco se sacudían en cada respiro y sus delgados labios soltaban pequeños suspiros.

Se acercó un poco más y le besó el hombro antes de apoyar la barbilla sobre sus clavículas.

¿Quién diría que a sus treinta y cuatro años, se iba a encontrar en la misma cama que su antiguo rival? Y sobre todo, ¿quién diría que podía provocarle tantas sensaciones entremezcladas? Amaba a Draco y era feliz a su lado.

Luego de su divorcio con Ginny y la inexplicable muerte de Astoria, los dos encontraron en el otro alguien a quien amar y sobre todo alguien que lo hiciera con la misma intensidad.

Harry después de su separación, jamás creyó que iba a poder sentir lo mismo por otra persona; a pesar de que con Ginny se admiraban del mismo modo que hacía años, no era precisamente en el plano romántico.

A Draco le había sucedido lo mismo, luego de la muerte de Astoria se sintió devastado con un niño pequeño y no fue hasta que Molly, quien pasaba por su negocio de pociones, lo invitó a que fueran a almorzar junto a Scorpius un domingo en la madriguera.

Ella sabía de su pérdida, por lo que podía imaginar el dolor de su hijo y él, por lo que dejando atrás todo el pasado de Draco, hizo las pases con él y de a poco lo sumó a su familia.

¿Quién diría que de una amistad florecería un amor tan profundo e intenso que les calaría los huesos?

—Tus pensamientos son ruidosos —dijo Draco sin abrir los ojos—. Puedo firmar tu fotografía mental, si lo deseas —bromeó y Harry chasqueó la lengua.

—¿Cómo lo logras? —bufó— ¡Y eso que casi no me he movido!

—Es que gimes entre sueños —finalmente lo miró y le regaló una extensa sonrisa—. Me es fácil darme cuenta cuando estás despierto.

—¡Yo no gimo entre sueños! —se indignó— ¡Mientes!

Y Draco entre risas lo atrajo para abrazarlo.

—Cuando sepa como usar ese aparato muggle, te grabaré con él. Igual no me molesta, me tiene fascinado —besó su cabello para luego tomarlo del mentón e ir hacia sus labios—. Por cierto, ¿dónde han quedado mis modales? Bonjour mon amour, ¿cómo has dormido?

—Bien, me están funcionando las pociones para dormir. Deberías comercializarlas.

—No, no; no la hice para eso —negó varias veces y enredó los dedos en el cabello de su esposo—. Mi intención fue ayudarte a ti no para ganar dinero —acarició su rostro y se deleitó con esos ojos que tantas emociones le provocaba—. ¿Hace mucho que estás despierto?

—No mucho, Padfoot me olfateó y logró que lo hiciera. También fue contigo, pero por lo visto no lo has sentido.

—¿Dónde está él? —lo buscó con la mirada.

Harry había rescatado a Padfoot de una muerte inminente, por el accidente le tuvieron que amputar ambas patas delanteras; después de eso lo adoptaron y Draco se encargó de fabricarle una pequeña silla de ruedas hechizada, para que pudiera movilizarse.

—Está en la habitación con Scorpius, lo vi cuando salí del baño.

—¿Es decir que los niños están dormidos? —alzó una ceja y Harry sabía lo que significaba.

—Sí, están dormidos y es temprano aún —rio al sentir que besaba su cuello—. ¿Por qué lo preguntas?

—Uhm, me parece muy interesante —ronroneó y coló su mano por debajo del pijama de Harry—. Me parece que podríamos hacer cosas —deslizando la parte de arriba de su pijama, lo ayudó a deshacerse de ella.

—¿Qué tipo de cosas? —su espalda se encorvó cuando sus pectorales empezaron a ser estimulados— ¿No fue suficiente lo de anoche?

—Nunca es suficiente cuando se trata de ti, mon cheri. Me he hecho adicto a ti y a cada parte de tu cuerpo. Hagamos algo rápido, ¿sí? Me muero por fundirme dentro de ti; mi cuerpo con tu cuerpo. Quiero que nos hagamos uno de nuevo.

