Capítulo 1
Valentin la verdad no sabia bien como esperar hoy a su novio.
Así que, primordialmente, se había encargado de limpiar todo el departamento que compartían hace unos 5 meses.
Agustín, como buen capricorniano, era un poco obsesivo con el orden, así que con tal de no perturbar más del humor del mayor prefirió dejar todo ordenado.
Además, había encargado la comida favorita, si no fuera un día tan volátil en emociones hubiera intentado cocinar él, pero como no era su fuerte optó por comprar la comida ya hecha.
Así que ahora, después de bañarse, estaba vestido con un pantalón de pijama color celeste y una remera blanca con un estampado con referencias a San Lorenzo que pertenecía a Agustin.
“Creo que esta es mi mayor muestra de amor” pensó cuando agarró la remera del armario del ojiverde.
Prendió la tele, y aprovecho a poner el canal que daba a la cámara del lobby del departamento para poder ver cuando llegara el castaño.
Unos 20 minutos después de que recibiera un mensaje de Agustin de que ya habia llegado al club, el pelirrojo pudo observar un auto negro de donde bajaba a Agustin, seguro perteneciente a uno de compañeros, ya que antes de viajar, el castaño habia mandado el suyo al taller.
Podía ver a través de la cámara, la sonrisa falsa y el asentimiento repetitivo por parte del mayor hacia su compañero.
Valentin podía suponer las palabras del otro:
"Son cosas del fútbol"
"Era algo que podía pasar"
"Vos diste tu mejor esfuerzo y los hinchas lo saben"
"No te dejes llevar por este tropezón"
Pensar en eso, le recordaba a Valentín en el momento que habían quedado eliminados del mundial sub20, coincidencia o no en la misma instancia que el club de su novio había quedado eliminado de la sudamericana.
Una vez el auto se fue, la sonrisa que Agustin estaba fingiendo, desapareció y pudo notar como respiraba profundo antes de proceder a ingresar al edificio.
Verlo así siempre le dolía a Valentin, siendo que Agustin solía ser la persona que le levantaba el ánimo y siempre estaba para alentarlo y apoyarlo.
Como el día anterior cuando le había mandado un hermoso mensaje por la clasificación de boca a cuartos de la libertadores.
Muchas pero muchas felicitaciones mi amor ❤️❤️ estoy absolutamente orgulloso de vos, volviste a demostrar que todo tu esfuerzo valió la pena, me hace inmensamente feliz saber que lo estas logrando, te amo muchísimo 💗 y perdón por no poder estar a tu lado hoy 🥺
Como hubiera deseado poder haberle escrito algo similar.
El ruido de la puerta abriéndose lo sacó de sus pensamientos.
Seguramente Agustin estaba dejando sus cosas en la entrada sin ganas de acomodar nada.
Apenas pasó hacia el living y sus ojos se cruzaron, la mirada de Agustín volvió a cargarse de lágrimas, así que Valentin no tuvo otra que abrir sus brazos, invitándolo a buscar consuelo en él.
Fue todo rápido, de un momento a otro, tenía al castaño llorando escondido en su cuello, mientras él solo se encargaba de acariciar su pelo y su espalda.
— shh shh está bien, llora tranquilo amor — dijo Valentin al escuchar pequeños murmullos de perdón por parte de Agustin.
Después de unos cuantos minutos, Agustin salió de su escondite y miró de frente a su novio.
— no merecíamos perder así — dijo aun con lágrimas cayendo y con la cara totalmente roja. A causa del llanto su mirada se veía más verdosa aún.
Valentin no podía sentirse más destrozado al verlo así pero también permitió que Agustín hiciera su descargo, que se quejara del árbitro, de la actitud del otro equipo, de los hinchas, de todo.
Como desearía que el escenario fuera otro, donde ambos estuvieran en ese momento en cuartos de final, cenando y riendo mientras hablaban de lo vivido en la cancha.
— Pero igual hiciste un gran partido amor — acarició su cara intentando sacar las lágrimas.
— Ya me lo dijiste.
Y si, apenas terminó el partido, que pudo ver gracias al día de descanso que le había tocado, su primer instinto fue enviarle un mensaje al mayor, estuvo como 10 minutos intentando buscar las palabras más honestas que le podían salir.
—pero suena mas lindo decírtelo de frente.
Agustin soltó una risita.
— Gracias, te amo — dice Agustin, a lo que Valentin le da un pequeño beso.
— De nada, yo también te amo — respondió el pelirrojo — vamos a comer, ¿si? No te podes negar.
Valentin se puso de pie y agarró a Agustin para caminar juntos hacia la cocina.
— no se si tenga hambre, amor — respondió desganado mientras seguía al menor.
— no importa, tenes que comer algo — determinó el pelirrojo, y sin ganas de contradecirlo, el castaño tomó asiento en una de las banquetas de la cocina.
Valentin sacó la comida que había encargado y la empezó a calentar mientras Agustín se perdía en sus pensamientos.
