➢Viagra.「Taegi」

Summary

Los hermanos se aman en secreto de una forma distinta, pero Taehyung es el que da el primer paso cuando decide darle viagra a su lindo hermano. ╰One shot. ╰Homosexual. ╰Omegaverse. ╰Incesto. ╰Taehyung top ✘ Yoongi bottom.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Único.

Las alucinaciones que comenzaba a tener cuando espiaba a su hermano tocándose, le estaban carcomiendo la cabeza. Estaba harto de sólo obervarlo mientras se daba placer, estaba harto de sentir su mano en su miembro y no el cálido interior del pálido, pero sobretodo estaba harto de las aluciaciones en donde escuchaba a su hermano decir su nombre cuando llegaba al clímax. Porque su hermano no sentía lo mismo, pero sí podía obtener una oportunidad si decidía ir por el camino fácil en el que le daba viagra al pequeño omega, que por un fastidio del universo, le tocaba llevar su sangre. Y es que realmente amaba a ese chico de aroma a café con pastel de fresa, con su personalidad mimada y aniñada, con su dulzura, con su forma de ser que a veces era ruda y algo sarcástica. Sin querer se fue enamorando de ese omega, por el cual haría lo que fuera con tal de poder tener su amor.


Y aunque no era la mejor forma de obtener una oportunidad para estar con él, si su pequeño lo rechazaba lo iba a entender y no interferiría en su vida nunca más de ese modo. Siendo así que se obligaría a sí mismo a matar el extraño amor que le tenía, porque Taehyung no era tan descerebrado como para hostigar al azabache si no le correspondía. No soportaría ser repudiado por el de ojos gatunos, simplemente no podría con ese odio. Por eso iba a dejar que el mismo omega le abriera o cerrara las puertas a su vida, y para eso necesitaba algo como incentivo: la viagra.


Cuando sus padres volvieron a irse para un largo viaje de negocios del que no volverían hasta dentro de varios meses, el castaño obtuvo la oportunidad que tanto deseaba desde hace tiempo. Así que después de despedir a sus padres en la puerta de su gran casa, Taehyung comenzó con su sencillo plan para tener a Yoongi entre sus brazos como siempre soñó, por lo que cerró la puerta con una gran sonrisa en el rostro.


—Yonnie, ¿quieres ver algunas películas? Esta tarde no tengo ningún plan—. Le sugirió al pálido que aún estaba en pijama, rogando internamente que aceptara, porque aunque se llevaban de maravilla, algún plan con amigos puede arruinar su grandiosa oportunidad.


—Yo tampoco tengo algún plan, además me gustaría pasar tiempo con mi hyung—. Sonrió mostrando su tierna sonrisa con las comisuras como un gato y mostrando parte de sus encías junto a sus ojitos adormilados. El más alto se controló en demasía para no abrazarlo por ser tan lindo. —¿Te gustaría ver algo en especial, Taehyungie?—. Por un momento el más bajo se sintió cohibido ante la mirada fija y penetrante de su hermano, provocando un pequeño rubor que trató con todas sus fuerzas de contener. No quería parecer loco al sonrojarse de la nada, su hermano podía pensar cosas cómo que era un rarito, y lo menos que quería era alejarse de él.


—Lo que quieras está bien, bebé—. Se mordió la lengua al haber hablado sin procesar lo que iba a decir, escapándose tal apodo que no solía usar en él, por lo que inmediatamente cambió el tema para que el azabache pasara por alto tal error. —Iré a preparar las palomitas y algo de botana, mientras ve escogiendo la que más te llame la atención—. Le dedicó una sonrisa cuadrada y salió a paso rápido del gran salón principal para ir directo a la cocina sin percatarse del violento sonrojo que tintó por completo las mejillas del pálido rostro del menor, puesto que notó bastante el inusual apodo por el que lo llamó. Por un momento sintió como si fueran la pareja perfecta a punto de tener un momento romántico de tarde de películas, pero suspiró al saber la realidad de que nada de eso podía ser posible, así que se limitó a ir a la habitación de Taehyung, en donde normalmente veían los maratones de películas o series.


