Demons

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Créditos de la portada a:rhewii ♥️ 💖 Un joven que busca la manera de vengarse, y lo encuentra

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1
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n/a
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18+

Chapter 1

La noche estaba mucho más oscura que otras ocasiones, no habia luna ni estrellas, las nubes de tormenta presagian una gran precipitación nocturna, no le importo mucho a decir verdad. Incluso le parecía perfecto.


Bajo de su auto que había estacionado cerca del granero de la que fue de su bisabuela, el lugar estaba desierto y marchito a causa del paso del tiempo.


Bajo de su auto un bolso negro, empujó la puerta del granero, una nube de polvo cayó sobre su cabeza, tosió un poco y sacudió su ropa, el techo había sido arrancado por alguna tormenta en algún punto del tiempo algo lejano pues el suelo cubierto de madera estaba podrido.


Saco su teléfono para observar la hora, 2am marcaba el aparato.


De su bolso saco un libro de tapa negra y aspecto extraño, era piel la que cubría aquel objeto y para respuesta de todos no era de ningún animal.


Gavi hacía muchos años que se había adentrado al ocultismo, siempre sintió que no encajaba en el estereotipo de persona común, como encajar cuando desde que eres un bebé criaturas extrañas te persiguen y atormentan, cuando la oscuridad era tu enemiga y nadie creía que algo te seguía.


Dormir era sumergirse en un mundo lleno de pesadillas que muchas veces amenazaron con impedirle volver, era como si fuera conciente de que el mundo estaba fracturado y en medio de este había una zona terrorífica. Por ello se mudó, experimento tratando de encontrarse y el consuelo lo encontró en el vudú, ahora era un witch doctor, una autoridad del vudú.


-No deberías hacer esto.-susurro a su lado el varón Lewandowski un Loa mayor, un espíritu de la muerte para el que Pablo trabajaba.-Invocar a algo más grande que yo podría costarte.


Pablo soltó una risita, con la cera que caía de las velas rojas que había encendido dibujo en el suelo un círculo lleno de símbolos vuduistas, en medio apilo ramas haciendo una pira de tamaño mediano, el fuego ardió y crepito salvaje y furioso, coloco a su alrededor huesos, eran falanges, cráneos, caderas, costillas de diversas criaturas pero la corona de aquella colección era un craneo humano.


Estaba listo, a las 3am el fuego crepito con fuerza y un fuerte viento azotó las decrépitas paredes del granero, Gavi tomo una pequeña daga hecha de hueso afilado y corto su mano, la sangre brotó roja y brillante.


-Vamos.-susurro alzando con su mano libre un espejo donde se vio reflejado.


Había descubierto de manera nada agradable que el viajar entre su plano y el de los muertos era parte de su condena, cada vez que se reflejaba en algún cristal, cuando sus ojos se cerraban por el sueño, cuando atravesaba alguna puerta o ventana, él entraba a una dimensión donde las pesadillas existen.


Una noche su cuerpo había temblado y el sonido de sus huesos contracturandose invadió la soledad de su habitación, cuando al espejo se vio, se dio cuenta de que era, algunas tribus tan viejas como los primeros días ahí en Louisiana contaban leyendas de espíritus que nacían en forma de hombres y cuando era necesario proteger a las aldeas se volvían grandes animales, tenían fuerza y belleza, astucia y elegancia, eran protectores que se regían por un guía, una persona con la capacidad de perseguir las sombras, de ver lo invisible, de viajar al plano de los muertos.


Pablo era uno de esos guías, pero lejos de ser un buen espíritu el que miraba su cuerpo, la criatura en su interior era malvada, una de esas que no deseas encontrar.


Un wendigo deseoso de sangre.

.

.

.

El silencio reino en el granero, no había ni siquiera el sonido mínimo del roce del viento sobre los árboles, las velas se apagaron y el fuego tembló.


Pablo se giro mirando a su derecha, del fondo más oscuro de la cabaña una vibración causo un estremecimiento de la madera, la hierva y de su cuerpo.


Lo había logrado lo sabía y sonrió satisfecho. Siguió contemplando la oscuridad de aquel rincón cuando una fría mano se cerró en torno a su cuello.


-No hueles a miedo.- la voz vacía y plana helaria la sangre de otros, en Gavi causó una excitación brutal.


-No te temo.-respondió.


El agarre en su cuello se disipó, de la oscuridad del rincon que antes veía emergió una figura, alta e imponente, era como si la oscuridad lo persiguiera en cada paso, solo se veía como una sombra.


Cuando estuvo al fin lo suficientemente cerca de él un par de alas negras como la noche se abrieron de par en par, la oscuridad se alejo revelando un hombre atractivo de cabellos negros, de su cabeza emergen dos grandes y largos cuernos negros, sus orejas alargadas parecían ir a corde a aquel hombre, y esos ojos tan oscuros como la noche.


La vista de Vinicius se dirigió a un lado de Pablo donde estaba el Loa, un humano común no sería capaz de verlo, pero él no era humano ni un poquito.


-Pierdete.-ordenó y el espíritu desapareció en un instante.


-Asi que tú eres uno de esos demonios, de aquellos que están en tronos de hueso y sangre.- susurro Gavi.


Vinicius sonrió.-tu no eres humano, vaya, eres del plano medio, ni vivo ni muerto.-susurro.-pero no eres bueno.


