El primer día
Era el primer día de instituto, era nueva y no conocía nada ni a nadie de este centro. Iba de camino al instituto, me fijé, y el edificio era gigante, de pronto me choqué con un chico que tenía puesta una sudadera con capucha, era bajito y pelinegro y tenía la voz cálida y agradable.
-Perdón, no te había visto- dijo el chico, agachándose para coger unos libros que se le habían caído.
-No pasa nada, también ha sido mi culpa- dije con intención de caerle bien. - Deja que te ayude. - Añadí, pero sin ninguna respuesta, antes de poder acabar la frase salió pitando.
Nos asignaron los sitios y una chica con el pelo largo, negro y con brackets se sentó a mi lado.
-Hola, me llamo Aurora y tengo 19 años, ¿y tú, cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes?- dijo muy amablemente.
-Hola, me llamo Belma y tengo 18 años, este año voy a cumplir los 19.- dije felizmente.
-Un gusto, dime, ¿tienes con quien almorzar, Aurora?, porque me muero de las ganas de que seas mi amiga. - digo muy entusiasmada por hacer nuevos amigos, pero a la vez nerviosa.
-No... Aún no tengo amigos. Claro, seamos amigas- indicó felizmente.
Yo estaba situada en una esquina en la penúltima fila, detrás de mí estaba ese chico misterioso, entonces se me ocurrió una idea.
-Aurora, una cosa, ¿por qué el chico que está detrás de mí siempre lleva capucha?.- dije susurrando para que no me oiga.
-Ah, él... Sí, su única personalidad es llevar capucha y creerse guay, no le hagas mucho caso.
-¿Lo conoces desde hace ya tiempo?
-Sí, desde el año pasado, se dice que le queda mal el corte de pelo y por eso siempre lleva la capucha puesta, pero a mí me parece que está más bueno con ese corte - susurró acompañándolo con una risa tonta.
Llegó el profesor de Lengua y teníamos que hacer un poema de amor en parejas, decidí ponerme con Aurora, para mi opinión, era un poco pesada, pero era muy graciosa.
La clase estaba en completo silencio hasta que de pronto, el profesor le pidió al chico encapuchado, se quitara la capucha, al quitársela me quedé asombrada de lo guapo que era, tenía los ojos azules como el mar, su piel era blanca como la nieve, y aparte, el corte le favorecía mucho. Me puse colorada.
-¿Asombrada con tu chico encapuchado?- dijo Aurora.
-Qué va- dije riendo incómodamente.
-Bueno, el trabajo...- dijo cortando la conversación.
Asentí.
Al salir de aquella clase, Aurora se tuvo que ir por problemas personales, entonces me senté sola en el almuerzo, hasta que cuatro chicas se acercaron a mí:
-Hola, ¿nos podemos sentar aquí?- dijo exagerando la s- -Yo soy Aynara y ellas son Vicki, la pelirroja, Arianna, la del vestido y Nereya.
Aynara tenía el pelo largo y con rizos, era bajita, llevaba un top y unos vaqueros anchos, iba con un pintalabios rojo mate, máscara de pestañas con volumen y mucho colorete, era muy guapa. Vicki, en cambio, era alta, con el pelo largo, pelirrojo, llevaba una camiseta ancha con unos pantalones ajustados, además, llevaba el eyeliner muy exagerado; luego estaba Nereya, quien era más casual; llevaba pantalones de licra, una camiseta de nike y como no, para resaltar todo lo anterior, las air force 1 negras, ella solo llevaba un poco de máscara de pestañas. Por último estaba Arianna, era bajita y llevaba un vestido de flores que le llegaba por las rodillas, con unos zapatos blancos e iba bien maquillada.
-Sí, claro, os podéis sentar- dije amablemente, añadiendo una sonrisa.
-¿Y tú te llamas…?- dijo Aynara, levantando una ceja y mascando su chicle de menta suave.
-Ah, sí, me llamo Belma- respondí.
Por unos segundos Aynara y yo hicimos contacto visual, hasta que prestó atención a Vicki, que estaba hablando sobre un chico, concretamente de uno llamado Asher, que por la descripción breve que Vicki había añadido para que yo pudiera ubicarlo, sentí que era ese chico misterioso de la última fila con el que me choqué anteriormente.
-Oye, pues hoy iba mejor vestido, llevaba una sudadera blanca, con una camiseta nike debajo y unos pantalones baggy que compró el otro día con mi ayuda.- Prosiguió Vicki al hacer el inciso para yo poder enterarme claramente.
-Lo estás arreglando, por fin, ya tocaba.- Respondió Aynara riéndose.
-¿Nunca dejarás de odiar a los hombres?- Preguntó Arianna sarcásticamente, quien sabía cuál iba a ser la respuesta.
-Sabes que no, las mujeres somos la opción correcta.- contestó Aynara.
