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--Pueden ir en pazā
Pronunció dando por finalizada la misa, cerró aquella vieja biblia que leĆa todos los dĆas desde que era un niƱo y, cuyos versĆculos (en su mayorĆa) podrĆa recitar de memoria.
Dirigió su verdosa mirada a las grandes puertas de la iglesia, viendo partir a los feligreses, que como cada domingo asistĆan fielmente a misa.
Luego de ordenar y guardar la biblia, bebida y comida sagrada, se despidió de loa jóvenes monaguillos, emprende camino a su celda*, donde le aguardaba la carta que le darĆa vĆa libre a la vida, que hasta hace poco descubrió, realmente querĆa vivir.
Se habĆa sentido mal durante toda la eucaristĆa, tan hipócrita y ansioso. Hablando de āsinceridad y fidelidad ā, vistiendo aquella sotana negra que amó vestir alguna vez, pero que actualmente sentĆa, quemaba tanto su piel como su alma. Y estando frente a todas aquellas personas que se dirigĆan a Ć©l como āsu santidadā, Dios sabe que Ć©l es todo menos santo.
Caminaba de forma lenta, con la cabeza gacha; y perdido en sus pensamientos, mĆ”s especĆficamente, en sus recuerdos.
Desde pequeƱo adoraba acudir a misa con sus padres y hermana, amaba lo hermoso de la palabra de Dios, soƱaba con algĆŗn dĆa ser quien diera aquellas palabras a quienes asistĆan a misa, era un niƱo con un amor inmenso por la religión e incluso llego a servir como monaguillo, en algĆŗn punto su familia llego a pensar que con el pasar de los aƱos, empezarĆa a descubrirse a sĆ mismo y lo que querĆa realmente, no porque dudaran del amor que Harry sentĆa por la religión, sino porque, todos quisimos ser algo de pequeƱos y esos deseos de ser, cambiaban con los aƱos.
A pesar de eso, no fue una sorpresa cuando el no tan pequeƱo Harry de 23 aƱos habĆa tomado los tres votos sacerdotales, pobreza, obediencia y castidad, que en lo religioso, segĆŗn los consejos evangĆ©licos, son el imitar la vida de Jesucristo, y obligarse a cumplir los votos es profesar, y al hacer esto, se deja de ser novicio para ser profeso, consagrando asĆ, su vida al servicio religioso.
6 aƱos despuĆ©s de tomar sus votos y haberse convertido oficialmente en el padre Harry Styles, y de haber servido fielmente esos aƱos en la parroquia en la cual paso su niƱez, especĆficamente en Holmes Chapel.
Fue asignado a un pequeƱo pueblo, tras el fallecimiento del sacerdote anterior, lleno de felicidad llego a una linda parroquia cercana a Doncaster, fue recibido por los creyentes con los brazos abiertos, sintiƩndose pleno.
Para el sexto mes de haber llegado a aquel hermoso lugar, fuĆ© cuando por primera vez en su vida, sintió algo distinto a su amor a Dios, aunque no habĆa dejado de amar al padre celestial y su palabra. Aprendió a creer y amar algo mĆ”s.
Alguien mƔs.
Fue un 28 de septiembre exactamente, una noche luego de haber oficiado la Ćŗltima misa de rĆ©quiem*, que generalmente, eran oficiadas los dĆas de semana en las tardes. Ese dĆa en particular la iglesia (que generalmente era cerrada temprano), tuvo sus puertas abiertas, Harry habĆa sido solicitado por uno de sus feligreses al confesionario, aunque no era comĆŗn que las personas se confesaran a esas horas, la casa de Dios siempre estarĆa abierta para sus hijos, y el noble sacerdote de ojos verdes y rizos castaƱos, dispuesto a escuchar y consolar a sus queridos feligreses.
