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Estoy demasiado cansado como para poder consiliar el sueño, no ayuda en absoluto que mi compañero de piso y amigo tenga la música a tope.
Tan sencillo era decir no y salir del lugar, pero no, me quedé ahí mas tiempo del que debía y tuve que decirle que sí a mi papá. Ahora tengo que regresar al colegio como si tuviera quince, aunque acabo de cumplir los dieciocho.
Todo sea por lo que sueño y anhelo.
Decidido a acabar con la bulla, me levanto de la cama y voy directo a la habitación de mi amigo.
Abro la puerta sin tocar y la reviro en la pared.
Esta acostado boca arriba, sin camisa, lleva solo unos shorts y tiene cerrados los ojos.
—Ian, bájale a esa mierda, me va reventar la puta cabeza —. Grito por encima de la bulla.
Él toma el mando a distancia y le baja el volumen, aunque estoy seguro que no pudo oír mi grito.
—Tranquilo hermano. Estoy nervioso y eso me calma —. Responde mientras se sienta en la cama.
—Si pues yo también estoy nervioso y tu ruido me altera mas.
—Disculpe señor alteración —. Se ríe como si hubiera dicho el mejor de los chistes. —Ya, es que no puedo dormir.
—Estoy igual —. Confieso mas calmado cuando el silencio se ha acentuado en el lugar.
—¿Fumas? —. Se estira hacia su mesita de noche y saca un cigarrillo hecho por él.
—La pregunta ofende —. Me acerco y se lo quito de las manos.
Salgo y escucho sus pisadas cuando me sigue por el estrecho pasillo.
Ian y yo decidimos hace dos meses mudarnos juntos. Ambos vivíamos con nuestros padres, pero era algo que teníamos planeado. No es que sea malo vivir con ello, pero necesitábamos nuestro propio espacio y esto nos ha ayudado bastante. Sostenerlo se nos dificulta un poco, pero acá es donde la mayor parte del tiempo tatuamos y ahora es prácticamente nuestro santuario.
Llego al balcón donde me paro, enciendo el cigarrillo y le doy una calada.
—Esto es una pasada —. Ian se ríe por lo bajo, por lo que claramente esta pensando y se qué es.
—Sí, volver al colegio es tremenda pasada —. Le paso el porro.
—Todo sea por el estudio. Además un año pasa rápido.
Tiene tanta razón. Todo sea por el estudio. Resulta que mi padre me ha dicho que tiene una herencia para mí. No una enorme de millones, pero si una que me daría la oportunidad de abrir un estudio de tatuajes y poder invitar a colegas a que se unan a mi, uno de ellos es Ian. Pero él dice que me dará el dinero, solo si termino el bachiller. Dice que no quiere morir sin antes ver un título de su hijo en la pared de su sala. Así que le daré el gusto.
Pasamos la siguiente hora hablando de como sería nuestro estudio, de como le haríamos para promocionarlo y un sin fin de cosas mas. Al final son solo sueños que esperamos se conviertan en realidad.
—Hay que dormir amigo —. Me dice Ian cuando vuelve de la cocina con un vaso con agua. —Son mas de las doce y mañana tenemos que volver a ser niños.
Cada uno se va para su habitación.
No es que seamos viejos. Yo acabo de cumplir dieciocho e Ian es seis meses mayor que yo, solo creo que nos hemos sentido adultos desde hace varios años ya.
Es gracioso y a la vez agradable como mi amigo se une a todo conmigo. Esto de volver al colegio no era para él, claramente, pero él sin pedírselo se unió a mí. Fue a la papelería y compró todo para ambos. Cada puto util escolar que pedían. Ian definitivamente es mi hermano.
Solo espero que todo salga bien este año.