Un mes para ti.

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Summary

Para August el amor es Rose, la chica de la que a estado enamorado por mucho tiempo. Aquella con la que ha fantaseado una enorme boda con su banda favorita de fondo, las cosas parecían ir por buen camino, junto a su mejor amigo Max han planeado llamar la atención de la chica sin parecer unos loco acosadores pero... Siempre hay un pero, nunca pensaron toparse con Archie; el dios nórdico que se las pondrá difícil. ¿Que saldría mal?.

Status
Ongoing
Chapters
25
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
16+

Capítulo 1| Max siendo un estúpido

El día pasa volando, veo el reloj en mi mano izquierda y este marca las 5:05 PM, hoy fue un día genial. Mientras espero a que pase el transporte en la parada de autobuses le marcó una vez más a Max, no supe nada de él en todo el día, supongo que ha estado muy ocupado como para estarme ignorando todo el tiempo. Espero unos segundos hasta que su voz grave y aburrida suena al otro lado de la línea.


—Dinero no tengo y favores no hago.—suena a como que se acaba de despertar.—¿Para que estabas llamando?, cuando pensé tener un día libre de tu presencia, no pude ya que tus insistentes llamadas me perturbaron todo el tiempo.


Una tonta sonrisa divertida se plasma en mi rostro. Max siempre ha sido así, su humor sarcástico es algo que lo identifica.


—No seas imbecil—le cuestiono.—Agradece que me preocupo por tí.


Y era la verdad, me preocupa que cometa alguna estupidez y luego se vaya arrepentir. Aún recuerdo aquel pasado Julio en el que salimos a patinar como era de costumbre, todo parecía estar perfecto esa tarde hasta que retó a un chico de un metro ochenta en la plaza a peliar. En conclusión terminamos en urgencias y el chico en la comisaría. Aunque Max no interpuso una denuncia en contra del chico ya que él mismo tuvo la culpa de todo y claramente se lo merecía por payaso; él chico se enojó tanto que prometió buscarlo y hacerlo tuquito. No se que fue lo que le dijo exactamente ya que como es de costumbre yo estaba por las nubes venerando la belleza de Rose cual estaba sentada en una banca conversando con sus amigas mientras veían a chicos entrenar al volleyball.


Tan solo recordar su sonrisa que me derrite.


Su cabello tan dorado y deslumbrante como el sol.


La forma delicada en que habla.


Lo amable y bondadosa que es.


¡Santo Dios!, ella es perfecta.


Si tan solo pudiera hablarle como cualquier chico que quiere ligar y no estar sonriendole de lejos sin poder acercarme ya que probablemente me daría un ataque cardiaco; todo sería de ensueños. Ella me ha hipnotizado con algún hechizo raro, de eso no hay duda.


No se en que momento he pasado de pensar en lo imbecil que es Max a lo diosa e increíble que es Rose.


—August, ¿Sigues ahí?.—pregunta y sacudo mi cabeza para centrarme.—Parece que te has quedado bloqueado, solo espero que no estés paralizado sin parpadear porqué lo último que quiero es que me avergüences al salir en algún video de YouTube sobre fallos en la realidad.


Una risa nasal es lo único que me sale por lo último que ha mencionado.


—No esas tonto, solo que me he quedado pensando en las miles de estupideces que pudiste haber hecho en el transcurso del día.


Escucho como Max bufa.


—Ni que mi apellido fuera Colt—suelta con ironía. Mi cara se estira y la ofensa de decir que el solo hecho de poseer mi apellido lo haría más imbecil me hiere los sentimientos que claramente no poseo.


—Pues que quede claro que la mayor parte del tiempo tú la cagas en algo.—refuto mientras inflo mis mejillas.


—Y luego tú la recontra-cagas al tratar de hallar una solución.


—Lo que cuenta es que tú empiezas todo, y no pienso discutirlo más.


A través de la línea escucho como la mamá de Max le grita para que le cambie algo en la televisión, por lo que he escuchado no sabe utilizar Netflix. Aún recuerdo aquella vez que discutió con mi mejor amigo por el hecho de que él ya le había explicado muchas veces como utilizarlo, sus palabras aún siguen muy bien grabadas en mi memoria.


—¡Mamá no puedo creer que todavia no me hayas captado!, usar esto es fácil.—le dijo él.


—¡Pues ya vez como me siento cuando te trato de enseñar algo!—le replicó ella.—Estas bien pendejo.


—¡Pero por lo menos yo se usar Netflix!—él le grito divertido.


—¡Por lo menos yo se hacer trámites sin miedo a que me de un ataque de pánico!—le debatió ella y con eso se coronó ganadora.


Esa pelea fue una de las más épicas que mis ojos han deleitado. Joder, como no pude grabar tremenda humillación hacia mi querido amigo.


—Ignorando los gritos de mi progenitora, quería aprovechar para decirte que el sábado es el cumple de Karol, ha dicho que será algo intimo. Pero tú sabes a que se refiere con intimo.— Max hace énfasis en lo último y lo sé perfectamente, cuando dice la palabra "íntimo", se refiere a que no invitara a nadie que no sea parte de su círculo amistoso, y claramente ella es el tipo de persona que tiene más conocidos que un influencer.


—Uff, todo esto huele a que pasare con resaca una semana entera.—me río por lo bajo, todavía se escuchan los gritos de Palmer gritándole ofensas a Max por no hacerle caso.—Yo de ti iría, no vaya ser y te mate con el control.


Max gruñe y le grita que se espere unos segundos, pero al parecer su mamá no tiene paciencia por que se escucha entrar a donde sea que esté metido mi mejor amigo, dudo que sea su habitación.


