CAP 1 PENSAMIENTOS INTRUSIVOS
Azrael estaba exhausto, tirado en el suelo golpeado y magullado. Sus alas se enroscaron lastimosamente alrededor de su cuerpo, y sabía que se veía patético.
Esta fue una misión dada por Dios mismo, pero Azrael estaba muy cansado. Se sentía como si nada de lo que hiciera importara, como si cada día que pasó de su vida luchando contra el mal fuera solo un día perdido. Y sabía que si se levantaba y lo intentaba de nuevo, el ciclo solo se repetiría. Azrael recostado en una pequeña colina, debajo de un árbol, contemplando como las hojas se movían con el viento, dudando si realmente obedecer y creer ciegamente en su padre era lo que él quería hacer por el resto de la eternidad. Miró como algunas hojas caían alrededor de él, sus pensamientos intrusivos comenzaron a invadir su mente. ¿Cómo se sentirá la rebeldía? Azrael recordó cómo uno de sus hermanos fué desterrado del cielo por desobedecer a su padre, Samael. Azrael también quería tomar sus propias decisiones, pero el miedo de ser desterrado y odiado por todos en el cielo era mayor.
Cerró sus ojos y suspiró al sentir como sus heridas comenzaron a sanar, al parecer Rafael finalmente había escuchado sus peticiones. Mientras estaba descansando sintió como alguien se acercaba a él, cuando abrió los ojos, miró a su hermano Miguel acercándose
-"¿vas a estar todo el día echado Azrael?"
-"hmm, si tengo la opción de hacerlo, entonces si."
Miguel rió levemente y se sentó al lado de su hermano
-"¿en que piensas hermano?"
-"no lo sé... ¿Nunca has sentido que lo que haces todo el tiempo ya no te hace sentir como antes?"
-"sé más específico"
-"quiero decir, antes acabar con los demonios era muy satisfactorio, defender a los humanos y protegerlos... Pero ahora, siento que ya no es como antes, hacer lo mismo una y otra vez me está cansando... ¿Tú no crees eso?"
*Miguel pensó por unos segundos*
-"no, para nada, ¿pero sabes quién más tenía esos pensamientos?"
-"¿quién?"
*Miguel se levantó y miró seriamente a Azrael*
-"Samael... Así que por tu bien será mejor que dejes de tener esos pensamientos y comienza a hacer tu trabajo, Azrael"
-Azrael bufó y apartó su mirada, siempre era lo mismo, cada vez que decía lo que pensaba era juzgado por todos a su alrededor, por eso prefería estar callado y pasar desapercibido de los demás seres celestiales.
-"lo que digas Miguel..."
-"Azrael, como tú hermano me preocupo por ti, no quiero que te pase lo mismo que Samael, así que sigue mis órdenes y deja de pensar ¿Entiendes?"
-"... Si..."
-"muy bien, ahora vámonos, tenemos que matar a unos demonios que atormentan a una familia"
-"¿otra vez?"
-"si, otra vez, así que no te quejes"
Miguel extendió sus alas y comenzó a volar, Azrael a regañadientes hizo lo mismo. Aún tenía esos pensamientos rodando por su cabeza, pero decidió obedecer a su hermano e ignorarlos.
Cuando llegaron al pueblo, los dos se dirigieron a la casa, se podía sentir la presencia demoníaca desde afuera, los dos entraron y vieron como uno de los demonios intentaba poseer a uno de los niños de la familia. Miguel sacó su espada e irrumpió en el cuarto del menor.
-yo iré por el más grande, tú encárgate del resto
Azrael bufó, pero obedeció a su hermano, mientras iba atacando a los demonios, una vez más llegaron sus pensamientos intrusivos. Si ellos matan a los demonios, entonces ¿También los ángeles y arcángeles son malos?
En eso, dos demonios atacaron a Azrael por la espalda, generándole varios rasguños profundos, la sangre dorada de Azrael comenzó a derramarse
-"¡Azrael! ¡Deja de pensar, eso solo te hace más débil!"
