Juego de Amor

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Summary

Dos pareja está muy enamorada y entregada con miras a formar un futuro próximo, pero todo se va a destruir por la intromisión de una tercera persona. Será este amor fuerte para sobrevivir o un nuevo amor llegara a sus corazones.

Status
Ongoing
Chapters
16
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1



—¿Me amas? — Dulce María miraba los ojos apasionados de Anthony con gran ternura y amor.

—¡Te amo! ¡Bien que lo sabes! — Las apasionadas caricias de sus manos recorrían el fogoso cuerpo de ella, mientras él la cubría con el suyo propio.

—¿Me amas? — La sonrisa y sus caricias lo alentaban a seguir, lo encendía cada vez más, haciéndole enloquecer de pasión.

—¡Oh, mujer, me enloqueces! — Los besos callaron las palabras insistentes de amor entre ambos y se entregaron nuevamente a la pasión.

Eran ya pasada las tres de la madrugada cuando Anthony Brown, hijo mayor de Don Antonio gran potentado de la comarca de Morillo, llegó a la a mansión, todo satisfecho por la noche que había tenido con su amada Dulce María y con la cabeza llenas de planes, pronto enfrentaría a su padre por ella, él haría lo que fuera por el amor de esa mujer.

—¡Hay señorito, gracias a Dios que llegó! — dijo la mujer que servía en la gran Casona, respirando con alivio al verlo llegar — su padre tuvo una crisis — dijo sobresaltada — Está muy grave

—¿Cómo? ¿Cuándo? — dijo preocupándose.

—Desde las once lo hemos estado llamando a su celular, pero no respondió— dijo la mujer angustiada — la niña Magaly ya está allá, en la clínica y lo está esperando.

—Bueno, me doy un baño rápido y me voy para allá— le corto y rápidamente subió la enorme escalera al segundo piso donde se encontraban las habitaciones.

Entró al gran baño el cual consistía en dos grandes puertas corredizas que lo separaban de la ducha, al otro lado se encontraba su deleite el yacusi en el cual él siempre se relajaba cuando era muy estresante su día. Realmente él amaba la comodidad, siempre las había disfrutado. Como su familia lo catalogaba de “Principito” cuando querían ser sarcásticos con él.

Se bañó rápidamente y luego cambió sus ropas, salió tomó su auto preferido el Ferrari rojo, su regalo de grado universitario regalo de su hermana y se desplazó a toda velocidad por las carreteras que a esa hora se encontraban bastantes desalojadas de tráfico.

Llegó y uno de los guardaespaldas le dio todo el informe del hombre de hierro, era el apodo que se había ganado su padre a pulso, no le temblaba la mano, para hacer valer su palabras, su lema era “cumples o cumples” siempre era algo que Anthony no olvidaba y era lo que resentía de su padre.

—Maggy ¿Cómo sigue el hombre de hierro? — abrazaba a lo llorosa hermana dos años menor que el

—¡No le digas así, que no me gusta! — reprocho enojada.

—¡Bah! Porque siempre lo defiendes, ¿Acaso no lo conoces como es él realmente? — le dijo airado.

Anthony no se llevaba bien con su padre. Siempre discutían, el único interés que tenía era terminar su especialización y salir de su custodia, ese era el acuerdo que tenía con su padre y ya le faltaba dos años para culminar y que lo dejara en paz de una vez por todas.

—Dicen que su corazón no resistirá una cirugía, por lo tanto, se deberá cuidar con descanso y medicamento— le informa la hermana. — Hay que esperar que lo bajen a piso, después para ver cómo evoluciona en cuidados intensivos. — Ella observaba, la mirada confundida de su hermano — ¡Por favor, Anthony, baja ya la guardia! — A ella le dolía ver a su hermano en constante guerra con su padre.

—Hum, eso significa...— la irrupción de su hermana no le permitió terminar la idea.

—Si, que deberás asumir la dirección del emporio naviero, más las constructoras...

—¡Oh, Válgame Dios! No estoy listo para esa responsabilidad— censuró el enojado — además no he terminado la especialización, y el llevar la constructora matriz ya me es problemático — se sentaron en una banca hospitalaria.

Él sentado con los codos apoyados en las rodillas, sostenía su cabeza que era un gran lío en esos momentos.

—No te preocupes que yo te ayudaré — dijo ella con dulzura — además Dulce María estará a tu lado— le sonrió.

—¡Eso espero! — dijo él preocupado por la situación que se le venía.

Pasaron toda la madrugada, esperando que las horas críticas que estuvo el hombre de hierro en cuidados intensivos pasaran pronto.

—Señorito, la limusina ya está lista — dijo el chófer, al cansado y ojeroso Anthony.

—¿Lista? ¿Para qué? — miraba con el ceño fruncido al chófer.

—Son órdenes del señor, y el abogado Orbison las está ejecutando — él miraba intrigado el rostro sobrio del hombre.

—¿Órdenes? ¿Ejecutando? — Anthony no comprendía lo que estaba pasando, se limitó a besar a su hermana en la mejilla y seguir al chófer.

Durante el recorrido de la clínica privada hasta el gran bufete de abogados, los pensamientos no dejaban de atormentarlo, él ya conocía a su padre y se podía imaginar que jugada sucia le había preparado.

Al llegar lo recibe un hombre anciano con una mirada más fría que el hielo, debía ser muy amigo de su padre, parecían hermanos en la frialdad. Pensaba en sus adentros Anthony.

