CAPĂTULO UNO
El Dr. Park Jimin frunciĂł el ceño mientras miraba las cĂ©lulas sanguĂneas en la pantalla de su computadora. DeberĂan haber sido rojas. No lo eran. HabĂan comenzado en rojo cuando jimin las sacĂł del refrigerador Sub-Zero donde guardaba toda la sangre en bolsas, pero ahora eran blancas.
Simplemente no deberĂa haber sucedido.
RegresĂł a la cĂĄmara refrigerada y tomĂł otra muestra. DespuĂ©s de asegurarse de que los nĂșmeros de lote coincidieran, llevĂł la nueva muestra a su estaciĂłn de trabajo. Jimin preparĂł un nuevo portaobjetos y le puso unas gotas de sangre. ColocĂł el portaobjetos en su microscopio y lo mirĂł.
De acuerdo, estas eran rojas. Jimin comenzĂł a respirar aliviado, sabiendo que probablemente acababa de recibir una mala muestra o algo... hasta que los glĂłbulos rojos comenzaron a ponerse blancos.
Oh, esto realmente no fue bueno.
RĂĄpidamente tomĂł una muestra nueva, esta vez de un lote diferente, y la probĂł. Al igual que antes, las cĂ©lulas sanguĂneas comenzaron en rojo pero se volvieron blancas despuĂ©s de unos momentos.
Jimin decidiĂł empezar de cero. LimpiĂł todas las muestras, limpiĂł y desinfectĂł su estaciĂłn de trabajo en caso de que hubiera alguna contaminaciĂłn cruzada, se lavĂł las manos con una barra de jabĂłn nueva y luego comenzĂł de nuevo, documentando cada prueba que realizĂł. Cuando hubo analizado diez muestras diferentes de cinco lotes diferentes de sangre, todas con los mismos resultados, estaba seguro de que habĂa problemas.
Jimin se asegurĂł de que todos sus hallazgos se registraran en su computadora portĂĄtil antes de hacer una copia y enviarla a su cuenta en la nube para poder estudiar los resultados despuĂ©s de llegar a casa. TenĂa que haber una respuesta de por quĂ© todas las muestras estaban contaminadas.
TambiĂ©n necesitaba informar a su silencioso benefactor. No sabĂa si la sangre se habĂa contaminado en la fuente o despuĂ©s de obtenerla, pero el prĂncipe Kim Namjoon necesitaba saber que habĂa un problema. Si toda la sangre estuviera contaminada, los vampiros de todo el mundo podrĂan estar en peligro.
Jimin limpiĂł su estaciĂłn de trabajo por segunda vez y luego caminĂł hacia el refrigerador Sub-Zero. GuardĂł todas las bolsas de sangre en las neveras portĂĄtiles en las que habĂan llegado y luego las llevĂł a su coche y las metiĂł en el maletero.
Realmente esperaba que el prĂncipe Namjoon estuviera de buen humor porque necesitaba reponer su suministro de sangre. No querĂa que la clĂnica, ni sus pacientes, volvieran a ser como eran las cosas antes de que el prĂncipe Namjoon comenzara a donar en secreto sangre en bolsas y fondos a su clĂnica.
Se habĂa conformado con lo que podĂa conseguir, recaudar fondos o suplicar a los demĂĄs, pero nunca habĂa sido suficiente. La gente del vecindario, humanos y vampiros por igual, habĂa necesitado mĂĄs de lo que Ă©l podĂa darles. Era algo que comĂa a jimin dĂa y noche.
Ahora, con la ayuda del prĂncipe Kim Namjoon y el prĂncipe Woo Jiho, jimin finalmente pudo brindar a sus pacientes la atenciĂłn adecuada que necesitaban, sin importar lo que necesitaran. En ese momento, habĂa dado su primer suspiro de alivio desde que dejĂł su tribu de vampiros, se volviĂł rebelde y asistiĂł a la escuela de medicina.
Ese suspiro de alivio ya habĂa expirado.
Jimin se asegurĂł de que su maletero estuviera cerrado con llave y luego volviĂł a la clĂnica para cerrar. HabrĂa alguien en el personal durante la noche, pero solo lo llamarĂan si habĂa una emergencia. A pesar de lo que la gente tendĂa a pensar, necesitaba dormir.
Jimin regresĂł a la clĂnica y se dirigiĂł a su oficina. AgarrĂł su computadora portĂĄtil y la puso en su maletĂn y luego reemplazĂł su bata blanca con su chaqueta regular. AgarrĂł su maletĂn, apagĂł la luz y saliĂł, cerrando la puerta detrĂĄs de Ă©l.