El azabache no dudó ni un momento en tenderse sobre la cama de sábanas azules, de un tono bastante oscuro. Cerró los ojos mientras se dejaba llevar por el aroma que había impregnado en las sábanas, pero un molesto aroma desconocido lo hizo fruncir el ceño porque no era el olor de su hermano y mucho menos el suyo. Era un asqueroso aroma a crema de duraznos que debía de ser de alguna pareja de Taehyung que desconocía, y no lo pensó dos veces en comenzar a restregarse en la cama para borrar todo rastro de aquel olor, buscando desesperadamente que sólo estuviera su dulce aroma en las sábanas de su hermano. Algunas lágrimas escaparon de sus ojos al llenar su cabeza de pensamientos en los que se imaginaba al castaño con otro omega, ya sea chico o chica, pero siendo cualquier otro menos él, y el imaginar que alguien estuvo ahí disfrutando del alfa, lo ponía muy mal. Rápidamente fue hasta el clóset del mayor y tomó entre sus manos una camisa de botones color negra que estaba impregnada del precioso olor a vino y uvas recién cortadas que desprendía su hermano. Pegó su nariz y aspiró lo más que pudo para tratar de calmarse, intentando olvidar su hallazgo e intentando borrar las imágenes de otros omegas en esa cama.


Limpiándose las lágrimas tomó el control de la gran pantalla frente a la cama y la encendió para empezar a buscar una película. Por otro lado estaba el castaño, preparando las palomitas y sirviendo en un bowl algunas papitas de diferentes sabores, colocando el traste en una charola, misma en donde ya se encontraban las dos bebidas y una jarra de agua con fruta natural. Uno de los vasos tenía la viagra recién disuelta en agua con un poco de azúcar y algo de jugo de fruta, siendo mínimo para que no interfiriera en el efecto de la pastilla triturada. Colocó el recipiente con las palomitas de caramelo calientes en la misma charola y con mucho cuidado fue hasta su cuarto con la charola en mano, estando ansioso por poder completar su plan.


Al llegar puso la charola en una pequeña mesita de cedro que tenía frente a su cama, pegada a los pies de esta. Su hermano le dió una sonrisa sin mostrar los dientes, notando algo rojos los ojitos del pálido, cosa que le dio mucha curiosidad pero no sabía cómo descubrir lo que había sucedido, ya que eran rastros de que lloró. Una vez que su curiosidad dejó de ser el centro de sus pensamientos, hubo un detalle que tomó ese puesto.


El aroma de Yoongi era más intenso de lo normal.


Se había perdido en el olor del café, del dulce olor a pastel de fresas y pensando en lo mucho que amaba dicho aroma, que no se percató cuando Yoon había agarrado un vaso de agua en lugar de que el castaño le diera el suyo. En ese momento el alfa sintió que todo se le venía abajo al no saber cuál de los dos era el que debía tener el azabache, así que rogó porqué el vaso elegido por su hermano haya sido el correcto. En el proceso intentó convencerse de que incluso si el que terminaba tomando la viagra era él, podía seguir con su plan si pensaba en ciertos ajustes. Dejó de darle vueltas al asunto cuando escuchó al omega hablarle.


—Vaya, hermanito, no pierdes el tiempo, ¿eh?—. Hizo un gran esfuerzo por sonreír en un intento de parecer que intentaba vacilarlo, cuando por dentro estaba triste. —Ya me he dado cuenta que has traído a algún omega a pasar la noche—. Pronunció tratando de no derrumbarse a la mitad, sintiendo el calor llenar su cuerpo de lo que parecían ser ganas de llorar.


—¡No!... No he traído a nadie aquí con esas intenciones, Yoonnie—. «Al único omega al que quiero follar en esta cama es a tí», pensó. No quería que el pálido pensara eso por ningún motivo. —Ayer vino una compañera con la que tenía que hacer un trabajo e insistió mucho en que hiciéramos la tarea en mi cuarto, así que la dejé con tal de poder terminar el trabajo, por lo que no pasó nada—. Se rio para luego tomar de su bebida hasta el último trago, le daba un poco de pena hablar de eso con él, aunque nada de pena le daría el hacer aquello con Yoongi.


