Amor fuera de la pantalla

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Summary

Eva Maddox ama trabajar en su pensión de tipo bed and breakfast, de la que es propietaria, en un pueblo tranquilo. Pero cuando un estudio de cine la alquila durante un mes para rodar una película, las cosas se complican. Y cuando el actor estrella de la película resulta ser Alex Rossi, un casanova tan atractivo que se hace irritante, te encuentras viviendo con él un mes entero. ¿Logrará Eva resistir a sus encantos y salvar el negocio de su familia?

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

Detrás del mostrador miró a la puerta de entrada de mi pensión de estilo bed and breakfast. Por favor que entre alguien, aunque sea para reservar una habitación. Sigo esperando pero nadie abre la puerta. Llevo todo el día así. Está claro que nadie va a venir. Acepto mi derrota y cierro la puerta con llave y me voy a la sala de estar. Mi mejor amiga y compañera de trabajo Ada está sentada en el sofá. Me conoce tan bien que ya intuye que algo va mal.

— ¿No ha llegado nadie? — Niego con la cabeza.

— Ni siquiera ha sonado el teléfono. — Respondo con un puchero. Agotada, y con mi moral baja, me dejé caer en el sofá.

— ¿Qué estoy haciendo mal? —

— iNADA! Hace unos meses la pensión estaba llena de gente. ¿No te acuerdas? — Asiento. Si, claro que recuerdo aquella época en la que mi negocio iba como viento en popa y todo parecía andar bien.

—¿Qué es lo que ha cambiado entonces? —

— No lo sé… pero aún es pronto para empezar a preocuparse, Eva. —

— Mis padres me confiaron la dirección de su bed and breakfast cuando fallecieron. Tengo la sensación de que les estoy fallando a los dos— digo triste y con ganas de llorar.

— Apenas tienes 23 años y ya manejas tu propio negocio. Si a eso se le dice fracasar, ya me gustaría fracasar también.— intento reírme, pero no consigo reunir ni una pizca de felicidad.

— mira, lo único que necesitas es un poco de suerte.

— ¿suerte? Necesitaré mucho más que eso para mantener este sitio a flote.— y no me puedo permitir fallar, les prometí que lo haría y lo pienso cumplir.

— ¿Tienes algo importante que hacer mañana? — me pregunta con curiosidad/

— cuenta estar esperando detrás del mostrador rezando para que alguien aparezca mágicamente en mi puerta? — Ada suelta una risita.

— no, no cuenta. Creo que, por hoy, ya hemos hablado bastante de trabajo.—

— La verdad es que no me vendría mal distraerme un poco. — bueno, mucho.

— Tienes suerte, porque tengo distracción perfecta. — Ada coge el mando del tele y la enciende. Cuando creía que la noche no podía ir peor, veo que empieza la ceremonia de entrega de premios del cine. Suelto un gruñido.

— Hay por favor Ada, ¿cómo me voy a sentir mejor con eso? No hay nada que odie más que las ceremonias de entrega de premios.—

— SI! Porque tienes un pésimo gusto. No hay nada mejor que las ceremonias de entrega de premios. No solo por lo entretenidas que son, sino porque encima alegran mucho la vista.—

— en eso estás totalmente equivocada cariño. Las ceremonias de premios están llenas de famosos con personalidad postiza. No son más que una forma barata de hacer que las celebridades se vuelven más ricas y más populares de lo que ya son. ¿Cómo es que no comparten parte de esa riqueza con la gente más necesitada? — como yo, sin irnos más lejos.

— Mira, sólo tengo la intención de ver esta ceremonia por un segundo. Solo un momento.— Se perfectamente a quien se refiere Ada, a Alex Rossi, con fama mundial y un gran atractivo que incluso resulta irritante. Justo cuando pienso en él, aparece subiéndose al escenario y se pasea con confianza para recibir el premio del Mejor Actor Del Año. Hago un gesto de exasperación; me cambio Ada suelta un grito de emoción que me sobresalta.

— ¿ cómo puede estar más bueno cada día que pasa? Hay cosas que le haría al señor Rossi. — ruedo los ojos al escucharla decir eso.

— nada que no le hayan hecho ya prácticamente todas las mujeres de este planeta.—

— no te lo niego, pero yo sé que las haría aún mejor. — No puedo evitar soltar una carcajada por las ocurrencias de mi amiga.

— no se que le ven a ese tío, reconozco que es atractivo si que lo es. Que pena que esa personalidad tan mala que tiene lo eche todo a perder.—

—!oyei Que ni lo conoces.—

— creo que he leído suficientes revistas. Y que su cara abunda en todas ellas.— Alex Rossi se hizo famoso hace unos años cuando se filtró una grabación suya de contenido sexual. Desde entonces, ha protagonizado un sinfín de películas y programas de televisión. Es casi imposible prender la tele y que no aparezca su bonita cara en la pantalla.

