PRÓLOGO
Pov Jimin.
Presente
(Jimin 19 años)
Le afeitaron la cabeza.
No sé por qué ese detalle me impacta tanto.
Alcanzo la mano de mi marido, entrelazo nuestros dedos y dejo caer mi frente sobre el colchón.
No sé qué detesto más, el olor a hospital, el pitido de la máquina junto a la cama registrando los latidos de su corazón o lo inerte que está.
Pasan los minutos.
Tal vez horas, no estoy seguro.
Casi pierdo por completo el pequeño movimiento de sus dedos entre los míos.
Levanto la cabeza y me encuentro con dos ojos castaños oscuros observándome.
—Oh, Jungkook... —exclamo, inclinándome sobre él y dándole un ligero y rápido beso en los labios.
Solo se limita a mirarme, probablemente preguntándose cómo me he atrevido a besarlo, pero no me importa.
Tenía mucho miedo por él y necesitaba el beso robado para asegurarme que sigue vivo.
Suelto su mano, me siento más recto en la silla y espero a que empiece a increparme.
Cuando habla, su voz sale áspera y profunda, incluso más que de costumbre, y las palabras que salen de su boca me dejan helado.
—¿Quién eres?
Lo miro fijamente.
Jungkook ladea la cabeza observándome con su intensa y calculadora mirada.
Me resulta muy familiar esa expresión, porque suelo recibirla cuando no está contento con algo que he hecho.
Pero esta vez hay una gran diferencia.
Son sus ojos.
Los mismos ojos que durante tanto tiempo esperé que me miraran con amor en lugar de indiferencia.
Ahora me miran sin una brizna de reconocimiento.
—Soy Jimin —susurro—. Tu... esposo.
Parpadea, luego mira hacia la ventana del otro lado de la habitación y respira profundamente.
—Así que, Jimin —dice y se vuelve hacia mí—. ¿Quieres decirme quién soy?