Único
La vida puede llegar a tornarse monótona cayendo en lo rutinario haciéndonos buscar algo que nos regrese las ganas de vivir.
Este era el caso de Park Jimin, un médico dentro de un reconocido hospital que había dedicado sus últimos años de vida a lo que más le apasionaba. Él amaba su trabajo pero llegaban momentos en donde sus responsabilidades eran tantas que deseaba desconectarse de todo un momento.
Su novio también era parte del cuerpo médico en el hospital y era uno de los mejores en su especialidad, era amable y muy atractivo pero ambos eran tan dedicados a su trabajo que no lograban encontrar tiempo para pasar juntos.
Sin embargo, había llegado el día en que después de varios meses finalmente iban a tener una cita, Jimin estaba muy emocionado.
Jimin detestaba tomar el tren pero su auto se había averiado y no tenía de otra, cuando salió de su trabajo se apresuró para llegar lo mas pronto posible a la estación no perder el viaje.
El lado positivo de todo esto era que viajar en tren lo hacía romper su rutina, otorgándole la oportunidad de sentir que ese día era diferente a todos los demás.
Cuando llego a la estación se apresuró a comprar a boleto en la ventanilla asignada y para su desgracia la fila no era nada corta. Suspiró intentando encontrar paz porque la paciencia no era una de sus virtudes.
Jimin solía tener una personalidad odiada por muchos ya que se enojaba hasta por la más mínima cosa pero desde que comenzó a tener problemas legales gracias a sus cambios de humor, intentó controlarse más y no lo habría logrado sin ayuda de su pareja.
Finalmente había conseguido su boleto así que caminó hasta la banqueta más cercana para esperar que el tren llegara. Mientras esperaba vio como un hombre se sentó justo a su lado sin mantener el más mínimo espacio entre ellos lo que volvió el ambiente algo incómodo.
Jimin podía sentir como la mirada del chico no se despegaba de él, causando que el impulso de voltear a verlo le ganara. El hombre a su lado era sorprendentemente atractivo, su cabello negro contrastaba su hermosa piel blanca, tenía una mandíbula bien marcada y enormes ojos color café.
Sus labios rosados y delgados estaban decorados por un pequeño lunar debajo de ellos, el peligris mantuvo su mirada sobre él por unos segundos cada vez notando más detalles que llamaban su atencion y lucían atractivos en el misterioso hombre.
Apartó su mirada mientras su rostro se tornaba rojo como tomate, no entendía porque ese hombre lo estaba poniendo tan nervioso. Él sabía que la belleza no lo era todo, 'pero es que ese hombre es tan malditamente guapo', pensó..
Por fortuna el tren que esperaba había llegado y no tenía que seguir al lado de ese tipo.
Cuando subió al tren se dio cuenta de lo lleno que estaba, tanto que no habían asientos disponibles, después de 12 horas de trabajo continuo no soportaba el dolor en sus piernas y lo menos que quería era ir de pie junto a personas desconocidas, sin embargo, cuando concentró su vista hacia la zona trasera notó que había un espacio disponible.
No había asiento en ese lugar pero prefería estar de pie solo que rodeado de personas sin respeto por el espacio personal. Cuando llegó hasta el pequeño espacio se dió cuenta que era más amplio de lo que parecía, la razón por la que nadie deseaba estar ahí era porque no había iluminación y como era de noche todos lo evadían.
Jimin metió su mano en su bolso y sacó un pañuelo para poder sujetarse del oxidado tubo frente a él que podía asegurar, estaba más sucio que un inodoro.
Por unos segundos Jimin cerró sus ojos intentando relajarse mientras pensaba en el tiempo que compartiría con su novio al llegar a casa, lo extrañaba tanto.
Ensimismado en su relajación momentánea no se percató de que alguien más había ingresado a su pequeño oscuro espacio hasta sin advertencia sintió dos grandes manos posarse en su cintura.
Jimin abrió sus ojos en sorpresa y se estremeció cuando sintió la respiración de esa persona chocar contra su cuello.
-Disculpa, ¿Qué crees que estás haciendo? -preguntó Jimin mientras intentaba alejarse, lo cual evidentemente no logró.