—¡Joder Maximiliano, te estoy llamando para hoy no para mañana!—se escucha furiosa.—¿Estas con Gus al teléfono?.


¡Dios mío!, se que es lo que se viene ahora y no quiero.


—Sí, pero no quiere hablar contig...—antes de que él terminará, su mamá le arrebató el celular.


—Hola cariño, ¿Ya escuchaste como Maxi no me hace caso?. Yo... que le di la vida, ahora me paga con esa mala actitud.—no se que decir, Palmer siempre se hace la víctima conmigo, como si el hecho de ser el mejor amigo de su hijo me otorgará algún súper poder que le quite las perradas mágicamente.—Tú no eres así con tú mamá, ¿o sí?


Carraspeo y la verdad es que esto es súper incomodo.


—Palmer, la verdad es que...—las palabras me quedan suspendidas al aire, de pronto una sonrisa maliciosa adorna mi rostro.—De hecho yo nunca le he faltado el respeto a mi mamá, siempre que ella me pide algo no lo dudo ni dos veces en hacerle caso.—bueno, en  parte eso es verdad, si no le hago caso a mi mamá me rompe la escoba en la cabeza.—Maxi es muy grosero, lo mejor es que busques como castigarlo y hacerle saber quien manda. Yo siempre le he dicho que cambie esa actitud, pero tú sabes como es de terco.


Juro que me quiero cagar de la risa, puedo escuchar como Max me insulta al otro lado de la línea y se que luego me hará pagar por esto.


—Se que eres un buen amigo para él, ojalá y tomara un poco de tú ejemplo.—Palmer suspira un poco cansada y la puedo entender, Max es difícil de tratar.—Habla con él, te lo paso. Yo iré a descifrar como poner una película sin la ayuda del malcriado este.


—Esta bien, puede que llegue más noche. Ya sabes, hay que ver un maratón de La Rosa de Guadalupe.—le digo mientras observo a los lados, pero el bus nunca pasa.


—¡Oh sí!—exclama feliz, alejando la faceta de perrito amugado.—Haré palomitas, creo que todavía hay en la despensa. Me saludas a tu mami, dile que el domingo iré a visitarla. Necesitamos hablar sobre muchas cosas—cuando pensé que me iba a pasar a Max, volvió hablar.—Por cierto, dile que su comadre María se volvió a dejar con el marido. ¡Hay pobre mujer!.


Bueno, el domingo mis oídos se deleitarán con la tiradera de veneno que mi mamá y Palmer se van armar mientras vean Caso Cerrado.


—Esta bien, yo le pasaré la información. Suerte con la TV.—le digo y ella se despide. Hay unos segundos de silencio hasta que Max habla furioso.


—Eres un maldito perro traicionero.


No dudo y me hecho a reír con todas las ganas del mundo.


—Bajale un poco al drama, además en parte tu mamá tiene razón. Deberías de hacerle caso, eres un poco testarudo con ella.


—Olvidemos esto okay—dice mientras da un suspiro.—Si vienes podemos hablar sobre como le harás para invitar a salir a Rose, lo más probable es que llegue a la fiesta de Karol. Ahí le dirás que bailen, la llevas al patio y mientras hablan de cosas aburridas de sus patéticas vidas; la invitas a salir.


—Cuando lo dices tú suena fácil.


—Bueno, bueno, bueno. Ven y hablamos de eso, si logro que te haga caso, será un favor más a mi lista, tengo que hacer obras de caridad para poder llegar al cielo.


De lejos veo que el bus se va acercando rápidamente a la parada.


—Jodete—es lo único que le digo para colgar la llamada.


Cuando se para enfrente de mí, guardo el celular en los bolsillos de mi pantalón y subo. Las personas me observan como si me hubiese salido un cuerno en la frente, la mayor parte de los lugares están ocupados y me es difícil encontrar uno vacío. Como odio ser pobre.


Cuando doy otro paso el bus arranca y me estrelló contra un asiento, mi barbilla impacta con la barra de hierro donde sostienes las manos, todos los ojos se centran en mí y puedo sentir la sangre de mi rostro calentarse por la vergüenza. Cuando me trato de incorporar, el maldito bus del demonio pasa por un policía acostado y vuelvo a golpearme la barbilla.


—Joder—es lo único que digo tragándome el dolor, nadie se digna en ayudarme. Como esta de jodida la sociedad.


—¿Estas bien?—escucho la voz de un chico y luego sus manos tomando uno de mis brazos para ayudar a levantarme.


—Sin dignidad, pero en perfecto estado.—es lo único que le respondo, al incorporarme mejor lo observo. Su cabello negro cayendo por los lados de su rostro, sus ojos verdosos, su rostro bien cuidado y sin ningún granito, su voz ronca y joder. Lo reconozco y siento como la presión esta apunto de bajarme, esto es malo; muy malo.


—¿Tú?—veo como tensa la mandíbula y mierda, este podría ser el fin para mí.


Archie Truett.


El chico que estuvo preso por la culpa de Max esta frente a mí y luce molesto y con ganas de partirme la cara. Quiero salir corriendo o lanzarme por la ventanilla del bus, pero mis pies están congelado. Es como estar en una parálisis de sueño, pero sin estar dormido y Archie siendo el demonio que te atormenta en ese momento. Quiero decirle que no se quien es y que talvez me confunde con alguien más, pero mi lengua me traiciona ya que me sale:


—Tú.


Y no era una pregunta, era una afirmación de que se perfectamente quien es y que es lo que me pasará.