âMe voy por un rato, Stan âdijo cuando llegĂł al mostrador de recepciĂłn. âSi me necesitas, tienes el nĂșmero.
âDeberĂa ser una noche tranquila, Doc ârespondiĂł Stan.
Fue uno de los mejores enfermeros que empleĂł jimin.
También era un vampiro, por eso estaba en el turno de noche.
Jimin trabajaba la mayorĂa de las noches, desde las primeras horas de la tarde hasta poco antes de que saliera el sol. Reemplazar las bolsas de sangre que habĂan sido contaminadas era un poco mĂĄs importante en este momento. Sin sangre sintĂ©tica, sus pacientes vampiros necesitarĂan un donante y eso estaba en contra de la ley.
âTendrĂ© mi celular conmigo, âle dijo jimin al enfermero nocturno antes de girarse y caminar hacia la puerta trasera de su auto. El edificio de oficinas donde vivĂa el prĂncipe Namjoon estaba a solo unos kilĂłmetros.
Teniendo en cuenta la hora de la noche, jimin estaba bastante seguro de que lo lograrĂa en diez o quince minutos. Conseguir una cita con el prĂncipe podrĂa ser el problema. Kim Namjoon era el prĂncipe de toda una tribu. TambiĂ©n era concejal del Consejo de Vampiros. Eso mantendrĂa ocupado a cualquier hombre, vampiro o no.
Jimin habĂa conducido varias cuadras cuando notĂł los faros en el espejo retrovisor. SabĂa que tendĂa a ser un poco paranoico. HabĂa pasado dĂ©cadas como un vampiro rebelde. TenĂa motivos para estar paranoico. Pero no pudo evitar la sensaciĂłn de que lo estaban siguiendo.
Mantuvo una estrecha vigilancia sobre las luces delanteras detrås de él mientras cambiaba de carril. El auto detrås de él esperó unos momentos y luego cambió de carril. Cuando jimin tomó la siguiente a la derecha, el auto lo siguió.
Jimin comenzĂł a sentirse desesperado. MirĂł a su alrededor hasta que vio una estaciĂłn de servicio con un mercado adjunto y se detuvo allĂ. Se sentĂł en su auto por un momento, mirando por el espejo retrovisor. SabĂa que estaba metido en una mierda cuando el auto se detuvo en la cuadra.
Jimin saltĂł cuando alguien llamĂł a su ventana. Cuando vio al encargado del gas, bajĂł la ventanilla.
âLlĂ©nala, por favor.
âTienes que pagar adentro.
ÂĄMierda!
âSĂ, vale. âjimin se asegurĂł de tener su telĂ©fono celular con Ă©l antes de salir de su auto. TambiĂ©n se asegurĂł de cerrar la puerta con llave antes de entrar para pagar la gasolina. Dudaba que necesitara mucho. Rara vez dejaba que su tanque bajara de la mitad. Nunca supo cuĂĄndo podrĂa necesitar hacer una visita a domicilio para un paciente enfermo que no podĂa ir a su clĂnica.
Una vez dentro, jimin caminó hacia la parte trasera del pequeño mercado, tomó una botella de jugo y la llevó al mostrador.
âCreo que estoy en la bomba uno. El Lexus plateado.
El tipo detrĂĄs del mostrador parecĂa muy aburrido. No habĂa un solo destello de emociĂłn en su rostro. MirĂł por la ventana brevemente y luego volviĂł a mirar su telĂ©fono. No dijo una palabra.
Jimin tratĂł de parecer casual mientras miraba por la ventana grande hacia su auto y calle abajo hacia donde estaba estacionado el otro auto. No habĂa suficiente luz para ver cuĂĄntas personas habĂa dentro. Jimin tenĂa la sospecha de que no querĂa saber.
Cuando sonĂł una campana en el mostrador, jimin casi saltĂł fuera de su piel. El empleado mirĂł la mĂĄquina antes de tocar varios botones en la caja registradora.
âSerĂĄn diez cincuenta y tres.
Jimin sacĂł la billetera del bolsillo, la abriĂł y sacĂł once dĂłlares. Le entregĂł el dinero en efectivo al empleado, luego se guardĂł la billetera en el bolsillo y tomĂł su jugo.
âQuĂ©date con el cambio.
CaminĂł de regreso a su auto como si no le importara nada en el mundo a pesar de que su corazĂłn latĂa tan fuerte que le dolĂa el pecho. AbriĂł su coche y se subiĂł al interior antes de volver a cerrar rĂĄpidamente las puertas. DespuĂ©s de colocar el jugo en el portavasos, puso en marcha su coche y se retirĂł al trĂĄfico.
