1. Mi vida
Todo comenzó un día normal, como cualquier otra historia, pero primero déjame presentarme mi nombre es Estefany McLaren, solíamos vivir en un pueblo llamado Conques en Francia, no recuerdo mucho de ese lugar ya que nos fuimos cuando yo tenía tan solo cuatro años, pero recuerdo que mi madre solía decir que vivir en ese lugar era como vivir dentro de un cuento medieval.
No hay nobles, ni caballos y las personas no andan con armaduras, pero las calles del pueblo eran de roca igual que las casas, caminar por el pueblo se sentía como si entraras en una máquina del tiempo y te tele transportaba a esa época, pero, aunque irnos fue una pena nos mudamos a Londres, Reino Unido, yo me acostumbre rápido ya que no recordaba mucho de mi antiguo hogar.
Unos días después de llegar a Londres conocí a Arthur, el chico que se convertiría en mi mejor amigo ya que nuestras casas están justo al lado, así que nos veíamos a diario razón por la cual, en poco tiempo nos volvimos inseparables.
Arthur no es mi único amigo, nuestro grupo se conforma por tres Arthur, Charlotte y yo, Charlotte y yo nos hicimos amigas al mismo tiempo que Arthur y yo lo hicimos ya que, aunque no me costó mucho adaptarme al que sería nuestro nuevo hogar, no hablaba el idioma, solo conocía algunas palabras que me decía mi madre o mi padre, pero me costaba entender a los demás, así que Charlotte y Arthur fueron de mucha ayuda en comprender lo que los demás decían y en hablar con los demás sin que ellos no me entendieran o yo no les entendiera.
Arthur y Charlotte se conocían desde antes que yo me mudara, ellos dos eran amigos desde que eran bebes ya que sus madres eran muy amigas así que, cuando llegue yo, ellos me adoptaron en su grupo y sus madres incorporaron a mi madre en el suyo.
Mientras que crecíamos siempre estuvimos juntos, hacíamos largas pijamadas en casa de cualquiera de los tres, no importaba, solo queríamos estar los tres juntos, pasamos el jardín de niños y llegamos al instituto los tres fuimos al mismo, donde Arthur se interesó de inmediato en todos los deportes, Charlotte en saber todo sobre cada asignatura en especial la informática, específicamente la robótica su campo favorito, mientras que yo no era fanática ni de los deportes ni de ninguna asignatura, solo me gustaba el descanso donde solíamos investigar nuevos lugares del instituto para conocerlo mejor.
Seguía sin interesarme nada hasta que, unos meses después de empezar el instituto, en el descanso me encontré la biblioteca donde quede fascinada por lo grande y hermosa que era, una de las bibliotecarias, al ver la expresión en mi cara me llevo a la sección de niños donde me dio un libro con dibujos llamativos que captaron mi atención en cuanto lo vi y me lo dio sonriendo y soltando un "Disfrútalo" y vaya que lo hice, todos los días desde entonces, al menos una hora al día, paraba leyendo, releyendo y buscando más libros por leer.
Fueron pasando los años y llegamos a último año, los tres nos volvimos extremadamente buenos en las actividades que nos gustaba asiendo que Arthur se volviera practicante de casi todos los deportes del instituto ganando un físico bastante atlético asiéndolo sobresalir fácilmente de los demás, eso más el increíble humor que tiene lo vuelve de los chicos más solicitados del instituto, aunque no quiera admitirlo.