—¡Buenos días! — dijo el hombre mientras le extendía la mano para saludarlo efusivamente — Por favor si tiene la gentiliza señor Brown — le señalo un amplio sofá y en una sala donde se encontraba unos butacones en color negro en cuero, el gran ventanal iluminaba la sala de hermosa presencia.

—Bueno, diga por qué razón me hizo venir aquí— dijo nervioso, tenía un presentimiento, que era igual cuando él sentía que se le avecinaba un problema en la constructora matriz — Necesito ir a la clínica y luego a la empresa.

—Sí, señor, seré rápido y claro — dijo el abogado colocando frente a él un cartapacio de papeles.

—El señor Antonio, previendo que en cualquier momento él podría faltarles a ustedes en caso de un nuevo infarto, dejó de manera explícita las siguientes órdenes— el hombre lo miraba fijo—. Usted será el heredero universal de todas las posesiones de su padre.

—¿Cómo? No, no— decía de manera nerviosa— Eso es imposible y mi hermana y los proyectos de los niños ¿Qué pasará con todo eso? — No entendía a su padre. — Además él no ha muerto, como para ejecutar la herencia.

—Legalmente él la está ejecutando en vida, pero para que usted pueda acceder a las posesiones de su herencia hay varias cláusulas. — El abogado lo miraba detenidamente y prosiguió al verlo estupefacto— Él mejor que nadie sabe que usted la rechazaría— lo miraba muy serio.

—¿Qué cláusulas? Porque yo transfiero todos mis derechos de esas posesiones a mi hermana y al proyecto de los niños de la fundación Miranda— dijo cortante.

—Durante cinco años usted deberá administrar los bienes y después hará lo que mejor le parezca— continuó el abogado.

—¡No! — dijo de manera rotunda y mostrando hostilidad en su voz— No, voy a aceptar ni un centavo de él. — Respiraba agitado por las emociones que sentía— Cedo mis derechos a mi hermana Magaly. — Repitió por si el abogado lo hubiera escuchado.

—Si usted renuncia a los bienes, el proyecto Miranda de la Señorita Dulce María Miranda será cerrado por la falta de fondos— Leyó el abogado en uno de los papeles que tenía en el cartapacio.

—¿Qué? No pueden hacerle eso a Dulce, ella ha trabajado por mucho tiempo en ese proyecto— el enojo se notaba en la mandíbula apretada de Anthony — ¡Menos acepto! ¡Es muy injusto!

—Con respecto a la señorita Magaly, deberá dejar la Casona de manera inmediata y no recibirá ni un centavo de la herencia, ella será su responsabilidad, todas sus necesidades dependen de usted, si renuncia a la herencia entonces, la dejará desamparada. — continúo el abogado. — Ella quedaría bajo su total amparo y protección.

Anthony comenzó a sentir un gran desconcierto que le oprimía todo su ser, se levantó y comenzó a caminar por toda la sala enojado sintiéndose enjaulado y vociferaban improperios contra su existencia.

—Por favor señor, Brown, cálmese, no he terminado— trataba de apaciguar.

—¡Que! Aún hay más— dijo incrédulo y más molesto — ¡Qué más! — se sentó.

La maderera Miranda debe una cuantiosa cantidad de dinero a la constructora naviera Brown & Cía., la deuda será saldada— dijo el abogado, mientras le entregaba unos papeles, cheques, letras donde demostraba la cantidad exorbitante de dinero entregada por su padre al padre de Dulce — con una condición, la cual, si usted no la cumple, inmediatamente se ejecutará la orden de embargo, la cual dejará en total quiebra a esa empresa.

—¡Pero, en qué estaba pensando mi padre! — le gritó pálido por lo que le estaba sucediendo y por lo que veían sus ojos, era mucho dinero que les adeudaba a ellos.

—Mire Anthony, quiero ser claro, su padre no gusta de Dulce ni de su familia, él piensa que ellos se están aprovechando de usted y de su ingenuidad y de su amor por ella— le decía muy sereno — solo trato de que entienda a su padre y su punto vista.

—No, ¡él cree que ella me está utilizando! ¡Ella me ama! — Respiraba furioso, no le gustaba nada lo que siempre su padre pensaba de su amada mujer— No, no voy a hacer nada de lo que me pide — dijo levantándose del sillón y dirigiéndose a la puerta para marcharse.

—¡Cálmese! Si se va ejecutó la orden de embargo y tendrá en su conciencia el no haberla ayudado de la ruina— le gritó el abogado — ahora siéntese que no he terminado.

Anthony lo miraba con odio sus ojos grises relampagueaba fuego, por la ira contenida.

— ¿Qué más queda? — dijo levantando la voz.

—En tres días usted deberá casarse con Elaine Múnera, la hija de uno de sus socios....

—¡Jamás! — respiraba furibundo al borde del colapso— Yo me voy a casar con Dulce María, ella es mi mujer — dijo furioso ya no podía contenerse por más tiempo y se levantó.

Elaine está en Europa estudiando un curso de cocina y vendrá en tres días a vacaciones, ella no sabe que viene a casarse, por lo tanto, no crea que ella estará igual de contenta que usted. — Continuó el letrado— Deberán casarse apenas ella baje del avión y mantenerse casados por cinco años, ella no podrá irse de la Casona, después de ese tiempo si usted quiere se podrá divorciar y si Dulce lo ama tanto como para esperarlo se podrá casar con ella.

La amargura en el rostro de Antony era palpable, sin embargo, el abogado continuó.

— Ahora lo dejo pensar por una hora aquí en la oficina, y tenga presente que si se marcha las órdenes dadas por su padre se harán efectiva, y la primera es la el embargo a los Mirandas y luego desalojo de la niña Magaly.