Ese dĆa en especial, Harry se habĆa sentido extraƱo. Luego de salir temprano en la maƱana a su visita rutinaria al orfanatorio, a dar clases de catecismo a los pequeƱos. Y pasar obligatoriamente, frente a aquel enorme local, que muchos podrĆan llamar un sitio de perdición y pecado, no es que tuviese problema alguno con aquel enorme bar o que considerara aquel negocio algo malo, era simplemente que, al pasar, cruzaba su mirada con una de las pocas personas que nunca habĆa puesto un pie en la iglesia, un hombre de quien habĆa escuchado hablar demasiado en el poco tiempo que llevaba viviendo allĆ, nada positivo y nada que el haya tomado en cuenta, eran rumores y Ć©l, una persona de fe y con la creencia de que, el Ćŗnico que puede juzgarnos es Dios, no sobre pensaba en ellos, no conocĆa a ese hombre, lo que habĆa vivido o algĆŗn aspecto de su vida.
Louis Tomlinson
Se habĆa grabado su nombre, y la intensidad de su mirada. AllĆ la razón de sentirse extraƱo, habĆa visto a ese hombre muchas veces en su recorrido al orfanato, y nunca habĆa tomado el tiempo de detallarlo, pero esa maƱana, habĆa caminado tan lentamente al verlo, no habĆa logrado despegar su vista de aquellos ojos azules, y no pudo evitar recorrer todo su rostro, deteniĆ©ndose en sus labios, cuando el hombre que se veĆa apenas un par de aƱos mayor que Ć©l, recorrió sus belfos lentamente con su lengua. Y el embelesado habĆa imitado aquello, apresurando su paso cuando el hombre sonrió cĆnicamente.
Logro cumplir con sus tareas ese dĆa sin contratiempos, pero en su mente seguĆan aquel par de zafiros y aquellos delgados y rosados labios, habĆa tomado un tiempo para hablar con dios y logro calmar su mente y eliminar aquellos pensamientos.
Pero cuando al dirigirse esa misma noche a cerrar las puertas de aquel templo de oración, y un pie interponiĆ©ndose entre el marco, impidió que lograse su tarea., se sorprendió ciertamente, pero mayor fue su sorpresa al ver de quien era aquel pie intruso, y los pensamientos que habĆa logrado contener y clamado a dios no volver a tener, salieron a flote, sintiĆ©ndose nervioso y con un repentino calor en todo su ser.
El padre Styles, se quedó en silencio por un momento, observando al hombre a penas un poco mÔs bajo que él, esperando que, dijera alguna palabra.
Louis Tomlinson.
El hombre lo miraba, esa misma mirada de siempre, de una forma tan intensa que lograba ponerle los vellos de punta, lo hacĆa sentir nervioso por alguna extraƱa razón, no entendĆa porque esa forma en que le miraba, hacĆa que sintiese su piel caliente. Sobre todo tus mejillas, sentĆa sus mejillas como si estĆ”s estuviesen expuestas al sol.
Luego de lo que se sintió como una eternidad, Harry, carraspeó y decidió hablar.
āBuenas noches, SeƱor Tomlinson.ā Habló con su voz suave, y observó como el hombre frente a Ć©l, mordĆa su labio.ā Estaba a punto de cerrar la iglesia pero, la casa de Dios siempre estarĆ” abierta para cuando sus hijos la necesiten. ĀæPuedo ayudarle en algo?.
El ojiazul sonrió y asintió pero no dijo nada, solo dió la espalda a el hombre de la sotana y cerró las puertas de la iglesia para luego volver a mirar a Harry, quien sentĆa algo extraƱo en el estómago.
āQuiero confesar mis pecados, padreā Dios, que estĆ”s en los cielosā pensó Harry, al escuchar aquella voz que provocó un leve temblor en sus piernas.
āY-yo, Claro, hijo. Vamos āDijo e hizo una seƱal para que el caballero frente a Ć©l le siguiera cuando empezó a caminar en busca de su sotana, se detuvo y dirigió su mirada hacia al ojiazul, cuando escuchó la risa de este.
āMierda, ĀæHijo, enserio?ā exclamó Louis y continĆŗo riĆ©ndose, pero se detuvo al ver la expresión de Harry al decir lo anterior, bĆ”sicamente estaba con los ojos muy grandes y su linda boquita semi abierta āPerdone, padre. Es que, se me hace gracioso que me llame hijo, cuando evidentemente, soy mayor que usted que no debe tener mĆ”s de 23 aƱos.āla voz de Louis era burlona, al igual que la sonrisa que permanecĆa en su rostro.
