Chapter 1
Ganaron, tienen la copa. Le cerraron la boca al Real Madrid y a todos los periodistas que se burlaban de ellos.
Pero para Frenkie eso no tiene relevancia alguna, está cansado, molesto y furioso.
Y todo eso es gracias a sus propias acciones, no es culpa de nadie más. Y eso es lo que lo enfurece más, saber que por sus dudas, miedos e inseguridades no puede tener lo que tanto anhela.
Tenerlo tan cerca y no poder tomarlo y hacerlo suyo, el tener que ver cómo todos lo tocan y abrasan. Y él ni siquiera puede acercarse por miedo a perder el control. Es absurdo, ese pequeño omega es ¡Suyo! Y nadie más que él puede tocarlo ni siquiera Pedri y Lewandowski y eso lo está volviendo loco.
Ah, pero de ¿quién fue la idea de no acercarse al omega? ¿Quién fue el idiota que hizo que ese bonito omega llorará por haberlo rechazo?
¡Él, mierda! Fue él quien decidió alejar a Pablo por miedo a los directivos, a Xavi y miedo a la posibilidad de perder su carrera.
Pero ya no puede más.
Está harto.
Tener que oler sus feromonas.
Oír su voz.
Verlo todos los días y no poder siquiera devolverle el saludo, por qué sí, Gavi sigue tratándolo con amabilidad después de que él le haya roto el corazón en mil pedazos.
Y es por eso que ahora está casi literalmente explotando y no ayuda que su celo se haya adelantado.
Al menos agradece que los vestidores estén vacíos. A esta hora es seguro que ya nadie debe estar por ahí.
Decidió no ir a festejar con el resto por... bueno no hace falta explicar que está en celo y si va y ve a Gavi se le tirará de una.
Y...-Unos pasos apresurados lo sacan de sus pensamientos.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Ese olor.
-Sí, Pedri ya sé, solo voy a recoger unas cosas que deje en los vestidores y luego iré...
-No, no te preocupes, no hace falta que vengas por mí, sí, sí bien Adiós.
Y lo ve entrar. Tan bonito como siempre, aunque no le gustan esas ojeras que lleva y no hace falta ser un genio para saber por qué las tiene.
-Frenkie... Ah l-lo siento, no sabía que-Pablo ni siquiera termina de hablar cuando de Jong ya está enfrente suyo.
Con la respiración agitada, la cara roja y los ojos con un destello de salvajismo.
-¿Que haces aquí? - la pregunta sale un poco ronca.
-Y-yo olvidé mis cosas... Frenkie ¿estás bien? ¿Po-por qué no estás con los demás?
-Vete.
-¿Qué?
-¡Vete! Tienes que irte o si no-
-O si no que?- Mierda, ese omega lo está retando y eso solo hace que su excitación aumente.
-Por qué me pides que me vaya si sabes que mi lugar está aquí, contigo.- dice con una voz quebrada, Gavi no entiende por qué el Alfa se comporta así. Se supone que son destinados, que son Alfa y Omega.
-No quiero hacerte daño.
-Ya me lo hiciste, cuando me diste a entender que no soy un buen omega para ti.
-¡No digas eso!
-¡¿Entonces por qué no me aceptas?!
-¡Por qué no soy un buen Alfa para ti! No soy como Pedri o Robert, todos dicen que Pedri y tú son perfectos juntos o que Robert sería un Alfa digno de poner su marca en tu cuello. Y yo-
-Y tú eres mi destinado, el único Alfa al que quiero y del único Alfa de quién aceptaré una marca.
El rubio hubiera querido decirle que no, que no sería un buen Alfa después de haberlo hecho llorar. Pero Gavi solo lo silencio, acercándose más inundando su nariz con ese aroma. Frenkie tragó saliva, atento al rostro de Pablo. Ese roce había enviado una corriente eléctrica a su entrepierna, sintiéndola caliente, igual que su miembro que comenzaba a despertar. Gruñó al sentirse demasiado excitado como para importarle ya lo que pensaran los directivos o Xavi, acortó la poca distancia para sujetarlo por su cintura y besarlo, empujándole con el peso de su cuerpo contra la pared, colándose entre sus piernas.