—Está bien, hyung. No tienes que darme explicaciones, sólo te molestaba—. Desvió la mirada hacia la tele, sintiendo como si hubiera un calor infernal dentro de la habitación debido a su molestia. Le mencionó brevemente la sinopsis de la película y le puso play para comenzar a reproducirse mientras ambos se acomodaban en la cama, seguido de Yoon encendiendo el aire acondicionado.


Al cabo de poco más de media hora de que inició la película, el castaño comenzó a sentir un calor tremendo inundar su cuerpo, soltando un pequeño quejido que intentó ocultar, pero que llamó la atención del pálido cuando giró su cuerpo para quedarse boca arriba. El alfa no podía creer que su plan haya sido un fracaso al ser él quien consumió la pastilla y no su hermano cómo lo había planeado, pero iba a hacer lo posible para que resultara. El bulto entre sus pantalones se hizo tan grande que comenzaba a doler demasiado y se llevó una mano a ese lugar para tocar sobre la tela, dejándose llevar al hacer eso, ya que su hermano aún estaba a su lado y ya había notado tal erección. Las pupilas del azabache se dilataron tanto como su entrada al mirar aquel bulto que le hizo agua la boca y un desastre en el cuerpo. Era más grande de lo que creyó. Y el calor que había comenzado a sentir minutos atrás se intensificó en sobremanera, provocando que perdiera la consciencia de sus acciones. El castaño quedó congelado al ver a su dulce hermano posicionarse sobre él a horcajadas y perdió el aliento cuando el de tez pálida comenzó a restregarse contra el duro bulto al no poder aguantar más las ganas que le tenía al alfa.


Tanto Yoongi como Taehyung estaban con el miedo latente ante lo que estaba pasando. Yoongi tenía miedo de que su hermano lo quitara de encima de un movimiento para comenzar a gritarle hasta de lo que se iba a morir por ser un enfermo, y Taehyung de que Yoongi supiera de la viagra que usó, misma que quizás terminó en ambos vasos sin darse cuenta y que por eso se veía obligado a reaccionar así. Tal vez se había perdido tanto en imaginar lo que sucedería que cuando creyó echar la viagra sólo en un vaso, en realidad lo había hecho en los dos. Ya que sólo eso explicaría el porqué del comportamiento del azabache.


—P-Perdónam-me T-Taehyung, d-de ver-rdad—. Alcanzó a articular el de ojos gatunos con la voz quebradiza entre el placer y las ganas de llorar, sintiendo sus mejillas mojarse por creer que ahora el castaño lo odiaría para siempre. Pero Yoongi fue totalmente sorprendido por el jalón que le dió el alfa para atraerlo a su cuerpo y poder besarlo con desesperación. El castaño gruñía entre el beso salvaje que le daba a su contrario, en el que el dominante estaba doblegando la lengua del pasivo, mismo que no detenía en ningún momento su acción de mover las caderas en círculos sobre la erección del mayor.


La pijama brillosa de color rosa que llevaba puesta el de ojos negros, era de una suave tela delgada que le permitía sentir con claridad la calidez y rigidez del miembro de su hermano; más porque no llevaba ropa interior, dejando ver su erección marcada bajo la pijama que comenzaba a mojarse. De un movimiento rápido Taehyung quedó sobre el omega, desabrochando su pantalón para liberar su miembro del intenso dolor y retomó el hambriento beso que le estaba dando. Y es que siempre había querido saber lo que era besar esos delgados y rosados labios, saber lo que era poder dominar su cavidad bucal con su lengua lujuriosa, saber lo que era ser correspondido por el otro después de todas las veces que besó sus labios mientras dormía. Los gemidos del menor eran fuertes al sentir la fricción que causaba el desnudo pene de su hermano siendo frotado contra su duro miembro que comenzaba a mantener húmeda la tela rosa, pues su contrario arremetía rápidamente en esa fricción que lo estaba haciendo delirar y el sentir los labios del alfa recorriendo sus clavículas lo hacía sentirse más vulnerable.


