He's gone. 🥺✨🖤🤍

Summary

La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Primera parte.🤍

Harry Styles.


Lo conocí cuándo tenía 18 y el 16, él, siendo el mejor amigo de mi hermana, quedé realmente fascinado con él. Era el chico más bonito que había visto. Nunca he podido olvidar la sensación que recorrió mi cuerpo cuando nuestras miradas se cruzaron, el tiempo se detuvo en ese instante, todo el mundo dejo de girar o a menos algo así sentí, no puedo expresarlo, no sé como, inefable. Eso fué, una sensación indescriptible.


No puedo olvidar lo rápido del latir de mi corazón, el cómo mis manos sudaban. Y, como no lograba apartar mi vista de él, pero, ¿Quien podría?.


Mirarlo era como mirar a un Ángel, tan hermoso y tierno, simplemente perfecto. Me sentí morir al escuchar su voz lenta, grave y a la vez dulce pronunciar su nombre. Al mirar su sonrisa acompañada de un sonrojo y un par de margaritas, en ese momento solo podía pensar He muerto, estoy en el cielo. Y él, es el ángel que han asignado para recibirme.


Desde ese día, él, no salió de mi mente. Algo nuevo para mí, nunca en mis 19 años de vida había llegado a sentir tal atracción por nadie, así que, me dejé llevar. Me convertí en su amigo. Quería saber más de él, conocerlo. Y saber el porqué me atraía tanto, no esperaba que él se convirtiera en el dueño de todas mis primeras veces, así como yo fui el primero en muchas cosas para él.


Él, fué el primero en atraerme con sólo una mirada de ojos verdes esmeralda, cabello rizado, una sonrisa sonrojada y un par de hoyuelos.


Yo, según sus palabras fuí el primer chico que le miraba como si fuera lo más hermoso en el mundo. Y, Lo era.


Él, fué el primero en acelerar mi corazón cada que me decía algo lindo, no tengo idea si lo hacía intencionalmente o es que sólo le salía natural, nunca lo descubrí. Me sentía tan feliz, cuándo halagaba el color de mis ojos. Decía:


"Tus ojos zafiros, son las piedras más preciosas, un azúl tan hermoso y profundo como el mar. Un mar en el cuál me pierdo sin temor alguno, pues, siempre que te miro a los ojos siento seguridad, calor de hogar".


Yo había caído por él, me encantaba ese niño, Yo, Louis Tomlinson, no lo quería sólo como amigo, así qué.


Yo, fuí el primero en admitir querer más que una amistad. Recuerdo el día en que me decidí a hacerlo, a decirle lo que sentía por él. Aquél 28 de septiembre, un año después de haberlo conocido, cuándo admití ante él, lo enamorado que estaba. Me asusté mucho cuándo ví sus ojos cristalizarse, pero enseguida me relaje, cuándo asintió frenéticamente, me besó dulcemente, para luego separarse y gritar con fuerza:


"También estoy enamorado de tí, creo que lo he estado desde que te conocí, te adoro tanto Boo".


Boo, apodo que me dió en honor a un osito que gané para el un día que fuimos de paseo a una feria, yo era su Boo bear y el mi Girasol. Fué fácil para nosotros, nuestras familias no vieron problemas, sabían de nuestras preferencias sexuales, y, no le dieron mayor importancia a los dos años de diferencia de edad entre nosotros. Ese día no podía borrar la sonrisa tonta que se plasmó en mi rostro, sonrisa que me acompañó a partir de ese día.


Nosotros, nos amamos con toda la fuerza de nuestros corazones. Estuvimos ahí para el otro en todo momento, el me apoyaba en todo y yo daba lo mejor de mi por devolver todo el apoyo y amor que el me profesaba. Porque eso era todo lo que quería, amarlo.


01 de octubre , un año después, llegó el momento de ir a la universidad de derecho con 19 años, y él, en su último año de instituto con 17 y muchas ganas de ser repostero. Teníamos un año siendo novios, cuándo me tuve que ir. Aún así, logramos salir adelante con nuestra relación, siempre lo visitaba y él a mí.


01 de febrero, su cumpleaños número 18, llegó, decidí sorprenderlo y llegar de sorpresa, con flores, chocolates. Él, sentía un amor por los girasoles, ese es el porqué de su apodo. Así que como regalo de cumpleaños rente una cabaña en una granja en la localidad de Winterdon Rd. En la cuál se hallaba un campo de Girasoles, la sonrisas, besos y millones de gracias que recibí junto algunas lágrimas y mocos, me confirmaron que había logrado hacerlo feliz, los agradecimientos no hacían falta. Porque desde que llegó el, yo viví para hacerlo felíz.