-Lo siento, te tuve tan cerca pero no pude presentarme correctamente -el chico dejó un suave beso sobre su cuello- ¿Que hace un chico tan hermoso como tú solo en un lugar como este?
-¿De qué demonios hablas? Suenas como un pervertido -Jimin unió las piezas y se dio cuenta que era el chico atractivo de antes- ¿Podrías darme espacio?
-Lo lamento bonito, se me hace muy difícil controlarme teniendote tan cerca -sus grandes manos comenzaron a moverse creando suaves caricias sobre su cintura- por cierto, mi nombre es Jungkook.
-Yo s-soy Jimin -el más bajo jadeo cuando las manos del contrario lo acercaron más y comenzo a frotar su miembro contra su trasero.
Algo como eso debía causarle asco pero era todo lo contrario, debía estar enfermo para disfrutar algo asi.
Él y su novio no habían tenido contacto físico desde hace varias semanas, estaba más sensible de lo normal y sentir a Jungkook dar falsas embestidas por encima de su ropa no estaba ayudando.
-¡Joder! -gimió Jimin- Detente Jungkook, tengo novio.
-Yo también, bonito, tengo un novio fabuloso y ardiente -Jungkook movió su mano hacia la delicada intimidad de Jimin con la intención de estimularlo pero en ese momento descubrió lo húmedo que se encontraba- Al parecer tu cuerpo es honesto.
-Mgh...-Jimin no pudo evitar gemir y asentir a lo que el pelinegro le decía, ya no se sentía capaz de formar palabras coherentes. Había caído ante la tentación y comenzó a mover sus caderas para buscar más contacto con los ágiles dedos del pelinegro que estimulaba su clítoris por sobre la tela.
-Diablos, muévete para mí bebé- susurró Jungkook suavemente sobre el oído del contrario.
Jungkook se sentía muy excitado, más aún al tener a un chico tan hermoso como lo era Jimin frente a él. Él era el chico más hermoso que sus ojos habían visto, había caído rendido ante sus pies desde la primera vez que lo vió.
Debido a la oscuridad de donde se encontraban no tenían que preocuparse porque alguien los viera pero si eso llegará a suceder solo esperaban que disfruten de la función.
El pelinegro había ingresado sus manos por debajo del pantalón del menor y comenzó a deslizar sus dedos por todo su coño húmedo, estimulando su sensible clítoris y sintiendo como su pequeño agujero no dejaba de expulsar fluidos producto de la excitación.
Jimin comenzó a desesperarse, sus caderas se movían instintivamente en busca de más contacto y cuando los largos dedos del pelinegro lo embistieron con fuerza casi deja salir un grito.
El más alto estaba sorprendido ante las acciones del más bajo, pero no podía negar que sus reacciones eran ardientes.
Con su mano libre, tomó la barbilla de Jimin y giró su cabeza lo suficiente para unir sus labios en un beso que ambos habían esperado con ansias. Sus lenguas se movían con gran sincronía, saboreando cada rincón de la boca ajena.
Jungkook había acelerado sus movimientos mientras estimulaba la sensible protuberancia del menor. Cada sensación, cada toque y cada caricia que estaba recibiendo sólo lo hacía desear más.
-J-Jungkook, por favor... ¡Entra ya! -Jimin ya no lo soportaba, lágrimas de placer y desesperación comenzaron a salir de sus ojos ante la doble estimulación que estaba recibiendo, el pelinegro estaba haciendo un completo desastre de él.
Ambos chicos miraban como las personas eran ajenas a lo que estaba sucediendo en la oscuridad, la adrenalina corría por sus venas.
Estaba tan mal pero se sentía tan bien.
Jungkook escupió en su mano, intentando de esa manera lubricar lo más posible su miembro y así lograr que la intromisión se diera con más facilidad aún cuando naturalmente Jimin ya estaba lo suficiente húmedo.
Jungkook acomodó a Jimin inclinándolo un poco hacia adelante y acomodó su polla con su coño para comenzar a entrar lentamente. El pelinegro podía sentir cada centímetro de su miembro ser apretado deliciosamente por las paredes vaginales del contrario.