El de ojos claros besaba cada parte del precioso cuello de su omega, mordisqueando y chupando todo espacio en blanco que veía sobre esa preciosa piel pálida. Desde la mañana que lo vio mostrando parte de su pecho con esa pijama —notando la falta de ropa interior bajo dicha prenda—, había querido succionar cada maldito rincón de esa exquisita piel y rasgar la pijama para follarlo hasta que su miembro quedara sin poder producir más semen después de bañar al azabache con su líquido. Olfateaba el aroma como un perro buscando un hueso enterrado, queriendo embriagarse con ese aroma tan dulce que lo hacía ponerse duro cada que lo olía en las prendas de su hermano o cuando lo abrazaba. Por su cabeza estaban pasando muchas cosas, varias de ellas sobre lo que ocurría; sobre que Yoongi le correspondía porque estaba totalmente dócil ante él, gimiendo su nombre como si siempre lo hubiese hecho y haciéndolo en su oído cómo si fuera un secreto que quería que sólo él escuchase —aunque gimiera tan alto que dejara de ser uno—. Por su parte estaba el azabache de ojos negros que no dejaba de soltar sonidos obscenos en los que gemía lo mucho que le gustaba aquello, que también estaba bastante sorprendido por tener a su alfa sobre él marcando su piel mientras que sentía la verga totalmente dura contra su pene por sobre la tela. Quería arrancarse el pijama para que el alfa lo pudiera llenar de una vez con el enorme miembro que portaba, pero Taehyung lo tenía deliciosamente acorralado en esa cama sin dejarle moverse. Arqueó su espalda cuando la caliente lengua de su hermano tocó sus pezones erguidos, siendo ahora que lloraba por el placer que se sentía mucho mejor que estarse masturbando mientras imaginaba cómo le rompía el culo.


—Te amo, Yonnie—. Musitó perdido en el placer para dirigirse al azabache debajo de él, quien se terminó corriendo apenas escuchó esas palabras tomando con posesión los labios del castaño que tanto amaba y que ahora le había hecho un lío de emociones con sólo esas palabras. Las lágrimas desbordaban sus ojos por la combinación de placer y felicidad porque su hermano también lo amaba de la misma forma que él.


—Y-Yo también te a-amo. Teni-nía mucho m-miedo de que p-pensaras q-que era un enfermo—. Confesó con los ojos vidriosos una vez que se separaron del beso para tomar aire, dejando un hilo de saliva entre ambas bocas con los labios hinchados por las mordidas y succiones entre el beso. El alfa negó con la cabeza para besar sus mejillas, quitando los rastros de las lágrimas con sus labios para después continuar besando su pecho.


—Te he tenido unas ganas tremendas desde hace tiempo y no sabes cómo he sufrido por querer tenerte así, por poder follarte, por ser correspondido—. Entre jadeos y besos le dijo lo que tanto quería, teniendo por fin la oportunidad en sus manos al estar marcando la tersa piel del azabache que no paraba de gimotear. —No tienes idea de la cantidad de veces que te espié cuando te dabas placer, y de lo mucho que empecé a enloquecer cuando alucinaba que decías mi nombre entre tus gemidos—. Sin vergüenza alguna le confesó luego de quedar satisfecho con las marcas hechas en signo de posesividad, notando cómo los rojizos cachetes del omega se teñían de un fuerte rojo tras escuchar aquello.


—Me... ¿Me espiaste?...—. Murmuró sintiendo una oleada de excitación. —N-Nunca alucinaste, Taehy-yung—. Le explicó su hermano lleno de vergüenza al saber que su amado alfa lo había visto varias veces en esos momentos en los que él creía estar totalmente solo. Al parecer ambos tenían los mismos sentimientos desde hacía ya tiempo, pero ninguno vio las señales bastante evidentes del otro. El rostro sorprendido del castaño lo hizo sonreír, no podía creer que el alfa había creído estar alucinando —aunque el mismo omega estaba pensando lo mismo al estar ahora viviendo lo que tanto había soñado—, cuando lo vio en esos momentos tan íntimos, y ahora no podía controlar el cierto éxtasis que le dio saber que su hermano lo había mirado a escondidas cuando se daba placer mientras imaginaba las caricias del castaño.