-le gritó Miguel a su hermano mientras seguía encargándose de matar al demonio más grande. Azrael estaba harto de recibir órdenes, no sólo de su hermano, sino de todos, de los demás ángeles y arcángeles, incluso un poco de Dios, solo quería tomar sus propias decisiones, tener sus propios pensamientos, los cuáles fueron interrumpidos por otra herida en su brazo. Antes de que Azrael pudiera reaccionar, Miguel apuñaló a los últimos demonios que quedaban matándolos al instante. Miguel fulminó con la mirada a Azrael
-"se supone que eres un arcángel, no debes distraerte como un niño, eso es lo que pasa cuando dudas como Samael, sigue así y pronto serás expulsado del cielo"
Miguel miraba con desprecio a su hermano, se acercó a él y le quitó su espada
-"no te la devolveré hasta que dejes tus patéticas dudas, ya tienes 120 años, actúa como el adulto que debes ser"
Azrael se levantó del suelo enojado y salió de la casa, no quería ver a nadie. Se dirigió a aquél árbol donde solía descansar, aún estaba adolorido por los rasguños. Finamente llegó a aquella colina familiar, pero mientras se iba acercando pudo sentir la presencia de un demonio cerca. Él tuvo un sentimiento de preocupación, no tenía arma con la cuál defenderse y estaba casi seguro de que sus hermanos no querían saber nada de él. Azrael no sabía que hacer en ese momento, pero recordó las palabras de su hermano, quizá si mataba al menos a un demonio, sus hermanos dejarían de decirle que es un niño, así que acercó aún más hasta que vió a alguien recostado en una rama del árbol, Azrael la miró más de cerca y se dió de cuenta de que era un demonio femenino.
Ella tenía el cabello largo y oscuro como la noche adornado por sus cuernos de demonio, la piel blanca casi pálida, en su cara se podían ver varias pecas, ojos de color morado, figura esbelta con un vestido negro un poco rasgado, también se podían ver sus alas negras.
Aquella figura lo miró con algo de enojo y desprecio
-"¿Que miras, niño?"
-"yo ammm...." *Ejem* "escucha, criatura infernal, como arcángel, te ordeno que te mantengas lo más alejado posible de esta área"
Ella lo miró sin reacción alguna, sin importarle su orden, no se movió ni un centímetro de aquel lugar ignorando lo que había dicho Azrael
-"¡Oye! Te dí una orden, así que vete de aquí antes de que haga que te arrepientas de desobedecerme"
-"ahg cierra la boca angelito, intento dormir"
Azrael no entendía nada, comúnmente los demonios obedecían a Miguel cuando él les decía que era un arcángel y los amenazaba
-"te voy a dar hasta la cuenta de tres y más te vale haberte ido cuando llegue a tres, uno..."
-"uuh que miedo, mira como tiemblo"- dijo ella de forma sarcástica
-"d-dos... Dos y medio..."
-"mira niño ¿Por qué no te vas al infierno y me dejas en paz? Literalmente está a un vuelo de aquí, así que vete antes de que tus hermanitos tengan que recoger tu cadáver, gracias"
En este punto Azrael no sabía que hacer al respecto, quizá debería pelear para imponer respeto así como hacia su hermano. Pero, no es lo mismo pelear con un demonio normal que con una demonio femenina. Así que decidió "asustarla".
Azrael se acercó al árbol y empezó a mover fuertemente la rama dónde ella estaba acostada, provocando que se cayera
-"¿¡Que te pasa idiota!?"
-"te dí una orden"
-"yo no sigo órdenes, mucho menos a los angelitos mimados como tú, idiota"- Dijo ella muy enojada mientras se acercaba de forma amenazante
Ahora todo tenía más sentido, esa demonio había nacido en el círculo de la Herejía, comúnmente Miguel mataba a esa especie cada vez que los veía, pero Azrael no tenía arma con la cual defenderse o atacar. La demonio extendió sus alas, lo cual la hacía ver aún más amenazante de lo que era, ella se acercaba con claras intenciones de lastimarlo, Azrael retrocedió pero se tropezó y cayó al suelo, en un movimiento desesperado Azrael tomó un poco de tierra en su mano y la lanzó a la cara de la demonio
-"¡ahh! ¡Hijo de perra!"- ella frotó sus ojos desesperadamente mientras retrocedía
-"esa fué la primera advertencia, así que vete de aquí criatura"- él podrá mentirles a todos pero no a si mismo, Azrael estaba muerto de miedo, no sabía si la demonio le respondería de forma agresiva. Ella lo miró con desprecio y gruñó levemente
-"peleas como un niño, normalmente te arrancaría esas lindas alas blancas y se las daría de comer a mis mascotas, pero, eres tan patético que no quiero que se vuelvan igual de patéticos que tú"
Ella extendió sus alas y se fue, dejando al pobre arcángel con el corazón en la boca y sudando frío, eso estuvo cerca.