Pasamos la noche en esa cabaña, y me arriesgué a preparar una cena romántica para mi amado girasol, con el miedo latente de incendiar la cabaña con nosotros dentro e incluso miedo a envenenarnos. Nunca he sido un buen cocinero, pero quería hacerlo por él. Esa noche solo comimos un par de Sandwiches, por nuestra propia seguridad, el río cuándo le expliqué lo de la cena, me dió las gracias por todo lo que hacía por él, y es que eso no era nada comparado a lo que él, hacia por mi. Me llenaba de tanto amor, que alcanzaría para sentirme amado en mi reencarnación de la próxima y en mil vidas más. Esa noche, entre risas y besos. Llegaron las caricias inexpertas, entregamos nuestros cuerpos por primera vez, consumando nuestro amor en el ámbito carnal, porque nuestras almas estaban unidas en un solo sentimiento. Esa noche amé su cuerpo, arranqué de el suspiros, jadeos y gemidos, así, cómo el de mi gruñidos bajos por la ola de placer en la que nos encontrábamos envueltos, hicimos el amor con intensidad, dándonos todo el uno al otro, al final de esa noche entre besos flojos y respiraciones erráticas, me dijo que me amaba.

Quedé estático cuándo lo dijo, era la primera vez que alguno de nosotros lo decía, si, teníamos casi dos años de novios. Y ninguno se había atrevido a decirlo, él fué el primero. Reaccioné en cuestión de segundos, solo pude llorar. Porque yo también lo amaba, lo amaba como nunca antes había amado a nadie. Porque antes de él, no hubo nadie más.


Con el paso del tiempo llego el día de su fiesta de graduación y nuestro segundo aniversario de noviazgo, 28 de septiembre, no olvido lo triste que él estaba cuándo le dije que no podría llegar. Me había dicho que no quería asistir sino estaría ahí para acompañarlo, logré convencerlo de que esa era su noche. Y debía disfrutarla, en el momento del baile lento. Llegué a él, tocando su hombro (tan cliché y muy de película ochentera, pero, ¿Qué puedo decir? Con él, lo cursi brota de mi cómo el agua de una fuente). Se giró hacía mi con su carita triste, la cuál cambio radicalmente al verme frente a él, con un ramo de Girasoles, ramo que sólo miró, luego de abrazarme, besarme, golpearme, gritarme que era un grandísimo tonto, besarme nuevamente y decirme que me amaba.


Él, decidió asistir a una escuela de repostería, en la misma ciudad en la cuál me encontraba viviendo yo, debido a mis estudios. Vivía en un conjunto residencial cercano al campus en el cuál yo tenía ni habitación.


Después de 3 años más de nuestra relación, teniendo ahora 5 años juntos. Yo con 23 años, faltando sólo uno para acabar la carrera y el con 21, faltando un par de años más para ser un repostero profesional, tomé el valor de proponerle compartir un pequeño departamento. Él, aceptó encantado. Yo tenía un trabajo de medio tiempo, en un bufete de abogados perteneciente a unos de mis profesores, allí hacía mis prácticas. Y me pagaban lo suficiente para sostenernos, el me ayudaba trabajando de medio tiempo en una pastelería, vivíamos cómodos y muy felices. Pero no todo fué hojuelas y miel.


También tuvimos nuestros momentos amargos, cómo esa vez en qué tuve que realizar un trabajo para la universidad con un compañero. Necesité ir al baño y mi pequeño Girasol llamó, él chico (de quién no recuerdo el nombre). Cometió el abuso, estupidez de atender mi celular. Y cuándo llegué a casa me recibió un rizado, lloroso, molesto. Ardiendo en celos, creyendo que yo lo engañaba. Me costó que hablara conmigo, pero lo resolvimos.