Al ir a mi clase de historia choqué accidentalmente con Asher, otra vez, causando que arruinara mi camiseta con su café.
-¡Si quieres llamar mi atención, hay mejores maneras que tirándome café, psicópata! ¿Acaso no lo sabes?- dije con rabia.
-¡La verdad es que me encanta tirar mi café de avellana a la ropa de las chicas!- dijo sarcásticamente siguiendo su camino.
Después del estropicio, corrí al baño para limpiarme la camiseta, al girarme me encontré a Vicki, con un pintalabios de Maybelline New York en las manos, que le había prestado Aynara.
-Dios, ¿Qué te ha pasado? - Preguntó.
-Ha sido el idiota, ese de mi clase de lengua, el que se sienta detrás de mí, como lo odio.- Dije muy enfadada.
-Joder, lo siento mucho, eh, podría hablar con él si te parece bien.- Dijo con tono cálido y agradable.
-No es para tanto, solo es una camiseta básica, no te preocupes.
-Bueno, si tú lo dices... Si cambias de opinión me dices y hablo con mi hermano.
Cuando salí del baño vi a Asher, rellenando su vaso de café, después de haber derramado todo el anterior en mi camiseta, pero en vez de replicarle, seguí mi camino a la clase de historia
Llegué a mi aula, donde voluntariamente Ash se sentó conmigo.
Mientras el profesor explicaba lo que eran los Visigodos decidí sacar el móvil, ya que estaba demasiado aburrida, estaba segura de que podría estudiarlo por mi cuenta, hasta que de repente Asher me quitó el móvil, me quedé helada.
-Ey, que aquí no puedes sacar el móvil.- dijo con una sonrisa traviesa y quitándomelo .- te lo doy, pero que sea la última vez, como te pille otra vez...- prosiguió.-
Pero, ¿y este tío que hace con su vida? ¿Quién es para hacer semejante acto?
-A ti que te importa idiota, devuélveme el móvil.
Hubo un silencio de varios minutos medianamente incómodos que se sintieron como horas, me quedé por ese tiempo con la mano congelada esperando a que me lo diera.
Cuando terminó la clase, saqué el móvil de nuevo para leer mis notificaciones, entre ellas, una de mi novio, Damián, con el que estuve distante últimamente, él era un chico bastante alto, con ojos verdes y cabello castaño; todo lo contrario a Asher, por un momento, me alegró ver en mi lista de conversaciones recientes su contacto, pero no me imaginé el hecho de poder pasar de una emoción a otra tan rápidamente.
“Umh, hola, Bell, espero no molestar tu tiempo de clases ni nada por el estilo, solo quería avisarte de que llevo un tiempo pensando, y..., ya no siento lo mismo que el primer día que te vi, después de dos años los dos somos dos personas completamente diferentes, y ya no siento que nuestro “amor” sea correspondido. Ahora, me gusta alguien más, me duele el hecho de admitir que ya no te amo, pero es necesario que lo sepas, no te quiero causar más daño, en serio, perdóname, no ahora, sino cuando estés preparada para ello.”
Al leer ese mensaje sentí que algo en mí se había ido, se había desvanecido completamente, sentí que el mundo se derrumbaba. Damián era el único chico con el que había salido, el único con el que realmente sentí algo, con él había sentido más que amor, con él era feliz.
Cuando empecé a sentir los ojos cristalinos que me nublaban la vista, corrí de nuevo al servicio, nadie podía verme así. Pero mi objetivo no se logró, acabé viéndome con Aynara frente a frente, no podía aguantarlo más, partí a llorar, pude sentir perfectamente lo rápido que iban mis lágrimas por mi rostro y cuello.
-¿Por qué lloras, tía?- dijo sería, esta vez no tenía chicle.
-Mi novio... me ha dejado.-Sollocé sin dar más detalles, enseñándole el móvil, dejando en un 50/50 el uso que le estaba dando en ese momento, usándolo como escudo y para enseñarle lo que me hizo llorar a mares.
-En serio, te ha dejado tu novio y estás aquí llorando, yo que tú me iría a ligarme a alguno, hay muchos chicos buenos. ¡Ah, ya sé! Te voy a presentar a algún amigo mío. A ver... ¡Ah, sí! ¡Asher! ¿Lo conoces? Es hermano de Vicki, por si no te suena, el del almuerzo.- dijo intentando animarme.
-Creo que sé quien es- dije secándome las lágrimas.
-No sé si soy yo, o hacéis buena pareja, hoy vamos a salir por allí las cuatro, Asher, las chicas y un chico llamado Archie, mi mejor amigo, si quieres puedes venir, te digo dirección o vamos todos a por ti. ¿Te parece bien?- dijo entusiasmada.
-Sí, me parece bien.-Dije secándome las lágrimas.