Gavi soltó una carcajada negando.-Por qué ser bueno con las personas que jamás me aceptarán por ser demasiado diferente, los guías somos curiosos, andróginos y con comportamientos que no se adaptan a lo "normal"


-¿Asi que eliges el camino de la maldad solo por venganza?-Vinicius se deleitó al sentir que ese ser lejos de temerle le deseaba.


Pablo camino un poco a la zona iluminada por el fuego y asintió, sabía que para completar la invocación debía el demonio satisfacer su alma y su cuerpo.


Gavi se detuvo de espaldas a la pira y comenzó a quitar su ropa.


El demonio observo como las prendas cayeron, había que tener algo en especial para seducir a un demonio razón por la que muchas invocaciones no se completaban.


Pero ese humano, joder que tenía un cuerpo, fino y curvilíneo pero trabajado, sus músculos estaban firmes.


Pablo avanzo a él contoneando sus caderas, se dejó caer al estar al frente del demonio y con sus manos acaricio el pantalón del traje que esté llevaba, frotó su mejilla contra la entrepierna, Vinicius sonrió y tomo de los cabellos a Pablo que soltó un gemido ante el dolor que sintió.


-Seducir a un demonio es peligroso.-susurro, avisando que una vez que aceptaba el juego habrían consecuencias y que muchos creían solo eran un juego.


-Tomeme mi señor.-jadeo Pablo.-has de mi cuerpo lo que quieras, pero follame como si no hubiera un mañana.-claro que el sí sabía los términos y estaba dispuesto a aceptarlos


Vinicius se dejó caer en un montón de maderas y miro a Gavi que gateo hasta él, con manos suaves libero los pantalones del demonio y jadeo al ver el tamaño de este.-Como será que me tomes en tu verdadera forma demoníaca.


-Complaceme en esta forma y te prometo que te haré suplicar por mi polla en el reino de los caidos.-le ofreció el demonio.


Gavi comenzó a bombear con su mano aquel falo, poco a poco lo fue tomando con su boca mientras su mano libre viajo a su propio agujero introduciendo un dígito mientras aquel falo se deslizaba por su garganta.


Vinicius observaba con la boca semiabierta aquel espectáculo, su cuerpo semihumano reaccionaba al castaño, quería frenarse, pero hacia mucho que no le daban una mamada como aquella.


Se levantó y tomo de los cabellos a Pablo, comenzó a poseer aquella boquita, joder ese par de ojos marrones cristalizados por las lágrimas y ese hilo de saliva que escurría por la comisura de sus labios.


Ese chico podría ser un jodido demonio de la lujuria y vaya pecado que tendría en sus manos.


Pablo trago con gusto cada gota que Vinicius derramó en su boca, el demonio no le dio piedad y apenas salió de su cavidad lo giro dejandolo contra los troncos.


-Eres una maldita zorra deseando que un jodido demonio como yo te folle verdad.-Siseo Vinicius entrando en Pablo de una sola estocada escuchando como el gemino de este iba lleno de placer y dolor.


Sus manos que finalizaba en garras hicieron cortes profundos haciendo que la piel de Gavi cediera y la sangre brotará, Vinicius tomo aquello y paso su lengua por los cortes haciendo que las heridas sanarán.


Pablo arañaba las maderas mientras aquel miembro lo partía en dos de la forma más excitante, recogió un poco de su sangre con su mano y la llevo a su boca soltando un gemido de placer al sentir el sabor metálico sobre su lengua, Vinicius había visto aquello y tiro de los cabellos del castaño para que se ladeara un poco y poder besarlo.


Las embestidas eran brutales, cada vez más rápidas, tocaba puntos que le hacían sentir en el borde del placer, mientras el demonio continuaba rasgando su piel y disfrutando del líquido rojo.


Gavi en algún momento de aquel acto casi depravado, había sido girado quedando de frente ante el moreno, se alzó y sin miedo mordió el cuello del demonio, sus colmillos estaban grandes, su lado "sobrenatural" se apoderaba de él


Vinicius siseo de placer cuando su piel fue arrancada y permitió que el castaño lamiera su sangre, el wendigo que habitaba en aquel ser se deleitó ante aquel acto, deseaba más.


Entre aquella faena sangrienta ambos terminaron alcanzando el clímax, jadeaban cuando al fin se habían liberado.


Vinicius sonrió y se alejo, miro a Gavi con placer mientras el castaño le enseñaba su verdadera forma.


El cuerpo esquelético lleno de retazos de piel de animales y humanos que unidos formaban un manto largo y multicolor que cubría su pelaje negro y espeso, su cabeza había tomado la forma del cráneo de un ciervo y sus cuernos largos y ramificados parecían filosos y sus cuencas vacías se clavaron en el demonio, un brazo largo y delgado que finalizaba en una mano con largas garras se alzó señalando al demonio.


Gavi no era un guía, jodida mierda esa, no era wendigo normal, era uno de los siete señores de la muerte y ahora que había bebido sangre de un príncipe demonio era uno de ellos, uno de los señores de los caidos.


-Juguemos en la tierra Vini.-la voz espectral viajo en el aire haciendo reír al moreno.


-Lo que ordenes.-acepto.


Louisiana estaba a punto de volverse el foco de la convergencia más terrorífica entre el plano de los vivos y los muertos y que cualquier deidad bondadosa se apiade de las almas de quienes moran ahí.