O esa otra vez, cuándo decidí pasar por mi bebé a la escuela de repostería. Y un idiota, estaba junto a él con su brazo rodeando los hombros de MI novio. Me sentí, traicionado, triste. Me estaba muriendo de celos, solo podía pensar. ¿Porqué deja que lo abrace? ¿Quien mierda es ese imbécil? ¿Debería golpearlo un poco?. Claro que lo solucionamos gracias a que siempre he sido muy maduro e hice lo que cualquier persona adulta con un grado considerable de madurez haría, Un berrinche y escena de celos. No era desconfianza hacía él porque yo confiaba en él, ciegamente. El problema era ese chico que lo estaba tocando, claro que me relaje cuándo mi bebé me dijo que solo me a amaba a MI. Y me presentó al chico, Niall. Quien al parecer era muy heterosexual, pero no por eso me fiaba de él. Claro que no imaginé que el idiota iba a hacerse uno de mis mejores amigos.


Tres años después, 8 años de novios. Ambos con nuestros estudios finalizados. Con trabajos estables a los 26 y 24 años, mi hermoso Girasol logró abrir su propia repostería, que al poco tiempo se hizo de mucha fama por los deliciosos pasteles y otras delicias creadas por sus manos preciosas. Y yo terminé trabajando fijo para el bufete de mi antiguo profesor, ganando muy bien.


Compramos un casa juntos, amoblamos juntos, elegimos la decoración juntos. Habíamos formado un hogar. Pero sentía que faltaba algo decidí proponerle matrimonio, justo un 01 de febrero en su cumpleaños 24, renté la misma cabaña que hace 6 años había Sido testigo de nuestra primera vez. Pero no permanecimos allí, lo lleve al campo de Girasoles. Siendo él, el más hermoso de todos ellos. Tomé la pequeña cajita (que aún permanece guardada en una caja llena de recuerdos) colocándome de rodillas, y pronunciando las palabras sinceras que nacían en el fondo de mi corazón.


"Te conocí hace 9 años, hemos Sido novios por 8, hemos estado ahí el uno para el otro durante todo esté tiempo. Me he enamorado de tí tantas veces, todos los días para ser exactos, lo cual sumando todos los días de estos 9 años hasta hoy, quiere decir que me he enamorado de ti estos

3,287 días. Me he enamorado de lo que eres, cómo hombre, de tu calidad de persona, de lo dulce que eres, me he enamorado de tu mal humor, de tus sonrisas, de cada uno tus gestos, de la manera en que cubres tu carita cuándo ríes, de tu voz, estoy enamorado del hecho de ver tu cara en las mañanas. Eso es lo que quiero por el resto de mis días. Te amo tanto Hazzie, no imaginas cuánto. ¿Quieres ser Harry Tomlinson?"


Para ese punto ambos estábamos llorando, pero la sonrisa que se abrió paso en mi. Casi me agrieta el rostro. Cuando me diste el sí. 7 meses después, un 28 de septiembre nos encontramos en el altar. Amo tanto esa fecha. Que la tatué en mi piel, así cómo mi girasol estaba marcado ella, así cómo cada tatuaje en mi cuerpo que se complementan con los suyos.


Me sentía completo al poder llamarte mi esposo, nunca hablamos de la posibilidad de adoptar y tener hijos, sino hasta 5 años después, cuándo decidimos que no los queríamos. Éramos sumamente felices, 14 años juntos, 5 de matrimonio. Estaba viviendo una vida plena con el amor de mi vida, con quién era todo para mí.


Así fué, hasta dos años después. En Su cumpleaños número 31, Lo noté cansado, débil. Con señales de fatiga, sin contar que últimamente sufría de fuertes dolores de cabeza, fiebre alta. Y a veces no comía, pero cuándo mencionaba el visitar un doctor, negaba. Decía que estaba bien que seguramente era un virus, continuó así varios días. Hasta que un día cansado de verlo mal, estaba buscando en sus cajones algo de ropa para que se arregle e ir a averiguar de una vez por todas que tenía mi girasol. Cuándo ví unos papeles en el fondo del mismo, eran informes médicos. Así que los tomé y leí. Al ver lo que allí decía el papel cayó de mis manos y con el empezó a desmoronarse mi mundo, él, era mi mundo.


Cáncer cerebral en etapa terminal.


Él, estaba muriendo y no fue capaz de decírmelo y lo entiendo no quería lastimarme. Pero creo que no pensó que me dolería también, si moría y yo no sabía que demonios estaba pasando. Cuándo lo confronté, sólo me dijo que ya no había nada que hacer, que él, no quiso someterse a un tratamiento, que no quería verse ni que lo viera deteriorarse, y sufrir vomitos, dolores, sangrados y otros síntomas por un tratamiento que posiblemente no funcione, me pidió que fuese fuerte por ambos. Y yo traté, lo juro. Intenté no derrumbarme, pero fue inevitable cuándo estaba perdiendo a la persona que ha Sido y sería todo para mí, cuándo supe que en el plazo de vida era de días tal vez una o un par de semanas, nadie lo sabe.

