The little sister

Summary

Matias va por primera vez a la casa de su "algo", Alejo. ¿que es lo peor que podria pasar?

Genre
Romance
Author
Ab
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

1

Matias se comía la uñas de los nervios.


Por primera vez iba a visitar la casa de su "algo". Llevaban algunos 4 meses saliendo, principalmente teniendo citas, pero hasta ese día no habían decidido ponerle algún título a su relación.


Pero, ¿Que lo llevará a conocer a su familia representa algo, o no?


Cuando entraron a la casa, Matias pudo observar la cantidad de fotos familiares que había en las paredes y sobre los muebles. Fotos de Alejo de pequeño con su traje de gaucho, o también con ropa de fútbol. Pero, algo que predominaba eran las fotos de la princesa de la casa, de quien el pelinegro sabía mucho porque el morocho siempre le contaba sobre ella en sus citas.


Matias se sentía ansioso por conocerla, porque según Alejo, era muy importante caerle bien a la pequeña, y esto era medio difícil.


"Se que suena tonto pero espero que te lleves bien con bruna" dijo Alejo en una de sus últimas citas


— Quedate, yo ya vengo, Mati — le dice Alejo dándole un corto beso dejándolo en el sillón del living.


Mientras estaba solo se dedicó a ver las fotos que había en las repisas, también aprovechaba para conseguir nuevas fotos de alejo. "Que lindo que siempre fue" pensaba mientras miraba una foto del menor con un trofeo y vestido con ropa de fútbol roja.


De repente sintió que alguien tiraba de su ropa, así que miró hacia abajo y se cruzó con una nena de pelo castaño, de no más de 5 años, que claramente reconoció como Bruna.


— Hola pequeña — se agacho un poco para estar más a la altura de la niña.


— ¿Vos que sos de mi hermano? — pregunto mirando fijo a los ojos de Matías porque no lo reconocía del grupo habitual de su hermano.


“eso es una excelente pregunta bruna, yo también me lo pregunto” pensó el pelinegro.


—Soy, mmm, un amigo de tu hermano — respondió soltando un chasquido al final, porque odiaba decir la palabra amigo cuando se refería a Alejo.


— ah, ¿por qué sabes que mi hermano tiene novia, no? — le pregunto a la nena.


Matias se quedó en blanco, su primer pensamiento fue creer que la nena lo estaba boludeando pero al instante también pensó que capaz había escuchado a Alejo hablando de alguien más. Eran muchas posibilidades las que se cruzaban en su cabeza, así que decidió preguntar algo.


Aunque en un punto capaz debía haberse preguntado por qué la pequeña porque la niña sacó esa cuestión a la luz, pero su mente no había ido tan lejos.


— ah! ¿y cómo se llama la novia de tu hermano? — haciéndose el boludo, pero a la vez queriendo saber qué sabía la menor.


— Maite — respondió rápidamente la menor, con una gran sonrisa en el rostro.


“ah, se refiere a ella” pensó Matias mientras volvía a respirar.


Maite era la mejor amiga, también ex novia de Alejo. El morocho le había hablado de ella cuando le contó cómo se había dado cuenta que le gustaban más los chicos que las chicas. Justamente a causa de ser mejores amigos desde la infancia, a ambos se les había ocurrido probar con ser novios, pero el intento no duró mucho porque durante ese relación Alejo se dio cuenta de sexualidad.


Así que ambos ahora son buenos amigos. Literalmente, Matías ya la había conocido y se habían llevado bien.


—Ah! si, la conozco — le empezó a decir Matias — también somos amigos.


—Ella juega conmigo cuando viene a casa — comenta la pequeña.


Matias rápidamente comprendió la indirecta, la niña simplemente quería que él jugara con ella.


— ¿y a que juegan? ¿puedo jugar yo también?


A Bruna se le iluminó la mirada ante la mención de poder jugar con el mayor.


— Sisisi — dijo con mucha emoción la niña, agarrando inmediatamente la mano de Matias —. Veni, ¡seguime!.


Matias se dejó arrastrar por la menor hasta la que parecía la habitación de la misma. Era de un color violeta pastel, con muchos juguetes, desde muñecas hasta autos de carrera, y en un rincón se veía una pelota de fútbol.


“eso seguro fue obra de Alejo” razonó Matias, conociendo el fanatismo del morocho por el fútbol, en especial, por Rosario Central.


Pero, lo mas importante, era la pequeña mesa con sus pequeñas sillas donde se podia ver sentado una elefante con vestido de tonos rosados, a un unicornio de color azul y tambien un mono gigante con un moño rojo.


Bruna lo guió hasta la pequeña silla que estaba entre el unicornio y el mono gigante, y le murmuró que se sentara. Matias, aunque se le complicó un poco, hizo caso inmediato a lo dicho por la menor.


— ¿te gusta el té? — le preguntó la niña cuando se sentó enfrente de él mientras sostenía una pequeña taza de té y una pava de plástico.


Claramente Matias había comprendido a que estaban por jugar, así que respondió:


— Obviamente, me encanta.


Bruna al escucharlo sonrió inmensamente, y el pelinegro se sintió conquistado por la pequeña, le generaba una sensación hogareña poder compartir con ella. Esperaba poder seguir compartiendo con ella, si finalmente se convierte en novio de Alejo.


Porque la luz que tenía esa nena, le daba tranquilidad a cualquier persona.


Sonaba tonto capaz, porque literalmente llevaba 5 minutos jugando la pequeña, pero desde el momento que la niña habia agarrado su mano, Matías habia tenido la sensacion de haber vuelto a su infancia, cuando los sentimientos eran inocentes, y todavia no se habia golpeado con la realidad que traua el crecer.