Ahora sabĂa con certeza que lo estaban siguiendo, y dudaba en llevar problemas a la puerta del prĂncipe Namjoon, pero tambiĂ©n detestaba llevĂĄrselo a casa. No era un luchador por ningĂșn tramo de la imaginaciĂłn.
SabĂa que realmente no tenĂa otra opciĂłn.
Jimin hizo clic en uno de los botones de su volante.
âLlama al prĂncipe Namjoon.
Al menos podrĂa advertir al tipo.
âindustrias Kim, âdijo una voz cuando la lĂnea se conectĂł. âÂżCĂłmo puedo dirigir tu llamada?
âEste es el Dr. Park Jimin. Necesito hablar con el Sr. Kim.
âEspera un momento, por favor.
Jimin volviĂł a mirar por el espejo retrovisor mientras esperaba. El coche todavĂa estaba detrĂĄs de Ă©l, a unos tres coches atrĂĄs. ParecĂan como si estuvieran tratando de no ser obvios que lo estaban siguiendo.
âDr. Park, âdijo el prĂncipe Namjoon cuando se puso al telĂ©fono. âÂżTe puedo ayudar en algo?.
âEstoy de camino a tu oficina, pero me estĂĄn siguiendo.
âÂżDĂłnde estĂĄs? âPreguntĂł Namjoon. âEnviarĂ© a algunos de mis centinelas para que te encuentren.
Jimin mirĂł uno de los letreros de la calle al pasar.
âEstoy en Third y Vine, me dirijo hacia el oeste por Third Street hacia tu oficina desde la clĂnica.
âEspera un momento. âjimin escuchĂł una voz ahogada y asumiĂł que el prĂncipe estaba dando Ăłrdenes. Cuando el hombre volviĂł a la lĂnea, dijo âMis hombres estĂĄn en camino. Estate atento a un SUV negro.
âGracias, Señor.
âÂżPuedes describir el auto que te sigue?
âNo, en realidad no.
âÂżEstĂĄs seguro de que te estĂĄn siguiendo?
âSĂ, señor. CambiĂ© de carril varias veces e incluso doblĂ© algunas esquinas. Me siguieron todo el tiempo. Solo para estar seguro, me detuve en una estaciĂłn de servicio para llenar mi tanque, y se detuvieron en la calle y esperaron por mĂ.
âÂżHan intentado acercarse a ti en algĂșn momento?
âNo, señor. Ellos solo... âjimin jadeĂł cuando la comprensiĂłn lo golpeĂł. âSeñor, creo que estĂĄn tratando de ver a dĂłnde voy.
âÂżQuĂ© quieres decir? âPreguntĂł el prĂncipe.
âMe dirigĂa a tu oficina para hablarte sobre el reciente envĂo de sangre sintĂ©tica que me enviaste. EstĂĄ contaminada.
âÂżTodo ello? âNamjoon casi gritĂł.
âSĂ, señor. Lo revisĂ© todo, cada lote. EstĂĄ todo contaminado. Lo tengo en el maletero de mi auto, señor.
âEstĂĄ bien, bien, ârespondiĂł Namjoon. âÂżQuĂ© te hace pensar que alguien estĂĄ tratando de ver a dĂłnde vas, doctor?
âNo lo sĂ©. Es sĂłlo un sentimientoâ. Jimin no pudo explicarlo, pero fue lo Ășnico que se le ocurriĂł. âSe siente como si me estuvieran siguiendo para ver a dĂłnde voy. Si realmente hubieran estado detrĂĄs de mĂ, podrĂan haberme agarrado en cualquier momento. Ni siquiera han salido de su auto.
âEstĂĄ bien, quiero que te quedes en Third Street y continĂșes hacia el oeste. Yoongi estĂĄ en camino hacia ti, pero estoy llamando al prĂncipe Jiho. DeberĂas pasar a su territorio en unos diez minutos, dependiendo del trĂĄfico.
Jimin tragĂł con dificultad.
âÂżPrĂncipe Jiho, señor? âYa tenĂa suficientes problemas para lidiar con un prĂncipe. Dos iba a ser una locura.
âEspera un momento.
Jimin no estaba seguro de tener un momento.
Cuando Namjoon regresĂł a la lĂnea, jimin estaba listo para estacionar su auto y tomar el autobĂșs. Saber que alguien lo estaba siguiendo, y no saber por quĂ©, era angustioso.
âÂżjimin?
âÂżSĂ, señor?
âCuando pases al territorio del PrĂncipe Jiho, Ă©l harĂĄ que algunos de sus hombres se reĂșnan contigo. Debes seguirlos. Te llevarĂĄn a un lugar seguro. Te encontrarĂ© allĂ.
