Capítulo I
Durante mi adolescencia espere y espere que algún chico o chica atrajera mi atención, sentir esas mariposas en el estomago y solo pensar en esa persona pero nun
ca pasó.
Pase a mis 18 años pensado que moriría sola con miles de gatos a mi alrededor. Muchos familiares susurraban que posiblemente solo escondía lo que era, que ya había estado con miles de chicos. Tan discretos que cada susurro, rumor y críticas llegue a oírlas.
Al entrar en la universidad conocí a un chico interesado en mí, me veía como si fuese algo único. Y una pregunta surgió en mi cabeza, ¿Podría yo llegar amarlo si paso tiempo con el?. Y así fue como tuve mi primer novio.
Solo algunas semanas habían pasado desde que acepte ser su novia por aquel mensaje de texto que había enviado que simplemente decía...
Mike: ¿Que tal si somos novios?.
Mindy: Muy bien.
Y esa fue mi romántica declaración. Al caminar por el campus lo visualizó junto a su mejor amigo Gael.
—Buenos días— Digo al llegar y me acerco a besar sus labios pero termina volteando la cara y beso su mejilla.
Quizás debería dolerme su acción pero realmente no siento nada.
-Buenos días, cuñada- Responde Gael muy sonriente. Desde que lo conocí había adoptado por llamarme así.
A lo lejos veo acercarse a la novia de Gael, es alguien agradable, diría que demasiado para él. Las pocas semanas que llevo conociéndolo me percatado que ambos se engañan y parece que ninguno de ellos lo sabe.
-Gael, allí viene tu bombón- Dice Mike que finalmente se dignó a mirarme.
Sinceramente me había cansado de estar aquí, así que sin despedirme me fui a mi primera clase.
Estudiaba arquitectura, no era algo que realmente quisiera pero mis padres siempre han querido que uno de sus hijos sean un arquitecto y aquí estoy yo cumpliendo sus caprichos.
La clase había comenzado y mi teléfono me avisa que llega un nuevo mensaje, bajo la mirada y veo el mensaje.
Mike: Puedes venir a mi casa hoy, necesito ayuda con un trabajo.
El estudiaba ingeniería de telecomunicaciones y durante el tiempo que llevamos juntos me pedía ayuda en algunos de sus trabajos.
Mindy: Claro, cuando salga de aquí voy a tu casa.
No respondió pero vi que si lo había leído. Muchas veces me preguntaba si lo que estaba haciendo estaba bien o si estaba arruinado mi vida. Y no conseguía una respuesta concreta.
Al finalizar la clase salgo en busca de Mike pero no lo veo por ninguna parte, busco rápidamente a Gael y luego de unos 5 minutos lo encuentro, pensé en acercarme pero algo me detuvo.
-Gael, ¿me puede decir que le vio Mike a Mindy?- Pregunta un chico que había visto con Gael y Mike muchas veces- No tiene un buen culo, ni grandes tetas, no es bonita, es una tabla literalmente.
Esos comentarios no eran nuevos para mí, ya lo había escuchado de excompañeros de la preparatoria o de algún familiar y quizás tengan razón, no tenía algún atractivo.
-Pues ella tiene algo que ninguna mujer puede tener en estos tiempo- Responde Gael y veo que el chico pone cara de confusión- Virginidad, es lo que tiene y lo que Mike quiere.
Eso no podía ser cierto, si el hubiese querido eso, ya me habría incentivado para hacerlo.
Sali de la universidad y tomé el autobús que se dirigía a la residencia de Mike. Debía aclarar estas preguntas en mi mente
Tome mi celular y teclee rápido un mensaje a mi compañera de piso
Mindy: Llegare tarde al departamento. No envíes una alerta amber solo iré a casa de Mike. Te quiero...
Betty: Muy bien, cuídate mucho. Te dejo la cena. También te quiero, terrón de azúcar.
Al estar en frente su puerta mis nervios se descontrolaron, sentía que algo no estaba bien. Quizás sean estos los nervios de ver al chico que te gusta. Toque su puerta y allí estaba él, con ropa casual y una gran sonrisa.
