CAPITULO CERO
Alguna vez escuche decir a mi padre que imaginaras al amor como un árbol. Dos personas plantan una pequeña semilla que con el tiempo que dure su relación irá creciendo. Muchos solo llegaban a salir de la semilla, otros se quedaban a medias, unos más si llegaban a crecer pero se marchitaban o eran talados por terceras personas. Y unos pocos más ya estaban horrorosamente marchitos, negros, caídos, pero la terquedes de esas personas ponían soportes para que el árbol quede de pie. Pero al final todos caen y se terminan lastimando ambas partes. Y unos árboles muy contados daban frutos de amor. Árboles con frutos de amor que no necesariamente daban hijos, también ayudaba a unas cuantas personas a ver cómo se debería ver un verdadero amor, no por prejuicio. Si no por sus frutos.
Y los que a mí más me duelen son los que siguen de pie, con frutos, floreciendo cada día más, pero sus agricultores por alguna razón decidieron separarse, pero su amor aún sigue vivo. Es doloroso saber que están tan cerca de tocarse, pero ninguno de ellos lo hacen.
El día que mi padre murió, un cuatro de julio, ese día todo mi mundo se derrumbó, una parte de mí se fue con él y uno de mis más grandes sueños.
Lo perdí todo ese día, mis sueños, mis metas, mi vida, a mi padre, las fuerzas de hacer cualquier cosa.
Se suponía que yo tenía a una madre a mi lado, pero lo que me dejaron fue un monstruo cuyo árbol que tantos soportes ya había caído, cuya dueña se desquitaba conmigo por demasiadas cosas, cuya violencia de género heredias que no se ven pero duelen bastante.
Si al menos la vida tuviese un poco de empatía y fuese menos egoísta, nada de esto hubiese pasado o mi madre hubiera ido con él y no yo.
Pero el hubiera no existe.
Claro que la vida es cruel y demasiado, jamás, y nunca será justa, mi padre me decía: "soporta a la vida y algún día tendrás riquezas, algún día, mi pequeña paloma, la vida te recompensará y será justa para ti"
Pero cuando ya perdiste tu vida, ¿cómo esperas vivir lo que ya no tienes?
El me enseño a ser feliz a su lado, pero, ¿qué hago ahora que ya no está aquí?