âSĂ, señor. âjimin esperaba que su respuesta sonara segura porque ciertamente no se sentĂa asĂ. âTe verĂ© allĂĄ.
Jimin no tenĂa idea de lo que estaba buscando hasta que lo vio. Tres todoterrenos negros que se dirigĂan directamente hacia Ă©l. En el momento en que jimin pasĂł junto a ellos, dos de ellos se dieron la vuelta. Uno se moviĂł frente a Ă©l y el otro se detuvo detrĂĄs de Ă©l, encerrĂĄndolo.
El tercer todoterreno negro pasĂł a su lado antes de entrar de lado en el carril de jimin. El sonido de frenos chirriar y bocinas llenĂł el aire mientras los faros del vehĂculo que lo habĂa estado siguiendo se desvanecieron en la oscuridad. Jimin soltĂł una risa nerviosa.
No tenĂa idea de adĂłnde se dirigĂa y lo escoltaba una unidad de asesinos deshonestos entrenados. Teniendo en cuenta que todavĂa se lo consideraba un vampiro rebelde, incluso si era uno aceptado, este podrĂa no ser su movimiento mĂĄs brillante.
Le habĂan ofrecido ser miembro de las tribus del prĂncipe Namjoon y del prĂncipe Jiho. No habĂa elegido ninguna de las dos por el momento. DespuĂ©s de todos los años que habĂa pasado como un rebelde, no estaba del todo listo para estar bajo el control de otra persona, incluso si probablemente fueran los Ășnicos dos prĂncipes a los que respetaba.
SiguiĂł al SUV frente a Ă©l por las calles hasta que girĂł en una carretera bordeada de almacenes. Redujo la velocidad y doblĂł en un camino de entrada y luego entrĂł en un almacĂ©n que tenĂa las grandes puertas de la bahĂa abiertas.
Jimin tragĂł saliva con fuerza, aplastando su miedo, y luego se girĂł y siguiĂł al SUV hasta el almacĂ©n. El segundo SUV se detuvo justo detrĂĄs de Ă©l. Ya habĂa un tercer SUV negro dentro del almacĂ©n.
El cierre de las puertas de la bahĂa se sintiĂł como una sentencia de muerte. Cuando nadie saliĂł de ninguno de los vehĂculos, jimin pensĂł que sus nervios podrĂan romperse. No dio un suspiro de alivio hasta que la puerta del vehĂculo que ya estaba dentro del almacĂ©n se abriĂł y el prĂncipe Kim Namjoon saliĂł.
Jimin saliĂł de su auto, cerrĂł la puerta y luego esperĂł a que el prĂncipe lo reconociera antes de acercarse. Una vez que Namjoon asintiĂł con la cabeza, jimin se acercĂł, inclinando la cabeza en señal de respeto. Puede que no sea un miembro de la tribu, pero no era estĂșpido. Este hombre estaba mucho mĂĄs arriba en la cadena alimentaria que Ă©l.
âPrĂncipe Namjoon, gracias por tu ayuda.
El prĂncipe asintiĂł con la cabeza.
âHĂĄblame de la sangre.
âOh, sĂ. âjimin mirĂł hacia su coche. âEstaba realizando algunas pruebas estĂĄndar y notĂ© un problema con la muestra de sangre que estaba usando. Las cĂ©lulas comenzaron en rojo pero se volvieron blancas.
âÂżSupongo que eso no se supone que suceda?
âNo, señor. Las cĂ©lulas deberĂan haber permanecido rojas.
âEstĂĄ bien, continĂșa.
âPensĂ© que acababa de recibir un mal lote de sangreâ. Jimin se encogiĂł de hombros. âSucede.
âÂżProbaste varias muestras?
âLo hice. ProbĂ© mĂĄs de diez muestras diferentes de cinco lotes diferentes. Todas eran iguales. Las cĂ©lulas sanguĂneas comenzaron en rojo pero se volvieron blancas en minutos. PensĂ© que era mejor recolectar toda la sangre y llevarla a tu atenciĂłn. No podĂa correr el riesgo de que algo la contaminara.
âNo, hiciste lo correcto. âLos labios de Namjoon se tensaron. âVoy a analizar varias muestras aleatorias en la planta de procesamiento. Quiero evitar esto antes de que se convierta en un problema. Por supuesto, reemplazarĂ© cualquier sangre contaminada que hayas recibido para la clĂnica.
Eso fue un alivio. HabĂa gente que dependĂa de la sangre sintĂ©tica para mantenerlos con vida y evitar que se volvieran rebeldes.