Charlotte se volviera una de las mejores estudiantes del instituto la cual nos ayuda a Arthur y a mí con algunas asignaturas ya que lo que ella define "Fácil" es un verdadero dolor de cabeza para nosotros, pero como toda una negociante sus servicios no son gratis, la paga sus galletas favoritas, así que nunca hace falta un paquete de galletas de avena tanto en casa de Arthur como en la mía, nunca se sabe cuándo necesitaremos sus servicios, Charlotte también es una de las encargadas del grupo de robótica donde comparte su cargo con un chico llamado Mark, del que se hiso amiga en poco tiempo ganándose unos celos mal disimulados de Arthur, pero en cuestión de tiempo desaparecieron, pero la amistad de mi amiga con su nuevo amigo se convirtió en algo más de su parte, ya que en los últimos cuatro años, ella experimento su primer enamoramiento, aunque no se anima a decírselo sé que es cuestión de tiempo serán más que amigos, me lo dice mi instinto y experiencia.
La experiencia de la que hablo es basada nada más n nada menos que en libros de amor simplemente fantásticos, desde que descubrí la biblioteca no he parado de leer y leer libro tras libro, siendo mi genero favorito el amor, pero, como todo en la vida, el instituto no es perfecto y no lo digo por las matemáticas, lo digo por onceavo grado donde conocimos a Marcus Rosman.
Un chico rico del sur de Reino Unido, que, como forma de reprenderlo, lo inscribieron en nuestro instituto, solo llevaba un día y se volvió en el más popular de todos los chicos, Marcus Rosman un chico asquerosamente guapo, asquerosamente rico, y a mi parecer asquerosamente idiota, claro debo ser la única chica que piensa eso, bueno yo y Charlotte.
Ya que para el resto de chicas del instituto Marcus es sinónimo de grandeza y riqueza, claro están completamente segadas por su dinero, pero si dejamos de lado al dinero revela la horrible persona que es ya que piensa que solo por tener dinero le da el derecho a tratar mal a los demás solo por no conducir un porche y vestir ropa de marca, para Marcus Rosman si no tienes nada, no eres nada.
Pero para nuestra tranquilidad Marcus se cambió de instituto luego de un año ya que quedaba muy lejos de su casa y sus padres querían dejar de ser "Tan duros" con él, en fin, su partida fue un gran alivio, al menos por unos años hasta que anunciaron que nuestra nueva directora fusionará nuestro instituto con uno de prestigio en el cual, por desgracia, esta él, evento que pasará en un par de semanas, pero por ahora podemos dejarlo a él y su arrogancia de lado y empezar, con la historia.
Era un día normal como cualquier otro, luego de las clases me fui directo a la biblioteca británica, la biblioteca nacional del Reino Unido y la más importante de todo Londres, todo un sueño para cualquier lector.
Hay una infinidad de libros y de todos los géneros, pero yo me centró más en los románticos, obviamente, ya que me gusta leer todas las ocurrencias que hacen los protagonistas para obtener su felices para siempre, y aunque mi primer beso no será bajo una luz tenue y pétalos de rosa cayendo lentamente haciendo el momento algo tan romántico, que lo vuelve algo imposible que pase en la vida real.
Pero aun sabiendo que nunca encontraría a un príncipe montando su corcel esperando por mí, me gusta meterme en el papel de la protagonista e imaginar que el "Te amo" que le dice el guapísimo protagonista a la protagonista me lo dice a mí, me da un poco de esperanza a que algo similar me suceda.
Luego de pasar horas en la biblioteca a veces me reúno con Charlotte en casa, para hacer los deberes que nos dejan en el instituto, donde Charlotte me ayuda en la mayoría y yo tuve que pagarle con unas cuantas galletas, no es que sea mala estudiante si no que me cuesta poner atención ya que, por lo general, cuando los profesores empiezan a dar su clase mi mente se tele transporta a los libros que me faltan por leer o por terminar, y Charlotte sabe de mi problema así que podríamos decir que ella es mi salvación, ya que sin ella no podría saber ni en qué día estamos.
Luego esta Arthur y aunque en el instituto es uno de los chicos irresistibles lo que, por lo general, lo convertiría en un idiota, su personalidad es todo lo contrario, es divertido y es imposible estar con él y que no te saque una sonrisa y al ser mi mejor amigo nunca desaprovecha una oportunidad para molestarme.
