Capitulo 1 Encuentro
—Señor, todo está despejado.— Un soldado habló por el intercomunicador.
—Capturen a cualquier sobreviviente y enciérrenlos, le sacaremos toda la información necesaria antes de matarlos.—
S.H.I.E.L.D. fue atacado por sorpresa por H.Y.D.R.A.
El imponente Capital Hydra caminaba por un camino de escombros con una media sonrisa en su rostro.
—ayuda...—
Detuvo su andar al escuchar una voz, él, como alfa dominante tenía sus sentidos más desarrollados que cualquier alfa común. Había sido a penas un susurro, pero para el, el sonido fue claro.
Caminó hasta el lugar donde provenía la voz, tomó su escudo listo para matar a cualquiera que quisiera enfrentarlo, la mayor parte de las oficinas del complejo estaban destrozadas, unas cuantas paredes seguían en pie.
De pronto percibió un aroma dulce seguido de una voz lastimera.
—ayuda...—
Ahora estaba seguro de donde provenía la voz.
En el suelo, yacía un joven, con la mitad de su cuerpo cubierto de escombros, estaba a punto de acabar con su vida cuando notó la marca en su cuello.
Quedo petrificado al reconocerla, era la misma marca que el tenia en su cuello.
—no es posible.— Su sonrisa se ensanchó —de todos los lugares posibles, encontrarte aquí es una suerte—
***
Una espesa bruma lo cubría, escuchaba unos sonidos muy lejanos, intentaba moverse pero no lo conseguía, su voz no salía. Pasó algo de tiempo para que su cuerpo reaccionará.
—ngh...— Sus ojos se fueron abriendo lentamente, aun seguía desorientado, tratando de comprender que había pasado.
Anthony Stark un joven omega de 23 años, venía de una familia muy cálida, no eran una familia adinerada, con su estado financiero podían sobrevivir en ese mundo caótico, así Anthony creció con todo el amor que sus padres pudieron ofrecerle, el omega tenia un defecto de nacimiento, no tenia la capacidad de percibir ninguna feromona, solo la propia, su casta era Omega, pero al no tener la capacidad de sentir las feromonas u otros aromas, ni verse afectado por estas, advirtieron que viviría su vida como un Beta mas, quedo huérfano a sus 15 años de edad, tras perder a sus padres, en una de las muchos enfrentamientos que Shield tenía contra Hydra, sus padres quedaron en fuego cruzado, nunca más volvió a verlos, quedo solo, desde ese momento trató de ganarse la vida y buscó pequeños trabajos con los que pudiera llevar comida a su boca, nada fue fácil para él, abusos de toda clase sufrió por parte de las personas que según tienen la solidaridad de ayudarlo, trabajos en los que arriesgaba su vida y su integridad como persona, así paso 8 años.
Cuando por fin había logrado dejar esa vida atrás y conseguir un trabajo más estable en Shield, el día en que se presentó, fue el día en que la base fue atacada. Cuando todo parecía ir bien, la vida le recordaba que no estaba destinado a la felicidad. Su último recuerdo fue escuchar varias explosiones, la pared que estaba cerca cayó sobre el, perdiendo el conocimiento.
Después de unos minutos su ojos se acostumbraron a la oscuridad, un techo blanco fue lo primero que logro enfocar, quiso sentarse, pero el dolor en su espalada no lo dejo, se quejo de dolor y volvió a recostarse.
—¿donde estoy?— Su voz salio rasposa y en un tono bajo.
Inspeccionaba con la vista su alrededor. Se percato de que estaba en una cama, las paredes estaban de un color azul oscuro, no había ninguna ventana, a cada lado de la cama se encontraban mesitas de noches, y en su brazo se encontraba un intravenosa.
Cuando escucho la puerta abrirse, volteo a ver, no podía ver bien quien había ingresado, su vista aun no enfocaba bien.
—Por fin despiertas... al jefe le dará gusto—
—¿Donde estoy?— Su vos salio casi como un susurro.
