Mi pequeño secreto [BP] Kookmin

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Jimin tenía un pequeño secreto... su cuerpo era distinto al de los otros chicos y era momento de hablarle a su novio sobre eso. Advertencias: •Contenido +18 •Pareja: Kookmin •BOYPUSSY

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Es difícil tener un secreto y saber que una vez salga a la luz nadie volveria a verte de la misma manera, teniendo que ocultarlo a toda costa hasta que llegas a un punto en el que no tienes más opción que soltarlo.


Este era el caso de Park Jimin.


Él necesitaba decirle el secreto sobre su cuerpo a Jungkook, ya que justamente eso era lo que estaba impidiendo comenzar su vida sexual junto a él. Se sentia tan seguro que solo conseguia excusarse de una u otra forma cada vez que las cosas ascendían en intensidad.


Sin embargo la realidad siempre regresaba para recordarle que no podia continuar escondiendo algo tan importante sobre su cuerpo.


Los doctores nunca habían podido explicar con certeza qué fue lo que provocó esa anomalía pero por algún motivo, aún naciendo con cromosomas masculinos él no había nacido con un órgano sexual masculino, en cambio lo había hecho con uno femenino.


Si, Jimin tenía una vagina.


Ese pequeño detalle había sido el protagonista de la mayor inseguridad en su vida. Siempre evito cualquier situacion en la que su "condición" pudiera revelarse.


Él nunca usó las duchas del gimnasio cuando terminaban las clases de deporte en la universidad, siempre tuvo muchos cuidados en varios aspectos de su vida.


Aparte de sus padres y el personal medico que lo vió nacer, nadie más sabía sobre eso.


Jimin había hablado con Jungkook la noche anterior, citándolo a su departamento con el objetivo de hablar con él. El pelinegro no se había negado a nada, pero de cierta forma estaba preocupado por el tono en el que Jimin verbalizo un: “Tenemos que hablar”.


Los nervios lo estaban consumiendo pero ya era momento de soltar su secreto.





Jimin había encendido el televisor que estaba en la sala y había abierto el catálogo que Netflix le ofrecía, quería poder relajar a su novio antes o después de lo que le diría. Realmente no tenía ánimos para mirar una película, pero no sabía qué más hacer.


Jimin se había puesto la ropa más cómoda que encontró, siendo esto una camisa ancha pero no muy larga y unos shorts que le llegaban hasta la mitad del muslo y eran bastante flojos. Él llegaba a ser tan extremo que ni en su hogar usaba ropa ajustada para evitar que su intimidad hiciera el minimo acto de presencia.


Después de varios minutos, Jimin saltó fuera del sillón al escuchar golpes en su puerta. Sabía quién era, así que caminó a pasos rápidos hasta estar frente a esta y se quedó ahí unos segundos, secando sus manos en el pantalón corto que llevaba.


Cuando finalmente abrió la puerta, frente a él estaba su novio.


Jeon Jungkook, uno de los hombres más ardientes que había visto en su vida. Vestía una camisa unas tallas más grandes y un pantalón deportivo negro, junto a unos tenis del mismo color.


Podría mirarlo todo el día y nunca se cansaría.


Jungkook se acercó a su novio y lo tomó de la cintura, acercándolo para poder envolverlo en un tierno y cálido abrazo. El pelinegro dejó sus labios sobre el cuello del más bajo y depositó un suave beso antes de alejarse y cerrar la puerta tras ellos.


—He pasado todo el día pensando sobre lo que tenemos que hablar —Comenzó a hablar a Jungkook mientras caminaba hasta el sillón para poder sentarse y cuando lo hizo miró hacia Jimin— perdón.


Jimin parpadeó unas cuantas veces negando en confusión.


—¿Por qué te disculpas?


—Normalmente cuando alguien dice “

Tenemos que hablar

” es por que quiere terminar la relación —Jungkook hizo un puchero que hizo sonreír a Jimin— no quiero que terminemos, si hice algo mal, perdóname yo

-


—Kookie —Jimin se acercó hasta su novio y apoyó una rodilla en el sillón. Con ambas manos tomó su rostro para que lo mirara, podía ver el miedo en sus ojos— no tengo ninguna razón para terminar contigo, eres el chico más maravilloso que he conocido en toda mi vida pero…


—¿Pero?