Sabiendo esto comprenderás que mientras estaba en clase de matemática uno de los profesores que más se enfadaba conmigo por mis "Faltas de atención", pero por favor quien prefiere estar viendo una lista de números al azar llamados "Problemas matemáticos" que estar leyendo un libro que en verdad te guste y que te tele trasporte adentro de una fantasía.
Es algo mágico pero los profesores nunca entenderán mi pasión intensa por los libros y la verdad yo tampoco sé porque me gustan tanto, pero cuando leo es como si me desconectara de la realidad y entrara en un mundo de fantasía hecho solo para mí.
Este día era diferente ya que explicaban un tema bastante importante, yo pensaba en la historia tan romántica que había leído el día anterior en la biblioteca y mientras imaginaba que estaba dentro de la historia añadiendo pequeños toques para hacerla más romántica aun, sentí un pequeño golpe en mi brazo que me despertó de mi fantasía.
Rápidamente voltee para ver a Charlotte y ella me señalo la pizarra, me quede anonadada viéndola ya que había un problema matemático, que mientras más lo veía más extraño me parecía, voltee a ver a Charlotte que parecía concentrada en la clase haciendo apuntes en su libreta entendiendo todo a la perfección.
- ¿Que rayos es eso? -pregunte con un tono de desesperación en mi voz interrumpiendo su escritura y resolución de aquel problema para que me ayudara a comprender, aunque sea un poco de lo que había en aquel pizarrón.
-Un ejercicio, lo vimos en la clase anterior.
-Clase anterior... -dije con voz culposa, mi falta de cuidado al poner a tención en las clases se estaba convirtiendo en un serio, problema si no es que lo era ya.
- ¿Enserio? Fue ayer a la ultima hora.
-Bueno estaba pensando en otras cosas.
- ¿En qué libro leerías o me equivoco?
-Tu nunca te equivocas.
-Te lo explicare cuando salgamos, pero no podrás ir a la biblioteca hoy.
-Está bien...-dije desilusionada, aunque en el fondo sabía que me lo merecía, mis descuidos en las clases eran poco sostenibles y era cuestión de tiempo para que pasara, las consecuencias por fin habían llegado y si no quería perderme otro día sin ir a la biblioteca era mejor empezar a prestar más atención.
Pues el resto es historia, al salir del instituto Charlotte y yo nos fuimos a casa para ponerme al día en las materias, al llegar Arthur estaba allí ya que siempre se la pasaba en mi casa porque es mi vecino, así que ya estaba acostumbrada a verlo casi siempre metido en mi casa, es genial tener un amigo de vecino, pero créeme que tiene sus desventajas...
A Arthur se le notaba sorprendido al vernos a ambas a esas horas en casa ya que, normalmente, estoy en la biblioteca leyendo libro tras libro hasta que el cielo adopta los tonos rojizos del atardecer aun así, no es raro que Arthur entre a mi casa cuando no estoy yo, ni mis padres ya que, como dije antes, crecimos juntos Charlotte, él y yo, es como si fuéramos hermanos y nuestras casas siempre tienen las puertas abiertas para los tres aunque nadie este para recibirnos, en la casa de Charlotte a las afueras debajo de un tronco algo pesado hay unas copias de las llaves de la casa por si alguno quiere entrar a cualquier hora, en la casa de mi vecino y amigo hay un ladrillo suelto al lado derecho de la puerta donde hay una copia de llaves y en mi casa, en el techo de la entrada, escondidas debajo de una teja, están unas copias de las llaves principales de la casa así que es como si tuviéramos tres casas y tres pares de padres que nos conocen desde pequeños.
-Vaya nunca pensé verte aquí a esta hora, ya que siempre estás en la biblioteca -dijo revisando su reloj barias veces mientras hablaba percatándose cada minuto que pasaba, la hora que era en forma de burla - ¿Te sientes bien?