–Pasa, amor- Dice Mike. Raramente me dice "amor" y que lo use ahora me hace desconfiar.
Al pasar veo que todo está en completo silencio, su compañero de apartamento no está por ningún lado y eso es aún más raro.
Al estar en la sala, siento su mano en mi cintura.
-Toma asiento, amor. ¿Quieres algo de tomar?.- Pregunta y luego con mi cabeza. Tomo asiento en el sofá y veo que el imita mí acción.- ¿Me amas?- Pregunta en mi dirección y simplemente miento, asiento y le doy una sonrisa falsa- ¿Que tanto?.- Veo que se acerca y besa mi cuello, poco a poco abre los botones de mi camiseta-¿Tanto para que dejar que te haga el amor?.
Sin prevenirlo se lanzó hacia mí y abrió por completo mi camisa, beso con desesperación mis labios y toco cada parte de mi cuerpo.
-¿Te gusta?- Pregunta. Y un recuerdo vago me llega a la mente. Un comentario que dijo mi madre cuando era una adolescente.
*No puedes dejar que nadie te toque si no lo amas, porque nadie va a tomar en serio a una chica que no es señorita*
"¿Y si él me dejaba por no acceder?. ¿Y si quedo sola?.Mis padres estarán decepcionados de mí, si ni siquiera puedo mantener una relación."
Al caer en cuenta lo que estaba sucediendo, observé que mi falda y mi ropa interior ya no se encontraba en mi cuerpo. Estaba completamente desnuda ante él.
Lo vi tomar un preservativo y colocarselo. Sonará muy ñoño pero tape mis ojos al verlo desnudo y por la vergüenza que sentía al que él me viera así.
Entro en mí y un fuerte dolor se coló por mi cuerpo, sentía que me quemaba por dentro.
—Detente, por favor. Esto duele— Pedí entre gritos pero el solo negó.
-Pasara el dolor y luego disfrutarás- Responde Mike. Entra y sale en un vaivén y el dolor no disminuye.
Lagrimas bajan por mis mejillas. Veo como Mike tiene sus ojos cerrados como si disfrutara de lo que está haciendo. Se detuvo y salió de mí, por una milésima de segundo pensé que mi tortura había acado pero fui muy ingenua.
Me toma de las caderas y me levanta. Me arrastra hacia su habitación y se tira en la cama. No sabía que era lo que quería que hiciera.
Mi vista viajo desde su sonrisa hasta su erección, no podía entender cómo eso había entrado en mí.
Al ver que no hago movimiento, me jala y me sienta sobre él. Antes había sentido que me quemaba pero justo ahora sentía que cada parte de mí era estirada, con su ayuda mi cuerpo se movía de arriba a abajo. Subió la velocidad de mis movimientos y con él subía mi dolor y bajaban mis lágrimas.
Mis piernas me dolían, mis costillas se sentían adoloridos. Sus manos apretaron con fuerza mi cintura y me hundió más hacia él, pude sentir toda su erección dentro de mí y soltó un gruñido y me dejó ir.
Me levanté de la cama y sangre salía de mi entrepierna se deslizaba hasta mis pies y me alarme, subí la mirada hacia él y pareció notar mi temor porque con una sonrisa en su rostro trató de tranquilizarme.
-Solo déjaste de ser virgen, no te alteres- Dice quitándose el condón de su miembro.- Ve a limpiarte, vístete y vete, mi madre vendrá a visitarme y no creo quieras conocerla en ese estado.- Tomo una toalla y me la lanzó, como pude la ataje.
Limpie todo mi cuerpo y rápidamente me vestí.
"¿Era así como se sentía el amor?."
Tome mis cosas y salí del departamento. Camine sin sentido alguno y sin darme cuenta una lágrima bajaba por mi mejilla.
"¿El amor, es sentirse rota y usada?.
¿El amor era sentirse completamente vacía?.
"