Chapter 1
Las personas alrededor se gastaban en halagar su relación "padre e hijo". Especialmente a Robert a quien más de uno admiraba por ser un excelente "tutor".
Comprensible, después de todo ninguno de ellos tenía una mínima idea de lo que sucedía dentro de la casa del polaco.
-Vamos, abre más las piernas, Gavi...-susurró, con su voz ronca mientras sus rodillas presionadas con firmeza contra la cama hacían su parte, metiéndose entre las piernas de Pablo para obligarlo a separarlas pues la petición verbalizada no era más que solo una formalidad para fingir que le daba opción.
-De-detente... Ya no puedo más...
-¿Ya no puedes más? -repitió con sorpresa fingida. - Pero si apenas logré que tú agujero se volviera suave y caliente... ¿Cómo no "puedes más" si este es el momento donde comienza a tragarse mi polla tan bien?-dijo, haciendo retroceder sus caderas para luego empujarlas con brusquedad, su brazo cerrándose alrededor del cuello de Gavi para evitar que se golpeara contra la cabecera de la cama.
Pablo sentía que iba a desmayarse.
Llevaba un par de meses teniendo sexo con Robert, si bien para estas alturas se suponía que ya debía estar acostumbrado, porque pese a lo moralmente incorrecto que pudiera considerarse, a él le gustaba follar con el polaco, sentía que cada sesión se volvía más insoportable, tanto por Robert volviéndose cada vez más salvaje como la alusión a que su polla aumentaba de tamaño cada vez más.
En esta ocasión casi se sentía partido por la mitad con cada penetración descuidada.
-B-basta... Por favor...
-¿De verdad quieres que me detenga, Gavi?-preguntó.
Pablo asintió, su vista cada vez más borrosa, sentía calambres en su agujero y su cuerpo medio adormecido.
Robert lo observó, sabía que había rebasado su límite, pero aún así no quería dejar de follarlo.
Tenía una extraña adicción por Pablo.
Su cuerpo era un vicio, y si dejaba volar su imaginación, siempre podía evocar el recuerdo de Gavi, así que ganaba por partida doble, por eso a veces perdía el control sobre sí mismo fácilmente.
-Solo déjame correrme una vez, ¿Sí? Y prometo que te cuidare correctamente después de esto. - propuso, cuál niño negociando y Pablo sintió el aire de sus pulmones desvanecerse tras una nueva profunda, certera y brutal penetración.
Ni siquiera pudo responder.
Robert quitó su peso de encima del menudo cuerpo, sus grandes manos se aferraron a las estrechas caderas y estableciendo el ritmo que quería desde un inicio, comenzó a arremeter violentamente contra en trasero de Pablo.
Gavi solo pudo aferrar sus manos a las sábanas, lágrimas espesas comenzaron a caer de sus ojos aún cuando tenía los párpados fuertemente apretados.
El sonido lascivo de las pieles perlas con una fina capa de sudor haciendo eco en la habitación.
Estaba golpeando tan duro en su próstata, que gemidos escandalosos e incontrolables comenzaron a resonar entre las cuatro paredes de aquella habitación hasta que casi se convirtieron en gemidos.
Para cuando sintió los espasmos en su vientre bajo, esos que anunciaban el orgasmo, Robert lo hizo girar para hacerlo quedar de espaldas contra las sábanas, con el trasero elevado y sobre su regazo, lo obligó a moverse a su antojo mientras observaba fijamente el erótico desastre en el que lo había convertido hasta que ambos se corrieron.
La sensación de llenar a Pablo con su semen caliente era tan satisfactoria, a la par de ver la cara de su chico manchada con el suyo propio.
Dios...
Sin salir de su interior se inclinó sobre él, y besando las comisuras de su boca, se llevó algo de la esencia blanquecina trasparentosa, porque no era la primera vez que lo hacía venirse esa noche, para tragarla y sonreír satisfecho.
-Lo soportaste bien, Gavi... Te daré un premio por eso.
Pablo se preguntó en su mente, ¿Qué tipo de premio sería aquel que mencionaba? Y como si Robert le leyera la mente, le respondió;
-Será otra cogida, pero está vez será más suave.-dijo, y Gavi casi se sintió desfallecer cuando sintió claramente como la polla de Robert volvía a ponerse dura en su interior.