Que lindo sentirse como un niño, una vez más.




Alejo se sorprendió cuando volvió al living y no encontró a Matias por ningún lado, así que empezó a buscarlo por los otros sectores de la casa. Cuando subió al segundo piso escuchó unas risas que provenían de la habitación de su hermanita. Y la escena que se encontró cuando abrió era la que menos esperaba.


Matias y Bruna se encontraban jugando a las escondidas, en ese momento, la pequeña se encontraba contando mientras que el chico se “escondía” detrás del armario. Cuando la niña terminó de contar empezó a buscar al chico y apenas lo encontró, lo abrazó y le dijo “Te encontré, mati” mientras se reía. Entonces, Matias se levantó del piso y la empezó a hacer girar mientras repetía “ah si que me encontraste” y ambos se reían.


Ver a su amada hermanita jugando con el chico que poco a poco lo estaba enamorando, más aún en ese momento, le llenaba el pecho de una sensación cálida y reconfortante.


"Como me estas atrapando Matías Soule" pensó Alejo.


Igual, él había sabido desde el momento uno que empezó a tener algo con el marplatense, que iba a ser imposible resistirse a él.


Matias tenía una energía tan amable y positiva, que se daba ganas de estar a su alrededor solo para que te comparta un poco.


Aunque no tenía dudas sobre cómo era el pelinegro, lo sorprendió para bien como lo estaba tratando su hermana. Alejo se había tomado el tiempo de explicarle que hoy venía a casa alguien muy especial para él y que era importante que se llevara bien con ella.


Pero nunca se espero poder encontrarlos en una situación así, cuando la menor solía ser bastante tímida con las personas nuevas.


— Alejo — fue claramente, Bruna, quien se percató de su presencia. Así que Alejo al escucharla, se agachó y abrió sus brazos para poder agarrarla.


— Hola mi vida — dejo un sonoro beso en la mejilla de la pequeña —. ¿Andas haciendo nuevos amigos?


— Si — respondió con una sonrisa y haciendo énfasis en la última letra.


Alejo se puso de pie, y le hizo una seña con la mano a Matias para que se acercara a él.


Matias lo noto, así que se acercó hacia el morocho y se puso a su lado, y le susurro:


— me agarro en el living.


Alejo se rió sutilmente, había visto a la menor escondida detrás de un mueble cuando él estaba saliendo, pero nunca se esperó que fuera para poder emboscar a Matias.


— ¿Te molesta si te robo un ratito a tu nuevo amigo? — le pregunto Alejo con una voz suave a la menor.


— pero solo un ratito — acepto la pequeña.




Alejo le había agarrado la mano, y lo estaba llevando por el pasillo hasta lo que creía que era su habitación.


Cuando abrió la puerta, no le dio ni tiempo a Matías de pensar o decir algo, simplemente lo acorraló contra él y lo besó.


No era un beso con segundas intenciones, pero si uno cargado de emociones que el pelinegro no tardó en corresponder. Como siempre desde que se habían conocido una sensación electrizante le traspasaba por todo el cuerpo. ¿Era posible que una persona te hiciera sentir tan bien solo con un simple beso?


—Me tomó por sorpresa la reacción de Bruna. — dice Alejo cortando el beso pero dejándose su frente apoyada sobre la de Matias.


— ¿por qué?


— Nunca suele acercarse a mis amigos — empezó a explicar, y Matias le tiró una mirada fulminante —. ¡Hey!, ya se que vos y yo no somos amigos, pero no iba por ese lado.


— Ya se, tonto — le da un pico rapido en los labios — segui diciendome.


— Siempre que los saluda, se esconde detrás de mí o solo saluda facu — siguió diciendo —, pero parece que no soy el único que pudo ver lo increíble persona que sos.


Matias se sonroja ante esas palabras, aunque Alejo se la pasaba diciéndole cosas lindas y tiernas, él siempre terminaba avergonzado, escondiéndose en el pecho del menor.


— Igual te aviso que me dijo que tenes novia — murmuro sin salir de su escondite.


— ¿que? — se quedaron ambos en silencio, hasta que Alejo se dio cuenta. — ¿Maite, no?


— Si — refunfuñando respondió Matias.


"Seguro me vio darle un beso mientras estaba escondida en el living" dedujo el morocho.


Alejo subió sus manos hasta las mejillas del mayor. Y agarro su cara para que lo mirara frente a frente. Tomando en cuenta la situación de hoy, el rosarino supo que era el momento de confesarse y además de hacer la pregunta, que tanto llevaba retrasando.


— Te amo, Mati — comenzó a decir — se que solo llevamos tres meses saliendo pero posta, lo hago. Me generas cosas nunca antes me habían pasado. Así que, ¿te gustaría ser mi novio?


Matias se quedó en blanco.


había esperado tanto ese momento, poder escuchar esa pregunta por parte del mayor. Que sin dejar de mirarlo directo a los ojos, respondió:


— Si, obvio que sí — le dio un corto beso —. Yo también te amo. Y no sabes cuanto.


— ah sí, ¿cuánto?, creo que podríamos encontrar una forma para que me lo demuestres. — Alejo bajo sus manos hacia la cintura de Matias y lo acerco más hacia su cuerpo.


Sin decir nada empezaron a besarse. Matias tenía sus manos en la nuca del morocho mientras que las manos de Alejo permanecían presionando su cintura. Estaban atrapados en su burbuja.


— Ale, devolveme a mi amigo, que el señor mono dijo que le tenía que contar más de sus aventuras — grito Bruna mientras golpeaba la puerta.


Ambos se separaron y se rieron.


— Ahí voy, Bruna — respondió Matias dejando un beso corto en los labios de Alejo antes de salir a jugar con la pequeña.