âGracias, Señor.
âAhora, hablemos de quiĂ©n podrĂa haberte estado siguiendo. Mis hombres intentaron interrogarlos, pero despegaron y los perdimos en el trĂĄfico. Cualquier cosa que puedas recordar puede ayudar a encontrarlos.
âNo tengo idea de quiĂ©n era. No pude verlos. Solo el auto.
âÂżY estĂĄs seguro de que te estaba siguiendo?
âSĂ, señor. Seguro. âO tan seguro como pudiera ser. Ahora mismo no estaba seguro de nada.
âMe dijiste por telĂ©fono que sospechabas que no iban detrĂĄs de ti especĂficamente, sino que estaban tratando de averiguar hacia dĂłnde te dirigĂas. ÂżQuĂ© te hizo decir eso?
Jimin no estaba seguro de poder transmitir adecuadamente al prĂncipe por quĂ© se sentĂa asĂ, pero tenĂa que intentarlo.
âHubo varios puntos diferentes en los que podrĂan haber intentado agarrarme, pero no lo hicieron. Simplemente me miraron.
âÂżPodrĂan haber estado simplemente tratando de ver lo que estabas haciendo?
âSupongo que todo es posible. âPero jimin no se sintiĂł asĂ.
âSi lo que dices es cierto, Âżpuedes pensar en alguna razĂłn por la que alguien estarĂa interesado en tus movimientos?
Jimin se encogiĂł de hombros.
âÂżPodrĂa tener algo que ver con tu trabajo en la clĂnica?
Jimin querĂa descartar esa idea, pero sabĂa que no podĂa.
âLa mayorĂa de las personas con las que trato estĂĄn agradecidas por la clĂnica. Hay algunos en el vecindario que desearĂan que simplemente me fuera y me llevara mi clĂnica. La mayorĂa de esas personas son humanas, pero algunas son vampiros. Soy un vampiro, pero soy un vampiro rebelde. Si fueran humanos, dirĂa cazadores de vampiros.
âÂżPor quĂ© los vampiros querrĂan que tĂș y tu clĂnica se fueran? ÂżNo les estĂĄs proporcionando sangre en bolsas?
âSĂ y no. Solo proporciono sangre en bolsas a las personas que la solicitan. No dejo un refrigerador en la acera para que cualquiera lo tome. En cuanto a por quĂ© los vampiros preferirĂan que mi clĂnica y yo no existiĂ©ramos, una palabra.
Rebeldes.
La frente de Namjoon parpadeĂł.
âPensĂ© que habĂamos abordado el tema de los rebeldes.
âNo esos rebeldes. Los verdaderos. Ya sabes, Âżlos que realmente son rebeldes? Si mi clĂnica proporciona sangre en bolsas, entonces las personas que no son realmente rebeldes van allĂ y obtienen un poco, dejando a los verdaderos rebeldes expuestos y a la intemperie porque beben directamente de la fuente. No quieren eso.
Namjoon se estirĂł y apretĂł el puente de la nariz entre el pulgar y el Ăndice.
âÂżY los humanos?
âÂżCazadores? âEra lo Ășnico en lo que podĂa pensar jimin. Bien quizĂĄs. âO tal vez pandilleros.
âÂżPandilleros?
âPersonas involucradas con pandillas. Siempre ha habido amenazas contra la clĂnica por parte de aquellos en el vecindario que venden drogas o manejan prostitutas o artĂculos robados. La clĂnica les da a los miembros de la comunidad una forma de liberarse de las pandillas, y eso no les gusta.
âÂżCĂłmo? âPreguntĂł el prĂncipe. âÂżQuĂ© tiene que ver el crimen con la clĂnica?.
Jimin sonriĂł porque sabĂa de dĂłnde venĂa la confusiĂłn del prĂncipe.
âAquellos que pueden pagar por los servicios, sĂ. Aquellos que no pueden, no lo hacen. AĂșn ofrezco mis servicios de una forma u otra.
âGratis, Âżquieres decir?
Jimin asintiĂł.
âSi una madre viene a verme con un niño enfermo, no voy a rechazarlos porque no pueda pagar o porque me tenga que pagar con una docena de huevos o algo asĂ. Los voy a tratar sin importar quĂ©. Eso reduce el crimen porque saben que no tienen que robar para obtener atenciĂłn mĂ©dica o sangre en bolsas o lo que sea.
El prĂncipe Namjoon suspirĂł.
âCreo que necesitas un guardaespaldas.
ÂĄOh diablos, no!
âPrĂncipe Namjoon, yo no...
âTe asignarĂ© uno de inmediato.
Maldita sea.