—Draco, ¡por Merlin! —jadeó y su mano viajó hasta la nuca de su pareja.

—No digas así mi nombre, que pierdo el control —expresó con una voz seductora.

Draco sabía como hacerlo tocar el cielo con las manos con algo tan simple, su lengua se arremolinaba alrededor de su pezón y la repasaba con suavidad; desde su nombramiento como Jefe de aurores no entrenaba igual que antes y su cuerpo fue cambiando, abultándose en ciertas zonas, pero Draco le dejaba siempre en claro de lo hermoso que era. Su esposo descendió hasta quedar a la altura de su vientre y lentamente le arrastró el pantalón para lamer el interior de su muslo.

—Draco, los niños se levantarán —a duras penas podía hablar—. No podemos hacer nada —su respiración se agitó y su visión se nubló.

—Pon el hechizo silenciador y bloquea la puerta —musitó antes de tomar el miembro de su esposo envolviéndolo con su mano.

—¿¡Qué-!? —preguntó con confusión pero un gemido agudo no lo dejó continuar— ¡Draco! ¡Joder! ¡Qué bien se siente! —gruñó.

La calidez de la boca de Draco rodeó su falo antes de enfundarlo en su interior, succionaba despacio, pero lo suficientemente fuerte como hacerlo ver las estrellas. Se encargó de masajearle los testículos sin soltar su miembro, ¡le encantaba cuando hacía eso! Una mezcla de sensaciones intensas que le llegaban hasta los huesos.

Habían pasado pocas horas, desde que hicieron el amor, por lo que seguía dilatado y no necesitaba preparación, pero a Draco nada le importó y estimuló su próstata hasta llevarlo a la cúspide del clímax. Los dedos recorrían su entrada, masajeándola hasta lo más profundo y cada penetración se hacía cada vez más intensa.

A pesar de que intentaba ahogar los gemidos, le era difícil de controlar y salían de su garganta sin pedir permiso.

Draco jamás se detuvo, lo miraba de un modo provocador y gemía aún con su masculinidad en la boca, algo que lo excitaba por completo.

Draco había resultado ser un Dios griego en la cama y cada día agradecía por ello.

Hasta que una explosión de placer irrumpió su cuerpo y derramó cada gota de su semen en la cavidad bucal de su esposo. Cada uno de sus músculos se estremeció y sus uñas se aferraron de la sábana.

—¡Joder! —rio nervioso y esperó a que su respiración se normalizara— Después de esto creo que dormiré —sonrió y mordió su labio al verlo quitarse la camisa de seda.

—Apenas comenzamos, falta lo mejor —le guiñó un ojo con diversión.

Draco bajó la parte inferior de su pijama, sólo hasta la altura de sus muslos, develando su imponente erección. Murmuró un hechizo de protección y lubricación antes de apoyar sus manos al lado de la cabeza de su esposo.

—¿Estás listo? —ronroneó y se inclinó para besarlo.

—Por supuesto que lo estoy —Harry apoyó las manos sobre los hombros de Draco y con las piernas le rodeó la cadera—. Después te culparé a ti si no puedo trabajar mañana —resopló.

—Estoy dispuesto a asumir la culpa —bromeó.

Draco se sostuvo con un brazo y tomó su virilidad ingresar de a poco en el interior de Harry; le gustaba tomarse su tiempo porque le encantaba ver como el cuerpo de su esposo lo recibía, frunciéndose alrededor de su tallo, de una manera tan sublime.

Cortó la brecha entre ambos y lo besó suavemente sobre los labios, mientras daba suaves y lentas estocadas.

El primer gemido salió y supo que finamente había dado en el punto dulce de su esposo.

Acelerando las embestidas fue hasta el cuello de su esposo y lo repasó con sus dientes. La adrenalina aceleró su corazón y una mezcla de jadeos invadió la habitación.