āEsta bien, no se preocupe.ā la voz del ojiverde era baja y flaqueaba, el hombre frente a Ć©l lo hacĆa sentir y pensar cosas que no entiende.ā no creo que mi edad sea relevante pero, son 28. Ahora, acompaƱeme para que pueda confesar.
āOh, no estamos muy distantes en cuanto a edad, solo 4 aƱos.āsiguio Louis, mirando los labios del contrario, ignorando lo Ćŗltimo.
āĀæLa confesión?ā Harry ya estaba de los nervios, querĆa dejar de sentirse extraƱo y la mirada de ese hombre sobre sus labios no estaba ayudando.
āOh, si.ā El ojiazul observó detalladamente el rostro de Harry, deteniĆ©ndose en sus caderas y preguntĆ”ndose internamente, ĀæCómo mierda la vestimenta de sacerdote le hace ver tan caliente a ese hombre.
āĀæVamos?ā preguntó seƱalando nuevamente el espacio donde se realizan las confesiones.
āNo creo que sea necesario, este lugar es perfecto.
Solo entonces Harry de dió cuenta que se encontraban a unos pasos del confesionario y cerca al altar justo enfrente a las imÔgenes de los angeles y de Jesús en la cruz.
āPero nor- ā
āTiene una boca tan bonita, padre.ā dijo interrumpiendo lo que sea que Harry fuera a decir. āTiene unos labios gruesos y malditamente rosados.
āSeƱor Tomlin.ā
āLlĆ”mame papi.āDijo y luego nego con la cabeza ā Maldita sea. Me tiene tan mal, padre.
āĀæQue-e estĆ” di-iciendo?.ā tartamudeo el ojiverde con las mejillas rosadas y al borde del desmayo. āDebe-e re-espetarme y la casa de Di-ios.
Louis y ignoró todo lo dicho por Harry y se acercó lentamente a él, cada paso que él avanzaba era uno que Harry daba para mantenerse lejos y con un poco de cordura, sus pensamientos no le estaban ayudando en nada.
Su boca tambiƩn es bonita
Sus labios son muy rosas y delgados
Sacudió su cabeza, Ć©l no deberĆa de estar pensando esas cosas de nadie. Ćl nunca habĆa tenido ese tipo de pensamientos ni siquiera quiera antes de iniciar el sacerdocio.
āLa casa de Dios, estĆ” siempre para cuando sus hijos lo necesitan, ya se lo dije pero, si no necesita nada o va a hacer su confesión, le agradezco que se retire.āhablo suavemente pero con seriedad, Harry.
āQuiero confesarme, padre. Por eso estoy aquĆāel castaƱo lamió sus labios antes de continuar.ā He sido un gran hijo de puta, he mentido, he traicionado e incluso he disfrutado de los mĆ”s bajos placeres con personas comprometidasāHarry escuchaba atentamente, y por la misma extraƱa razón que aĆŗn no descifra, lo que escuchaba le provoca un vacĆo en el estómago.ā Pero, nada de lo que he mencionado se compara al pecado que quiero cometer. Nada se compara a querer cogerme malditamente duro, al hombre frente a mi, nada se compara al deseo de tenerlo temblando debajo de mĆ, de hacerle conocer un paraĆso mejor, al que su Dios promete.āPara ese punto los ojos de Harry parecĆan querer salirse de sus cuencas, no tenĆa claro si era por lo que estaba escuchando o por el tirón que sintió en su pene al escuchar todo aquello.ā He pecado, padre. En pensamiento, palabras y obras. He pecado tanto y no me arrepiento pero, desde que usted ha llegado a este maldito pueblo, me he vuelto aĆŗn mĆ”s pecador, Y todo ha sido su culpa, por ser tan malditamente hermoso, es pecado desear a alguien cuyo amor es profesado a Dios. Es pecado que mis pensamientos sean entorno a usted, es pecado tener la necesidad de poseerlo. Es un maldito pecado desear arrancar sus gemidos. Soy un maldito pecador que quiere que un sacerdote estĆ© de rodillas y que por primera vez, no estĆ© dirigiĆ©ndose a su Dios. Es jodidamente pecado querer verlo con mi polla en su boca, atragantandose con ella, quiero pecar y que usted peque conmigo. Quiero follarlo como la perra que sĆ©, usted es.