—Esa información no puedo proporcionarla—
—¿que quieres decir?—
Anthony sabia que esa no era una conducta normal.
—¿Recuerdas tu nombre?
—Anthony Edward Stark—
El sargento al escucharlo se sorprendió, pero no lo demostró ningún gesto en su cara.
—es mejor que descanses... tu cuerpo aun esta lastimado y no es para menos después de que te aplastara una pared de concreto—
—¿tu me salvaste?— Había algo en el hombre que le resultaba familiar, pero no sabía que era.
—no... esa persona se reunirá contigo pronto, ahora, es mejor que recuperes tus fuerzas, las necesitaras— no pudo evitar sonreír levemente.
—esta bien— La actitud de ese hombre era sospechosa, pero no podía decir nada, su primer pensamiento fue que había sido salvado por uno de los oficiales de Shield, lo deducía por el uniforme de soldado, ese pensamiento lo hizo estar mas tranquilo, se sentía cansado.
—¿puede saber su nombre?
—james Buchanan Barnes...
—¿buchanan? ese si es un nombre raro— no pudo evitar reír.
—bucky, puedes llamarme así, es mas fácil... ahora sera mejor que duermas.
El hombre salio de la habitación tras terminara de hablar.
—que hombre mas antipático, pero tiene su encanto— No puedo evitar suspirar, ahora que estaba mas consiente sentía como todo su cuerpo le dolía, veía sus brazos vendados, no se quería imaginar el estado de estos y del reto de su cuerpo, por primera vez pensaba que descansar no era del todo malo, cerro sus ojos y se dejo llevar por el sueño rápidamente.
Del otro lado de la puerta, un rubio estaba recostado en la pared.
En cuanto salio el sargento Barnes de la habitación le pregunto.
—¿ya despertó?
—esa pregunta no encaja contigo, pero entiendo tu situación, no todos los días encuentras a tu destinado a punto de morir- No pudo evitar reír al ver la mueca que el rubio hacia -por cierto, si tienes planeado entrar, no te lo recomiendo, no con ese aspecto- el rubio llevaba puesto su uniforme negro con el logo de Hydra en el pecho, no llevaba el casco, lo que hacia notar su cabello rubio un poco despeinado, pero aun se notaba la sangre en el uniforme y su rostro.
—eso no debe importarte a ti.
—tal ves a mi no, pero al pequeño omega en esa habitación si, ¿Quieres que salga corriendo en cuanto te vea?
El rubio chasque la lengua, se trago las palabrotas que tenia planeado decir al escuchar un quejido proveniente de la puerta de la habitación donde se encontraba su omega.
—¿estas seguro de entrar así?
Steve se detuvo al escuchar al sargento, no se había dado cuenta cuando su cuerpo se puesto frente a la puerta, su mano estaba ya puesta en el pomo de la puerta.
—vete al diablo Barnes— Y sin mas giro el pomo e ingreso a la habitación, de inmediato sintió la fragancia de las feromonas del pequeño omega, cerro sus ojos un momento para disfrutar de esa fragancia, canela y masa para galletas, un dulce aroma que no le era repulsivo en absoluto.
Fijo sus ojos en el pequeño cuerpo que se encontraba recostado en el cama, se removía soltando unos cuantos quejidos.
Se acerco rápidamente y se dio cuesta que aun dormía, no estaba teniendo sueños agradable, sin esperar dejo salir sus feromonas y lleno el cuarto de ellas, y tal como espero los quejido del pequeño omega disminuyeron hasta desaparecer, trato de llevar su mano hacia la mejilla de este pero se detuvo al verla llena de sangre, no quería mancharlo con la sangre de un desconocido y contaminar el aroma a feromonas tan tranquilizador que poseía el omega.
—pensé que no te importaba mancharlo, veo que no es así, ¿o no capitán Hydra?— Barnes no puedo evitar que una risa saliera de su boca.
—...— Contuvo sus ganas de golpearlo, el ruido podría despertar al omega.
***
Dentro de la oficina provenía una voz molesta, los guardias no querían permanecer ahí, pero no tenían alternativa, si desobedecen la mas mínima orden, su vida corre peligro.
