The King

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Summary

Inspirado en la canción del mismo nombre -Le entregaré todo...menos mi corazón. -Quiero ver eso. Su Majestad. Frenkie es un rey de corazón endurecido pero noble por su pasado, Pablo el hijo primogénito del líder de los salvajes, un chico dulce y valiente con un corazón bondadoso. Ambos se ven enfrascados en una guerra que parece no tener fin, tomando la decisión de contraer nupcias por el bien de todos, ¿podrá esta historia tener un final feliz?

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Había una vez un rey viviendo sin preocupaciones, quería el mundo lo quería todo. Él gobernó con puño su pueblo estaba muerto de hambre. Observó mientras suplicaban detrás de los guardias del castillo.


Diamantes y perlas, esmeraldas y oro, se baño en las riquezas que solo él conocía. Pero con el tiempo llegó la edad, su salud en declive, el destino de su legado dejado a los mares. Así que corrío hacia su reina y le exigió un hijo, plantó su semilla y luego la echó a un lado. Varias lunas después, ella le dio un hijo pero murió solo para darle su propia carne y sangre.


El hijo creció como la mala hierba, pronto cumplió los dieciocho se aventuró fuera del castillo para ver los rostros tan demacrados. Los muertos en las calles, ellos gritaron pidiendo ayuda, pero nadie podía escuchar. En el fondo de él algo se movió, se río de las ruinas en las que incurrió su padre, con el fuego en sus venas regresó al trono miró al rey con una rabia aún desconocida.


Oh~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh


El padre decretó el nuevo estado de derecho, su hijo será desterrado fuera de los muros, pero el hijo tenía un plan y su corazón estaba convencido.


Nunca habría un lugar para un rey y un príncipe, reunió a la gente y cargo a través de las puertas. Un escudo en una mano y en la otra una espada, de un solo golpe su propio padre de puso, se sentó en el trono y adornó su nueva corona.


~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh~Oh


El hijo estaba eufórico el reino era suyo.


Diamantes, Esmeraldas y dicha chapada en Oro pero....¿Qué pasó con la gente? Las leyendas no lo dicen como un recuerdo se desvanecieron.


Había una vez un rey viviendo sin preocupaciones quería el mundo, lo quería todo.



-Mami, el nuevo rey, ¿también es malo?


-No mi vida. Él no es malo, solo necesitaba encontrar un motivo para sonreír.


-Entonces¿lo encontró?


-SÍ.


-Y ¿cómo se llama el rey?


-Frenkie..


-Ohh como papi?


-Sí como papi.


Cinco años antes.


-Majestad...-un sirviente tembloroso está tratando de levantar a su señor. Muchos ya perdieron la cabeza por tal acto o eso dicen.


-Mmhg-


-Mi Señor, ¿no se siente bien?Ya ha salido el sol y usted no a-a bajado a tomar el desayuno.


- Llama a Aymeric Laporte. -Con voz autoritaria y ronca, el monarca exige al levantarse de su cama.


- El Capitán Laporte no ha llegado a palacio mi señor... hay rumeros de que fue capturado por los salvajes.


-¿Por qué nadie me ha informado sobre eso?- la pregunta sale con un tono de reproche, pero manteniendo la mirada y rostro estoico.


-Su Majestad no ha estado bien, además ha resultado herido en los últimos enfrentamientos, el señor Xavi ha dado la orden de que no se le dijese nada al respecto.


Con un suspiro el joven hace una señal con la mano para que el sirviente se retire, necesitaba asearse y ya le estaba empezando a molestar los temblores del pobre hombre. No lo culpa, cualquiera que esté ante su presencia siempre tiene la misma reacción, el de temer al monstruo que es el Rey de las tierras de fuego, Frenkie De Jong único heredero y a quien no le tembló la mano para matar a su padre.


El que ha tenido que ponerse al frente guerra tras guerra para darle un poco de paz al reino que su padre gobernó con tiranía. El que tuvo que sacrificar su felicidad, corazón y alma para que su pueblo no tenga que pasar por más lutos.


Pero hay un enemigo que en estos años no ha podido erradicar, los salvajes, hombres bestias que viven en el sur, son gobernados por su líder, conocido como el lobo blanco, Robert Lewandowski. El cual tiene una sed de venganza más grande que el mismo sol y una vez más es culpa de su padre, por sus ansias de más poder.


Un día invadió a los salvajes la esposa de Lewandowski, Anna Lewandowska murió junto a su cría más pequeña, quedando Robert con su hijo mayor Pablo Lewandowski y su pequeña Laura Lewandowska y una gran sed de venganza hacia su reino.


Ahora por el bien de todos o se embarca en una guerra que solo traerá muertes y sufrimiento o sede a la opción que su fiel y leal amigo Pedri le ha dado, casarse con el hijo mayor de Lewandowski, claro si este no le mata primero.


Pedri le ha dicho que fue el mismo joven Lewandowski quien propuso esa opción, al parecer el joven ya se ha casado también de tantas muertes.