Harry estaba estĆ”tico, su mente era un torbellino de pensamientos, sus mejillas estĆ”n sonrojadas, su pene semierecto (lo cual lo asustó, jamĆ”s le habĆa pasado aquello, ni siquiera en su adolescencia). Su corazón latĆa desbocado, todo aquello solo le estaban incitando a saltar sobre Louis, pero era imposible, Ć©l no debĆa pensar o sentir de esa manera por otro hombre, no, no deberĆa sentirse asĆ por nadie.
No le escandaliza que sea un hombre insinuando una relación entre ellos, siempre ha considerado que el amor es hermoso y que el gĆ©nero, clases sociales no influyen en Ć©l e incluso ha tocado el tema en misa. Lo que realmente le escandaliza es, que Ć©l es un sacerdote con devoción, que nunca habĆa sentido atracción sexual o romĆ”ntica hacia nadie en 28 aƱos. Lo Ćŗnico que siempre ha amado es su religión, a su Dios y feligreses. Y ahora, un hombre cuya mirada le quema la piel, y cuya voz le provoca no solo un temblor en las piernas sino que tambiĆ©n lo lleva a un estado en el que es todo lo que quiere escuchar, le este diciendo tales cosas y que Ć©l las estĆ© considerando, le escandaliza al mĆ”ximo.
āB-basta, ya no diga esas cosas, yo no. N-no es posible.āLouis miraba a Harry, notaba lo nervioso e incómodo que se sentĆa, estaba por disculparse e irse cuando bajo su mirada y el pequeƱo bulto entre las piernas del contrario, lo animó a continuar.
El ojiazul se acercó suavemente a Harry, y mirando directo a sus ojos le dijo.
āSu santidad, es posible, claro que lo es.ā dirigió su dedo Ćndice hasta rozar suavemente sobre la zona Ćntima del ojiverde, causĆ”ndole un pequeƱo espasmo y arrancando un gemido celestial del bonito sacerdote.ā Maldición, eres una toda una perra necesitada, ĀæNo es asĆ, preciosa?āA Harry, le gustó,no sabe porque pero se sintió bien al ser feminizado.āNo es asĆ?, ĀæLo quieres?.
āY-yo, no p-podemos, esto n-no deberĆa d-de. U-usted no deberĆa decirme esto, no deberĆa estar aquĆ.āHarry dió varios pasos atrĆ”s, trato de ser firme, de ir en contra de lo que claramente su cuerpo quiere.
āPero lo quiere, ĀæNo es asĆ?.āEl ojiazul volvió a acercarse al dueƱo de sus deseos.ā SĆ© que lo quieres tanto como yo, claro que lo quieres, tu respiración es errĆ”tica y si me acerco un poco mĆ”s podrĆa escuchar el latido de tu corazón. Tus mejillas estĆ”n tan rosaditas, tu labio estĆ” hinchado porque llegas un rato mordiendolo.āHasta ese punto el sacerdote notó que habĆa tenido su labio atrapado entre los dientes.ā Tu pene, esta ansioso porque lo toque, ĀæVerdad?.
āY-yoā tartamudeo el ojiverde.
ā TĆŗ, quieres que te empotre en este jodido altar y te haga mĆo, lo sabes y lo sĆ©.āLa voz de Louis era ronca y sonaba lleno de exitación.ā Quieres que, te tome, quieres sentirte malditamente lleno por mĆ, que te folle jodidamente duro.āse acercó hasta que su respiración rozó la mejilla del menor.
Las piernas de Styles temblaban y su pene termino por endurecerse. No sĆ© habĆa dado cuenta de que, habĆa estado asintiendo a todo lo que el mayor decĆa hasta que, dejó salir un gemido fuerte y necesitado Cuando Louis, estuvo tan cerca que podĆa sentir el calor de su cuerpo.
āPero, no lo harĆ©.ā continĆŗo el de ojos azules.ā No voy a follarlo, hasta que diga que quiere ser mĆo.
āL-Louis, y-yoā eran la primera vez que llamaba al mayor por su nombre, le gustó y el contrario amo su nombre solo porque sonaba en voz de ese hombre de aspecto angelical.