—Debí haber salido del clóset de donde te miraba, la primera vez que escuché que dijiste mi nombre para haberte follado hasta que me doliera la verga—. Gruñó con molestia entre el pequeño jugueteo que tenía su lengua con el duro botón rosado de su amante. —A la mierda el hubiera, ahora te tengo aquí debajo de mí en un estado tan vulnerable por el placer, y créeme que te la voy a meter tanto que me rogarás que pare. Te la voy a clavar tan fuerte que te voy a destrozar—. Con la voz más grave y ronca que había escuchado el pálido en toda su vida, le advirtió el alfa con claras intenciones de cumplir lo dicho, cosa que le dio un extraordinario escalofrío que recorrió todo su cuerpo. El contrario le arrancó la pijama de tal forma que la rompió salvajemente para poder tener desnudo al omega y cogérselo de una buena vez, provocando un cosquilleo voraz en el vientre de su amado. Yoongi estando preso en el delirio de la excitación, le suplicó entre gemidos que lo destrozara y Taehyung no esperó más a hacerlo luego de quitarle la pijama rota.


El calor lo estaba consumiendo por dentro al igual que las ganas de sentir el enorme falo del castaño en todo su interior completamente húmedo. Y arañó las sábanas cuando sintió la punta entrar en su estrecho agujero seguido de la mitad del miembro, pero cuando sintió por fin todo el largo pene estar invadiendo su cavidad anal, tuvo que taparse la boca con ambas manos para no gritar. Esa sensación hormigueante que se intensificaba intermitentemente en su vientre bajo lo hizo babear, puesto que, el sentir todo la gruesa polla de Taehyung ser envuelto por sus paredes, le hizo darse cuenta que era mil veces mejor de lo que imaginó una vez que el dolor desapareció. No podía creer que fuera tan grande cómo para llenar totalmente su interior, tocando ya su próstata sin haber entrado del todo y cuando lo hizo, fue como haber recibido una pequeña descarga eléctrica. Todavía no lo embestía y ya sentía que iba a correrse de nuevo con sólo sentir la dura verga. Su hermano controló sus instintos salvajes con toda la fuerza de voluntad que le quedaba, para no lastimar a su omega, pero el fuego abrasador de su resbaladiza entrada le hizo gruñir como un tigre.


Era totalmente increíble lo jodidamente bien que se sentía embestir al azabache, siseando del placer por sentir lo estrecho que era su interior. Su cuerpo se movía con rapidez para dar aquellas duras estocadas que destrozaban las calientes paredes de carne que rodeaban su miembro mientras disfrutaba de los hermosos gemidos de Yoongi, quien estaba perdiendo la cabeza con cada nueva embestida que hacía sonar las pieles chocando en un sonoro aplauso.


—¡M-Más!, ¡qui-quiero más, a-alfa!—. Masculló en una petición casi ahogada entre sus gemidos, sintiendo cómo el de cabellos castaños casi rubios, aumentaba las embestidas violentas que lo hacía seguir produciendo el lubricante natural de su interior. —¡T-Taehy-yung!—. Gritó liberando en gran cantidad su aroma y semen al llegar al preciado clímax, retorciéndose ante el cosquilleo que atacó su cuerpo por las brutales embestidas que aún le daba el alfa. Realmente sentía que lo iba a romper con tal brusquedad, pero su mente era cegada por el relajante placer brindado por el sexo. Los ojos oscuros y penetrantes del castaño le daban escalofríos al mirarlo con un hambre sexual que jamás había visto. Era tan prohibido que era excitante, tan pecaminoso que ardía de sólo pensar en lo que tanto habían soñado, pero que ahora se estaba cumpliendo.


El mayor no detuvo su labor de embestir al pálido, ya que el éxtasis y la viagra todavía le daban bastante energía para seguir rompiéndole el culo a aquel chico que tanto había deseado. En una embestida metió todo el falo logrando un fuerte gemido por parte de su hermano y dio movimientos en círculos estando dentro para continuar metiendo y sacando su grueso pene con facilidad.

Ahora mantenía a su hermano con el trasero bien levantado y la cabeza apoyada de costado sobre una de las almohadas, tomándolo de las muñecas y manteniéndolas en su espalda. El pálido apretaba las piernas al sentir cada embestida que lo estaban maltratando mucho, que le hacían sentir el cielo y el infierno, que le hacían seguir liberando semen luego de quizás tres corridas por su parte. Su cuerpo dolía, pero la sensación de placer aún estaba presente en cada chapoteo que se escuchaba de su bastante mojada entrada al ser cruelmente invadida por el grueso miembro del castaño de ojos ámbar que seguía gruñendo al sentir su pene ser apresado por las calientes paredes de su hermano.