— ¡hey! hey! — grito Valentin chasqueando los dedos por frente de Agustin — nada de perderse en los pensamientos feos. Ahora estamos vos y yo, juntos, disfrutando de unas ricas pastas.
Agustin se rio ante la acción de su novio. Habitualmente era él quien se encargaba de hacer este tipo de cosas, de mimar a su pareja, y le parecía un gesto lindo intentarlo él, solo para subirle el ánimo.
— Como no pude decirlo antes personalmente, te lo digo ahora — empezó a decir Agustin, e inmediatamente el pelirrojo notó a que se refería — felicitaciones por la clasificación.
Valentin se quedó quieto, quería agradecerle y decirle tantas cosas, como se había sentido, todo lo que le había dicho el cuerpo técnico, lo realizado que se había sentido ante el aliento de los hinchas.
Pero se sentía incorrecto en ese momento.
— Valen — dijo Agustin, y el nombrado se dio vuelta para mirarlo a los ojos — contame todo, no me molesta. Me gusta que compartas tu felicidad conmigo, no te reprimas sólo porque yo estoy bajón.
Valentin soltó el tenedor que tenía en la mano y se acercó hasta el mayor, agarrando sus mejillas y uniendo su boca con la suya.
— ¿por qué tenes que ser así todo el tiempo — pregunto cuando cortaron el beso — no ves que me enamoras más y además interrumpis mi intento de consuelo.
— con tenerme a mi lado, yo ya me siento mejor — le da un corto un beso — además, yo quiero saber todo lo vivido por el jugador que pateo el penal definitorio.
Ambos se rieron, al verse a los ojos brillaban.
Mientras Valentin terminaba de acomodar la comida, le iba contando a Agustin todo lo que había pasado, como los goles que se perdieron, la promesa del chiquito Romero, el momento que se dio cuenta que pateaba el penal que definía todo, la despedida de Alan.
Agustin escuchaba la emoción de su voz, y observaba sus gestos efusivos, y principalmente cómo le brillaban los ojos.
Y se sentía un poco contagiado por esa felicidad. Después de todo , siempre que Valentin era feliz, él se sentía feliz también.
Mientras comían Valentin quiso poner la tele, pero primero apareció un canal de deportes que intercalaba en hablar de la derrota de San Lorenzo y de la victoria de Racing. El pelirrojo pudo ver como los ojos de su novio volvieron a oscurecerse ante la mención de su club, así que velozmente se encargó de poner youtube, dejar musica de fondo.
— hey — dijo para llamar la atención de Agustin hacia él — te amo.
Agustin sonrió ante las palabras de su novio, obviamente sabía de lo que trataba.
— yo también te amo, y no sabes cuánto — correspondió y se acercó a darle un beso.
Cuando Agustin volvió a acomodarse, Valentin lo miraba, por dentro suyo sentía que tenía que decir algo o podía hacer algo. En un punto pensaba, ¿que haría Agustin en su lugar?
— Deja mirarme como cachorro mojado — dijo Agustin al sentir la fuerte mirada del pelirrojo sobre él.
— puedo decirte algo
— siempre
— sintió que podría hacer algo más para ayudarte pero no se que.
— ¿Me estás preguntando cómo ayudarme? — preguntó mientras comía un pedazo de milanesa.
— si, eso — señaló valentin, pero a su vez se dio que — ay que idiota que soy, dios, yo deberia saber ya eso.
— no necesariamente — respondió aún comiendo — a mí me alcanza con que me abraces y me escuches valen, no necesito otra cosa de vos. — hizo una pausa para tragar — Hasta que intentaras hacer cosas para mí me encanta. Obvio que me di cuenta que ordenaste la casa y lo de comida. Y destacó honestamente, que no me esperaba lo de la remera de sanlo. Todo es más que suficiente para mí.
Cuando terminó de hablar Agustin le sonrió puramente.
Valentin había días que no llegaba a comprender el amor inmenso que dedicaba el ojiverde hacia él. ¿Era merecedor de tanto amor? A veces se lo preguntaba.
Pero ese tipo de preguntas tontas se iban cuando él podía también reconocer que su felicidad estaba condicionada por el hecho de ver la sonrisa resplandeciente de Agustin.
— ¿Vamos a dormir? — pregunto atrapado en la mirada y tacto del castaño.
— dale.
Juntos, levantaron la mesa y rápidamente lavaron los platos, cubiertos y ollas que habían usado.
Agustin, finalmente se cambió de ropa, se puso únicamente para dormir unos short de fútbol y sin ninguna camiseta.
Ambos se acomodaron en la cama, valentín apoyando su cabeza sobre el pecho del castaño y este rodeándolo con sus brazos.
— Te amo — dijo Agustin.
— yo te amo mas — correspondió una vez más, Valentin.
Cerraron esos días separados y llenos de emociones, uniendo sus bocas y transmitiendo todo lo que cargaban.
Todo había sido un lindo consuelo.