Se sentía en el cielo.
Jimin comenzó a morder su labio con fuerza, intentando retener los gemidos que querían salir de sus labios, pero su autocontrol realmente se le estaba escapando de las manos, más aún cuando sintió al pelinegro apretar sus pezones.
El era muy sensible en esa área.
Las embestidas habían comenzando lentas pero profundas, Jimin apretó el tubo frente a él con fuerza mientras el placer estaba agotando sus energías. Jungkook sin piedad alguna llevó sus dedos al clítoris de Jimin para estimularlo mientras embestía dentro de él.
Sabía que necesitaban darse prisa porque el tren llegaría a su destino en cualquier minuto y no necesitaban una denuncia por indecencia pública en ese momento.
Jungkook aceleró la velocidad de sus embestidas notando como Jimin mordía su propio brazo para no hacer demasiado ruido, su interior cada vez se humedecia más pero eso venía acompañado de una satisfactoria presión sobre su miembro.
Un hilo de saliva comenzó a recorrer la barbilla de Jimin bajando hasta su cuello. Toda la situación era peligrosa, pero eso la volvía tan excitante.
Jimin sentía que ya estaba en su límite, faltaba muy poco para correrse, definitivamente esta era una de las mejores folladas que había recibido en su vida.
Una estocada fuerte y profunda fue suficiente para que Jimin derramara todos sus fluidos sobre la polla de Jungkook en lo que había sido el mejor orgasmo de las últimas semanas. Todo ese deseo sexual comprimido había sido complacido en una sola noche.
Por otro lado al pelinegro le bastaron unas cuantas estocadas más para liberarse en el interior de Jimin, el menor sintió su cuerpo temblar ante la sobre estimulación que había recibido.
Las respiraciones de ambos se volvieron erráticas, por lo que intentaron tomar control de ellas para poder formular palabras. El cansancio dominaba sus cuerpos, pero tenían que intentar sacar un poco más de energía, ya que el tren pronto llegaría a su destino.
Acomodaron sus ropas y cómo les fue posible limpiaron un poco sus cuerpos lo suficiente para que al salir las personas no notaran lo que acababa de pasar.
Las puertas fueron abiertas y ambos chicos esperaron unos minutos a que la mayor cantidad de personas salieran para inmediatamente salir ellos.
Cuando lograron salir, Jimin había logrado adelantarse unos pasos haciendo que Jungkook corriera un poco para alcanzarlo y abrazarlo cariñosamente desde atrás, hundiendo una vez más su nariz en el cuello del más bajo y así disfrutando de su delicioso aroma.
-Te amo -Susurró suavemente Jungkook en el oído del más bajo.
-Yo también Jungkook -Jimin tapó su boca con ambas manos mientras que un fuerte sonrojo se apoderaba de su rostro. - No puedo creer lo que acabamos de hacer.
-Lo sé, es genial ¿cierto? créeme que desde hace mucho quise probar el juego de roles pero sabes que nuestros trabajos nos tienen prisioneros. -Jungkook acercó sus labios a la mejilla de Jimin y depositó un suave beso- eres un gran actor ¿Lo sabías?
-Tu eres aún mejor Kookie, estuve a punto de creer que realmente eras un desconocido -Jimin rió suavemente, haciendo que sus ojos desaparecieran en una fina línea- ¿Que haremos la próxima vez?
-¿Ya estás pensando en la próxima vez? -Jungkook miró coquetamente a Jimin, subiendo y bajando sus cejas de manera provocadora mientras que el último mencionado simplemente golpeó su hombro.- Bueno, ya que preguntas, la próxima vez yo seré tu doctor y tú serás mi ardiente paciente ¿Qué te parece?
-Me parece bien, Doctor Jeon -dijo Jimin con un tono seductor- amo saber que eres todo mío.
-Creo que soy yo el afortunado de tenerte a ti solo para mi, bebé, te amo. -Ambos chicos entraron a su hogar y aunque no eran una pareja convencional, estaban hechos el uno para el otro.
Hola hermosas personas, espero se encuentren bien, solo vengo a agradecerles por leer esta historia ❤️ comentenme que les parecio ❤️