—Lo más seguro es que tú si tengas razones para terminar conmigo.


Jimin se dejó caer en el sillón con su vista hacia el televisor, la vergüenza y el miedo volvió a caer sobre él.


—¿Pero qué dices eso Minnie? —Jungkook apoyó una de sus manos sobre el muslo de Jimin y comenzó a acariciar suavemente.


—Hay algo que no te he dicho de mi Jungkook y… —El rubio atrapó entre sus dientes su labio inferior— No se que pensaras.


—Jimin —Habló Jungkook con un tono más grave de lo normal— todos tenemos secretos y no hay nada mal en ello, si no te sientes listo para decirme, no tienes que hacerlo.


—No. —Jimin giró su rostro para poder mirar directamente hacia su novio, se acercó unos cuantos centímetros y dejó un suave beso en sus labios— Es muy necesario.


—Está bien —Jungkook le dedico una suave sonrisa a Jimin para que este se sintiera cómodo al decir lo que tenía que decir.


—Sabes que llevamos más de un año de relación, ¿cierto? —Jungkook asintió— Últimamente, los besos se han hecho más largos y los toques comenzaron a profundizarse yo…


—Perdón —Interrumpió el pelinegro— Si eso te está molestando, prometo no volver hacerlo hasta que estés listo.


—No Kookie, no es eso. Cuando comienzas a tocarme, mi cuerpo responde de la mejor manera, quiero continuar hasta el final, créeme que si. Pero me di cuenta que mis inseguridades nos estan frenando de una maravillosa etapa en nuestra relacion y no quiero que eso siga sucediendo. —Jungkook tenía una mirada llena de confusión, no entendía que ponía a Jimin tan inseguro— antes de dar ese gran paso contigo tengo que mencionarte algo con respecto a mi cuerpo que nadie más que mis padres conocen. Pero por favor, si te molesta, no te preocupes, puedes irte con total libertad.


—Jimin me estás asustando.


—No soy como otros chicos Jungkook —Jimin sentía que sus manos temblaban, no podía evitarlo— los médicos aún no han explicado la razón del porqué nací de esta forma, pero no hay nada que pueda hacer para cambiarlo.


—Está bien, dime de qué hablas, estoy seguro que no es tan grave y podremos superarlo juntos.


—Yo no tengo lo que los chicos tienen entre sus piernas —Jimin no quería ser tan explícito al respecto, pero no tenía otra opción si quería ser entendido por Jungkook.— Soy hombre sí, pero nací con una vagina.


Jimin puso ambas manos sobre su rostro, llevando sus rodillas hasta su pecho y escondiendo su vergüenza lo más posible. Sentía su cara quemar y sabía que estaba más rojo que un tomate, no quería ver la expresión de Jungkook, tenía miedo de su reacción.


Pero la respuesta de Jungkook, lo tomó por sorpresa.


—¿Puedo ver?


—Esta bien entiendo yo… Espera, ¿¡qué!? —Jimin quitó sus manos de su rostro, mirando a Jungkook con una expresión de total sorpresa

, ¿Qué había dicho?


—Bueno, ya sabes —Jungkook rascó su nuca mostrando un poco su nerviosismo— es algo que no todos los días pasa, quisiera poder ver mejor de lo que me hablas y analizar la situación.


Jimin ahora sentía sus orejas calientes. No esperaba en absoluto esa reacción por parte de Jungkook.


—Y-Yo no sé si te sientas cómodo haciéndolo pero-


—Minnie, está bien, me encantaría poder observar de cerca.


Jimin tragó grueso, analizando la situación por unos segundos y después se levantó del sillón para dejar caer sus pantalones cortos, dejando ver la pequeña pieza de lencería que llevaba. Cuando estaba apunto de retirarla, Jungkook habló.


—No, déjala —Jungkook estaba sentado a un extremo del sillón y apuntó frente a él— Siéntate frente a mi.


Jimin hizo caso y se sentó frente a él, pero se quedó en dirección al televisor, con sus piernas juntas.


—¿C-Cómo me pongo? —Preguntó el rubio mordiendo su labio inferior con nerviosismo.


