♕El Príncipe de los Ladrones♕
Había estado esperando durante varias horas fuera de aquella tienda de videojuegos, sus padres lo matarían por no haber llegado a cenar y por haber estado toda la tarde fuera, pero se repetía una y mil veces que todo valdría la pena, lo repetía mientras caminaba por las calles poco iluminadas, no estaba dentro de sus planes llegar a su casa pasadas las 10 de la noche, tampoco estaba en sus planes caminar por aquel callejón, pero en lo único que lograba pensar era en el regaño que le esperaba cuando pusiera un pie dentro de su casa.
Observaba feliz el videojuego que se encontraba en sus manos cuando un ruido de pasos detrás de él se hizo presente, trato de calmarse y escuchar mejor para poder saber si de verdad había alguien siguiéndolo o todo era producto de su loca y paranoica imaginación, más sin embargo, después de unos segundos se dio cuenta de que los pasos se multiplicaban, volteo tratando de ser cauteloso solo para observar a un par de chicos riendo claramente de algo que no sería de su agrado si se lo contaran.
—¿A dónde tan solo?
—Lo vas a asustar Jun, tranquilo chico no queremos lastimarte —Río causando que escalofríos recorrieran su espalda— Bueno... no mucho.
Asustado comenzó a aumentar la velocidad, ahora no solo le tenía miedo al regaño de sus padres sino también a los futuros golpes que le darían los chicos que de amistosos no tenían nada, no supo en qué momento, pero comenzó a correr mientras observaba la salida de aquel callejón que se le hacía eterno, tenía la esperanza de llegar cuando frente a él observo a otros dos chicos que se acercaban, era más que claro que no iba a poder salir de aquel lugar, por lo menos no con todos sus huesos intactos.
—Pareces asustado.
—Tan grande que te ves y tan miedoso que resultaste ser.
— Todos rieron al mismo tiempo.
Jungkook comenzaba a sudar frío, no quería que le robaran, no quería tener que entregarles aquel videojuego por el que había trabajado durante todo el verano para poder comprarlo, no quería que le quitaran el reloj que le habían obsequiado sus padres en su cumpleaños número 20, si tan solo supiera defenderse, pensó.
—¿Por qué no me prestas ese bonito reloj que tienes ahí? —Jungkook tomo su muñeca tapando el reloj de su vista.
—Si no es por las buenas por las malas será.
Aquellos extraños chicos comenzaron a acercarse más y él por instinto retrocedió, comenzaron a jalar su ropa y su cabello, no estaba seguro de que hacer en ese momento, solo pensaba en que quería salir de ahí, deseaba estar en la comodidad de su casa, tranquilo. Cuando los extraños se dieron cuenta de que no lograrían que él cooperara comenzaron a golpearlo, no dejaría que le arrebataran sus cosas sin pelear.
—¿Qué creen que están haciendo ustedes ratas en mi territorio? —Una voz diferente se escuchó entre la oscuridad.
—¿Ratas? —Hablo uno de los chicos mientras ponía una mueca de burla en su rostro— ¿Quién demonios te crees que eres para llamarnos ratas?
—¿Y tú quién demonios te crees que eres para hablarme a mí así? —Un chico de cabello negro y labios esponjosos salió de entre las sombras, su mirada estaba llena de confianza y autosuficiencia como si nadie pudiera pasar por encima de él.
—Byun... e-es él…
—¿De qué demonios hablas Seung?
—E-es el p-príncipe... —Los ojos de aquel chico llamado Byun se abrieron mostrando sorpresa y terror en ellos.
—L-lo siento su a-alteza.
—No es necesario que le lamas las botas, chico —Hablo un chico alto moreno de cabello castaño.
—Déjalos Nam, nunca están de más los cumplidos.
—Si tan solo no se te subieran a la cabeza —Hablo ahora un chico de piel blanca.
—Calla Min —Lo fulmino con la mirada él antes llamando príncipe— Así que díganme, ¿quién les dio permiso de robar en mi territorio?
—Lo sentimos, no sabíamos que estábamos en su territorio.
—Deberían de saberlo, mi territorio es toda esta ciudad, soy su príncipe y nadie tiene el derecho de robarle al príncipe.
—P-pero no le estábamos robando a usted, sino a este chico raro.
—Me están robando a mí si le roban a gente a la que yo puedo robar más adelante —Sonrió de forma burlona— además —Miro al chico castaño que se encontraba observando todo en silencio, sus ojos reflejaban los nervios y el miedo que tenía, “Tierno”, pensó—, ese es uno de mis chicos.
—¿Jimin? —Pregunto uno de los chicos a su lado, claramente ellos estaban tratando de pensar que era lo que su líder estaba planeando.
—¿Cómo te llamas? —Jungkook se sorprendió cuando vio que aquel hermoso chico se dirigía hacia él.
—J-Jeon Jungkook.
—Bien, Jeon Jungkook es ahora de mi pandilla, no lo pueden tocar —Los cuatro chicos que habían tratado de robarle al castaño ahora se miraban unos a otros— Ahora largo antes de que me arrepienta de dejarlos ir —Todos salieron corriendo, pensando en lo suertudos que habían sido por salir ilesos.