- ¡Que gracioso eres Arthur! -dije sarcásticamente, no estaba de humor para lidiar con las bromas de Arthur que me restregaban en la cara las consecuencias que tenían mis actos, pero apelando a mi lado positivo me repetía una y otra vez desde que salimos del instituto "Pudo ser peor".
-Tenemos que estudiar Arthur así que no nos retrases que luego tengo que irme al grupo de robótica -intervino Charlotte dándole una mirada de advertencia a nuestro amigo que estaba a punto de empezar a decir bromas y chistes de mi estado de humor o de lo extraño que era verme allí a esas horas del día.
-Claro, sé que no te perderías ni un segundo de la clase ya que allí veras a tu querido Mark -empezó Arthur mientras levantaba y bajaba sus cejas de forma coqueta cambiando de objetivo para sus comentarios ingeniosos.
-Cállate y no te metas.
-Si fuera Mark estoy seguro que no me hablaras así -siguió nuestro amigo fingiendo sentirse herido por las palabras de Charlotte haciendo un gesto dramático, a veces pienso que sería buen actor.
Charlotte no iba a dejar que Arthur se saliera con la suya y lograra fastidiarla o al menos que no tuviera consecuencias por hacerlo así que tomo una almohada del sofá y se la lanzo a Arthur que se quejó, pero mi amiga no le dio importancia, solo le dio la espalda y me tomo de la mano, llevándome a la parte de arriba de la casa, a mi habitación o lo que se convertiría en mi prisión, al menos por ahora.
Empezamos a repasar los temas que habían dado en clases pasadas, resaltando lo más importante de cada lección hasta que me lo aprendiera o al menos lograra comprenderlo y contestar preguntas o realizar los ejercicios a la perfección, lo que nos tomó un par de horas, para ser exactos dos horas y media.
-El grupo de robótica ya casi empieza así que tengo que irme -Charlotte se levantó de la cama, donde estábamos estudiando y recogiendo sus libretas, algunos lápices que había utilizado para ayudarme con mis apuntes, preguntas y ejercicios y todos fueron a parar a su mochila, la cerro y la colgó de su hombro derecho mientras caminaba hasta la puerta.
-Buen viaje -me despedí sabiendo que aún me faltaban algunas tareas e actividades por terminar pero con lo que había avanzado era suficiente para aguantar al menos dos semanas más con la misma rutina de antes sin sufrir consecuencias, sabía que Charlotte no me dejaría hasta que terminara todos los deberes y me pusiera al día con las clases, pero nunca se perdería una clase de robótica y con ella la oportunidad de ver a su amado Mark Walker y si ella se iba nadie podría evitar que vaya a la biblioteca que aún le quedaban un par de horas para que cerrara sus puertas.
Lastimosamente Charlotte sabia con solo verme o escuchar el tono de voz que utilizaba que planeaba algo, como odiaba que me descubriera, así que se giró antes de salir para mirarme a los ojos con una media sonrisa en sus labios sabiendo exactamente como fastidiar mis planes.
- ¡Arthur! ¿Puedes venir? -se limitó a decir con voz fuerte para que Arthur la escuchara sin quitarme los ojos de encima en ningún momento.
Casi al instante se dejó de escuchar el sonido del televisor de la sala y en su lugar se oyeron pasos que se acercaban a una velocidad moderada, el sonido se convino con el crujir de las escaleras y luego los pasos se escucharon en el pasillo para finalmente parar en la puerta de mi habitación dejando a la vista un Arthur un poco molesto por el almohadazo, se apoyó en el marco de la puerta viendo a Charlotte que dejo de verme para devolverle la mirada.
- ¿Que? ¿Quieres que te lleve con tu amado?
-No, claro que no, quiero que te encargues de vigilar a Estefany y no la dejes salir hasta que termine los deberes.
- ¡Charlotte! No me puedes hacer esto.