Jungkook se acercó a Jimin y tomó la parte interna de sus rodillas, acostandolo sobre el sillón y acercándolo un poco más a él, dejando sus piernas abiertas antes de decir:— Así.


Jimin tapó su cara con ambas manos nuevamente, estaba totalmente rojo y la vergüenza estaba matándolo.


—No te avergüences bebé. —Jungkook esta vez tenía su vista en medio de las piernas de Jimin, mirando la fina tela de la lencería que cubría su parte íntima, no pudo evitar llevar su nariz hasta el lugar y frotar mientras inhalaba el fresco aroma.


—K-Kookie… —Soltó Jimin casi en un jadeo.


Jungkook miró el rostro avergonzado de Jimin y sonrió.


Se veía hermoso.


El pelinegro pasó un dedo por encima de la ropa interior de Jimin, frotandolo de arriba hacia abajo, sintiendo la leve separación de sus pliegues por sobre la tela, no perdiendose las reacciones que el cuerpo del contrario mostraba.


—Eres muy blandito aquí abajo, bebé. Y también tienes un olor muy lindo.


Jungkook metió uno de sus dedos por debajo de la tela en la parte inferior derecha, rozando un poco su muslo, para hacerla a un lado y descubrir el pequeño tesoro de su novio.


—K-Kookie —Jimin intentó poner una de sus pequeñas manos sobre su intimidad, sintiendo mucha verguenza, pero Jungkook negó— No mires.


—Jimin, eres hermoso, todo de ti es bellísimo. —Jungkook suspiró cuando sus ojos volvieron a posarse en el pequeño, rojo y húmedo coño de su novio. Era precioso, sin un solo vello y completamente limpio.


Con una mano sostenía el pedazo de tela, y con la otra, usando su dedo índice y medio, abrió los labios de la pequeña intimidad del contrario, dejando a la vista el pequeño agujero escondido.


La humedad en ese lugar hacía que Jungkook se excitara más de lo que ya estaba. Jungkook retiró sus dedos, para colocar su pulgar sobre el capullo que escondía el pequeño y rosado clítoris de Jimin.


—Jimin. —Llamó Jungkook queriendo devorar completo su coño, pero no quería hacerlo sin antes saber su opinión.


—¿H-Hay algo m-mal?


—No bebé —Jungkook frotó suavemente la pequeña montañita de Jimin, haciéndolo gemir e intentar cerrar sus piernas.— solo quería preguntar si puedo probarte.


—¿T-Tu quieres hacer eso?


—Quiero comerte entero en este momento, pero necesito saber si te gustaría que lo hiciera.


Jimin mordió su labio, queriendo gritarle a Jungkook que lo follara ahí mismo, pero era demasiado inseguro y tímido para decir algo como eso.


—Y-Yo...—Sintió como Jungkook volvía a acomodar su pequeña ropa interior, tenía que hablar y decir lo que quería antes de perder la oportunidad.— Si quiero.


Jungkook sonrió y tomó los extremos de la pieza de lencería sobre las caderas de su novio, bajandola lentamente y tirándola al suelo


Jimin mantenía sus piernas cerradas, pero Jungkook puso sus manos sobre su muslo interno y las extendió lo más que pudo dejando completamente expuesto y abierto el húmedo coño de su novio.


Era tan irreal la forma en la que su erección estaba más dura que una piedra solo con mirar a Jimin.


Sin perder más tiempo, su lengua dio un lento recorrido desde su pequeño agujero hasta su clítoris, abriendo a su paso los pliegues y disfrutando el sabor que estos tenían, era maravilloso, más aún cuando logró escuchar un gemido de los pomposos labios de Jimin.


—K-Kookie Ah~


Jungkook comenzó a lamer todo el lubricante que Jimin estaba dejando salir, mientras que con su pulgar, presionaba el rosado y sensible clítoris de Jimin, agitando su dedo, haciendo su cuerpo temblar.


La lengua del pelinegro comenzó a hacer su camino en el interior de su novio, metiendo y sacando, sin dejar de mover su dedo. Sabía que estaba llegando a su límite, pero quería probar el dulce manjar que saldría de su pequeño agujero.