— icalla! que está a punto de dar el discurso de agradecimiento.— Ruedo los ojos. Alex Rossi se sitúa frente al podio y sujeta la estatuilla de Mejor Actor en la mano.


“ Un millón de gracias a mi agente y a todo el equipo que ha colaborado en el rodaje de esta película. Y a esa persona anónima que publicó mi grabación sexual hace 4 años: que sepas que no hubiera podido llegar hasta aquí sin ti.”


El público se ríe a carcajadas, tras guiñar un ojo con un gesto encantador, Alex baja del escenario.

—Eva tengo una pregunta importante para ti. — dice Ada a mi lado.

—¿Quieres ser mi dama de honor cuando me case con Alex?— agarró un cojín del sofá y se lo tiró en la cara, de broma.

— iOye! ¿Cual es el problema? Se vale soñar. — dice con un puchero en los labios.

— como si no lo hicieras en las noches. —

— Alex es un buen chico,Eva ! Acaba de dar un discurso que lo demuestra. —

— Alex Rossi, un buen chico? Permíteme que lo dude.—

—Con lo cabezota que eres, es imposible hacerte cambiar de opinión.—

— no soy cabezota. — le respondo entrecerrando mis ojos.

— Demuestra que eres capaz de cambiar de opinión con respecto a Alex.— Decido cambiar de tema.

—pasó. Me da igual lo que haya dicho en la entrevista. —

— lo que tú digas. Tú verás.— Nos quedamos viendo la tele en silencio.

— ¿Te preguntas alguna vez cómo sería vivir en una ciudad como Nueva York?—

— vivir en Nueva York? Seguro sería muy bueno, con toda esa gente, ese estilo de vida tan rápido..—

— pasar por Times Square y ponerse a mirar esas vallas publicitarias tan luminosas.—

— La verdad me parece maravilloso. Pero no sería capaz de abandonar este negocio. Además, aquí es donde tengo todos mis recuerdos.— me quedo callada. Mi mejor amiga no tarda en darse cuenta que algo me sucede. Apaga la tele.

— Escúchame, Eva, te prometo que haremos lo posible para salvar este negocio, vale? Aunque tenga que reservar todas las habitaciones yo misma. Lo conseguiremos.—Ojalá fuera tan optimista con Ada, pero soy más bien realista, y sé que este negocio está destinado a la ruina.

— Lo único que podría salvarnos a estas alturas sería un milagro. — se me escapa un bostezo. Ha sido un largo día y agotador.

— vete a dormir. Ya miraremos mañana.— abrazo a mi amiga y me voy a la cama. Me doy una ducha calentita y me acurruco en la cama. Pero estoy tan estresada que no consigo conciliar el sueño. Llevo encima el negocio y no puedo más. Se me va la vista a las fotos de mis padres que tengo en mi mesita de noche. Casi puedo sentir su decepción. Mamá y papá me confiaron este negocio cuando fallecieron. Perder este sitio sería como perder lo último que me queda de ellos. Es demasiado. Se me escuecen los ojos y noto que están a punto de brotar lágrimas, pero me niego a llorar. Ada tiene razón. Mañana se nos ocurrirá algo para salvar la pensión. Como el móvil para distraerme. Veo que ha llegado un email de una tal Agnes.


¿A lo mejor una posible huésped nueva?


Pienso con una pequeña esperanza que brota de mi pecho. Abro el mensaje a toda prisa. Lo leo 3 veces y el móvil se me cae al piso. No puede ser… Agnes es productora de un megaestudio cinematográfico de Hollywood. ¿Y creen que Bed and Breakfasts es un lugar perfecto para rodar una nueva película?

—¿Y QUIEREN GRABARLA AQUÍ?— Dios mío, debo estar soñando. Cuando leo la suma de dinero que ofrecen, me cae el teléfono en la cara. Con este dinero bastaría para mantener el negocio, y atraería huéspedes. Ok Eva respira. 1… 2… 3… Le voy a responder de una manera profesional para que me tome en serio. Procuro agradecer por la oportunidad. Minutos después de enviarle mi respuesta, recibo un mensaje de Agnes. Leo su email en voz alta.

“Me alegra que aceptes recibirnos en tu pensión durante un mes. Te adjunto a este correo el contrato y acuerda de confidencialidad para que me los devuelvas firmados.”

Firmé los documentos y me fui a la cama con una sonrisa en el rostro. Esa noche duermo mejor de lo eh dormido en mucho tiempo.