Capítulo 1
La joda explotaba. Y no era para menos, todos sabían que las jodas de Mateo Tanlongo eran las mejores del colegio.
Acá no importaba a quien conocías y a quien no. Entre el alcohol y la excitación provocada por el calor, las personas menos esperadas podían encontrarse chapando o en situaciones inesperadas
A Alejo Veliz, ya nada lo podía sorprender, hasta sus amigos en esas jodas se comían minas que 10 minutos atrás decían "ni empedo".
Pero a él todo eso no le interesaba, su único objetivo aún no se había dignado a iluminar la casa con su presencia.
Porque claramente, Matias Soule tenía un corazón de diva. Él no iba a caer en el lugar sin que todas las miradas se clavaran en él.
Aunque en el fondo, la única que le interesaba era la de Alejo.
Pocos sabían como había comenzado la relación entre Matias Soule y Alejo Veliz.
Principalmente, porque Matias vivía peleando con el grupo de amigos del morocho. No habia dia que el muchacho marplatense, ya que el mismo no se bancaba las actitudes pelotudas que solían tener con otros compañeros, a veces hasta con sus amigos.
Entonces, algunos dirían que de tantos enfrentamientos se había creado cierta tensión entre ellos, pero habitualmente Alejo no intervenía de esas peleas, era más con Gino o Mateo que peleaba el mayor.
La realidad era que un día, de la nada, la cara de enojado de Matias le generó ternura. Y cuando pudo no perdió oportunidad para decírselo.
—Cuanto más te enojas, más lindo sos— le había susurrado un día después de una pelea entre él y sus amigos, antes de alejarse.
Matias, en vez de enojarse como solía hacer, se sonrojó.
Por eso, no fue ninguna sorpresa para los amigos del mayor cuando lo vieron coqueteando con Alejo cuando habían salido a bailar.
Ambos se habían escondido en un rincón del boliche, fuera de la vista de todos y aprovechando esa intimidad habían aprovechado la oportunidad para conocerse sin importar las impresiones anteriores que habían formado de ellos.
Pero su primer beso no había sido en una situación así.
Alejo había invitado a Matias a un picnic a una plaza.
—Hoy te ves más lindo que nunca — dijo recostado sobre la manta mientras observaba el perfil de Matias.
—deja de decir esas cosas o te callo de una piña— respondió escondiendo su sonrojo, el pelinegro mientras fingía enojo.
—pero, como no te lo voy a decir, si con solo verte, me volas la cabeza — dijo mientras se sentaba y se acercaba más al otro.
Alejo tomó a Matias del mentón y lo giró, para verlo frente a frente. Poco a poco movió su mano por el cuello del pelinegro hasta llevarlo a su nuca y acercarlo a él.
—Si me vas a chapar no des tanta vuelta — dijo Matias para disimular los nervios que sentía ante la cercanía del morocho.
—cállate un ratito boludo— respondió Alejo para finalmente juntar su boca con la de Matias.
Apenas conectaron, ambos sintieron una chispa en su interior, que a medida que el beso se profundizó crecía.
Y así empezó una larga saga de encuentros fugaces y sobre todo, secretos, ya que como decía el mejor amigo de Matias, Valentin, a Alejo le “faltaban los huevos” para enfrentarse a sus amigos y confesar que le gustaba el pelinegro.
Lo que provocaba que, constantemente, Matias esté enojado con el menor. Y qué apenas esté se distrajera, él aprovechará para coquetear o bailar con otros chicos.
A Matias no le gustaba ser un secreto.
Él quería ser el centro del mundo de Alejo porque era así como se sentía él por el otro.
Así era como habían llegado a este culmine momento.
Matias bajaba del auto de su otro mejor amigo, Luka, y miraba la cantidad de gente que rodeaba la casa Tanlongo.
—este pibe nunca humilde — comenta Luka — siempre queriando demostrar.
—sí—dijo simplemente Valentín y empezó a caminar hacia el interior de la casa, con sus dos amigos.
Alejo estaba impaciente. Quería, o mejor dicho, necesitaba ver al pelinegro y tenerlo cerca de él.
Pero como siempre la espera, valió la pena.