āDĆgame, padre, ĀæQuiere ser mi perra?.ā Susurró justo en el oĆdo del menor y fuĆ© todo lo que Harry necesito para mandar todo al carajo.
Perdóname, Dios mĆo.
āSi.ā
La sonrisa de Louis fue tan brillante, que Harry solo pudo pensar en que, esa sonrisa podrĆa parar guerras e incluso iluminar el lugar mĆ”s oscuro.
Y Harry no sabĆa porque pensaba eso, solo sabĆa que, despuĆ©s de aƱos de servicio religioso. Anhelaba pecar, querĆa tan malditamente mal que Louis fuese su pecado.
āSi, ĀæQuĆ©?.ā preguntó el ojiazul con cinismo ensanchando su sonrisa.
Harry recordó, lo que antes habĆa dicho el mayor.
āLlamame papiā.
Sus mejillas se sonrojaron mÔs (si, fue posible) y pronunció.
āSi, papi. Quiero ser tuyo, quiero ser tu p-perra.ā
Eso fuƩ mƔs que suficiente para tener a Louis devorƔndo su boca.
Le besaba con hambre, chupando sus labios y dejando pequeƱas mordidas, Harry se dejó hacer, era su primer beso despuĆ©s de todo. MovĆa su boca con timidez, sin lograr seguir el ritmo del mayor, quien mordió un poco mĆ”s fuerte el labio inferior del cura y dejo un firme apretón en el trasero de este, sacando un gemido quedito.
Se separaron tras la falta de aire, permaneciendo con sus frentes juntas y la respiración acelerada.
āVoy a tomarme mi tiempo contigo, preciosa.ā ahĆ estaba de nuevo, Louis le estaba tratando como a una chica y nuevamente el cosquilleo en su estómago se hizo presente .
Louis se alejó un poco e inicio a sacar las prendas de Harry, casi desesperadamente, necesitaba ver mĆ”s, tocar cada centĆmetro de piel.
Quitó la sotana, la camisa y quedó fascinado con lo hermosa y blanquecina que era la extención de piel frente a sus ojos. No se contuvo y, empezó a repartir pequeños besos y mordidas desde el cuello del ojiverde, bajando lentamente hasta el abdomen ajeno.
El ambiente estaba cargado de exitación, en aquel sitio sagrado solo se escuchaban los jadeos y bonitos gemidos de aquel hombre de paz, del sacerdote mÔs caliente que Louis haya visto jamÔs, de ese hermoso rizado de ojos verdes que le fascinó desde la primera vez que le vio.
ContinĆŗo besando sin dejar un rincón sin recorrer, durante todo ese tiempo ignorando los bonitos pezones del rizado, querĆa dedicarle especial atención asĆ que luego de dejar pequeƱas mariquitas en el pecho y abdomen contrario, se dedicó a chupar esos lindos botoncitos.
Harry era un desastre para ese punto, gemĆa sin contenerse, en su mente no habĆa lugar para nada que no fuera el placer que estaba sintiendo. Ni siquiera se detuvo a comprobar que la puerta estuviese bien cerrada o sugerir a otro lugar. Solo estaba perdido en el placer, en su mente solo resonaba una palabra, mĆ”s.
MĆ”s, querĆa mĆ”s de toda esa sensación deliciosa.
Un fuerte gemido abandonó los labios del ojiverde y todo su cuerpo dió un poco espasmo, después de que, el mayor mordiera su pezón izquierdo.
āMmm, y-yo, me siento r-ra.ā no puedo terminar de hablar porque sintió una humedad en sus pantalones, no era tonto sabĆa lo que era, mĆ”s nunca habĆa tenido esa sensación, jamĆ”s habĆa tenido un orgasmo, nunca habĆa expulsado semen.
Louis, habĆa logrado que se corriera sin llegar a tocar mĆ”s allĆ” de sus pezones, y claro que, el mayor estaba orgulloso de ello.
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Celda*: Habitación de los sacerdotes, novicios y monjas.
Misa de rƩquiem*: EstƔs misas se ofician por aniversario de muerte (algunas personas las confunden con los novenarios).