Entre la Espada y la Muerte

Summary

Final no canónico de "Entre la Espada y la pared" Para personas que les gusta llorar.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Entre la Espada y la Muerte

Este es un final alternativo no canon de mi historia “Entre la Espada y la Pared” donde se narran los sucesos después del primer libro. Para tener más contexto es recomendable ir a leerla y después seguir con este.


Este fic tocará temas como:

Muerte

Sangre

Drama

Pérdida de seres queridos


Si eres sensible a estos temas es recomendable no leer este libro por tu salud mental, me libro de cualquier responsabilidad (no pago terapias).

Si no te gusta este contenido no reportes o no hagas spam en los comentarios, ve a una lectura de tu gusto.




















La mañana comenzaba más fría de lo normal, se sentía el aura pesada y terrorífica del ahora el conde del clan Nevada. Los instrumentos se tocan solos librando una melodía pesada, triste y tenebrosa que daban un aire más melancólico al castillo.


Aun de todas formas él se encontraba en su estudio pintando un retrato de su amado Jungkook, trataba de reflejar el rostro de su amado en la pintura queriendo que esta sea lo más fiel a el posible. Si mirabas con atención sus obras podrás divisar que con el tiempo estas se volvían diferentes, cada vez iban perdiendo su luz, sus rasgos y tal vez un poco de humanidad.


A veces el omega aparecía con el pelo más largo, otras veces con el cabello muy corto, era dibujado con más ojeras o tal vez más delgado de lo que estaba. Cada cuadro era una nueva versión de él, tal vez el cambio más drástico era el bebé que el omega poseía siempre en sus brazos. Este siempre era diferente y aun así siempre era casi igual a su progenitor.


Taehyung estaba olvidando el rostro de su amado, el rostro que una vez lo acompañó en todas las decisiones de un muy corto, pero fugaz periodo de tiempo. Su voz fue lo primero en olvidar y lo que le siguió fue perder el cálido recuerdo de sus manos al juntarlas siguiendo con un cálido beso.


Jungkook había muerto hace… cientos de años. No fue por vejez o por una enfermedad, gestar el fruto de su amor provocó un gran deterioro en el cuerpo del general. Su piel pálida, su pérdida muscular y su voz desgastada era síntoma de ello.


Pensó que tenía todo bajo control, que lo más probable era que después de dar a luz todo volviera a la normalidad. Buscará una solución para alargar la vida de Jungkook y disfrutar de la crianza de su hijo el mayor tiempo posible. Las fiestas por el nuevo miembro del clan y muchos recuerdos juntos que durarán varios cientos de años.


Era sin duda su más grande fantasía al momento de poner la música y simplemente imaginar todos los escenarios más hermosos y brillantes posibles.






Jungkook murió en el parto y junto con él su hijo.







La primera noche no se despegó de sus cuerpos, estuvo abrazandolos hasta el amanecer donde los preparativos ya estaban listos para darles un entierro digno. La segunda noche la soledad lo invadió por completo, buscaba a su amado de manera inconsciente aun sabiendo que él no estaría.


Empezó a retratar a su prometido en todos sus cuadros, pronto el castillo se llenó de estos a sabiendas que algún día olvidaría todo de él y solo quedaría un recuerdo borroso de lo que alguna vez fue su dulce y tierno omega.


El clan fue en decadencia, sus súbditos lo abandonaron, su gente también y esto era debido a la profunda depresión que cargaba, el odio hacia el mundo y contra sí mismo eran crecientes cada día más. Su cordura ya no existía, solo era un ser al cual no temía de quitarles la vida a personas inocentes si le daba la gana o que siquiera lo molestaran con una sola y pequeña palabra.


Era muy peligroso ir al castillo del antiguo conde, la vida de cualquier ser corría un grave peligro. Pero sus obras eran muy famosas en casi todos los territorios y clanes con una economía mínimamente estable. Muchos mandaban a sirvientes o esclavos a su castillo a suplicar por una obra suya.


Si estaba de buen humor hacía cuadros para las personas y vendía a un alto precio, de todas formas no había tanto motivo por el cual seguir manteniendo su existencia. Su vida equivalía casi a la inmortalidad pero él prefirió vivirla de manera rápida y fugaz en sus pensamientos, soñando despierto como sostenía la mano de su amado y bailaban a la luz de la luna.


Porque solo en ese momento su corazón podría volver a sentir un gramo de calidez que el general le había dado una vez, y quizá en otra vida ellos siguieron juntos, pero el destino era cruel y a pesar de la maldad de su corazón él no pudo equipararla.


Solo quedaba una sensación equivalente a un pasado borroso y que nadie más que él podía recordar…