Y así fue Robert Lewandowski intentó matarlo incluso una hora antes de su boda, pero valió la pena. Los reinos retomaron la paz y él finalmente encontró algo más valioso que el poder que su padre tanto quiso.


Pablo.


Su esposo sin querer logró llegar y hacer añicos su duro corazón y se adentró en él.


Aunque todavía Pablo ni cuenta tiene de ello, y sigue creyendo que Frenkie le tiene cierto repudio.


Pero eso, cambio en una noche.




-¿Te gusta lo que ves?


Como si lo hubiera atrapado haciendo algo malo,Pablo intento escapar de la habitación pero fue detenido por Frenkie.


-¿Cómo...?-se calló, se aclaró la garganta, y entonces intentó de nuevo


Frenkie cerró la distancia que los separaba en dos largas zancadas. Estaban tan cerca de la pared que Pablo pronto se encontró apoyado contra la fría piedra con el caliente cuerpo de Frenkie manteniéndolo cautivo.


Frenkie reclamó su boca con una fuerza brutal, pero con una certeza al respecto, una profunda, envolvente certeza que dejó a Pablo duro como una lanza y casi sin aliento. Apoyándose, Frenkie puso una mano en cada uno de los costados de Pablo y lo deslizó hacia el colchón antes de acostarse a su lado, con las manos moviéndose sobre el estómago de Pablo.


Una lenta ola de calor recorrió la espalda de Pablo hasta su cintura y se posó profunda entre sus piernas. Frenkie estaba entre sus piernas, y Pablo estaba luchando por respirar mientras frotaba su palpitante virilidad contra el cobertor.


-F-Frenkie, por favor...


-Tranquilo, príncipe. Lo sé-fue entonces cuando Pablo sintió los dedos de Frenkie moviéndose contra él. Pablo estaba en llamas cuando Frenkie puso una mano cada una de sus nalgas y las separó ampliamente. La vista más hermosa que nunca contemplado. Su dedo hizo un ligero pase a través del fruncido agujero de Pablo.


Pablo estuvo en un apuro para no gemir cuando la lengua y los dientes de Frenkie atormentaron su entrada más privada hasta que Pablo quedó a punto de gritar de necesidad insatisfecha. Justo cuando pensó que iba a acabar a causa del placer de ello, Frenkie se apartó y Pablo gimió su angustia.


El gemido de Pablo se ganó una risita ronca de Frenkie.


Frenkie separó a Pablo de nuevo, extendiéndolo ampliamente cuando un grueso dedo se abrió camino en el profundo interior. La presión era intensa pero soportable y Pablo se empujó a si mismo contra la mano de Frenkie cuando un segundo dedo fue añadido. Pequeños sonidos de pasión salían ahora de la garganta de Pablo, pero era incapaz de detenerlos. Sus pensamientos se centraban enteramente en el placer que Frenkie le estaba dando, que Pablo apenas se dio cuenta cuando un tercer dedo vino a unirse a los dos primeros.


Y entonces se acabó, cuando Frenkie sacó sus dedos y dejó a Pablo sintiéndose estirado y vacío, estuvo a punto de dar voz a sus quejas cuando Frenkie se alzó tras él. Un momento después, la presión había vuelto. Frenkie se alineó encima y se dispuso a penetrarlo, y una palabra escapó de sus labios.


-Mío -y a continuación, Frenkie se abrió paso en su interior, separando el apretado pasaje de Pablo con movimientos cortos y parejos.


Frenkie, susurrando hermosas palabras de deseo cuando lo penetraba completamente, antes de salir y luego volver a deslizar su hombría una y otra vez, a través de ese profundo sitio en su interior que enviaba los sentidos de Pablo directo al olvido. Frenkie, quien rugió el nombre de

Pablo, justo antes de llenarlo con su semilla.


Agradecido como estaba de sentir la evidencia del placer de Frenkie, Pablo estaba desesperado por la liberación, tan cerca y a la vez tan lejana. Alcanzó su propio miembro palpitante cuando Frenkie salió liberando su cuerpo, pero Frekie empujó lejos la mano de Pablo y le dio vuelta.


Pablo se agitó sobre las sábanas, queriendo, necesitando, soltar su semilla. Y entonces Frenkie estuvo allí, entre sus piernas, tomando a Pablo en su boca y succionándole con un toque que era a la vez tierno y hambriento. Uno, dos profundos movimientos y Pablo se liberó, su cuerpo sacudido por espasmos cuando Frenkie tomó todo lo que tenía para dar y mucho más. Después de eso, Pablo se había ido, a la deriva a un lugar de puras sensaciones, donde el pensamiento consciente ya no era posible.


Frenkie lo atrajo a sí acostándose a su lado no pudo evitar besarlo de nuevo.


-Frenkie...


-Te amo Pablo– El rubio solo escondió su rostro en su cuello.


-Yo te amo más.




Después de esa noche ya no hubo pensamientos desanimados y tristes para Pablo


Solo momentos feliz al lado del hombre que robo su corazón.