Cuando Matías cruzó las puertas-ventanas para entrar al patio, el mayor no pudo despegar la vista de él.
De fondo sonaba Jagger de Emilia, justo en la parte de:
Tiene' que tratarme como un ángel Nos comimo' y en la calle somo' stranger', eh-eh Pero volvemo' a verno' y la cosa se pone danger
Eso representaba bastante bien la relación entre ellos. Más cuando el pelinegro estaba vestido con un Jean tiro bajo de color negro y un crop top negro con letras rojas que le permitían ver su cintura. Y lo más impactante, tenía un delineado color blanco debajo de su ojo izquierdo y un lipgloss en los labios.
“La puta madre que ganas de comerle la boca” pensó Alejo que sentía un calor recorrer por todo su cuerpo al ver al mayor.
—ya vengo— le dijo a uno de sus amigos, quien simplemente asintió sin prestarle mucha atención.
Caminaba entre la gente, esquivando vasos y botellas de alcohol, hasta que llegó a unos pasos de Matias.
A quien encontró hablando con otro chico, Brian. Este le agarraba la cintura mientras hablaban y Matias le sonreía coquetamente.
Alejo apretaba el puño, aguantando los celos, porque como ya le había dicho el menor, ellos no eran nada hasta que él blanqueara las cosas con sus amigos.
Al rato, para la suerte de Alejo, Brian se fue con uno de sus amigos a buscar bebidas. Y el mayor aprovechó para acercarse a Matias, quien estaba a espaldas de él, e igualmente lo reconoció, apenas apoya la mano en su cintura.
—Hola amor— le susurro al oído y dejo un beso detrás de su oreja que le robo un suspiro al pelinegro.
—Ah, hola—simplemente respondió dándose vuelta y rodeando el cuello de Alejo con sus brazos.
—Llegaste un poco tarde.
—me quería poner lindo — dijo mientras sonreía, pero esa sonrisa que le ponía la piel de gallina a Agustín.
—¿para quién? — preguntó haciéndose el boludo.
—para vos — Se puso de puntitas de pie y le susurro — pero no sé si te lo mereces mucho.
—Matias, dale—dijo un poco resignado, sabía que el menor aún no le perdonaba la vez que lo ignoro en una fiesta por estar con sus amigos.
Entonces, cuando pensó que Matias simplemente se iba a ir y después, cuando estuvieran más apartados le iba a gritar de todo, el menor se acercó más su cuerpo y le susurro:
—¿Te bancas comerme la boca o tengo que buscar a otro?
Alejo quedó congelado, era la primera vez que Matias lo provocaba estando sus amigos tan cerca. Una parte de él le gritaba que “ya fue, si a sus amigos no le cabía era problema suyo y no él” pero a la vez tenía miedo de que lo alejaran del grupo
Matias, impaciente, al notar la tardanza del mayor, optó por alejarse de él, pero al notar eso,Alejo, rapidamente, agarró su cintura y lo acercó, más aún, hacia él.
— Para, ¿a dónde vas tan rápido?— preguntó.
—ya te lo dije, te la bancas o me voy con otro— dijo mirando desafiante a Alejo.
Quien en ese instante, al ver la fuerte mirada del menor, decidió que arriesgaría todo por él, porque así eran, dos bombas siempre al borde de provocar un caos.
Así que, se acercó más a Matias y antes de que el menor pudiera decir algo más, chocó su boca con la suya.
El beso era intenso, las manos de Matias tiraban del pelo de Alejo, mientras que el mayor apretaba con una mano su cintura y la otra la tenía apoyada en su culo.
Todos a su alrededor se sorprendieron, ya que más de uno era testigo de las peleas de Matias Soule con el grupo de Alejo. Pero otros, como Luka y Valentin, prácticamente aplaudían porque al fin se le había dado a su novio.
Los amigos de Alejo, en cambio, tenían la boca abierta en forma de “0” de no creer lo que sus ojos estaban viendo.
Pero, Alejo y Matias, ajenos a todos, dejaron de besarse, dejando sus frentes apoyadas para simplemente decir.
—Dios, te amo tanto, Matias.
—Yo más, mucho más, Alejo.