Empujando sus caderas para restregarse contra su entrepierna. Devorando los labios de Gavi y los gemidos que escaparon de ellos al embestirle así. Lo único que se escuchaba en los vestidores eran los jadeos entrecortados de Gavi.
-Frenkie... espera -
-Yo... -con sus mejillas rojas por la vergüenza. Gavi trata de mirarlo a los ojos.
-Seré gentil. Pero no lo haremos aquí.-dice tratando de mantener la poca cordura que le quedaba, puede que esté en celo, pero es la primera vez de su omega. Al menos quiere que sea en un lugar más cómodo que los vestidores.
-A-Alfa, ¿adónde vamos?
-A mi casa.
-Pero-
-No te preocupes, puedo esperar, quiero ver cómo te retuerces de placer, pero en las sabanas de mi cama.
Con eso, dicho, ambos salieron de los vestidores, como supuso de Jong no había nadie más, claro, a excepción de su omega. Tan pronto salieron de las instalaciones, subieron al vehículo del Alfa, entre toques, besos y caricias llegaron al departamento.
Tan pronto Gavi puso un pie fuera del auto, Frenkie lo tomo en brazos y se adentró a su hogar hasta llegar al dormitorio del mayor.
Llevándole hasta la cama donde le desnudó mientras las manos del omega acariciaron todo lo que tenía disponible. Pese a que se tomó su tiempo preparándolo, aún estaba muy estrecho.
-Frenkie... P-Por favor -pidió con dificultad el chiquillo con voz temblorosa, sintiendo como lágrimas bajaban de sus mejillas. Frenkie mordió su labio. No pudo resistirse por tantos segundos con el aroma del omega. Tomó su miembro y sin aviso entró en él. Un par de lágrimas brotaron de los ojos de Gavi, arañando su espalda.
-R-Relájate —dijo con dificultad el alfa, sintiendo la presión en su glande.
Las embestidas no se hicieron a esperar, pero siempre de forma cuidadosa para no lastimarlo, ese sentido de posesividad oculto, despertó en Frenkie, besando esos labios ya hinchados al comenzar a moverse. Luego de un rato, las caderas del omega por fin se sincronizaron con las suyas, haciendo de las embestidas más profundas.
-¡Frenkie!
El alfa tomó las piernas del menor por debajo de sus rodillas, pegándolas en el pecho de este, obteniendo una vista completa del panorama.
-¡Ahhh! ¡Frenkie, ahí!-Por casualidad, había encontrado el punto exacto en Pablo, quien sintió que se volvía loco de placer, levantó más su trasero y lo empujó contra el Alfa
Frenkie dio una embestida tan profunda. Gavi abrió aún más las piernas y abrió la boca como si un grito fuera a salir de ahí, más no lo hizo.
Tomo al menor de las caderas y comenzó a moverse de una forma rápida, pero no dura, evitando así el daño que pudiera causarle. El rostro del menor se encontraba completamente rojo y con mirada lujuriosa, con un delgado hilo de saliva que bajaba por su mentón.
Se tensó.
Estaba a punto de terminar.
Tomó el miembro sensible de Gavi y comenzó a masturbarlo, escuchando un grito de parte de este, comenzando a succionar el gran miembro de Frenkie. Jamás imaginó que estar rodeado del aroma de Pablo le haría sentir un placer inexplicable, por lo que siguió con aquellas embestidas cada vez más rápidas. -Ahh... F-Frenkie, yo... —intentó avisar el menor, pero el rubio tomó demandante sus labios, callando cualquier palabra que pudiera haber salido de ellos.
Los gemidos fueron subiendo de tono, al igual que la fuerza de sus embistes. Frenkie escondió su rostro en el cuello ajeno, disfrutando del dulce y empalagoso aroma del Omega mientras el dolor en su mandíbula aumentaba, quería morderlo. Pablolo sintió e hizo su cuello a un lado, dejando mayor acceso a su piel.
Frenkie clavó sus colmillos en el cuello del menor, formando el vínculo que los uniría de por vida. Eso fue lo último que ambos necesitaron para llegar a ese punto, haciéndoles llegar a su orgasmo
Frenkie lo atrajo a sí acostándose a su lado para lamer su marca y el omega no pudo evitar besarlo de nuevo.
-Pablo...
-Te amo Frenkie – El rubio solo escondió su rostro en su cuello, inhalando su aroma.
-Yo te amo más.