Yoongi sintió una pesada nalgada con la mano rígida en una de sus mejillas inferiores, sintiendo el ardor picar en esa zona que se enrojeció al instante marcando la mano de su amante. Gimió al sentir los dedos largos de Taehyung que recorrían su pene erecto para darle más placer, haciendo sus piernas temblar al sentir su cuello siendo atacado luego de que el alfa lo levantara posicionando esa misma mano en su mentón sin quitar la otra de sus muñecas apresadas. La lengua húmeda del contrario le hacía sentir espasmos, sentir la suavidad de sus labios besando su piel era magnífico, pero ni qué decir de las estocadas que no paraban de golpear los testículos del alfa contra su rojizo culo y el glande que golpeaba su punto dulce y le hacía ver estrellas. No podía evitar morder la almohada cuando la tenía frente a él, pues le rebasaba la excitación en su frágil cuerpo.


Al terminar aquella ronda, su hermano se encontraba de pie frente al costado de la cama, empalando su pene en golpes certeros que lo hacían aferrar sus manos a las sábanas, ya que él estaba de perrito con los pies apoyados en el piso y el torso en la cama. Apretaba los muslos, pataleaba en el aire con cada nueva penetración que mantenía sus ojos llorosos y derramando lágrimas. El placer lo estaba volviendo más su esclavo al no sentir que su hermano tuviera intenciones de parar luego de correrse dos veces dentro suyo, llenando todo el enorme agujero de su cavidad anal con aquel blanquecino y espeso líquido que se derramó hasta el piso y manchó en gotas ambos cuerpos a causa de las estocadas. Yoongi no sabía cómo su alfa lograba recuperar el aliento luego de dar tremendas embestidas veloces que lo azotaban contra el colchón. Si bien, el castaño tomaba aire cuando empezaba con las tortuosas penetraciones lentas que hacían al pálido rogar y patalear por obtener su nuevo orgasmo. Ya ni siquiera sabía cuantas veces se había venido, pero podía ver la cama con varias manchas blanquecinas, sintiendo parte de la oscura sábana estar húmeda bajo su cuerpo. El omega sólo sabía que estaba ahí, siendo follado con fuerza por su alfa, siendo follado de una manera que ya lo tenía casi sedado, que lo tenía preso del placer, siendo esclavo de la verga de Taehyung al desear no ser empalado por ningún otro alfa que no fuera su hermano. Deseando ser follado sólo por él, ser tocado sólo por él, ser marcado sólo por él.


El delgado cuerpo de Yoongi temblaba sin poder sostenerse con sus piernas que ya no respondían por el temblor que había en ellas, siendo su cuerpo cargado por el castaño que lo mantenía en sus brazos mientras dejaba caer el cuerpo del omega sobre su miembro. La saliva escurría en delgados hilos de su boca al no poder tener total control de sus acciones, presionando sus dientes entre sí ante la sensación de un nuevo orgasmo que le hizo abrazar a su alfa, quien sonreía al correrse por tercera vez dentro de su amado.

El cuerpo comenzaba a dolerle por las energías que estaba gastando, sintiéndose algo sudado pero sin calor excesivo por tener el aire acondicionado puesto, temiendo ligeramente por atrapar un resfriado a causa de eso. Le faltaba poco para saciar su apetito sexual, pero ese poco podían ser varias corridas más.

Las sábanas estaban manchadas de líquido blanco o transparente, algunas manchas secas y otras aún húmedas, otras más estaban bastante frescas. El agujero que se formaba en su ano al haber sido expandido durante bastante tiempo por el miembro del contrario, había tenido varias cargas de semen revueltas con su líquido lubricante. Su rostro también era un desastre al tener semen de su alfa luego de haber sido atragantado con el grueso falo de su hermano, ya que Taehyung no desaprovechó la oportunidad de follar la cavidad bucal del pálido azabache. El alfa no podía detener sus instintos, quería hacerlo su esclavo, hacer que no pensara en nadie más que él, que no deseara ningúna otra verga que no fuera la suya, que sólo él pudiera llenar de amor su corazón y llenar de semen su interior. Mismo semen que estaba regado por las piernas de Yoongi pues escurría de su entrada que seguía siendo invadida por el contrario. El omega gruñía al ser llevado más allá de su límite, y todavía más allá de eso. Sentía el pene de su amante seguir golpeando su próstata en embestidas que le hacían más fácil correrse al estar demasiado sensible.


