Día uno, el día que conocí.
No fue culpa del tiempo, fue culpa de la soledad.
Mi historia de dolor comienza así, sin pausas, sin esperas, sin comas, sin puntos, sin promesas, solo un quizás, un quizás que dolerá para toda la vida.
Soy una chica que no se conmueve fácilmente, no me asombran cosas típicas , ni clichés de libros románticos o de películas románticas desgastadas e inmersas con lo de siempre, miel, chocolates y flores. Soy más bien una chica de hechos, de momentos, de recuerdos memorables, esos que duran en la mente a pesar del tiempo y el olvido.
Pero como soy humana, no siempre puedo permanecer con mi armadura puesta, también me canso de llevarla, ella también cuesta.
Me arrepiento de no llevarla ese día, tantas cosas hicieron que lo olvidará. Empecemos por el día uno, el día que lo conocí.
Las calles de mi barrio no son como en las películas, son todo lo contrario, hay andenes pintados de los colores de nuestra bandera nacional los cuales son amarillo, azul y rojo, la carretera tiene pintada de manera artística el escudo de nuestro país, árboles frondosos en las terrazas de las casas, en las casas de esquina mayormente hay edificios de estre dos y cuatro pisos los cuales tienen apartamentos para alquilar, así que los vecinos son pero as que llegan y van con el tiempo, los pocos vecinos viejos son personas que tienen historias cruzadas con mi familia, ya que mi familia tiene más de sesenta años en este barrio, talvez es una de las primeras casas construidas en la calle y por ello mi familia tiene un respeto especial, sobretodo mis abuelos.
Todos los días al ir a la universidad antes de la una de la tarde camino al menos cien metros para tomar el autobús que me lleve al centro de la ciudad, pero en ese camino corto pienso en tantas cosas, tantas cosas pasan por mi mente que hacen que el tiempo no fuese suficiente para todas ellas.
Los vecinos, los saludos, la espera, los ruidos de los carros y motocicletas no hacen que se callen, las voces en mi mente no se detienen, siguen allí hasta que llegó a mi destino.
- hola york, pensé que no vendrías hoy. Me saca de mis pensamientos la voz de mi mejor amigo junto a mi, al parecer estaba allí y no me había dado cuenta de ello.
-¡claro que si!, hoy hay parcial. No fue un buen día como de costumbre, pero aún así estudié para el examen de una de las materias más difíciles de la carrera.
- él profe vendrá en una hora como de costumbre, ¿Estudiamos un rato más? Me sugirió Diego antes de comenzar a caminar y que yo le siguiera el paso.
Mi mente estaba en otro lado, pensaba en que había dejado a mi abuela con mi hermana menor de diez años, aunque deje todo listo para que ellas no estuvieran que hacer nada, pués mi viejita lolo tiene ochenta y siete años y Hellen es muy pequeña para cocinar o limpiar.
Llegamos a la biblioteca después de bajar tres pisos desde nuestro salón de clases, y en todo ese trayecto solo pensaba en pastillas, comida, trapero, escoba,citas con el médico, la gripe de mi hermana, la llave del gas, el tanque de agua en el patio, ¿habré cerrado la puerta del patio?
- sentémonos aquí, dijo Diego en voz baja y señalándome las sillas de una mesa, mesa que estaba en la parte más alejada de la puerta, pués en las primeras y cerca de la recepción siempre hay personas hablando y yo odio leer con gente hablando o murmullando.
- hace calor, parece que el aire está descompuesto, me estoy ahogando. Le dije mirandolo a los ojos, él miró alrededor y encontró una mesa que estaba en el área de hemeroteca, pero esa estaba ocupada por un chico, al principio no quería, pero había aire acondicionado al máximo y el chico estaba callado concentrado en su libro de código penal.
- ¿Tienes los apuntes de la clase del miércoles pasado, amor? Me preguntó Diego colocándose en el asiento a la izquierda de mi, levante la ceja y le contesté en forma arrogante: -¿con quién piensas que estás hablando? Y él me responde: - con doña apuntes o mejor dicho, la loca de los plumones. Abrí mi boca de forma exagerada, pero nada enojada, sino burlonamente.