Sonreía para él, lo abrazaba y besaba. No queriendo soltarlo, no podía resignarme, no quería hacerlo.


Lloraba en las noches, mientas lo observaba dormir. Asegurándome cada cierto tiempo de que siguiera respirando. Trataba dr hacerlo comer, aunque no lograba demasiado. El doctor dijo que mi Hazz, sabría cuándo el momento habría llegado, porque él se dejaría ir.


28 de febrero, por la noche. Estando juntos en la cama me pidió hacerle el amor, quería hacerlo, lo deseaba más que nada, pero, temia lastimarlo, se lo dije. Y el sólo repetía. "Por favor, Lou. Solo por favor te necesito, lo necesito", esa noche le hice el amor, suave. Delicadamente, con miedo a dañarlo. Cuándo llegamos al climax, solo lo recosté sobre mi pecho acariciando su espalda desnuda. Mientras él acariciaba mi pecho, se dirigió a mi en susurros.


"Boo"


"Mmm" emití un sonido para que supiera que lo escuchaba.


"Prométeme que cuándo me vaya, no te quedarás sólo. Prométeme que buscarás tu felicidad" me levanté de repente quedando frente a él, con los ojos cristalizados. Lágrimas amenazando con salir. Solo pensaba ¿Cómo puede pedirme eso?


"Harry" dije entre con la voz quebrada.


"No lo hagas, no me digas Harry. Girasol, yo soy tu Girasol. Tu eres mi osito Boo, mi lindo sol. Sólo por favor, no quiero que seas infeliz porque me voy. Sólo quiero eso para tí, tú felicidad" no quería discutir con él así que sólo asentí con desgano.


"Lo prometo mi amor" susurré.


En su rostro pálido se abrió paso a una sonrisa, y yo solo logré romperme más al caer en la realidad de que, cuándo el no esté, no volveré a ver esa sonrisa. La sonrisa que me hizo enamorarme tantas veces de la misma persona,

de él, de mi Girasol. Me dió un pequeño beso y murmuró con voz cansada.


"Buenas noches mi osito de ojos azules, te amo"


Y eso, fué lo último que escuché de él, antes de que diera su último aliento de vida. No sentí su respiración y supe que se había ido, lágrimas empapaban mis mejillas cuándo lo besé castamente. No como despedida, sino como un nos vemos luego.


"Dulces sueños mi pequeño, te amo más. En esta vida y en las siguientes".


Con los días estuve ocupado con los asuntos del funeral de mi esposo, llorando. Tratando de sacar todo el dolor que llevaba dentro pero era inútil.


10 días después de la muerte del amor de mi vida, me encerré en mi habitación, no quería que mi hermana que en ese momento se encontraba en casa para que no me sintiera solo, me mirara con pena reflejada en su rostro. estaba recostado en la cama que tantas noches compartí con él, recordé toda nuestra historia, y recordé la promesa que le hice.



Flashback


"Boo"


"Mmm" emití un sonido para que supiera que lo escuchaba.


"Prométeme que cuándo me vaya, no te quedarás sólo. Prométeme que buscarás tu felicidad" me levanté de repente quedando frente a él, con los ojos cristalizados. Lágrimas amenazando con salir. Solo pensaba ¿Cómo puede pedirme eso?


"Harry" dije entre con la voz quebrada.


"Girasol, yo soy tu Girasol. Tu eres mi osito Boo, mi lindo sol. Sólo por favor, no quiero que seas infeliz porque me voy. Sólo quiero eso para tí, tú felicidad" no quería discutir con él así que sólo asentí con desgano.


"Lo prometo" susurré.


Y, decidí cumplir mi promesa. Me dirigí al baño, y tomé el botiquín que guardabamos allí. Encontré los medicamentos que mi hermoso bebé tomaba para el dolor de cabeza y unas píldoras para dormir, ambos frascos aún estaba lleno, tomé todas pastillas y las fuí tomando, hasta haberlas tomado todas. Me empecé a sentir adormecido, todo se fué oscureciendo, yo voy con él. Voy a buscar mi felicidad, mi felicidad siempre fue él.


Él y yo, compartimos todas nuestras primeras veces, él, fué el primero. Él fué el último y único a quién siempre más allá de la muerte, amaré.

Next Chapter