Jungkook comenzó a mover con más fuerza y rapidez su dedo, haciendo a Jimin gritar y jadear, temblando con cada movimiento, hasta que arqueo su espalda y se corrió sobre la boca de su novio.


El pelinegro sin dudarlo un solo segundo, tomó todo eso como si de un dulce se tratara, lamiendo sus labios en el proceso. Había sido mucho mejor de lo que se imaginaba.


Lentamente, se colocó en medio de las piernas de Jimin, uniendo sus labios con los del contrario, mientras que con una mano frotaba sus dedos contra el sensible y apretado coño de su novio, desde arriba hacia abajo.


La lengua del pelinegro estaba dentro de la boca del más bajo. Jimin había sentido claramente el sabor de su esencia en los labios contrarios pero no quitó el calor del momento, de hecho, podría decir que de alguna forma lo calentó aún más.


En tan solo unos minutos, Jungkook le había hecho ver la galaxia y las estrellas.


—K-Kookie, e-estoy sensible mgh… —Jimin sintió como un húmedo dedo ingresaba en su interior y no pudo evitar dejar salir un sonoro gemido— ¡AH!


—Eres hermoso Jimin, nada en este mundo me haría pensar lo contrario, eres la joya más preciada que tengo — Jungkook ahora sacaba y metía dos dedos en el interior de Jimin, mientras que con su pulgar continuaba estimulando su sensible y rojo clítoris.— Justo ahora, mis ganas de entrar en ti, son de un nivel colosal, quiero sentirte y hacerte mío.


—Mgh~ —Jimin gimió ante esas palabras y ante los ágiles dedos de su novio.


Jungkook puso su frente sobre el hombro de Jimin, sacando sus dedos y colocando su mano sobre el muslo del más bajo. El rubio jadeó ante el vacío que sintió, realmente necesitaba más.


—Pero no puedo hacerlo hasta que tú me digas que lo quieres.


Jimin mordió su labio y miró hacia el techo, se sentía tan jodidamente caliente y necesitaba sentir a Jungkook en su interior. Así que tomando un gran valor e intentando dejar la vergüenza de lado, Jimin habló.


—Kookie… —Jimin tomó el rostro de Jungkook y depositó un suave beso en sus labios— Quiero sentirte.


El pelinegro no necesitó de otra palabra, eso había sido más que suficiente para bajar sus pantalones y liberar su dolorosa erección.


—Así es como me tienes bebé. —Jimin no pudo evitar sonrojarse ante la imagen del gran y erecto miembro de Jungkook.


El más alto tomó la cintura de Jimin, levantando su camisa hasta retirarla completamente. Frente a él, su hermoso novio estaba expuesto en su totalidad, con las piernas totalmente abiertas y él solo podía agradecer a la vida por tan hermoso panorama.


Jungkook llevó sus labios hasta uno de los pezones de Jimin, succionando y luego pasando su lengua en círculos alrededor de la aureola. Alineó su miembro a su entrada y comenzó a ingresar lentamente.


Sintió como el cuerpo de Jimin se arqueaba y también lo sintió tensarse por lo que dedujo que ésta era su primera vez.


—Tranquilo bebé, prometo que el dolor pasará —Jungkook comenzó a dejar besos sobre el pecho de Jimin, subiendo hasta su cuello, pasando por su mandíbula y aterrizando en sus hermosos labios rosados.


Jimin pasó sus brazos alrededor del cuello de Jungkook, haciendo lo mismo con sus piernas pero alrededor de su cintura. Los labios del pelinegro funcionaban a la perfección para dejar el dolor en segundo plano y concentrarse solamente en el sabor que estos tenían.


Jungkook sentía que en algún momento saldría un gemido de sus labios. La presión que estaba recibiendo dentro del interior de Jimin, era lo más satisfactorio que alguna vez pudo probar.


Deseaba moverse, pero no podía hacerlo hasta saber que Jimin estaba listo.


La sensación que Jimin sentía era algo confusa, al principio fue un fuerte ardor que por poco lo hizo arrepentirse y pedirle a Jungkook que saliera de su interior, pero logró soportarlo, después de un minutos se había vuelto una sensación diferente, dolía un poco pero de cierta forma era placentero y tenía la necesidad de sentir movimiento.