-Lo siento amiga, pero tienes que ponerte al día en las clases, pero mira el lado bueno si terminas rápido podrás irte -dijo Charlotte mientras salía de la habitación no sin antes darme un guiño para finalmente desaparecer tras la puerta.
-Ya oíste a la jefa a trabajar, si quieres ir a la biblioteca -Arthur se sentó en el suelo justo enfrente de la puerta con una sonrisa burlona en sus labios que me hiso enfadarme aún más, no con él, ni con Charlotte, sino que conmigo por mi descuido.
No iba a dejar que se burlara de mis desgracias así que me levante de la cama y camine hasta donde Arthur se encontraba disfrutando de mi miseria, lo tome por el brazo para que se levantara y lo empuje afuera de mi habitación cerrándole la puerta en la cara, pude escuchar como empezaba a reír a carcajadas en el pasillo, pero decidí ignorarlo, camine de vuelta a la cama y me puse a trabajar en los deberes faltantes.
Luego de dos horas más de trabajar sin parar tratando de entender cada tema con ayuda de los libros de texto de cada materia y alguno que otro video de internet, por fin termine todo, salí de mi habitación con una gran sonrisa en mi rostro ya que aún me daba tiempo a llegar a la biblioteca y por lo menos terminar el libro que había empezado recientemente, baje las escaleras eufórica, lo más rápido para no perder ni un minuto más, pero al bajar las escaleras vi a Charlotte y Arthur sentados en el sofá de la sala viendo una película, mis amigos me miraron curiosos por el cambio de humor tan drástico, de triste y desolada a eufórica y feliz.
- ¿Dónde vas tan apurada? -pregunto mi amiga con un plato de palomitas en la mano.
-A la biblioteca, ya terminé todo los deberes y antes que cierren quiero terminar de leer el libro que tengo pendiente -tome mi abrigo del perchero y me lo puse lo más rápido que pude, tome mi juego de llaves y cuando estaba por salir de la casa me detuvo una mano sobre mi hombro haciéndome voltear.
-Lo siento amiga, pero no podrás ir todavía faltan estos deberes -dijo Charlotte sacando un paquete de páginas con guías de trabajo de su mochila.
-No puede ser posible... -dije quitándome mi abrigo y dejando el juego de llaves para tomar las páginas y llevarlas a mi habitación mientras Arthur reía y reía hasta quedarse sin aire.
Me encerré en mi habitación y trabaje por horas, sin parar, cuando termine ya pasaba de media noche y moría de hambre así que baje las escaleras para comerme un emparedado y tomar un poco de jugo.
Mis amigos se habían ido a sus casas hace un tiempo así que se me hiso raro escuchar la puerta de la casa abrirse a estas horas, así que como precaución tome un jarrón de la decoración de la cocina y me asome al pasillo que daba a la puerta principal.
-Pensé que estarías dormida a esta hora -dijo mi padre como un regaño, pero confundido al verme a la defensiva con un jarrón como arma de ataque.
-Mañana es día de instituto, Estefany McLaren, sabes las reglas -se unió mi madre quedando igual de sorprendida al ver el jarrón que intente esconder tras mi espalda.
-Estaba haciendo algunos deberes que tenía pendientes y bajé por algo de comida, pero pensé que ustedes tenían turno nocturno en estos días, para la próxima vez pueden avisar así no tendré que buscar algo para defenderme.
-Lamentamos no avisarte, pero pensamos que estarías dormida, cumpliendo con las reglas -dijo mi madre mientras me daba un abrazo y se iba a la cocina.
-Esa es mi pequeña, defendiéndose con un... jarrón, pero seguro que es efectivo contra un ladrón, solo asegúrate de dar en la cabeza.
-Lo tomare en cuenta.
- ¿Solo comerás el emparedado o quieres un poco de pasta? -mi padre y yo fuimos a la cocina donde mi madre estaba recalentando las sobras de una pasta pesto que llevaba un par de días en el refrigerador.