—¡T-Taehyung p-por f-fav-favor pa-para! —. Eran las pequeñas súplicas que el menor le daba desde hace varias corridas atrás, pero él no hacía caso. Yoongi no lo decía porque doliera o porque se arrepintiera, sino porque el éxtasis lo había hecho perder la cabeza, haciéndole sentir una excitación en sobremanera que sacudía todos sus sentidos. Chillaba en una voz aguda pidiendo que le dejara procesarlo un poco, ya que el placer de la sobreestimulación era intenso.


—Sabes que te gusta, te gusta seguir siendo follado. Seguir sintiendo mi dura polla que sigue clavándose en ti, mi amor—. No lo negaba, el omega estaba entregado a él en cuerpo y alma, siendo un desastre al no poder más. Si después de esa ronda seguían, Yoongi estaba seguro que se desvanecería del cansancio. Y es que su cuerpo había sido usado como juguete, como un contenedor de semen, una máquina de placer. Taehyung había desquitado por completo las ganas que le tenía a su hermano. Había saciado su más oscuro deseo. Por ahora podía follarlo con total libertad, pero por hoy estaba satisfecho.


Asï que se corrió por última vez dentro de él, manteniendo todo su falo dentro al soltar la caliente carga que retuvo con gran resistencia durante cuatro corridas del omega. El cuerpo de Yoongi estaba tan sensible por los anteriores orgasmos que conseguía llegar a ellos con mejor facilidad, siendo intensos cada que llegaba a esa cima de gloria que lo hacía gritar el nombre de su hermano. Entre besos, caricias y embestidas, terminaron lo que juntos habían empezado, con el claro pensamiento en mente de que había sido totalmente mejor que lo que alguna vez fantasearon.

Sin querer hacerlo, el alfa sacó su miembro del Interior del omega, admirando con orgullo toda la cantidad de semen y líquido que salía de él. Besó sus labios para recostarlo sobre la cama, viendo al pálido con los ojos pesados, luchando para que no se le cerraran. Sentía el cosquilleo aún en su cuerpo, así como su entrada seguir pidiendo el pene del alfa a pesar de que el cuerpo le pesara, ya que movió un poco las caderas antes de tranquilizarse.


—Te dije que te la iba a clavar hasta que no pudiera más—. El alfa quizás aguantaba otra ronda, pero Yoongi ya no podía, necesitaba dormir y descansar de tantos orgasmos. Ambos no se imaginaban el gran deseo sexual que había aumentado como la espuma. Después de eso Yoongi se volvería adicto de tocar el cielo con el pene de su hermano, siendo así que lo harían en cualquier lugar sin importarle al pálido el riesgo.—Descansa, pequeño. Ahora sabes que te amo y que no habrá nada que pueda impedir que nos amemos—. Taehyung acarició los cabellos suaves del omega, logrando que cerrara los ojos y él siendo un poco arrastrado por el cansancio que le cayó como un balde de agua. Lamió un poco más la fuerte mordida que le había dado al menor en el cuello, uniéndose en un lazo totalmente irrompible que los volvería fuertes y con una gran conexión única. Un lazo mucho más especial que cualquier otro por el amor que había entre ellos al igual que la sangre. Los lazos entre hermanos eran los más fuertes e inquebrantables, seguido de las almas gemelas.


Taehyung no pudo con el dolor que había en su cuerpo que se sentía totalmente agotado y terminó rendido a un lado de su pequeño omega, abrazando el delgado cuerpo contra él para sentir que no era un sueño, para estar seguro de que nadie se lo arrebataría. De esa forma el alfa cerró los ojos con una sonrisa que se hizo más tenue hasta quedar una expresión relajada por haber caído dormido. Ambos cobijados por una sábana que puso el de ojos ámbar para cubrirse los dos y no tener frío, perdidos los dos en sueños diferentes. Taehyung y Yoongi habían podido amarse de una forma distinta.