—¿Que demonios paso?... se supone que no quedaría nada en pie... un par de bombas ¿y te retiras?— la pelirroja esta molesta y no era para menos, los planes que hacia meses se habían planeado y aprobado, se vieron frustrado ya que no se llevaron a cabo.
—por fuerza mayores me retire antes, no tengo excusas—
"al parecer aun no hay rumores...mejor así"
—¿que estupidez es esa?, estaba todo planeado Rogers, es una suerte que no se llevara acabo o ya no tendrían confianza en mi... maldita sea, la oportunidad se fue, estarán mas atentos— iba de un lado a otro en toda la habitación, esparciendo feromonas.
—Shield esta decayendo agente Romanoff, no falta mucho para hacerlo desaparecer, solo es cuestión de tiempo, se retraso el plan, mas sin embargo su extinción es inevitable— Steve se mantenía serio y sereno— controla tus feromonas Romanoff, no lo diré dos veces-
Fue un descuido, en el calor del momento y la rabia que sentía la alteraron, ese error podía costar su vida, era bien sabido por todos que el gran capitan Hydra era un hombre perfecto en todos los aspectos, resistencia, fuerza, rapidez, inteligencia estratégica y mas, si quitan la idea de conquistar todo el planeta y su evidente desdén por la vida de los demás, era un Alfa perfecto ante todos, pero tenia un defecto y es que no toleraba el aroma de ninguna feromona, le resultaba repugnante, a excepción de la propia, muchas vidas se perdieron debido a eso.
—Lo siento, no volverá a pasar...- la espía rusa ya estaba sudando frío.
—tranquilízate, no te matare por eso, aun tienes mucho trabajo que hacer— su semblante siempre a sido sereno y frío, como en estos momentos, lo cual, ocultaba lo asqueado que estaba, se debía controlar, ya que Romanoff aun le era de utilidad -retírate Romanoff y que esto, no vuelva a ocurrir—
—claro...— no tardo mucho cuando la Espía había abandonado la Habitación rápido.
Un suspiro sonoro resonó en toda la sala, estuvo caminando en circulo unos minutos, debatiendo con el mismo.
"Necesito verlo"
Ese era el único pensamiento que rondaba su cabeza, después de un momento, salio de la sala y se encamino hacia la habitación del omega.
Era un descubrimiento muy favorable para el, el aroma de la feromona del omega castaño era un aroma que toleraba y no solo eso, lo tranquilizaba que era lo mas importante.
Antes de llegar donde el omega, cambio su vestimenta por una mas cómoda, cuando por fin llego entro a la habitación y pudo percibir una sombra moverse en la cama, el cuarto aun permanecía sumido en la oscuridad, era ya pasada la media noche, el alfa pensó que estaría durmiendo, pero estaba equivocado, debido a su vista mejorada podía ver perfectamente al castaño.
El omega había despertado hace una horas, debido al estado de su cuerpo, no fue capaz de conciliar el sueño y menos encender las luces de la habitación, se quedo pensando en su vida, donde aun estaban sus padres con el y eran una familia feliz. Eran los únicos recuerdos felices que tenia, sus pensamientos fueron interrumpidos por la luz del pasillo que se colo a la habitación ya que alguien entro en esta.
—¿hola?... ¿quien esta ahí?...— El alfa noto el cambio en el aroma del castaño, podía percibir su miedo.
—tranquilo... no te haré daño— el alfa estiro su brazo y con su mano activo el interruptor de luz y enseguida el cuarto se ilumino.
El omega cerro sus ojos ante el destello de luz, sus ojos aun no se acostumbran a la claridad.
Al notar la reacción del omega, se acercó al panel de control de la habitación y reguló la intensidad de la iluminación.
—Mi error... con esto estarán bien tus ojos— no recordaba la ultima vez que fue amable con alguien.
Tony abrió sus ojos lentamente, se percato de que las luces iluminaban de manera tenue, enfoco su vista en el hombre que aún estaba de pie.