-La pasta es una opción tentadora, pero con el emparedado estoy bien.
-Qué lástima que solo quieras tu emparedado, te traje un regalo, pero quizás no lo quieras.
-Depende que tipo de regalo sea.
-Uno que te encantara, es dulce, glaseado y tiene chispas de chocolate.
-También tiene mucha azúcar y no te dejara dormir, pero Joseph siempre te consiente demasiado.
-Margaret, puede que sea un poco consentidor, pero ella estaba haciendo los deberes lo merece como premio -mi padre y yo nos quedamos viendo a mi madre con una mirada suplicante, sabiendo que no podría resistir y terminaría aceptando lo que le pidiéramos.
-Bien, solo porque estabas haciendo los deberes del instituto ¿De qué se trataban que tardaste tanto en hacerlos?
-Me había atrasado con algunas entregas y le pedí ayuda a Charlotte y ya la conocen.
- ¿Te obligo a terminar todos los deberes que te faltaban?
-Si, hasta me prohibió ir a la biblioteca con la ayuda de Arthur.
-Ellos sí que se merecen esa rosquilla -dijo mi madre mientras daba vueltas con un cucharon a la pasta en la cazuela para que no se cocinara de más.
- ¡Oye! Yo hice mi parte, termine todo lo que tenía por hacer también me merezco la rosquilla.
-Lo se pequeña, por eso también te traje una, pero la tendrás mañana por la mañana ahora es tiempo de dormir.
- ¿Segura que yo soy el consentidor? -pregunto mi padre comiendo parte de la rosquilla que me había traído, siempre hacia lo mismo y cuando le decía algo al respecto contestaba "Solo te ayudo a terminarla".
-Puede que yo también lo sea, pero se controlarme, ahora Estefany a dormir que tienes que acostumbrarte al nuevo horario.
-No te preocupes cariño, estoy seguro que Estefany no tiene problemas en despertar temprano o dormir hasta tarde, lo tiene en la sangre.
-Me preocupo porque es tarde y tiene que dormir bien, puede que sea buena soportando los desvelos, pero eso no significa que me agrade que no duerma, está en el instituto y tiene que descansar.
-Tu madre tiene razón linda, dormir es importante, pero ¿Qué es eso del nuevo horario?
-Lo que sucede es que el instituto de los chicos se fusionará con otro y supongo que eso traerá cambios.
-Hablando de eso, quería pedirles permiso para faltar en cinco días.
- ¿Eso por qué? -pregunto mi padre y mi madre a la vez con la mirada fija en mí.
-Es que, en cinco días, como dijo mamá, se llevará acabo la fusión y me gustaría faltar, habrá mucho alboroto, además el instituto que se fusionara con el nuestro esta Marcus Rosman y se dice que esta infestado de gente como él así que no quiero ir, al menos ese día.
-Pensé que te habías librado de ese chico, tu padre y yo estábamos tan contentos por eso.
-Yo también lo estaba, pero ese tipo es como las plagas, nunca desaparece.
-Por mí está bien que faltes, ese tipo no me agrada.
-No apoyo que faltes a las clases y tu padre, aunque haya aceptado sin recalcar ese punto, tampoco apoya las faltas, pero también estoy de acuerdo a que faltes, pero solo ese día Estefany McLaren, ahora si a dormir.
-Está bien, los veo mañana por la mañana -respondí terminando lo que quedaba de mi rosquilla y emparedado, despidiéndome de ambos con un abrazo de buenas noches y subiendo a mi habitación para dormir al menos un par de horas.
El siguiente día, aunque fue difícil, ya que no había dormido prácticamente nada pude levantarme de la cama y mis padres me llevaron al instituto, entregué todas las tareas y sorprendí a los profesores que me felicitaron ya que era la primera vez que no tenía tareas por entregar en todos los años que estuve en el instituto.