—¿En serio los vas a dejar ir así nada más? —Preguntó Nam sorprendido.
—No —Se acercó a Jungkook mientras sacaba su celular, tomo su rostro y tomo fotos de los golpes que se lograban observar— Min quiero que golpeen a esas ratas, justo de la misma forma en la que golpearon a…
—Jungkook.
—Jungkook —Repitió— Nadie se mete conmigo sin pagar las consecuencias —Sorprendido era una palabra que no lograba describir la forma en la que el castaño se encontraba en este momento.
—G-gracias…
—No me des las gracias aún, nada es gratis en esta vida —Jimin le dirigió una mirada cómplice a Namjoon, quien entendió que al igual que Yoongi había llegado su hora de marcharse.
Jungkook se sintió nervioso al observar cómo se marchaban dejándolo solo con aquel chico que si bien había entendido se llamaba Jimin. El pelinegro lo observo de pies a cabeza y después comenzó a caminar hasta rodearlo por completo, Jungkook nunca se había sentido tan expuesto y examinado, la forma en la que lo miraba era diferente.
—Me llamo Jimin, Park Jimin.
—¿Q-qué quisiste decir con que nada es gratis en esta vida? —Le cuestiono algo inseguro.
—Exactamente eso, dime una cosa, ¿acaso ese videojuego que traes en las manos fue gratis?
—No, trabaje duro por el —Contesto aun no sabiendo bien a donde lo llevaría esta conversación.
—Entonces si trabajaste tanto por él y no fue gratis, ¿cómo puedo dejar las cosas así? —Lo miro de forma tan intensa que sintió de nuevo escalofríos recorrer su espalda, solo que esta vez no estaba seguro de que fuera por el miedo— Yo trabaje duro para ganarme el respeto de los demás y gracias a eso aquellos chicos salieron corriendo, entonces dime, ¿se te hace justo que no obtenga ninguna recompensa por ayudarte?, no ganaba nada haciéndolo y aun así te ayude.
“Es cierto, bien pudo dejar que aquellos chicos me lastimaran”, pensó Jungkook.
—¿Y-y... qué es lo que quieres?
—Es algo simple —Le sonrió y el más alto pudo jurar que vio arcoíris— quiero que me beses.
—¡¿Q-que di-dijiste?!
—Dije que quiero que me beses —Contesto como si estuviera hablando de algo tan normal, como si fuera algo común entre extraños.
—¿Po-por qué?
—¿Por qué no?, sería una forma perfecta de agradecerme.
—¿Según quién?
—Según yo y mis labios, mira me besas y la deuda queda saldada, las cosas volverán a la normalidad, tú a tu vida y yo a la mía, así de simple.
—¿Solo un beso? —En ese momento Jungkook nunca pensó estar verdaderamente considerando besar a un extraño, pero había algo en Jimin que lo atraía al mismo tiempo que le decía que se mantuviera alejado de él.
—Solo un beso.
El pelinegro parecía estarse divirtiendo con la lucha mental del castaño, espero a que el otro diera el primer paso, pero al darse cuenta de que no lo haría suspiro y se volteó dispuesto a marcharse de aquel callejón. Un extraño impulso se apoderó del más alto en el momento en que observo como Jimin estaba a punto de marcharse, lo tomo del brazo y lo giro haciendo que sus cuerpos quedaran cerca, estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro, Jungkook se inclinó y por fin rompió la distancia que los separaba, juraba estarse sintiendo como si estuviera en el mismo cielo, los labios esponjosos que se movían al compás de los suyos eran la gloria, tomando aún más de valor se atrevió a pasar sus brazos detrás de la cintura de aquel príncipe, espero de todo menos que Jimin pasara sus brazos por sus hombros y que con sus manos comenzara a jugar con su cabello. No fue hasta que el aire comenzó a faltarles que ambos se separaron, unieron sus frentes y se observaron a los ojos, por primera vez Jungkook se sentía vivo y dispuesto a pasar el resto de su vida en el mundo actual y no a través de una computadora.
—Bien, ahora me tengo que ir —Jimin se separó de Jungkook dejando que el frío viento golpeara su cuerpo donde antes se encontraba aquel cómodo calor— Fue un placer conocerte, Jungkook —Agitando la mano comenzó a caminar de nuevo dentro del callejón.
—¡Espera! ¡¿Te volveré a ver alguna vez?! —Jimin sonrió.
—Si prestaras atención a tu alrededor más seguido te darías cuenta de que puedo estar en todos lados —Jungkook observo aquella sincera sonrisa que lo dejo pensando.
La verdad es que no era la primera vez que Jimin veía a Jungkook, el castaño era alguien especial para el príncipe, era aquel chico que siempre observaba de lejos mientras caminaba usando su celular, era aquel chico distraído que nunca había notado su presencia aun estando a su lado y era aquel chico con el que llevaba soñando desde hace meses, era alguien por el que estaba dispuesto a pelear contra medio mundo.
Era el tesoro del príncipe de los ladrones.