—¡Oh, joder, Harry! ¡Qué bien te sientes! —gimoteó y su rostro se frunció de placer— ¡Merlin!, te amo tanto mi amor, te amo…-

Harry lo interrumpió atrayéndolo para besarlo de una manera más osada y salvaje. Sus lenguas se entrelazaban y sonidos indecorosos eran ahogados por sus bocas.

—¡Qué rico! ¡Así, dame más! —le suplicó al encontrarse en lo más alto del orgasmo— ¡Draco por favor! ¡Por favor!

—¿Estás cerca? ¿Llegarás por mí? ¿Uhm? —susurró.

Harry no respondió, al menos no con palabras y Draco juntó sus pechos para aumentar las embestidas. Con la mano entre medio de los dos, tomó la dureza de su esposo y lo masturbó al compás de cada estocada.

Harry fue el primero en correrse y sus músculos dieron pequeños espasmos a la vez que se aferraba de su esposo.

Draco juntó sus frentes y sus uñas se enterraron en la carne de Harry en el instante que lo llenó por completo.

Era increíblemente liberador comenzar de esa forma el día.

Harry era increíble.

—¿Papá?

La vocecita de Scorpius se hizo presente y los alertó, dándole tiempo a que Draco sólo subiera su pantalón y cubriera a Harry con las sábanas.

—¿Papá? —repitió y de a poco entró a la habitación.

—¿¡Scorp!? ¿Qué haces aquí? —preguntó con la voz agitada, a la vez que tomaba su camisa.

—Es que oí a papá Harry decirte “Qué rico, así dame más” y quería saber que estaban comiendo.

La respiración de Draco dejó de funcionar y Harry procuró ahogar su carcajada.

—Ve a la cocina, que yo ya iré —tartamudeó.

—Bueno, te espero —murmuró poco convencido y frunció el ceño luego de observar a Harry oculto entre las telas. Se paró en la entrada y miró hacia adentro una vez más—. ¿Podemos preguntarle a la tía Andy si Teddy puede venir este fin de semana? —preguntó con la puerta entreabierta.

—Si, sólo vete que me visto —tomó una bocanada de aire y suspiró—. Luego le envío un mensaje y le preguntaré.

Los pies de Harry se aferraron a las sábanas con vergüenza.

—De acuerdo —asintió antes de abandonar el cuarto.

Afuera lo esperaban James, Lily y Albus.

—¿Y? ¿Qué estaban comiendo? —el hijo mayor de Harry se impacientó.

—¿Eran chocolates? ¡A papá le gustan los chocolates! —chilló Lily.

—¡Nada! —contestó con simpleza y alzó los hombros— Bueno, en realidad sólo me ha dicho que fuera a la cocina, que luego él vendría.

—¡Te ha mentido, tonto! —Albus lo regañó y le dio un pequeño empujón— ¡Es obvio que se dejarán lo mejor para ellos!

—¡Oye! ¡No le hagas así! —Lily lo defendió con un abrazo— Hubieses entrado tú si era tan fácil —ambos se sacaron la lengua mutuamente y James puso los ojos en blanco.

La pelea entre ellos era pan de cada día.

—Vayamos a la cocina, ¿quieren? Muero de hambre —refunfuñó.

—Sí, mejor vamos.

Mientras tanto en la habitación, Harry fruncía los labios luego de ser regañado por su esposo por no poner el hechizo silenciador.

—Lo siento, no te entendí.

—No te preocupes —carcajeó y se acercó para presionar sus labios con los suyos—. Sólo me alegro que no haya entrado cuando lo hacíamos —resopló—. Ahora cámbiate que te espero en la cocina. Veré que puedo hacer de desayunar —besó la cicatriz de Harry y se alejó—. No te tardes.

—No, no; en unos minutos estaré —sonrió—. Te amo.

—Je t’aime aussi, ma perle précieuse —luego de arrojarle un beso, Draco salió de la habitación.

A pesar de que casi los descubren, había sido una buena manera de comenzar el día.Empieza a escribir aquí...