- no te beneficiarás de mis preciados apuntes, buscate otra, precioso.
Entonces el chico se levantó del asiento donde estaba y salió de la biblioteca como alma que lleva el diablo, al principio me enojo su reacción, pero tenía razón, yo también odiaría que hablaran mientras yo estudio y más si estamos en parcial.
Al cabo de cuarenta y cinco minutos nos levantamos y fuimos al salón, ya habíamos repasado e interactuado los temas, mi precioso y yo éramos el dúo dinámico de los parciales, yo con los apuntes mágicos y él con su sentido crítico y analítico la rompemos siempre. Hoy necesitaba magia, porque el día no se prestaba para más y la nota del parcial era el noventa por ciento de la nota final, gracias al padre de Jesús el otro diez era participación y asistencia ,y en eso nadie me ganaba, excepto Diego.
- El parcial no pudo ser más difícil porque él profe es benevolente y piadoso con los que ya habían perdido el semestre pasado con él, dijo Diego casi susurrándome al oído para que nadie escuchará.
- yo creo más bien que él profe no quiso hacerlo peor porque ya fue suficiente en cada clase durante todo el corte, además ellos ya están derrotados sin siquiera entregar las notas finales.
Bajamos las escaleras y fuimos directamente al patio de nuestra facultad, casi todo el programa estaba allí, todos conversaban sobre los parciales y las preguntas más difíciles, yo solo quería llegar al laboratorio y guardas mis cosas en el locker e irme a casa lo antes posible.
Me despedí de Diego y los demás chicos, hoy fue un día largo, solo quiero llegar a casa, bañarme y dormir hasta mañana.
- ¡Dios mío!, perdóname por favor, escuché desde el suelo mientras me recuperaba levemente de la gran caída que me di por culpa de este idiota.
-¿Acaso no ves o eres estúpido?, respondí con furia mientras me levantaba del suelo.
- no fue mi intención, solo que saliste de la nada y venía caminando demasiado rápido. Me dijo él causante de mi nuevo dolor, esta vez en mi espalda.
- ya no importa, el golpe ya lo tengo y el dolor está, así que sigue tu camino que yo haré lo mismo. Le dije lo más cortante posible, pero algo me dijo que ya lo había visto antes, así que le di un ligero escáner, esos que sabemos dar muy bien las mujeres y si, ya lo había visto antes, era el chico guapo de la biblioteca, ahora que lo veo de pie y tan cerca de mi, me parece más guapo.
- de verdad lo lamento mucho, ojalá se me hubiese dado una mejor forma de conocerte.
Mi mente no podía sincronizar lo que acabo de escuchar con el dolor que sentía y lo cansado de mi cuerpo, solo pude levantar levemente la aceja y sonreír ligeramente.
- no se puede hacer nada más, las palabras salieron de mi boca sin pensarlas bien. Entonces él sonrió de manera coqueta, pero a la vez tímida, yo solo di la vuelta y me fui como alma que lleva el diablo.
No podía respirar bien, de verdad me dolía todo el cuerpo, pero ahora también la cabeza, acaso este chico quería acercarse a mi o solo lo dijo para que no me enojara por nuestro segundo encuentro tan brusco.
Cuando llegue a casa saludé a todos, me repose un poco al lado de mi abuela, ella me preguntó cómo me había ido y si había comido algo, le respondí de manera corta que me fue bien y que no quería nada, cuando ya me sentí más fresca y relajada, me di un baño y a la cama.
Las palabras de ese chico me retumbaban en la cabeza, la verdad si está muy guapo, es alto, tan cuál me gustan los hombres, tiene bonita sonrisa, la pude ver muy de cerca, también tiene lindos ojos cafés, sus pestañas son largas, tiene facciones marcadas y muy bonitas, además para colmo tiene unos hoyuelos hermosos, el toque final que lo hace más guapo e interesante a mis ojos.
- ya callate york, me dijo que hermana al lado mío, no me había dado cuenta que las últimas palabras las dije en voz alta, que vergüenza.