Cuando movió un poco sus caderas, un gemido abandonó sus labios sintiendo en ese momento a Jungkook salir de su interior para volver a entrar lentamente. Jimin sentía como si el aire de sus pulmones se agotara ante el placer que sintió con un movimiento tan sencillo.


Jungkook volvió a repetir el movimiento, igual de lento y profundo. Claro que era placentero pero también se sentía como una tortura, necesitaba más fricción y al volver a mover su cadera, el pelinegro entendió el más que claro mensaje.


Las embestidas desde ese punto aumentaron su ritmo, volviéndose rápidas pero igual de profundas, Jimin sentía que moriría en cualquier momento pero aún si eso pasara, lo haría feliz. No pudo contener el impulso de llevar sus propios dedos a su sensible clítoris, acariciándolo rápidamente con movimientos circulares.


Su cuerpo estaba temblando de placer, mientras que de sus ojos comenzaban a brotar lágrimas incontrolables. Eran demasiadas sensaciones para su pequeño cuerpo, no sabía cómo hacerles frente.


Jungkook miraba como las lágrimas de Jimin se mezclaban con las gotas de sudor que adornaban su hermoso rostro y el pelinegro no retuvo el impulso de limpiarlas con su lengua, antes de volver a unir sus labios una vez más.


En esta ocasión el beso era más errático, frotando sus lengua con el ritmo de las embestidas, dejando un camino de saliva recorrer las mejillas del rubio. Los sonidos de sus pieles chocar eran demasiado placenteros, más aún cuando hasta el sillón era víctima de sus poco inocentes actos.


—Ju-Jungkook… ya no lo soporto yo Mgh… —Jimin sentía que su lengua se trababa en cada palabra, pero necesitaba avisar que estaba cerca de su clímax.


—No te preocupes bebé, tu apretado interior tampoco me va a dejar soportar por más tiempo. Córrete sobre mí, amor.


Jimin cerró con fuerza sus ojos, mientras que se corría sobre el miembro de Jungkook, dejando que se escurriera por sus glúteos y llegara al sillón. Jungkook sintió el interior de Jimin apretar aún más sobre él y se liberó de igual forma, haciéndolo dentro de su novio.


El pelinegro dejó caer su cabeza sobre el pecho de Jimin, jadeando suavemente y sintiendo los acelerados latidos del corazón de su pequeño, junto a su respiración agitada. No pudo evitar sonreír y envolver su cintura con sus brazos en un fuerte y cálido abrazo.


—Te amo tanto, bebé —Jimin puso su mano sobre el cabello de Jungkook y lo acaricio. Se sentía muy feliz.


—Yo también te amo Kookie, más de lo que podrías imaginar.


—Gracias por haberme confiado tu secreto —Jungkook cerró sus ojos, sintiendo el calor de su novio y su suave olor a fresas y a sudor entrando en sus fosas nasales.— Soy muy afortunado.


—No Jungkook, yo soy el afortunado. No sabes el miedo que tenía de pensar que podrías rechazarme por algo que no puedo cambiar, quería ser honesto y entregarme tanto en alma como en cuerpo. Gracias por aceptarme y amarme.


—Nunca me agradezcas por amarte, eso es algo que no necesita agradecimiento, lo único que necesito es saber que tu también me amas, no puedo pedir nada más.


Jungkook salió del interior de Jimin y se levantó para ir al baño y traer unas cuantas toallitas, no importándole en lo más mínimo su desnudez. Cuando llegó hasta donde Jimin, comenzó a limpiarlo y también hizo lo mismo con el sillón; levantó la ropa interior de Jimin y se la colocó.


—Yo podía ponerla solo Kookie. —Jimin hizo un puchero que Jungkook no tardó en besar.


—Pero yo quería hacerlo, eres mi rey.


Jimin se sonrojó hasta las orejas y colocó su camisa antes de ver hacia el televisor. Tomó el control remoto y apoyó su cabeza sobre el hombro de su novio.


—¿Te parece si miramos una película?


Jungkook recostó su cabeza sobre la de su novio y respondió:


—Amaría hacerlo.







Gracias por leer ♡