—¿quien eres?... - cerro los ojos al sentir un aroma a café, a pesar de su condición, el aroma de un café y otros pocos eran de los que podía percibir, eso no lo sabia nadie, ni sus padres, no quería ilusionarlos, pero esos pocos aromas \ hacían su mundo menos gris —¿trae café?, me muero por uno...
—no creo que sea prudente que alguien en tu estado, tome ese tipo de bebidas...— eso no sonó tan amable como el esperaba.
—no creo que importe mucho, no quiero tomarlo, quiero sentir su aroma, eso me relaja, y eso precisamente es lo que necesito en estos momentos— no sabía por que le estaba contando eso a un total desconocido, pero no le importaba. Su vista ya estaba bien, el hombre que tenia frente a el, era hermoso.
—es grato que te guste mi aroma...—no evito soltar una pequeña risa. Sus feromonas aun están en el cuarto.
—¿tu aroma?... eso no es posible—
—pero lo es... una pequeña demostración— sin mas lleno el cuarto, las feromonas revoloteaban en el aire, esos mismas que eran sofocantes para todos, no paresia tener un gran efecto en el castaño.
—uff... es en serio...—cerro los ojos y dejo que ese aroma llenara sus pulmones— tienes el mejor aroma de todos, es increíble...—
—tu aroma también es muy agradable—
—¿mi aroma?... no he soltado feromonas ...—
—no hace falta... cuando te encontré de entre los escombros lo sentí—
—fuiste tu...— se reincorporo y se sénto en la cama, pero hizo un mueca, su cuerpo aun estaba herido— gracias por salvarme, bucky dijo que vendrías a verme, es bueno que no mintiera— le sonrío.
—...—
—¿como te llamas?— el castaño no se percato de la mirada asesina que paso por un momento en los ojos del rubio.
—Steve... puedes llamarme Steve...—
—Steve... definitivamente ese nombre te va muy bien...— cerro sus ojos y dejo que sus pulmones se llenaran del aroma a café que tanto le fascinaba.
—entonces ¿no me dirás tu nombre?— claro que el sabia su nombre, ya lo había investigado, y no le gustó mucho lo que encontró, pero eso no sabía el pequeño omega castaño, así que debía fingir.
—cierto... solo se lo dije a Bucky... Anthony Edward Stark... pero puedes llamarme Tony, me gusta más...— abrió sus ojos y volvió a fijar su mirada en Steve— tienes ojos rojos... eso es inusual—
Steve no pensaba esconder su identidad, el color de sus ojos eran un rasgo muy distintivo que nadie más poseía, el único ser humano con ese color de ojos era el Capitán Hydra todos los sabían.
—¿te incomodan?—
—¿a mi?... para nada, solo me parecen un poco interesante, ¿podrías acercarte más? Me gustaria observarlos de cerca— Tony estaba un poco sorprendido de el mismo, nunca fue tan amistoso con alguien que acababa de conocer, siempre se mantenía desconfiando de las personas, pero este en particular no le resultaba así, incluso podía sentirse cómodo, aparte desde que enfoco bien su vista noto la marca que tenia ese alfa en el cuello, identica a la suya —y esto...—
El alfa se había acortó la distancia, no lo hizo esperar, entrecerro los ojos al sentir la mano del castaño acariciar su cuello, su marca, la cual solo era visible para los destinados, nadie más que ellos podía verla, solo seria visible si concretarán la unión y eso solo era posible cuando el alfa muerda el cuello del omega, justo donde se alojaba la glándula de aroma. El alfa se permitió disfrutar del tacto del castaño. Si hubiera sido cualquier otra persona ya estaría muerta.
—pensé que no lo notarias...— no pudo evitar que una sonrisa se formara en su boca.
—eso esta difícil... somos destinados... no pensé que algún día te encontraría... mejor dicho, no creo en esas tonterías, pero esto...— seguía acariciando el cuello del rubio, trataba se serciorarse que la marca no se borrara —ahora veo por qué me salvaste... Capitan Hydra.
Continuará...